LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 54

13 enero 2015 at 8:46 15 comentarios

Una vez retomada la lectura de “Ser y tiempo”, vuelvo a encontrarme con las dificultades anteriores. En parte pueden deberse a la misma complejidad del pensamiento de Heidegger, y por el otro, a una traducción que a veces parece que estuviera mal editada porque no da para creer que puedan haber frases y conceptos tan mal explicados, ni siquiera explicados, presentados de un modo en que no deja salida alguna para el entendimiento. La idea de “cura” aparece sin presentación y sabemos que es nuclear; la palabra “término medio” es oscura; la intromisión en medio de la frase de “cabe” nos deja en ascuas, etc.

Es cierto que lo que no se explica en la página 40 se vuelve a retomar doscientas páginas más tarde. Al menos Cortázar daba una guía de lectura para leer salteado.

Si a eso le sumamos que a Heidegger le gusta rumiar en una lengua con pocos términos que se reenvían entre sí, e introducir neologismos que se definen por un entramado entre palabras que hacen de espejo, entonces el laberinto es doble sino triple.

Pero es absurdo insistir con una lectura que no nos da información ni placer, salvo que creamos que encierra un saber prometedor, alguna joya secreta, y que debemos seguir el camino hasta el final si queremos develar la incógnita.

Desconocer a Heidegger, o no haber leído “Ser y tiempo”, se concibe como una falta en el aficionado a la filosofía, y esta falta no es simplemente una carencia sino también culpa, una deuda. ¿Con quién? Con el Mercado, porque existe el mercado filosófico, el ágora, el espacio público en el que se dirimen las competencias y en el que cada uno que se explaya por escrito y oralmente, debe mostrarse consistente, sólido, tatuado con toda la bibliografía obligatoria y optativa, ser un `sex simbol´ intelectual.

La búsqueda de la verdad es una inclinación filosófica bajo sospecha porque existe un ente llamado Poder que se mete debajo de las uñas como un gusano y roe las buenas intenciones epistémicas.

A veces la dificultad de lectura de un texto indica que no es el momento de su lectura, que no quita que pueda haber circunstancias favorables para emprenderla en el futuro. Me ha sucedido con Kant, y es posible que me suceda con otros filósofos o novelistas, poetas. No hubiera imaginado que terminaría el año con Cioran, ni siquiera con el libro que ahora comento. Pero he leído algunos libros de Heidegger que me han sido de gran valor, en especial el de Kant, además el escrito sobre Nietzsche, y en mi biblioteca hay varios textos subrayados y otros a la espera de mi lectura. El filósofo alemán es una de las cabezas filosóficas cumbres del siglo XX.

He estudiado el tema de la denuncia sobre su nazismo, y en el pequeño tribunal que cada intérprete levanta en su domicilio, lo he absuelto de cargo aunque no de culpa. Se acomodó a una situación que con bastante rapidez dejó de interesarle. No llegó ni de lejos al entusiasmo de Cioran. Pero tampoco a su desazón.

Aunque su silencio respecto a la insistencia de la requisitoria mundial para escuchar de sus labios una autocrítica, me pareció un acto de valentía. Al menos no se acomodó al triunfo aliado.

Con Heidegger, como con Hegel, es necesario transformar el mundo para hacer de él una nomenclatura. Es un cabalismo argumentativo sin pretensiones de trascendencia ya que no hay otro mundo que éste. Incluyo a Hegel cuya religiosidad se hace secular con el nombre de historia, que no es más que la consagración de la razón ilustrada. Lo real es racional y lo racional real, y la cima del proceso histórico sigue las leyes de la dialéctica especulativa determinado por el orden del concepto.

Heidegger nos invita a entrar por el portón de la fenomenología. El mundo, la vida, la conciencia, la existencia, la comunicación, el lenguaje, el saber, la muerte, nada quedará afuera de la red ontológica. Como en toda iniciación, debe haber un voto de renuncia. No podremos llevar con nosotros nada de nuestra vida ni de nuestro pensamiento anterior. Todo ese ropaje se convertirá en un despojo. Por eso la tentativa de la filosofía en su sentido tradicional sólo puede ser una acometida total. Saturada y transparente, pero de una transparencia que sólo el iniciado percibe. Aquel que se resiste y oscila entre dar un paso adelante y atravesar el umbral, o salir, se confundirá, la opacidad será indeleble.

Por eso, quien pregunta a un profesor heideggeriano por el significado de una noción de la ontología existencial, por el ser ahí, por el ser en el mundo, el ante los ojos, el a la mano, la cura, el cabe con, el existenciario, el yecto, la caída o el ser para la muerte, no obtendrá otra respuesta que la que puede darse en la única lengua de ese mundo.

Se puede discutir a Foucault, a Rousseau, a Platón, no se puede discutir a Heidegger. Como tampoco puede ponerse en tela de juicio la pertinencia o la validez de un idioma. O sirve o no sirve para comunicarse, y en filosofía el pensamiento de Heidegger sirve para que los heideggerianos se conozcan y hablen entre sí.

Cuando intentamos aliviar nuestro desconcierto y recurrir a un comentarista, intérprete, o divulgador del filósofo para que facilite nuestra comprensión, no podemos menos que decepcionarnos. El intento de allanar con palabras del lenguaje común la prosa heideggeriana, o de trasladarla a párrafos aclaratorios, con fines didácticos, incorporar su pensamiento a una masa de lectores no restringidos a los doctos, produce una invasión de una serie de lugares comunes que van de una sociología crítica a la sociedad de consumo, a un estado alarmista sobre los alcances de la técnica, al amor a las raíces, y a una advertencia de que no tiene sentido creerse inmortal y huir del destino biológico de la especie humana o de la angustia ante nuestro ser mortal.

Los “facilitadores” de la filosofía, suelen asesinarla, eliminan lo que es más caro en ella: su lenguaje.

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15 comentarios

  • 1. marlaw  |  13 enero 2015 en 10:50

    Que buena nota. Hay mucha reflexión por detrás de estas palabras.

  • 2. marlaw  |  13 enero 2015 en 11:02

    No se sí viene al caso, pero estoy tratando de leer un texto de historia de Halperin Dongi, que tiene muchas dificultades para mi. Al margen del tipo de letra que merecería una lupa, el mensaje del autor, no se trata de un discurso lineal.Comparándolo con un pintor, este vá y vuelve sobre sus palabras, pero cuando vuelve incorpora una nota o varias notas de la escala, que son distintas al comienzo de la oración.Cuando uno finaliza de leer un párrafo, mas que una certeza, lo que queda es una sensación.El autor en lugar de escribir pinta una pared, y la va cubriendo de una tonalidad.

  • 3. magu  |  13 enero 2015 en 12:21

    DON ABRAHAM: Es cierto eso de que si realmente el libro de un ensayista o filósofo es imposible de comprender para uno, es que no es su tiempo de leerlo. No sé si a otra gente le pasa. pero hay quienes tardamos demasiado y demasiado en cada autor, en cada o en el único libro que de él leemos pero sirve de balsa. Es como una meditación sobre sus frases, sus ideas, sin querer dar vuelta la hoja, poruqe nos da mucha información. Leí las dos notas de MILLER y a pesar de ser lacaniano “las comprendí bien, y me encantaron”, lástima que según él, la tendencia sea LA SUMISIÓN ?¡pero que otra nos queda?, marchas en silencio, etc, (me refiero a EL ESTADO CONTROLADOR TOTAL del que él está hablando ahora: por internet, control de datos, cámaras, policías, seguridad) ¡seguro que es el mundo del futuro?, gracioso sobre la supuesta condolencia de un PUTIN, jaja o por ejemplo el nieto del ex dictador nor coreano, que amenazó con bombardear los cines de EE UU y a Sonny- Sobre Heidegear no me entusiasma, ahora entiendo que si en alemán su prosa es arisca, traducido es árido (para mi) ¡para cuándo HUSSERL ? o ?ya lo dio?, salgo de la pc,

  • 4. Aldo  |  13 enero 2015 en 13:17

    Poca gente he encontrado que hablen de Heidegger , suelen desviar el tema o lo terminan con el ” era nazi ”
    En realidad la gente no habla de filosofía , corta enseguida , pero si se prenden con medicina , por morbo ? por miedo ? por cuidado ? valla uno a saber , estamos en la epoca del cuerpo , la imagen del cuerpo , ahora es del cuerpo de donde salen todas las verdades ,,,

  • 5. gustavo Berti  |  13 enero 2015 en 14:38

    Leo filosofía por interés.Quien me parece sabe porqué me intereso Heidegger, lo he leído por años pues no quise darme por vencido y algunas cosas me parecen extraordinarias, como su carta sobre el humanismo. Me he forjado una opinión, no sé si es correcta, sé que me sirve

  • 6. gustavo Berti  |  13 enero 2015 en 14:40

    ..Después de un …quién se me chispoteo un..me parece, si no no tiene sentido. Slds.

  • 7. David  |  13 enero 2015 en 15:27

    Pronto la Monadologia y la Etica

  • 8. Claudia  |  13 enero 2015 en 19:37

    consegui un libro me parece mala la traducción, voy a reelerlo para poder entender.

