LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 79

11 marzo 2015 at 8:14 11 comentarios

En este punto del recorrido, debo hacer un desvío, un más antes del próximo cambio repentino de ruta. Queda claro que esta enseñanza de la filosofía no tiene un programa evolutivo, ni un plan de obras. Quisiera dar una idea del movimiento del pensar, de la vida mental de quien se dedica a la filosofía. Deleuze habla de la imagen del pensar, y sustrayendo su idea, una de estas figuras retóricas y plásticas referidas a la filosofía es la de consistencia, solidez, coherencia, rigor, se dice corpus teórico, sapiencia analítica, poder de síntesis, encadenamiento argumentativo. Althusser vinculaba la justicia a la justeza, Foucault denunciaba a las disciplinas y a su poder corrector, a la vez que montaba pieza por pieza un discurso como si fuera un palacio de cristal. Transparencia, cuerpos regulares, recortados por aristas pulidas, ajuste perfecto.
No hay que desconocer que la filosofía atrae por el modo en que ordena pensamientos, y su belleza tiene que ver con la luz, la claridad, el poder que trasmite un lenguaje autosuficiente. Hay una energía en el argumento bien templado que lo convierte en espada cerebral, bien lo decía Nietzsche que vinculaba al saber con una batalla y al conocimiento con un choque de espadas.
Pero en una labor intelectual así concebida no hay aventura, es decir, intriga, azar, sorpresa, curiosidad, novedad. La filosofía tiene una historia en la que coexisten la prosa de Montaigne y Pascal con la de Descartes y Leibniz, así como en sus inicios, Heráclito, Platón y Aristóteles, sientan las bases de tres estilos que se repetirán con distintos nombres: aforismo, debate, tratado.
La filosofía pasa de un estado a otro. Del líquido, al gaseoso y al sólido, hay una química, o, una alquimia, que la caracteriza. No puede serlo de otro modo. No es una ciencia exacta, ni es fruto de una fantasía que borra identidades e inventa quimeras, quizás se acerque más al mito por su afán de develar el origen, darle un sentido al devenir, y trazar una genealogía que una sus piezas. Pero se diferencia del mito por la voluntad de saber que la atraviesa, y esta voluntad es fáustica, irrefrenable: “no hay que creer en lo que uno piensa”, es la consigna lanzada por Nietzsche, adjunta al “sólo sé que nada sé” de Sócrates.
Deleuze, nuevamente, contrapone, la imagen del pensar-árbol al pensar-rizoma. La filosofía jardín y la filosofía maleza.
En fin, ni una cosa ni la otra, ambas pueden ser interminables, un jardín con senderos que se bifurcan, una maleza invasiva, que a pesar de nuestro trajín, sobreviene un cansancio, el material nos cansa; el obstáculo deja de ser estimulante y la adrenalina se licua y deja apenas una baba.
Lo mejor que puede hacerse es concretar el trayecto, darle una forma, esforzarse para que no quede como huella mnésica olvidada entre neuronas, y luego despedirse en busca de nuevos y buenos aires.
Cuando un pensador ha concentrado nuestras energías un tiempo respetable, merece una tumba, una ceremonia escrita y un largo adiós. Chau MH y BHL, ha sido un placer. Hasta la vista Cioran, sé que aún no has dado todo lo que deseas dar.
Gombrowicz, contigo no hay despedidas, no has cambiado, haces lo de siempre y eres un chip en mi mente. Dreyfus, tú también volverás aunque sea para un saludo final.
Y ahora Wittgenstein, el insoportable vienés, al que siempre vuelvo para abandonarlo antes del abordaje. Este pariente de Heidegger, otro farragoso prosista que nos hace bajar del tren en la segunda estación. Por aburrimiento nos obliga a apearnos. Pero hay una diferencia: la vida de cada uno de ellos. A Heidegger la vida lo hunde, a Ludwig lo salva. Al primero, ni su esposa nazi, ni su acreditación al partido, ni el ninguneo a su maestro Husserl, ni su famoso discurso del Rectorado, han coronado una vida gloriosa. Se ha visto mediocre y cobarde. Ha recuperado dignidad al no subirse al carro de los triunfadores, al dedicar a Nietzsche un seminario casi exento de agachadas a la ideología del Reich, y, además, gracias a la admiración de Hannah Arendt.
Respecto del amigo Wittgenstein, dije amigo, este ser desvalido, huérfano con familia poderosa, profesor sin cátedra, escritor sin editor, millonario sin dinero, filósofo sin filosofía, patriota sin patria, modernista nostálgico, arquitecto de una sola casa, músico sin vocación, un ciudadano sin ninguna comunidad, un suicida irresoluto.
Otra vez se me presenta la tarea de buscarlo en su morada, ingresar a su despensa, sacar de una alacena su Tractatus y sus Investigaciones, y morderme la cola. Qué tipo maldito. El insoportable W del que ya escribí un bello texto sobre cómo citarlo sin leerlo, dije bello porque nada bueno puedo hacer con su legado, porque no me interesa, porque su mente es loca, porque es un maníaco, porque le busca la quinta pata a un gato, porque todo el tiempo nos dice que la tarea es inútil y vana pero que no puede dejar de proseguirla, y porque hay algo que escucho que me interesa, y lo hago por identificación.

