LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 82

18 marzo 2015 at 6:56 2 comentarios

Bouveresse habla del fanatismo por el arte propio de los tiempos de W, de esa pasión por la ópera, por la música, por esa razón musical que inundó la cultura alemana desde los principios del siglo XIX, y que Schopenhauer y Nietzsche convirtieron en una nueva religión.
Paul, hermano de W, el único de sus cuatro hermanos que no se suicidó, fue un mutilado de guerra, un pianista mutilado de guerra, al que Ravel le dedicó su concierto para la mano izquierda en re mayor. Se lo puede escuchar por you tube.
El compositor y el intérprete contra el periodista. El filósofo periodista sospecha, el secreto y la sospecha son las dos tetas del periodismo. No hay pose más sexy que el demistificador, no hay más mitología más poderosa, agrega Bouveresse, que la de dar vuelta las creencias y mostrarnos su culo. Veo que surgen en esta prosa figuras anatómicas que tienen que ver con el deseo.
En el afán de nobleza cultural hay un deseo reprimido. En el éter sublime de la música seria hay una libido matemática, una exigencia de higiene y una pulsión maníaca por barrer con todas las migas y los restos de comida. El mundo es una basura hasta que suenan los violines.
No sigo porque me doy cuenta que tiendo a la exageración. Hasta Bouveresse en la página 32 de su ensayo se da cuenta de que ha habido una especie de terrorismo teórico en algunos sucesores de Wittgenstein.
Cuando deja el terreno de los valores culturales y se concentra en W, “when he focus on” la obra del filósofo, nos ayuda a comprender su marco de referencia. Dice que Schopenhauer y Hertz son los autores en lengua alemana que más influyeron en su pensamiento. Que intentó hacer para el lenguaje en general, lo que Hertz y Boltzman hicieron para el lenguaje de la física, es decir, delimitar, desde el interior, el dominio de lo decible, de un modo en que permita la aparición de un discurso fáctico de tipo explicativo. Este trazado de lo posible de decir, diagrama la existencia de una esfera superior, trascendental, a la que se envían los asuntos verdaderamente importantes, cuya imposibilidad de ser expresados, no constituyen un accidente a lamentar, sino una necesidad lógica.
Estos asuntos superiores sólo pueden ser objeto de una comunicación indirecta o del silencio.
Cuando W es presentado de este modo – y en nada parece arbitraria este tipo de presentación ya que es común a sus intérpretes y hay textos y frases que confirman esta clase de afirmaciones – nos encontramos con un filósofo que con el lenguaje de la lógica intenta expresar sentimientos místicos. Lo que hace que la lógica se vuelve extraña para sus lectores especialistas en la disciplina, y curioso para los interesados en los estados extáticos.
Tampoco nos resulta claro si estos trascendentales necesarios e inexplicables, remiten o no, a la dialéctica kantiana, o si no son más que la huella de sus lecturas y su pasión por la filosofía de Kierkegaard y la literatura rusa, la de Tolstoi y Dostoievski.
W pasó su juventud en una sociedad multicultural como fue la Viena de fin de siglo. La cultura de Klimt y Freud, Schönberg y Carnap, pero esta variedad no fue sólo exterior, el mismo filósofo era una mente multicultural.
Pero al mismo tiempo, su propósito era concreto, alejado de las ensoñaciones. Un padre empresario, perteneciente al gran capitalismo internacional, sus pasos por la ingeniería, que lo hizo cursar sus primeros años de estudios superiores en Manchester, en donde se interesó por los motores de la aviación, explican esto que dijo: “Quiero que mi filosofía parezca un asunto de negocios (`business like´, traducen los ingleses)”. Productividad, eficiencia, resultados.
Bouveresse rescata una sugerente cita de otro contemporáneo de W, de Robert Musil, que en su “El Hombre sin cualidades”, dice: “Antes de que los intelectuales descubran la voluptuosidad de los hechos, sólo los guerreros, los cazadores y los comerciantes, es decir, las naturalezas astutas y violentas, sabían del asunto. En la lucha por la vida, no hay lugar para el sentimentalismo del pensamiento, no hay más que el deseo de suprimir al adversario del modo más rápido y efectivo posible: todo el mundo es positivista”.
En otra cita del mismo texto, me refiero al capítulo “Dans les tenèbres de cette époque (Wittgenstein et le monde contemporain)”, una carta del año 1930 a su amigo Drury, dice W: “Mi padre era un hombre de negocios, yo también soy un empresario: quiero que mi filosofía sea como un negocio, que las cosas se lleven a cabo para sellar un acuerdo”.
La tendencia mística de Wittgenstein no le ahorraba sus ganas de ser terminante, de pelear, de no rehuir el combate, y este sentido de la batalla debía aceptar contradicciones, cambios de ruta, experiencias renovadas, sin dejarse vencer por el juicio ajeno.
Un No es un No. Dice: “¿Que la decisión de pelear pueda haber estado equivocada? ¿Según qué criterio supuestamente determinado por las leyes de la historia de la sociedad? Estoy convencido de que los seres más inteligentes no se detienen ante suspicacias. Si uno pelea, pelea. Si uno espera, espera. Se puede esperar, combatir, hasta creer, sin creer científicamente”.
Su espíritu aguerrido se congenia con una toma de posición conservadora respecto de la educación y de la vida social. Está a favor de lo que llama voluntad de tradición y percibe una avanzada de principios de desorganización. Es un lector de Spengler, cuya visión decadentista, le hacía presumir que el avance de pueblos ante el ocaso de Occidente, implicaba un retroceso general, una especie de barbarización, ya que no imaginaba que el poder fáustico, el conocimiento tecnológico, bien podría ser desarrollado por civilizaciones ajenas a la herencia occidental.
Y esta voluntad conservadora que pondera como un bien cultural la disciplina escolar, el orden político, y los valores de la familia, no se contradecía con su admiración por el régimen soviético. No estaba subyugado por la democracia representativa, ni por la defensa irrestricta de la libertad de prensa. Consideraba prioritario que todo el mundo tuviera un trabajo decente.
Su prédica era austera. Decía que se había perdido la capacidad de sufrir, que la vida en la tierra no tenía el propósito de “pasarla bien” (to have a good time), que debía desprenderse de los encantos del egoísmo y del hedonismo.

