LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 63

28 enero 2015 at 6:33 5 comentarios

Sigo con BHL. También admira a Hegel. Pero dice que hay que dejar de lado su sentido de la historia, y, fundamentalmente a su búho de Minerva, el que levanta vuelo al atardecer. Pide un nuevo ícono en el bestiario de la filosofía: la cierva, la “biche”. Según la etología que elabora BHL, el venado no espera la puesta del sol, sino el alba para acudir en ayuda de los suyos. Este animal entra en acción apenas vislumbra el peligro que amenaza a su cría. No espera el fin de los acontecimientos para pensarlos en frío.

Por eso Bernard dice que hay que dejar de lado la dicotomía entre interpretar el mundo o transformarlo. Sugiere otro verbo: repararlo. Este verbo de significado pastoral, le permite a Lévy citar al Talmud, a la noción “targun” que también refiere a la idea de reparación.

Mi lectura seguía concentrada gracias al énfasis con que el autor marcaba el ritmo de sus ideas, y llego a la página 122. Me detengo ante una información curiosa que da el autor sobre la locura de Kant; lo hace para reforzar el espíritu de sospecha que desconfía del ascetismo racionalista.  BHL dice que en los filósofos que viven y piensan con una austeridad absoluta y una cordura reforzada por una vida metódica, subyace un mar de fondo, un universo de pasiones descontroladas, como lo demostró el filósofo Jean Baptiste Botul en sus conferencias en el Paraguay ante el auditorio de alemanes neokantianos de la localidad de la “Nueva Könisberg”.

Sabía de la existencia de la Nueva Germania cerca de Asunción, fundada por la hermana de Nietzsche y su marido al frente de un grupo de colonos alemanes que ante la decadencia de su país gobernado por judíos, anarquistas y socialistas, deciden refundar su cultura en tierra supuestamente virgen, pero nada sabía de este otro intento con similares características en nombre de la razón crítica.

Por lo que Googleé a Botul y descubrí la famosa historia de la “gaffe” de Bernard Henri Lévy por la que se convirtió en el hazmerreír de todo el mundo, hasta el punto que no se le ha dejado de recordar su ingenuidad y su torpeza cada vez que se expone nuevamente con su seguridad estelar y sus manifestaciones terminantes.

Botul no existe, es un personaje de un humorista que se llama Frederic Pagès, que lo inventa y que crea la asociación de amigos de Botul que se reúne cada tanto para festejar ocurrencias disparatadas, que cuenta esta historia del grupo de alemanes kantianos que ante el avance soviético en la segunda guerra mundial, decide exilarse al Paraguay.

A Botul no se le conocía obra escrita, aunque se le atribuye  “La vida sexual de  Emanuel Kant”. Se dice que para Botul, Kant sostenía que los filósofos no se reproducen por penetración vaginal sino por “retrait”, por un retiro contemplativo similar a una lejanía heideggeriana que fecunda en silencio y a la distancia.

BHL admitió su error, dijo que lo agarraron in fraganti por distracción y negligencia hermenéutica, y que debió haber profundizado más la autenticidad de sus fuentes.

Es incomprensible que un filósofo con la formación de Lévy, se haya tragado semejante sapo. Cualquier aficionado a la filosofía, como quien aquí escribe, ante la información de  una colonia alemana de neokantianos en el Paraguay, además de la novedad de que el filósofo de Könisberg, a quien ni Thomas de Quincey le encontró mayores excentricidades si no fuera por las rarezas de la senilidad y sus correspondientes chocheras, tuviera una vida sexual alborotada; cualquiera q         ue haya leído “El mundo de Sofía”, abría investigado mínimamente el tema.

BHL no. Lo que me hace pensar en lo siguiente. Nuestro filósofo ha dicho, lo hemos citado, que la filosofía no se ocupa del Todo y que el mundo es un exceso respecto de la totalidad. Por lo visto esta constatación tan interesante, no es asumida por quien es un correcaminos de la actualidad, que está en todo de un modo excesivo. No siempre se puede leer en los aeropuertos entre dos viajes de avión, uno que llega y otro que parte. Los salones vip son cómodos, pero no siempre tienen material disponible. BHl parece que lee rápido, en diagonal y con un ojo mientras con el otro mira a la azafata al tiempo que  chatea con un alto dirigente libio. No debe ser el único intelectual que piensa y cita a los apurones. La exigencia de erudición en la filosofía – volvemos a nuestro tema – puede presionar hasta el punto en que por tanto abarcar se pierden muchas cosas. Hasta la compostura. Aunque BHL a veces parece imperturbable.

El diario español El Mundo el 9 de febrero del 2010, en una nota escrita por Rubén Amón dice que a BHL lo han `pillado´: “se le atribuyen a Botul amores con María  Bonaparte y con Simone de Beauvoir. También se lo relaciona con Zapata y Pancho Villa. En ambos casos, antes de divulgar en la Pampa la palabra de Kant”.

¿Hay Pampa en Paraguay? Para el crítico ibérico, cuando dice Pampa, ¿piensa en la vaca paraguaya?, ¿en el gaucho guaraní?, ¿o en el tango con arpa?

Son demasiados los malentendidos para poder desbrozarlos a todos de un solo guadañazo. Cuando un filósofo es protagonista de la aceleración y de todas las posibilidades que le ofrecen los medios masivos de comunicación, se deja chupar por el vértigo y entabla una feroz lucha para dirimir el desafío al que se enfrenta: usar a los aparatos comerciales y estatales de difusión para lograr sus objetivos, o ser usado por ellos para reforzar e incrementar su capital económico y político. Salvo que no sea un desafio sino una asociación, por lo que el conflicto es menor y superable.

Lo que sucede con Bernard Henri Lévy, que se extiende a su enemigo público y compinche epistolar, Michel Houllebeck, es que no responden a la imagen clásica del intelectual forjada por la tradición que va de Émile Zola a Jean Paul Sartre.

En el caso de éste último, las distancias se acortan y las diferencias están más matizadas. El mundo del teatro hizo de Sartre un autor popular. Antes de los años sesenta del siglo pasado, durante la guerra y en la inmediata posguerra, el teatro competía con el cine en el llenado de butacas. El filósofo riguroso, difícil, autor de “El ser y la nada”, catalogada como una obra para especialistas, circulaba por la literatura como novelista – lo que ya le daba un público numeroso – y su labor de dramaturgo lo hacía partícipe del mundo del espectáculo. Las figuras de ese entonces eran Boris Vian, Juliette Grecco, el jazz y los cafés, un universo de imagen y sonido que tenía la inmediatez de la presencia en vivo, y por el otro, por la fama y su recepción en culturas y países distantes como el nuestro, Sartre adquiría el aspecto fantasmal que le da un ensueño glorioso nutrido por traductores, intérpretes y devotos lectores.

No era el mundo de la pantalla el que repetía el nombre y la imagen de Sartre y Camus, sino el de la letra. A esto se le sumaba la política, el llamado “compromiso” sin el cual la labor literaria perdía sentido para constituirse en un desechable accesorio ornamental.

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LA MUERTE PUERTAS ADENTRO (PERFIL 25/1/2015) LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 64

5 comentarios

  • 1. Rogener Almeida Santos Costa  |  28 enero 2015 en 6:52

    A quem tem a responsabilidade de formar opinião, torna-se até criminoso difundir informações, ou conceitos desprovidos de fidedignidade factual ou teórica. Uma referência torta pode levar milhares ao descaminho…

  • 2. marlaw  |  28 enero 2015 en 10:58

    Leyendo la clase amterior, y también ahora esta, me pregunto por la razón, por la que las personas de derechas filósofos o no, resultan tan básicos, tan rudimentarios, tan primarios, tan arrogantes, y tan estúpidamente similares entre sí. Presumo que si BHL fuera además crítico de cine, calificaría a la última película de Clint Eastwood : “El francotirador” como una obra maestra del cine.

  • 3. marlaw  |  28 enero 2015 en 11:03

    En realidad mi pregunta encierra la respuesta.

  • 4. roberto nadaud  |  28 enero 2015 en 12:25

    no teniendo qué cambiar los de derechas no tienen nada que probar : y recien nos percatamos que los de izquierda no tienen similitudes.
    y BHL : logorrea, slogan y una luz de Montmartre.

  • 5. Tomás Abraham  |  28 enero 2015 en 18:57

    BHL no es de derecha, es un típico intelectual de izquierda. un pensador de la emancipación y de la tradición ilustrada.
    hoy la nueva izquierda es fascista, stalinista, antidemocrática, y confunde las orientaciones.
    BHL no es pacifista. la izquierda no lo es necesariamente.


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