  • 9. Marcelo Grynberg  |  13 enero 2015 en 20:48

    Considerando la complejidad del lexico Heideggeriano (una jerga que muy pocos entienden), y en vista de su probado comportamiento vergonzoso con Husserl, Cassirer, y muchos otros (no solamente filosofos), cabe la posibilidad que Martin simplemente haya sido un enfermo mental (asi lo considero Jaspers). De ello, los traductores de sus obras no tienen la culpa.

  • 10. marlaw  |  13 enero 2015 en 20:58

    Hay una traducción al español en pdf en el sitio Academia.edu.com de la obra de Hubert S. Dreyfus “Ser en EL Mundo” que me parece una buena manera, para introducirnos en Ser y tiempo de Martin Heidegeer.

  • 11. gustavo Berti  |  13 enero 2015 en 21:50

    En este link se consigue una copia de Ser y Tiempo en pdf traducido por Jorge Eduardo Rivera
    http://www.philosophia.cl

  • 12. David  |  13 enero 2015 en 22:22

    curarse de, es ocuparse de de algo en el sentido de absorto en algo que se ejecuta o contempla, ser cabe es estar junto a algo, una expresion en desuso pero en castellano no en aleman, lo mentando es lo significado, lo que se quiere significar, heidegger es tan comprensible como Sartre cuando se pregunta, hay un ser de los fenomenos, pero, hay tambien un fenomeno de ser? Se trata de cosas que hay que digerir como dije antes durante años, para tal vez desecharlas por aburrimiento, lo que no quiere decir que el lenguaje de los filosofos sea complicado, sino que entender un concepto filosofico lleva trabajo-tiempo, depende de para que le sirva a uno.
    Que fuera nazi no quiere decir que no fuera un genio filosofico, la lectura que se hace aqui de su obra es peor que no leerlo.

  • 13. David  |  13 enero 2015 en 22:29

    En realidad es al reves no leer a Heidegger seria mejor que leerlo como se hace aqui.
    Por suerte ya tengo mi navaja suiza para pelearme con la can of beans.
    Saludos

  • 14. marlaw  |  14 enero 2015 en 0:05

    Aunque resulte una obviedad, también hay que decir que leer a Hubert S. Dreyfus y su obra “Ser en EL Mundo”, no es leer a Martin Heidegeer, sino aquello que Hubert Dreyfus cree o interpreta que dijo Heidegeer en Ser y tiempo. Intermediando entre uno y otro autor, en el prefacio de Ser en El Mundo Hubert Dreyfus, también explicita las dificultades que opone a su interpretación la obra de Heidegeer y también anuncia que toma para su estudio, “la primera mitad, de la primera parte” de la obra, afirmando que es alli donde se encuentra el meollo de la cuestión ontológica y epistemológica que plantea Heidegger. Como dato curioso, Dreyfus también afirma que la segunda mitad de la primera parte de la obra, no se encuentra suficientemente elaborada y que Heidegeer la escribió “a las apuradas” con el objeto de cumplimentar un requerimiento burocràtico del Ministerio de Educación a fín de poder ocupar una plaza vacante en la Universidad. Asimismo Dreyfus nos habla de errores y correcciones realizadas con la colaboración de sus alumnos a la obra de Heidegeer a lo largo de veinte años de enseñanza, y también presenta un listado con una veintena de palabras alemanas utilizadas por Heidegeer, y la manera como estas deben ser entendidas y traducidas, además las razones que él encuentra para ello.

  • 15. Marcelo Grynberg  |  17 enero 2015 en 20:28

    Si van a cerrar la lectura de Heidegger, resumo aqui (como broche de oro 🙂 un parrafo final de un ensayo de Habermas sobre M.H.

    “Desde el siglo XVIII se viene movilizando contra la crisis la fuerza de la critica. Esta critica se enfrenta tambien a la metafisica. Y desde Kant hasta Husserl en filosofia, lo mismo que desde Schiller a Brecht en el teatro, ha venido siendo determinante una critica concebida segun el modelo de un tribunal de Justica; en el litigio de las partes la critica separa lo verdadero de lo que es simple presuncion. Heidegger, sin embargo, elige no la critica sino el mito.” … “su pensamiento tal vez pueda caracterizarse por lo que no hace: ni se pone en relacion con la practica social ni se presta para hacer una interpretacion de los resultados de las ciencias. A estas las deja convictas de la limitacion metafisica de sus fundamentos y las abandona, junto con la tecnica en general, al destino que representa el “error”. Pues los pastores habitan lejos del paramo de la tierra devastada …”


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