LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 77

1 marzo 2015 at 8:25 16 comentarios

Lo que insinua MH es que la penetración musulmana se hará con vaselina. No con violencia, atentados, amenazas y marginales que incendian autos, sino por propia voluntad de la ciudadanía francesa, por el apoyo de su ala republicana y europeísta.
También imagina que el mundo de los valores puede sufrir mutaciones, y que la cascada liberacionista puede llegar a un límite. El retorno de lo religioso es un tema que le interesa, lo hemos visto en otros textos, pero no se trata de nuevas o masivas concurrencias a los templos, sino a cambios en las costumbres, en replanteos de los vínculos en la familia y en el trabajo, y de un hartazgo de lo que ofrece, y, fundamentalmente, de lo que no ofrece, la sociedad de hiperconsumo.
Lo vemos todos los días y en más de un continente. Hay un mimetismo entre ortodoxias, y el modelo de pertenencia étnica, de búsqueda de arcaísmos, de devoción a la tradición, que se distribuyen en la amplia gama del monoteísmo. Lo secular no alcanza y está en crisis.
Finalmente, ¿qué es el nihilismo? No es el no creer en nada, sino la confirmación de que la discusión sobre los valores no tiene fin, como decía Habermas: la modernidad es un proyecto inconcluso, pero su curso no es necesariamente el que le sugiere su corazón progresista, no se trata de cada vez más libertad y progreso, sino de cada vez más control sobre las conductas de los individuos, y una lucha por las identidades, lo que implica, un encarnizamiento con el peligro que representan los “aliens”, los otros.

Una pregunta: ¿las ideas que tiene MH y sus personajes fueron fraguadas por su exclusiva autoría en cuartos sucios en donde pedazos de embutidos se pudren en el suelo? Rescato esta imagen de la novela que estoy leyendo, “El mapa y el territorio”, por la que le dieron el premio Goncourt. Se dice que el escritor se inspiró en los textos del filósofo Michel Clouscard. Ya dije que jamás he oído hablar de él, y no hay libro que circule en nuestra lengua.
Consulté su biografía en Wikipedia, y vi algunas entrevistas en you tube. Encontré un libro en pdf, del año 2003, una de sus últimas publicaciones: “La refondation progresiste”. Nació en el año 1924 y murió en el 2009. Fue profesor en la universidad de Poitiers. Luego se retiró al sur de Francia para concluir su obra. Se le dice cercano al partido comunista francés, que es como decir que vivió cerca de un museo paleontológico.
Este libro es una falsa entrevista. Una reportera le hace una pregunta general, y la respuesta tiene cuarenta páginas. El subtítulo del libro es “Frente a la contrarrevolución liberal”. Decir que es un crítico de la sociedad de consumo, es casi una tilinguería, todos los consumidores son críticos de la sociedad de consumo como los burgueses odian a la mentalidad burguesa. Es parte del sentimiento de culpa que aceita el sistema de placeres. Lo suyo es una crítica a la civilización occidental en su fase tardía. Es un marxista a sabiendas de que la sociedad descripta por Marx ya no existe. No hay más talleres de manufactura y patrones con el reloj con cadena guardado en un bolsillo del chaleco. El taylorismo y el fordismo fenecieron hace tiempo, y lo que continuó es un sistema de vida ya no basado en el trabajo sino en los placeres.
Del mundo de la necesidad hemos pasado al mundo del deseo, pero Clouscard no habla de una pulsión libidinal en general, sino de un deseo como protagonista principal del mercado. Y esto implica una mutación radical respecto al modelo liberal de Adam Smith en el que se configura un mercado en el que se encuentran necesidades armónicas y agentes libres.
El mercado del deseo crea el nuevo inconsciente colectivo e individual. Clouscard es un antilacaniano, en el sentido de que no cree que el inconciente está estructurado como un lenguaje sino que es una mercancía.
Quizás el análisis de Marx sobre el fetichismo de la mercancía le vaya como anillo al dedo, pero este fetichismo debe dejar de lado su impronta mágica e inspirarse más en el burdel, en la configuración prostibularia del mercado moderno.
La palabra `prostituta´ se repite en sus análisis, a la manera de un Savonarola de la economía política del tercer milenio, con el que MH pudo haber congeniado por algunas ideas que aplicó en su novela “Plataforma”.
La libertad de costumbres, la emancipación de las mujeres, la sexualidad permisiva, la sociedad de placeres, son atributos del liberalismo libertario cuyo héroe mitológico es Narciso.
Nuevamente el narcisismo como una llave ganzúa a disposición de todos los críticos de la sociedad de consumo. Para Clouscard, Narciso compite con Prometeo y Vulcano. Por un lado, el espejo, por el otro el fuego. El herrero que forja los metales en el submundo, y su socio que aplica el saber del fuego al barro y al arte de hacer del animal un comestible. Son los dos creadores de la civilización, los apropiadores del poder de los dioses que ha girado hacia la tierra y la han convertido materia prima y objeto de labriegos.
Junto a ellos el parásito, el hombre que se mira, el lúdico, el prometedor de la felicidad, quien después de mayo del 68, partir de la contracultura de los sesenta, del freudomarxismo de alemanes pagados por universidades yanquis, han preparado la contrarrevolución libertaria.
No es un pastor quien habla, no es un hombre del Vaticano ni el propalador de palabras admonitorias en nombre de escrituras sagradas, tampoco es un moralista a destajo, sino un sociólogo marxista que dice que la crítica al capitalismo debe pasar por un análisis de las formas prostibularias de la economía moderna.
El modo de producción del tercer milenio no se basa en la sociedad de conocimiento ni en la globalización financiera, estos son efectos de algo más profundo, de una dimensión oculta sin la cual nada de eso funcionaría; se trata de lo que llama “lo mundano”, una categoría de conocimiento que debería reemplazar al inconciente freudiano.
El filósofo dice que no se ha hecho aún una historia del mercado clandestino. Hay dos economías, la oficial, y la secreta. Todo el mundo sabe lo que es el mercado negro, se sabe que por su espacio circula una porción importante del PBI mundial. Pero más allá de hablar del tráfico de armas, del tráfico de órganos, del narcotráfico, del tráfico de influencias, del lavado de dinero o de la trata de blancas, nadie ha investigado la ruta de ese dinero no declarado, de su peso en la economía real, y de los canales y desvíos del capital total.
No se trata de un dinero marginal sino de capitales cuya rentabilidad y capacidad inversora son un eje de la producción de riquezas global. Esta economía secreta, permite la sustentabilidad de un modo de consumo basado en lo que llama mimetismo competitivo. Hay una carrera hacia la mismidad con un poder multiplicador que no tiene freno. Clouscard lo define con dos palabras: pan y sexo. Las mujeres y los jóvenes son la clientela principal, y los mayores participan con su poder de compra. Dice que este tipo de liberalismo libertario ofrece la libertad sexual a cambio de sometimiento político. La juventud se adapta a esta oferta y no desaprovecha la oportunidad.
La historia de mayo del 68 hay que volverla a narrar para dar verdadera cuenta de los protagonistas y del rol que cumplieron. Un libertario, Cohn Bendit, un reaccionario: De Gaulle, y un testaferro liberal: Georges Pompidou. Ellos son las tres figuras del poder burgués de nuestra modernidad.
Clouscard pregunta: ¿quién es más reaccionario? ¿De Gaulle o Marcuse? La pregunta es capciosa, no hay opciones. Dice sin sombra de duda que la contrarrevolución libertaria fue el discurso de liquidación de la revolución social iniciada por el Frente Popular en los años treinta del siglo pasado, continuada por la Resistencia durante la Ocupación.
La clase obrera no consume, subsiste. La economía deseante no es la imaginada por Deleuze, quien seduce con la elaboración regresiva a las formas del arcaísmo libidinal investida en el ano y la boca; sexualidad anal y oral que el filósofo del Antiedipo derramó con generosidad; la economía deseante, para el neomarxista admonitorio, es la creadora de latencias en pos de la mercancía venenosa que impone pautas de consumo. El mundo es una cocaína.
Estas pautas sociales son cuatro. Supervivencia: es la de los indocumentados e inmigrantes clandestinos de los países colonizados. Necesidad: es el dominio de obreros y empleados convertidos en clientes que creen participar de lo más preciado de la torta, una vez liberados del pecado de la codicia y enajenados de la carta de ciudadanía que ha demostrado su anacronismo e inutilidad.
Deseo: el mundo del Management, del ideal empresario, el de los comunicadores y de los medios masivos de comunicación.
Lujo: la vida del jet set society.
La función de la moda es asegurar el paso de la subsistencia al consumo transgresor, es decir, el del alcohol, la droga, el sexo, y el juego. Hasta el punto, agrega, que podemos preguntarnos si la violencia ya no es parte del consumo lúdico.
Con este veneno mercantil se pretende paliar el síntoma de nuestro tiempo que ya no es la neurosis del pequeño burgués, menos aún la esquizia de los artistas de la vanguardia estética, sino la depresión de las nuevas clases medias.
Terrorismo económico y permisividad en las costumbres, las dos columnas del mercado del deseo, han salvado al capitalismo en crisis.
Por eso el deseo es algo que se aprende en la medida en que se mercantiliza. La conclusión de Clouscard es sombría: vivimos tiempos de prefascismo cultural, representado por filosofías como las de Gilles Deleuze, un anticipo libertario que no es más que una fase previa de un fascismo explícito, como el elaborado en la entreguerra por Martín Heidegger.

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16 comentarios

  • 1. David  |  1 marzo 2015 en 11:40

  • 2. David  |  1 marzo 2015 en 11:41

    veanlo en youtube

  • 3. roxanaotero  |  1 marzo 2015 en 11:46

    Vaselina musulmana! Y la china y la rusa???

  • 4. Juan Martin Masciardi  |  1 marzo 2015 en 21:17

    interesante texto, veo profesor que está en cierto modo rastreando las influencias que pudieron haber dejado una huella en la obra de M.H. Clouscard es una de ellas. tampoco leí a este filósofo y voy a ver qué encuentro en la red. buen domingo profesor.

  • 5. Ezequiel  |  2 marzo 2015 en 19:01

    Hay twitters de los q escribieron Griegos en disputa ?

  • 6. Marcelo Grynberg  |  2 marzo 2015 en 22:24

    David: he visto el documental de Guy Debord. Es algo dificil de seguir, pero volvere a intentarlo. Me pregunto si en la actualidad los “gadgets” tecnologicos estaran complementando la funcion que antes recaia solo en el espectaculo.

  • 7. marlaw  |  3 marzo 2015 en 0:37

    Tengo la intima convicciòn, que los temas que se muestran en esta nota, de algún modo también estaràn contenidos, en el nuevo libro del Profesor.

  • 8. Manuel  |  3 marzo 2015 en 13:41

    Le agradezco este concepto, me ayuda a mantener la cordura en la turbulencia :

    “Decir que es un crítico de la sociedad de consumo, es casi una tilinguería, todos los consumidores son críticos de la sociedad de consumo como los burgueses odian a la mentalidad burguesa. Es parte del sentimiento de culpa que aceita el sistema de placeres.”

  • 9. marlaw  |  3 marzo 2015 en 15:05

    El problema que plantea la sociedad de consumo, no estriba tanto en la elevación de la producción a escala, ni en la super-abundancia de los objetos que se producen. El problema comienza cuando los individuos, pierden su propia identidad, o se encuentran en vías de perderla, cuando comienzan a “creer” por ejemplo que ellos son su automovil, y todos los demás objetos que poseen, confundiendo el “ser” con el “tener” o el poseer, sí así se quiere.Cuando homologamos, nuestras conductas, nuestras idéas,
    y nuestras relaciones con todo aquello que nos rodea, con las mismas pautas, con las que nos relacionamos con esos objetos.

  • 10. Aldo  |  3 marzo 2015 en 15:32

    A mi me parece bien que alguien sienta que la cafetera es parte de su ser ,, el materialismo no es el problema sino el orden y la equidad , lo del ser es una mentira que no prospero , hoy dia lo ser esta en estas sectar de respiracion y elvacion etc lo que nos queda es lo material alli vamos todos , salud !!

  • 12. marlaw  |  4 marzo 2015 en 2:05

    Siamo tutti. Scendere persiane.

  • 13. Marcelo Grynberg  |  4 marzo 2015 en 9:30

    Gracias David por el link del libro de Jean Baudrillard, 314 paginas que leere con interes pero no ahora. El tiempo se va y uno pospone (para sobrevivir), todo lo mas importante …
    Saludos

  • 14. David  |  7 marzo 2015 en 15:32

    Nadau, diga algo que no entendamos todos, sino el blog se nos cae, sino le cuento como me metieron preso en las vacaciones, material inedito

  • 15. CLAUDIA GARCIA ASTORGA  |  8 marzo 2015 en 10:57

    EXCELENTE COMO SIEMPRE …LA OMISION DE ALGUNAS LETRAS ES POR ESTAR UN POCO DORMIDA. DISCULPAS

  • 16. marlaw  |  13 marzo 2015 en 9:28

    Algunas veces uno no sabe con quién quedarse.Sí con los sajones (lease americanos) tan afectos, a las estadísticas, a las mediciones, a los estudios de campo, al conductismo, o con las elucubraciones teóricas y sus respectivas inferencias (algunas veces apresuradas, y desprovistas de sustento empírico) de algunos franceses.


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