LA LARGA MARCHA DEL SILENCIO (PERFIL 21/2/2015)

21 febrero 2015 at 6:04 28 comentarios

La larga marcha del silencio

La mayoría de la gente que estuvo en la calle en un día de lluvia estaba conmovida con la muerte de Nisman. La presencia de la madre y sus hijas, hizo sensible el drama compartido. El día que se supo que había muerto fue escalofriante. Como si se cayera una careta que desnudaba un rostro deforme, monstruoso. Luego, la domesticación de nuestra conciencia con el mar de palabras que pone las cosas en lugares reconocibles, se hizo dueña del acontecimiento.
Mientras ese recuerdo no se borre, la causa Nisman tardará en cerrarse por más que las pistas cruzadas y las hipótesis renovadas, confundan a todo el mundo.
Pero más allá de la presencia en las calles de una multitud bajo un mismo reclamo, las razones que se han aducido para llevarla a cabo son plausibles de análisis.
Quienes se han encargado de tomar la iniciativa de organizar la marcha del 18F, manifestaron que era un homenaje al fiscal Nisman. ¿Ése fue el sentido de la marcha? ¿Homenaje por qué? ¿Porque murió por la verdad y la justicia? No es lo que dicen Memoria Activa ni Apemia, es decir, no es lo que dicen Diana Malamud ni Laura Ginsberg, que si bien no están de acuerdo entre ellas en muchas cosas relacionadas con las medidas a tomar para el esclarecimiento de la causa Amia, coinciden en afirmar que el fiscal hizo muy poco durante diez años para avanzar en llegar la verdad. Nada se sabe sobre la conexión local con sus ejecutores y cómplices en los atentados a la Amia y a la embajada de Israel. Y la conexión local no es sólo lo que tenemos cerca, sino nuestro principal problema.
Y las nombradas Ginsberg y Malamud, víctimas de las bombas por haber perdido a seres queridos, siempre han sido un ejemplo de lucha por el descubrimiento de la verdad sin cálculos de oportunidad, ni marchas y contramarchas, como las de algunas autoridades de la comunidad judía que sí fueron parte de la procesión.
Cuando una persona es asesinada o inducida a matarse, de lo que se trata es investigar el hecho para hallar al culpable y al responsable, independientemente de su capacidad laboral, de su entrega profesional, la tenga o carezca de ella.
Supongamos que la denuncia de Nisman pueda ser desestimada por el juez a cargo de la instrucción; imaginemos que los cargos que imputa no tienen asidero para ningún procesamiento, ¿acaso no deja de ser prioritario averiguar quienes fueron los que lo mataron, o por qué decidió quitarse la vida?
Así es que la organización de la marcha para homenajearlo es prejuzgar sobre su persona. Saber la verdad nada tiene que ver con que la víctima haya sido virtuosa o un ejemplo para la civilidad.
La marcha, entonces, si no la justificamos en nombre de un homenaje a la víctima, se la puede convocar por un reclamo de justicia. En ese caso los fiscales que invitan al acto no confiarían del todo en la eficacia de la labor de la fiscal a cargo de la muerte de Nisman, no descansan en lo que harán los fiscales que investigarán la causa Amia, o no tienen todas las dudas despejadas sobre el fiscal que ha tomado los cargos que Nisman iba a presentar por encubrimiento luego del memorandum entre Irán y nuestro país.
Pero ninguno de los fiscales convocantes sostiene que sospecha de la conducta de sus pares y dice respetar los tiempos de la justicia. Por lo tanto la marcha no favorece, garantiza, o acelera la labor que se lleva a cabo en la actualidad por las diferentes fiscalías. Lo que sí sabemos es que algunos de los fiscales que organizan la marcha han sido acusados por los familiares de las víctimas por encubrimiento y negligencia en sus funciones en relación a la causa que les incumbe hace veintiún años.
¿Puede ser que la marcha haya sido una expresión de desagravio hacia la persona del fiscal y de su familia, que no recibieron las condolencias de la primera mandataria ni de su gabinete; familiares de un hombre de la justicia que debieron haber sido recibidos por la presidenta como máxima responsable de la salvaguarda de la vida de los ciudadanos?
Lamentablemente, quizás, esto último haya sido lo más doloroso, lo más inexplicable, y lo más irritante, entre todas las cosas que provocó la muerte de Nisman.
La presidenta twiteó apenas nos enteramos de la muerte de Nisman para decir que fue un suicidio, al día siguiente siguió con el mismo procedimiento para sostener que fue un asesinato, y luego ninguneó el hecho y se justificó en que ella era la principal perjudicada.
Este gobierno no está a la altura de las exigencias de las investiduras delegadas por el pueblo argentino. Podrá ser más o menos popular de acuerdo a las circunstancias y por medidas que se aprobarán con distinto grado de adhesión, pero cuando hay víctimas que no le reditúan beneficios políticos, o que pueden perjudicar su imagen, las ignoran, y hasta ofenden a quienes sufren.
Esa alegría de la que habla la presidenta que dice no querer perder, es la misma alegría que en el 1994 el entonces presidente Carlos Menem tampoco quería perder, y por eso en momentos en que la gente otra vez con sus paraguas llenaba las plazas por la bomba en la Amia, le daba una entrevista a la revista Corsa. Así era la festejada simpatía de aquel presidente, como así es la reconocida vitalidad de nuestra mandataria.
Esta indiferencia ya la hemos vivido con Cromañón cuando no importaban los cuerpos de las decenas de muertos, y sí importaba que esas muertes no favorecieran a la derecha. Lo mismo que las muertes de la línea Sarmiento, o la fiesta de la democracia mientras lo saqueos y los ataques aterrorizaban a los habitantes de varias provincias, y ahora lo mismo sucede con Nisman en boca de quienes hablan de oportunismo político de la oposición, o que le tiraron un cadáver a Cristina, etc.
Hay un fenómeno de la robotización de la política que comienza desde la mañana cuando Jorge Capitanich o Aníbal Fernández lanzan la consigna que repetirá la tropa en sus diferentes instancias. “Va la Pando!, gritan los jefes, y la frase se repite en las redes sociales, en las unidades básicas, en las reuniones de referentes culturales.
Del otro lado de la trinchera, es continua la ansiedad por informarse en los programas opositores, seguir extáticos ante las nuevas poses y argumentos en boca de sus principales periodistas, o no perderse el recorrido de los programas en los que el libreto hace rato está escrito y en los que sólo se trata de reforzar el guión con invitados que no son más que actores en una puesta siempre la misma.
Muchos quieren salvar a la república, otros dicen resistir ante quienes quieren despojar al pueblo de los logros conseguidos estos años, y cuando hay un caso como el de Nisman, no se hace más que volver a sostener lo ya asumido en cada una de las posturas. Es un sistema de rigideces.
La reacción de la presidenta nos da que pensar. No sé si son pertinentes los análisis psicotécnicos de quienes no cejan en hablar de ella cada vez que pueden. De su ciclotimia, de su narcisismo, o de sus joyas. Lo que diré a continuación no tiene la pretensión de estar a la altura de tales diagnósticos. Pero se me ocurrió que las reacciones de la presidenta después de la muerte de Nisman, estaban causadas por el miedo, un temor que persiste.
Cuando en el acto de inauguración de Atucha II, le dice a la gente que el canciller envió sendas cartas a las autoridades de los EE.UU y de Israel, porque los argentinos no debemos ser usados para dirimir litigios que conciernen a otros países, imaginamos que supone que hubo agentes extranjeros que se infiltraron en nuestro país.
Nuevamente, actos letales provenientes de lejanos rincones del planeta – Irán, Siria, CIA, Mossad, Hesbollah – con ausencia de conexión local. Cierto o no, el hecho es que nos infiltran cuando así lo disponen, y nuestras defensas, para emplear un eufemismo, están siempre llamativamente bajas.
La presidenta no sabe qué pasó con Nisman, pero sí sabe que los organismos de seguridad están fuera de control. Y sus repetidos “acting out” no son más que fugas para adelante frente a la incógnita no develada
Nosotros tampoco sabemos por qué el fiscal durante la feria judicial, denuncia por televisión a la presidenta por encubrimiento de una causa criminal. Sin ser especialista del modo en que se vinculan los funcionarios de la justicia con los medios masivos de comunicación, el hecho no deja de ser extraordinario, fuera de lo común. Podemos imaginar que el fiscal buscaba protección porque su vida estaba en peligro. Y es posible que mucha de la gente que marchó, sintieron que esa protección tampoco la tienen, y que no hay autoridad en la que confiar para salvaguardar sus vidas. Llámese a esta desprotección con los nombres de inseguridad, bonaerense, mafias, narcotráfico, barras, servicios.
¿Exageración? Es posible que no lo sea. El hecho de que los referentes políticos más nombrados en los últimos tiempos sea Berni, Milani y Stiusso, nos dan un panorama inesperado de la sociedad en la que vivimos. Hasta la presidenta debe sentir una cierta inseguridad aún con los nuevos dispositivos de inteligencia que pretende implementar de un día para el otro.
Como si toda “inteligencia”, pudiera ser una inteligencia en contra.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 74 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 75

28 comentarios

  • 1. Tomás Abraham  |  21 febrero 2015 en 6:06

    389511vx
    rodo.lopez2009@hotmail.com
    200.117.81.187 Borrado por Akismet
    Enviado el 19/02/2015 a las 13:38
    En la marcha -como libertad de expresión- prevaleció el silencio.
    Ella, más baja, llevaba aún cuadernos de trabajo en sus manos, trataba de protegerse de la lluvia acercándose a él que sostenía en lo alto el paraguas. El tipo, barba blanca, remera de la que asomaba un diario -conseguido de apuro, que lo abrigaba del frío repentino- se inclinaba a veces para escuchar lo que ella decía. Caminaban los dos en medio de una multitud abigarrada (cientos de miles de personas, medio metro -a lo sumo- entre entre una y otra) por Avenida de Mayo; no tenían idea dónde comenzaba aquella enorme columna ni dónde terminaba; nadie allí parecía saberlo ni importarle.
    Los dos, mojados de cuerpo entero, decían estar contentos de participar por fin juntos de esa marcha, por la muerte de Nisman.
    Pero ella, vivaz y entusiasta, creía que eso tendría un sentido posterior, que junto con otras formas de protesta (a un poder omnímodo, doce años después) serviría para mejorar el país.
    Él la escuchaba, por momentos parecía también entusiasmarse. Pero en realidad no tenía ya esperanzas, la noche tormentosa oscura reflejaba sólo a medias la honda penumbra de su corazón.

    .
    (comentario de rodolfo enviado a Enseñanza de la filosofia 74)
    .

  • 2. Marcelo Grynberg  |  21 febrero 2015 en 7:43

    Tomas: accidentalmente difundio Ud. el mail de Rodolfo. Por favor, borrelo.

  • 3. Tomás Abraham  |  21 febrero 2015 en 8:37

    marcelo
    no es un mail, es un comentario enviado por rodolfo para ser publicado…

  • 4. Luis  |  21 febrero 2015 en 9:09

    El mensaje de la marcha no fue hacia el gobierno (que no quiere ni le interesa escuchar) sino hacia la justicia, para que de una vez por todas deje de hacer la plancha y ejerza su poder. En doce años de corrupcion no han enjuiciado a nadie y todo se demora sin justificaciones.

  • 5. Marcelo Grynberg  |  21 febrero 2015 en 9:26

    No me refiero al comentario sino a la direccion de su correo electronico. En fin, no se preocupe. Saludos.

  • 6. gustavo berti  |  21 febrero 2015 en 10:19

    Creo que fue reclamo multiple , contra la corrupcion, a la justicia para que actue en las causas por corrupcion, a la oposicion para que se pongan a la altura de lo que la sociedad metece y finalmente para decir que somos ciudadanos y queremos que se nos escuche y tener voz en lo que hace al destino de nuestro pais

  • 7. silviacrescini  |  21 febrero 2015 en 11:06

    Comparto el uso de la palabra miedo. No el la presidenta. El mio propio como ciudadana. Son circunstancias repetidas durante los últimos cuarenta años

  • 8. Aldo  |  21 febrero 2015 en 13:35

    Piumato me hizo reir toda la semana , sobre todo en ese tono conturbado en las notas anteriores a la marcha hasta al “un medico alla por favor “cuando finalizaba el acto ,
    Es increíble los personajes que iban en primera fila , por que de ultima los que fueron a la marcha son los mismos de siempre , los caceroleros , hoy en dia podriamos traer aquella maxima de Ortega pero cambiada un poco , seria ” Porteños ,,,,,, a las cacerolas ”
    No hay mucho mas que se pueda decir de la marcha lo que dije mas arriba son ” los mismos de siempre “

  • 9. Gustavo  |  21 febrero 2015 en 13:41

    Yo todavía no entiendo los verdaderos reclamos de esa marcha. Aparte no se. Cuando una parcha es alentada desde tales medios de comunicación, van jefes de gobierno, diputados, jueces, todos ellos también cuestionados pierde originalidad. No es que van los ciudadanos por su cuenta. Si realmente les interesa que hubiera justicia, cambiaran las cosas tambien estarían atentos a la marcha de mañana por los 3 años de la tragedia de once. Cosa que ya parece olvidada. Aparte no se cuanto se puede homenajear a alguien que era un ser desconocido. Los homenajeaban como si los conocerían de toda la vida, fuesen estrellas de rock, del deporte, intelectuales. Y como dijo Sergio Burstein. La mayoría de los que fueron jamas fueron a los actos de los 18 de julio para pedir justicia por el atentado contra la AMIA en estos mas de 20 años que lleva impune. Ni les preocupo demasiado que se esclarezca quienes pusieron la bomba y con complicidad de quien.
    Lo que me resulta triste, me da bronca el grado de división que hay entre la sociedad. Parecemos un pais de inutiles, Todos se creen los dueños de la verdad, tener la razón. Nadie escucha a nadie. Si de tal cosa opinas asi es porque estas con este. Si pensas de tal manera con el otro. Hasta escuche criticas a Campanella por haber ido a la marcha. Yo no estoy de acuerdo con esa marcha. Pero si a él le hace bien y se siente comodo esta en todo su derecho. O cuando Matias Martin hizo el programa en la tv publica empezaron a hablar cualquier cosa. Paren un poco. Que quieren… que haya una guerra civil?

  • 10. MaCristina  |  21 febrero 2015 en 14:42

    Creo que desde hace muchos años repetimos historias, deberíamos poder cambiarlas para bien de todos, esa sería una muestra de que hemos madurado.

  • 11. Claudia  |  21 febrero 2015 en 15:03

    Profesor no tengo ni la preparación académica ni las horas de pensamiento suyas, pero es como Ud. hubiese leído en mi mente mis sentimientos: coincido con sus apreciaciones. Es un sentimiento de dolor y de miedo. Parece redundante cuando las palabras no alcanzan entonces aparece el mudo silencio. Ruego para que nos invada la cordura.

  • 12. Claudia  |  21 febrero 2015 en 15:06

    Le dejo unas expresiones de Matias Tombolini colgó en su muro de Facebook. por favor, si les parece inadecuadas, retírelas de este blog. A mi me parecieron acertadas.
    Si fuiste a la marcha.
    Si la miraste por tele y estas de acuerdo.
    Si no fuiste a la marcha.
    Si no la miras porque te indigna.
    Si crees que hay que apoyar o si estas en contra.
    En cualquier caso, la argentina duele igual.
    Duele porque estamos cada vez más separados.
    Duele porque cada vez se escuchan menos argumentos y mas agravios.
    Duele porque el sentido común cedió ante los fanatismos.
    Duele porque porque el aglutinante de un lado y otro es la bronca.
    Duele porque la bronca solo construye mas bronca y nos aleja de las soluciones.
    Duele porque estamos todos enojados y cada vez parece mas difícil pensar.
    Duele porque si no estas de un lado entonces tenés que estar del otro.
    Duele porque ambos lados son márgenes verticales de un país que sigue con una enorme raya al medio: los que llegan a fin de mes y los que no llegan.
    Duele porque cuando la bronca se apague, la AMIA seguirá sin solución, Nisman sin culpables, las cuentas en Suiza de los evasores de siempre en las manos de siempre, los tilingos pagando dos mangos por la luz y quejándose de los impuestos, y los pobres viajando como ganado en colectivos de cuarta.
    Duele porque cuando la bronca se apague vamos a seguir con los mismos problemas, ya que ni unos ni otros, ni ninguno de nosotros hemos podido aportar una solución a un par de problemas comunes que tenemos hace 35 años:
    Nadie logró que todos coman y que no haya hambre.
    Nadie logró que tengamos un país seguro sin que te afanen a la vuelta de tu casa.
    Nadie logró que pague más impuestos el que mas tiene y menos quien no puede.
    Nadie, ninguno, ni unos ni otros han intentado que por un momento se dejen de afanar nuestro querido pais… Ahí somos todos socios pero unos pocos siempre se han repartido las ganancias.
    Hoy, con silencio o a los gritos, la argentina duele.

  • 13. frank1428  |  21 febrero 2015 en 16:18

    estimado Tomás,
    quien manda condolencias para la familia de un fallecido que estába confabulando en tu contra…..??
    hay evidentemente un rio subterráneo de sucesos que no llegan a la opinión pública, no vi comentarios sobre los dichos de la presidenta cuando en octubre pasado decía que ´…si me pasa algo miren al norte….` nadie se detuvo a preguntar que pasaba….??
    http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-256539-2014-10-01.html

  • 14. Elías  |  21 febrero 2015 en 19:50

    Inteligencia artificial
    Es notable el poder de convicción que tienen las mejores plumas de los principales diarios. Después de leer a Verbitsky y otros afines uno tenía la plena convicción de que participar de la marcha era una causa justa. Pero, después de leer a Van Der Kooy, Fontevecchia, Pagni y otros afines uno tenía la plena convicción de hacer exactamente lo contrario.
    No lo leí a Lanata, aunque después del “Tócala de nuevo, Nisman” mucho margen para escribir sobre el tema ya no le quedaba. Me hubiese gustado leer la opinión de Caparrós, pero no sé dónde escribe.
    Me gustó la nota de Abraham y mucho más su recomendación -en la enseñanza de la filosofía- de leer el texto de Cioran, “El último delicado”; la única nota bien escrita, creíble y de no ficción de todo lo mencionado anteriormente.

  • 15. Meme  |  22 febrero 2015 en 9:24

    Quiero aportar mi opinión, pequeña, sobre la MARCHA. Creo que el sentido es difícil de precisar porque es imposible que tanta gente este de acuerdo y pueda llevar un reclamo unánime como bandera.Si se porque yo la apoyé. Fue por que estoy cansada de la mentira y porque tristemente ya no creo en nadie. Me pueden decir cosas buenas y malas de los fiscales en la TV pública y en TN. No les creo. Me puede hablar cada media hora Patricia Bullrich. No le creo. Me puede invitar a bailar la presidente de la Nación. No le creo. No le creo al ESTADO! están todo el tiempo mintiéndonos en cosas tan vulgares y cotidianas como el precio de la yerba y más profundas como la desnutrición. Nadie se detiene a pensar que nos pasa a los ciudadanos de este país. No son capaces de ver la cara de desilusión que llevamos de un lado al otro. No se quien era Nisman, pero si sé que su muerte es una consecuencia, como lo son los muertos de Once, los desnutridos del Chaco, los postergados Quom, los inundados de La Plata, y tantos otros. La lista es interminable. No murió por la Patria (viva!). Sé también que apoyo esta marcha porque en el fondo quiero creer que alguna vez podemos vivir de otra manera…

  • 16. roberto nadaud  |  22 febrero 2015 en 15:31

    al parecer los periodistas profesan en el templo del dios Jano, hallando inspiration y aspiración en el esculpido rostro de la piedra.
    y las ondas de lo cotidiano mecen sus aguas a paso de Proteo.

  • 17. rodolfo lópez  |  23 febrero 2015 en 12:43

    Gracias Tomás por reponer el comentario del 19-2.
    Gracias Marcelo Grynberg por preocuparse por el mail; (ya fue).
    Gracias Nora, querida amiga, por acompañarnos en la marcha.
    La nota imperdible de TA describe bien lo ocurrido el día de la muerte de Nisman: “…fue escalofriante. Como si se cayera una careta que desnudaba un rostro desforme, monstruoso”. Luego -recién- vendría la habitual domesticación de las palabras.
    Justamente el silencio de la marcha intenta acaso rescatar aquella emoción inicial, la espontánea de ese día. No las interpretaciones posteriores.
    La edad, insisto, juega un papel importante en la resonancia de las emociones; cada uno siente cerca -y con intensidad- lo doloroso vivido personalmente. Lo otro serán palabras, que escucharemos, o leeremos.
    Podríamos también -sobre lo no vivido- conjeturar; pero debería ser necesariamente con espíritu crítico y abierto, escuchando las distintas campanas, si queremos aproximarnos a una verdad que nos puede resultar adversa, cuestionar nuestras convicciones.
    La muerte de Nisman disparó una misma alarma en gente que piensa muy distinto. Que por edad vivió una época dolorosa que no quiere volver a vivir. Algunos de esos (cientos de miles, con hijos o nietos) marcharon. Me sumo a los que extendieron el sentimiento de prevención también a quienes descalificaron la marcha.

  • 18. Alejandro A  |  23 febrero 2015 en 16:58

    Enviar condolencias a la casa de un adversario no es fácil, requiere de grandeza y de una convicción en la conducta propia que no todos tienen. Quizás no sea necesaria para quien se dedica a la compraventa de autos usados, pero para gobernar un país como la Argentina es imprescindíble, mucho mas aún si se es víctima de cualquier tipo de confabulación. Ahí es cuando la condolencia aunque no arregle nada entre funcionarios que tienen obligaciones distintas arregla cosas entre las personas.
    ¿Ginsberg y Malamud no estaban? Algunos dirigentes de la colectividad se equivocaron apoyando lo que no debían?Ellos representan unas instituciones y los que sí estaban, a sus compatriotas muertos y sin justicia. Nisman es sólo el último caso, son representaciones de distitnto tipo no de distinta calidad. Igualmente válidas. Algo similar sucede con el número, si ochenta personas pueden cortar una avenida para que le devuelvan la luz, Porqué no es válido el reclamo de cincuenta mil pidiendo justicia aunque sean todos de la clase media cacerolera?
    Claro que algunos somos siempre los mismos. Se marcha por razones distintas, a veces ambiguas y a veces contradictorias, entre tinieblas; Fui a la Embajada de Chile el doce de Setiembre de 1973 en tiempos de democracia precaria contra el golpe de Pinochet, a Paz, Pan y trabajo en Marzo de 1982,en plena dictadura, y contra el golpe de Rico y Seineldín en el 87 entre otras (sí, dos veces a Ezeiza) y la verdad es que mucho me temo que ésta no sea la última, que quizás nuestros hijos y nietos deban seguir marchando, y que en un futuro próximo haya que poner algo mas que mediasuela y mojaduras. Los gobiernos no son ni los salvadores ni los dueños de la Nación ni les debemos ningún favor, ni están exentos de las leyes que nos rígen a todos.
    La libertad -dícen- no es barata ni fácil de conseguir. Y no consiste como bien dijera el maestro, en el mero hecho de que te abran la puerta de la jaula.

  • 19. Gustavo  |  24 febrero 2015 en 19:55

    A ver. Uno tiene el todo el derecho de marchar y protestar contra todas las injusticias. Pero no entiendo cuando en esas marchas se suman dirigentes políticos con cargos que también están cuestionados. Porque no los hacen a un lado ? Que digan que la marcha solo es para la gente. En 2001 la gente caceroleo y salio a la calle pidiendo que se fueran todos. 12 años mas tarde resulta que están los mismos de siempre

  • 20. marlaw.  |  25 febrero 2015 en 18:12

    Para no complicarle la vida a nadie recomendando la lectura de enjundiosos tratados de filosofía, a todos aquellos que reclaman por “Justicia”, ahóra y antes también, solo les recomiendo la lectúra de un modesto opúsculo escrito por Risieri Frondizi, ex-rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires y publicado por el FCE,en 1959 antes de que se creara EUDEBA. Su título: ¿Que son los valores? (Con un poco de paciencia se puede buscar y bajar de Internet en pdf)

  • 21. marlaw.  |  25 febrero 2015 en 18:36

    Alejandro. Muchas de las personas que marcharón el 18, también marcharón en el 2004 en las marchas que convocaba el pseudo-ingenieri Blumberg. Hay de todo y para todos los gustos, en la viña del Señor.

  • 22. alberto  |  26 febrero 2015 en 10:34

    dice Tomás: …Como si toda “inteligencia”, pudiera ser una inteligencia en contra….

    Es lamentable, pero en nuestro país todos los ministerios ejercen sus antónimos.
    Ej. Min. de salud = de enfermedad , de justicia = injusticia, etc.
    Corolario: SI = Secretaría de torpeza

  • 23. Tomás Abraham  |  26 febrero 2015 en 10:42

    nanana

  • 24. Tomás Abraham  |  26 febrero 2015 en 10:47

    probando comentarios, parece que funciona.

    digo: parece que conocen a quienes fueron a la marcha de Blumberg, y los vieron otra vez el 18F. es increíble la memoria fisionómica. salvo que por ser rubios y blaquitos se parezcan todos y les facilite la distinción..
    me hubiera gustado ir a la marcha del ingeniero . -con o sin diploma – aunque no estuviera de acuerdo con la baja de la edad de imputatibilidad. pero comprendo su desesperación, la misma que tiene la hija mayor de nisman, la familia de maría soledad, la de laura ginsberg, la de tantos rodeados por personajes tenebrosos amparados por el poder.

  • 25. Alejandro A  |  26 febrero 2015 en 12:20

    Estimado Marlaw:
    ¿Quien podría verificar la pureza de antecedentes de quienes marchan por una causa o por otra? Si esto fuese posíble no hubiese habido jamás marchas de ningún tipo, y mucho menos revoluciones o triunfos electorales legítimos. Creo que Yrigoyen fue el que dijo que en democracia marchan los justos del brazo de los pillos así que no resultaría nada raro que algún carterista o ladrón de pollos se haya escurrido junto a Mao, en la larga marcha hacia el norte…
    En este momento tengo en mis manos el librito por usted recomendado, de la colección Breviarios del FCE. Tapa dura, bastante deteriorado, parece tener además del contenido, alguna historia. En un ángulo de la primer página tiene un sellito pegado que dice CEFyL que entiendo debe haber sido un centro de estudiantes de filosofía. Tambien, con lapicera a fuente “Adriana 1961” ¡uuuufff! los años se comen cualquier pintura. Son esas cosas que uno compra pensando que un día va a leer, fue en la plaza Anibal Troilo hace ocho años o más . La justicía -supongo- debe ser uno de los valores que algunos autores dan como “Universal”. Por favor usted dirá por dónde debo empezar a agujerear para no romper algún caño.
    Señora Adriana, espero que ud. no haya pagado ningún costo por pensar, si es así, y es seguidora de “Pan Rayado” pongo a disposición su ex.libro

  • 26. marlaw  |  27 febrero 2015 en 21:05

    Alejandro Respecto al librito en cuestión este me vino a la memoria no solo por el tema que se trata en esta página del blog, que sido mas bien la ocasión, sino también porque resulta paradojal que en un país en que lo que mas abunda sea la anomia, al menos así lo sostienen autores como Carlos Nino en su libro;”Un país al margen de la Ley”, anomia que no solo se verifica en los estamentos gubernamentales, sino qué como una densa capa de niebla desciende hasta alcanzar a una gran parte de la población, por el otro se reiteren como una constante la demanda de justícia por diversos motivos. Respecto a la marcha y al caso Nisman en particular, lo único que tengo para decir es que suscribo plenamente las argumentaciones que expuso hace unos días atrás en el Programa que conduce Chiche Gelblum un Fiscal de la Cámara Federal, y su vez profesor en la Universidad de Buenos Aires, como asimismo los motivos que este expuso para no participar de la misma y que también hago mios en todo aquello que me atañe como abogado.Respecto al libro, Risieri Frondizi era dueño de una inmensa honestidad intelectual, y esa fue una de las razones por la que lo recomendé.Era un filósofo que escribía lo que pensaba, y en aquello que creía. A su vez .resulta muy placentero de leer porque en este libro Risieri dialoga con el lector y se hace cargo de las dudas y problemas que cualquier lector corriente puede llegar a tener con este aspecto tan debatido de la filosofía contemporanea. Yo esta madrugada me levante a las 4 de la madrugada y me baje 65 páginas. Fue un inmenso placer intelectual volver a re-leerlo con la perspectiva que dan los años.Asimismo pese al tiempo transcurrido, en mi opinión este pequeño gran libro mantiene toda su lozanía, que tuvo cuando se escribió, cuando estaban por despuntar los años sesenta.Desde luego trata de los valores en general incluyendo la justicia, y traza una paralela entre las doctrinas filosóficas en boga hasta ese momento y sus respectivas refutaciones.Se trata de un acercamiento a la axiología y a las diferentes respuestas y miradas, que esta há merecido.Personalmente le recomiendo su lectura completa, son apenas 130 páginas, pero también cuenta con un índice para la elección de los temas de su preferencia. Valiéndome de gaff que se cometió con Rodolfo Lopez yo pensaba enviarle una copia en pdf del libro, a su dirección de correo, para que la comparta con quién crea conveniente. De todos modos se me ocurrió copiar un párrafo, que se encuentra al final de la página n* 50., para compartir en este foro.En este caso se trata de una recomendación que Risieri este hace al lector:

    “El Empirismo Lógico y la Nuevas Formas del Subjetivismo

    Con el empirismo lógico se inicia una posición realmente nueva en
    La filosofía contemporánea. Que sea nueva no quiere decir que sea
    Verdadera—o mas próxima a la verdad.—-la última obra publicada.
    El progreso en filosofía es muy distinto al de las ciencias, no tiene,
    desde luego, un sentido lineal ascendente.
    Señalamos la novedad de este movimiento filosófico con el propósito de poner al lector en guardia frente a posibles confusiones.”

  • 27. rodolfo lópez  |  28 febrero 2015 en 14:34

    Recibí, enviado gentilmente por Marlaw, copia en pdf del libro que recomienda, de Risieri Frondizi. ¡Muchas gracias! Saludos.

  • 28. MaCristina  |  1 marzo 2015 en 18:45

    Parafrasearía al autor del blog, refiriéndome a la jornada de hoy, diciendo, “Que la espera de la marcha no sea tan larga y sí en silencio!”


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