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MITOLOGÍA POLÍTICA ARGENTINA, por Gustavo Berti LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 80

11 comentarios

  • 1. CLAUDIA GARCIA ASTORGA  |  11 marzo 2015 en 14:20

    cuantos Filòsofos me falta leer…

  • 2. marlaw  |  11 marzo 2015 en 15:24

    Profesor espero que no tome a mal esta ocurrencia mia. Ojalá que con la Filosofía, no suceda lo mismo que con la Religion, en el sentido de que a medida que han ido avanzando las ciencias, para alumbrar aspectos de la realidad que nos circunda, antes ignorados, esta se ha encontrando cada vez mas acotada hasta no tener mas remedio que tener que buscar refugio en la fe.

  • 3. Aldo  |  11 marzo 2015 en 21:54

    ojo que el desgano nubla la cosa de la filosofia , mas alla de la valides de los pensadores , ademas puede ser una corrpcion del que transmite , la del zapo en la barriga no esta alejado del todo

  • 4. MaCristina  |  12 marzo 2015 en 10:54

    El problema Aldo es la piel de zapa, el otro sería el sapo.

  • 5. Berti Gustavo  |  12 marzo 2015 en 16:35

    Tuve ocasion de visitar a Viktor Frankl, sobreviviente de tres campos de concentraciónnazis, en su casa en Viena. En una pared de su escritorio, junto a más de 16 Doctorados Honoris Causa de distintas Universidades, el el rincon de las fotos hay una en la que él y su esposa están cenando en un restaurate con Heidegger y su esposa. Frankl dialogaba con Heidegger y sentía respeto por él.

  • 6. marlaw  |  13 marzo 2015 en 8:29

    No lo tome a mal señor Gustavo Berti, pero me pregunto y le pregunto en que sentido Viktor Frank sentía repeto o valoraba a Heidegger. Lo hacia por sus creencias, por su brillante inteligencia, por sus puntos de vista sobre algunos aspectos de la filosofía, o por su pasado nazi.

  • 7. Juan Martin Masciardi  |  14 marzo 2015 en 21:06

    siempre será una cuestión problemática la supuesta vinculación del filósofo con el nacional socialismo. me tomo el atrevimiento de interpretar a Gustavo Berti, posiblemente a V.F le suceda lo mismo que a la mayoría de los que estudiamos filosofía. cómo puede conocer tanto H. la historia de la filosofía, es un titán de la filosofía. yo lo poco que leí, tengo algunos libros en mi biblio, son soberbios. H. nunca fue mi filósofo de cabecera pero siempre recuerdo que Sartre y muchos otros filosofaron desde él, por supuesto, Sartre tenía vuelo propio y era brillante. más allá de la polémica admiro a Heidegger como último-para mí- filósofo clásico. además, si me limitara a leer filósofos cuyo pensamiento político se corresponda con mi ideología política, posiblemente me quedaría hablando solo. jajaja
    por último, siempre digo cuando surge este problema, que por ej. la diferencia entre sartre y heidegger es ¨reflexiones sobre las cuestión judía¨ quizá el maestro aleman escribió algo pero me parece que no. en fin…

  • 8. marlaw  |  15 marzo 2015 en 11:54

    Hay que pensar un poco mas cuando se escribe: “supuesta vinculación del filósofo con el nacional socialismo”

  • 9. MaCristina  |  17 marzo 2015 en 9:59

    Marlaw, perdón por meterme en conversación ajena, a veces se puede pertenecer a algo con total desconocimiento de algunas cosas, que una vez conocidas nos permiten cambiar el rumbo.

  • 10. Marcos Aurelio Ruiz  |  18 marzo 2015 en 4:22

    No yo no creo que las cosas tengan una resolución de caràcter binario, blanco-negro.Existen los grises, las tonalidades y los matices. Uno puede admirar a un artista por una brillante ejecución y a su vez sentir rechazo por otros aspectos de su persona, o ser amigo de alguién sin compartir a pié juntillas todas sus opiniones. El pensamiento binario salvo para las computadoras, o algunas cuestiones de la fisiologia del sistema nervioso, me resulta como algo primitivo. Tratar de encontrar una plena coincidencia con el otro también podria llegar a ser una cuestión narcisista.

  • 11. marlaw  |  15 abril 2015 en 4:28

    Hace ya un tiempo que yo tenía en mi poder una fotografía de W, la mas difundida, esa en la que aparece con saco sport, y no podía saber quién era el fotografiado. Apareció un día de manera imprevista entre mis papeles (virtuales alojados en la pc), para colmo de males la nota ilustrada por ese rostro, se encontraba escrita en signos cirílicos, no obstante en lugar de mandarla al canasto virtual, la mantuve. Algo me decía esa mirada de pefíl, que hizo que la retuviera, y de lo cual ahora me alegro. No hay dudas que con su librito W logró que muchos pensadores se ocuparan de él. Hizo pensar a mucha gente a traves del Siglo XX


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