Anuncios

Entry filed under: General.

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 81 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 83

2 comentarios

  • 1. magu  |  18 marzo 2015 en 11:52

    DON ABRAHAM:
    Por lo que describe ud sobre la vida de Ludwig Wittgenstein, es como si hubiera sido “multicultural de joven” y luego más conservador (añorar el pasado nacional y cultural, más romántico). Lo de hacer que la lógica pueda expresar sentimientos místicos (parece que era su propósito) vendría a ser (una especie de analogía) como querer describir o escenificar cuestiones literarias regionalistas en castellano neutro, (pero se puede). No comprendo mucho lo de “místico y lógica”. Parece contradictorio, salvo que el lenguaje venga del alma, del corazón, exprese sentimiento pero de manera “legible”, “comprensible a la mente y a los demás”. “Y EL VERBO SE HIZO CARNE y habitó entre nosotros” (SAN JUAN), no lo entiendo. //Me llama la atención que haya nacido (y muerto en el mismo año) que EMMET FOX que también se preocupaba por EL EFECTO POSITIVO DEL LENGUAJE en los Alcohólicos, y como al cambiar los enunciados, según él, cambiaban sus realidades cotidianas tornándose positivas. Y no sé bien si a él (como a sus contemporaneos) le gustaban las culturas orientales (hindú, china, y la rusia oriental) y sus libros (el I Ching se tradujo a ppios del siglo XX por un alemán). Recomiendo que oigan algo de Alexander Scriabin (El poema EL ÉXTASIS o cualquier cosa para piano, tampoco usaba la mano derecha), porque es “muy místico” y de esa época también.

  • 2. marlaw  |  18 marzo 2015 en 18:43

    ” Este trazado de lo posible de decir, diagrama la existencia de una esfera superior, trascendental, a la que se envían los asuntos verdaderamente importantes, cuya imposibilidad de ser expresados, no constituyen un accidente a lamentar, sino una necesidad lógica.” Yo no se Profesor si esa esfera, no haría las veces de una especie de “buhardilla” a la que eran destinadas, las cosas de dificil solución, lo problemático, para despejar el terreno y dejar a la vista, tan solo lo asequible.


Categorías

Comentarios recientes

marlaw en Bitácora 92
marlaw en Bitácora 92
Marcelo Grynberg en Bitácora 90
marlaw en Bitácora 90
marlaw en Bitácora 90

Calendario

marzo 2015
L M X J V S D
« Feb   Abr »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

A %d blogueros les gusta esto: