LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 78

3 marzo 2015 at 18:50 3 comentarios

Quisiéramos saber en qué medida el pensamiento de este filósofo ha inspirado las largas disquisiciones sobre la sociedad contemporánea que encontramos en las novelas de MH. No tenemos declaraciones del escritor al respecto. Hay un aire familiar entre ambos, tanto el tema de la prostitución como la del vacío generalizado que produce el hiperconsumo, les es común. Lo que no encontramos en MH es una solución al problema, mientras el filósofo propone una serie de medidas para remediar el estado de cosas de este mundo, podrido, envenado, prostituido, corrupto, narcisista, masturbatorio, hipócrita.
La sensación que tengo ante espíritus como el de Clouscard, es que, en realidad, quiere una humanidad reformada, ajustada a sus criterios morales, limpia de impurezas, sana, prometeica, y todo lo que se nos ocurra desde un punto de vista eugenésico.
Es lo mismo que quería Richard Wagner a mediados del siglo XIX cuando denunciaba la decadencia de una sociedad envenenada por el cristianismo plañidero y las doctrinas emancipatorias del socialismo, a la vez que anunciaba la nueva era fundamentada en nuevos mitos y en la obra de arte total.
El rejuvenecimiento alemán con el modelo de la antigua Grecia, y los héroes teutones. Llamativamente, Clouscard también acude a la antigüedad, y recurre al espíritu competitivo heleno aplicado al deporte para elaborar una moral provisoria. Es una piedra basal hasta que la humanidad complete una nueva forma de vida.
Es la cereza de la torta. Inspirarse en Grecia, en las Olimpíadas, en el espíritu competitivo griego, en la salud, la fortaleza, en lo que él también llama “milagro griego” por valorar que lo más alto, lo más fuerte y lo más rápido, esas virtudes del atleta, pueden trasladarse a nuestro tiempo como ideales de una nueva humanidad, una pócima desintoxicante que hará de la educación no una obligación sino un juego, y que impondrá una tregua a las guerras y a la violencia, como ocurría con los certámenes olímpicos griegos…llegar a este punto, requiere un minuto de silencio.
Estamos ante su Majestad el delirio, y frente a ella, nada se puede decir, sólo escuchar, y retirarse agradeciendo el esfuerzo y la buena voluntad empleada.
Clouscard ha sentado las bases de una espiritualidad laica para contrarrestar al populismo represivo y al populismo permisivo. Contra la espiritualidad cristiana y contra el naturalismo positivista. Contra el mundo tal cual es, y por un mundo tal como debería ser.
Dije que no conocía a este filósofo tan original. Su prédica no ha tenido la difusión que no sabemos si merece. En todo caso, es necesario tomarla en cuenta, ya que si bien es cierto que el corpus integral de su doctrina es agotador, saturado de pretensiones y fantasmático, retazos de sus observaciones transitan por numerosos discursos, los discursos de la indignación, entre ellos los de MH.
¿Fin de Houllebecq? He terminado con este excursus por BHL y MH? ¿Qué hacer ahora con esta enseñanza de la filosofía para mantener la obligación de un ritmo? Después de Heidegger, Cioran, Gombrowicz, Dreyfus, me siento vacío, un vacío algo doloroso. No es un dolor de muelas, es más suave, un malestar, una ligera indisposición, como si una mosca se metiera en el plato de sopa, no da para tirarla, a la sopa, pero la ha ensuciado.
Leo “El mapa y el territorio”, una novela premiada de MH, que debía contribuir a la puesta a punto de mi reseña sobre su pensamiento y su obra. No me propongo leer su obra completa, sólo este libro, y en principio otro como “Plataforma”, y después schluz!, listo el pollo, a otra cosa. ¿La habrá?
Llego a la página 242, la tercera página de la tercera parte, y la trama tiene un vuelco. Hablan dos policías recién llegados a la novela, que están investigando un crimen en una casa en donde yace un cadáver putrefacto que hace vomitar a todo el mundo. Es el cuerpo exánime de Michel Houellebecq. Sigo, otra página, dejo el libro. Se terminó. Houellebecq está muerto, en la novela, y en este curso.
Me cansé. Hice bastante esfuerzo. La conferencia que debo dar el nueve de abril sobre ideas de MH tiene su material, y faltan dos meses. Ese día me habré olvidado de todo lo que trabajé, y deberé retomar el escrito.
Pero ya está. Es la segunda novela de MH que dejaré sin terminar. Declaro mi no obligación de terminar la novela, y ante la pregunta si es que la leí, diré que sí, como si nada me faltara.
Recorrí algunas críticas sobre este libro premiado, ni siquiera hace falta nombrarlas, es suficiente con citar la contratapa: “No es sólo una novela sobre el arte contemporáneo, sino una sabia construcción…” (Le Nouvel Observateur). “Esta novela corrosiva y sutil sobre el fin de la era industrial…” (Livres Hebdo). “Es una novela negra, una biografía de artista, una crítica al capitalismo y un análisis de la sociedad, todo en uno” (Prinz). (…) “vuelve con esta novela a aquellos escenarios y sensaciones que pueden denominarse houellebecquianos, y que abarcan desde la fatiga vital y la existencia humana como generadora de sufrimiento hasta la obsesión por la sexualidad” ( La Repubblica).
La dejo en la página 242, me faltan 135. No quiero más. Se vuelve tediosa, y entretenida. Las dos cosas a la vez. Mi mente ya se entretuvo, se dio a sí misma en qué pensar. No me dice nada del mundo del arte, ni del mundo capitalista, ni de la fatiga, porque me dice todo eso sin decirme nada de eso. Me cuenta una historia sin lecciones de moral, ni diagnósticos de la sociedad, ni metafísicas varias como dice otra crítica, sino una historia con un personaje que pinta, un padre exitoso que está enfermo, un marchand astuto, un rusa que arde, y el escritor Houllebecq que come fiambre, duerme con una botella de vino al lado, toma somníferos, vive en Irlanda, compra la casa de su infancia, vive con un perro, se baña poco, huele mal, odia los muebles, esconde sus manuscritos, y acepta ser modelo del pintor para quien escribe un texto en su catálogo.
Houllebecq habla de las moscas, de la pintura, de William Harris, de los prerrafaelistas, de los motores de autos de alta gama, toma vino argentino, y lo matan en la página 242.
¿Para qué seguir?
Este es un trabajo de enseñanza de la filosofía, y aunque su camino sea heterodoxo, no hay que olvidarse de los grandes maestros de la disciplina. Ya transitamos por Heidegger, hasta que lo abandonamos. Ahora deberemos elegir al próximo al que también abandonaremos.

Anuncios

Entry filed under: General.

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 77 puerta abierta

3 comentarios

  • 1. Tomás Abraham  |  3 marzo 2015 en 18:52

    AVISO A MIS AMIGOS LECTORES.
    ESTA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA TENDRÁ UN INTERVALO DE UN PAR DE SEMANAS, GRACIAS

  • 2. Juan Martin Masciardi  |  4 marzo 2015 en 20:31

    muy buena la exposición de lecturas a través de estos textos que usted profesor llamó: clases. sugiero y sin querer sonar insolente que las recopile y no abandone este registro expositivo porque veo todo el potencial para ser publicado bajo la forma tradicional del libro. hasta me atrevo a sugerirle un título: leer filosofía. saludos profesor.

  • 3. Claudia  |  5 marzo 2015 en 7:04

    Espero se encuentre bien. Lo esperamos.


Categorías

Comentarios recientes

andrea en DENUNCIA POR USURPACIÓN DE…
Aldo en Bitácora 74
Marcelo Grynberg en Bitácora 75
marlaw en Bitácora 75
marlaw en Bitácora 75

Calendario

marzo 2015
L M X J V S D
« Feb   Abr »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

A %d blogueros les gusta esto: