LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 70

10 febrero 2015 at 6:38 1 comentario

Lo percibimos aquí. MH se deja llevar por sus humores, acepta quien es, aunque le disguste, no discute consigo mismo, a veces se siente alegre, o se odia a sí mismo. No le importa decir la verdad ni pensar con justeza. Se dirige hacia el mundo de lo posible, no de la fantasía, sino de la imaginación, que se distingue del anterior, al expandir lo que es actual, intensificar sus tendencias. Convertir lo intempestivo en un hecho verosímil.
BH, filósofo, discute consigo mismo y con todos, tiene voluntad de saber, y necesidad de dudar. Quiere vencer con las palabras, proviene de la tradición filosófica, de la dialéctica.
Pero ¿por qué son odiados?, o, al menos ¿por qué se ven acorralados por la opinión pública francesa?
¿Quien inventó este rubro que podemos designar como efectos de la opinión en los individuos de una sociedad? Al menos de acuerdo a lo que he podido averiguar, fue el Divino Jean Jacques. En mis escritos sobre filósofos – “Historia de una biblioteca” – , el capítulo que le dediqué se llama “La maldita opinión”. La difamación, el rumor, el qué dirán, sale del pequeño pueblo en el que todos se conocen, se escapa de la corte en cuyos pasillos y salas se traman las intrigas y confabulaciones, llega a la sociedad civil en la que casi nadie se conoce pero todos opinan sobre el otro. ¿Por qué? Por la novedad de los medios de difusión que en tiempos de la Ilustración eran los periódicos, los salones literarios, y algunos cafés, y que en tiempos de MH y BHL, además de los medios gráficos, se agregan la televisión, con el complemento de las redes sociales.
MH inaugura esta correspondencia un 2 de febrero del 2008, yendo al grano. Dice que los dos son despreciados por la sociedad, degradados por la opinión pública, que si alguien le preguntara su parecer, estaría bastante de acuerdo con el juicio de la multitud. Para él también, BHL es un intelectual que nació en cuna de oro, es parte de la izquierda champagne (en Francia se dice `gauche caviar´), ostenta una riqueza obscena, y harta sin pausa con su desfile interminable de blancas camisas desabotonadas.
Y por su lado, no tiene tapujos en admitir que no es otra cosa que lo que se dice de él: nihilista, reaccionario, cínico, racista, misógino.
BHl responde que el nihilismo es una de las formas de la depresión. El ser atacado por todo el mundo, puede complementarse muy bien con el placer por el vértigo, el goce de ser difamado, a la vez que estimulado por el deseo de no gustar.
En su carta MH asegura que no busca el odio, que le gustaría ser amado, pero sin necesidad de seducir a nadie. Quisiera ser amado por lo peor de sí mismo, por sus debilidades, sin hacer el mínimo esfuerzo por complacer a quienes lo rodean. No quiere disimular nada que se considere vergonzoso. Si no es así, no puede compensar el desaire con el deseo de vencer, de combatir, no está preparado para la lucha. Aunque sabe que la misantropía y la apatía, no son mejores remedios que los que aprovisiona la guerra sin cuartel contra los enemigos.
BHL se corre del papel de la víctima. No se considera tal. Se han dicho de él las peores cosas. Su película “Le jour et la nuit” fue calificada por un crítico de la prestigiosa revista “Les cahiers du cinéma”, como la peor de la historia del cine. Le han comentado que en las noches parisinas, en las casas se organizan comidas para reunirse con amigos para un encuentro con un “boludo”, es decir, con él, en tanto su nombre es el que figura como director del DVD que será el centro del divertido ágape.
Y aún así, dice que los ataques no afectan su narcisismo. Es un judío de pelea, como se dicen de los gallos de riña. Dice que cuando se dice `sincretismo´, se piensa en la raíz que reenvía al significado de `unión de todos los cretenses´, cuando en realidad, significa todos contra Creta. Desconfía de los sincretismos y defiende su singularidad.
Para delinear aún más su identidad, BHL dice que está atento a todas las piruetas y travestismos que hace la bestia antisemita. Se vuelve dulzona, sensata, normal, se disfraza de geopolítica y de antimperialismo, de lucha de los pueblos, de denuncia de crímenes de lesa humanidad, pero BHL no se distrae con las causas justas, la sabe agazapada y la vigila hasta en sus mínimos actos.
Para MH, el ego de su interlocutor es una anomalía. Lo ve un heredero de Obelix, el personaje de Asterix, quien al nacer cayó en la olla que contenía la poción preparada por Panoramix, lo que le dio una fuerza sobrehumana.
Percibe en él a un batallador con capacidad de convicción e indignación, y con una exposición mediática que justifica porque supone que BHL sólo aparece en la pantalla cuando tiene algo importante que decir.

Anuncios

Entry filed under: General.

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 69 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 71

1 comentario

  • 1. Morfina  |  10 febrero 2015 en 12:28

    ¿Importante que decir? tocado, tocado… hundido. Sorry. Son los vientos de cambio.


Categorías

Comentarios recientes

andrea en DENUNCIA POR USURPACIÓN DE…
Aldo en Bitácora 74
Marcelo Grynberg en Bitácora 75
marlaw en Bitácora 75
marlaw en Bitácora 75

Calendario

febrero 2015
L M X J V S D
« Ene   Mar »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
232425262728  

A %d blogueros les gusta esto: