LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 47

2 enero 2015 at 6:26 24 comentarios

Quiero anunciar una buena nueva que no sé si es buena, por la que he decidido interrumpir mi lectura del “Précis de décomposition” y darme un respiro en narrar mis encuentros matutinos con Cioran, no sólo porque vivo una fase de constipación o estreñimiento, sino por las exigencias del programa de enseñanza de la filosofía.
Mi proyecto es el de trasmitir mi primera experiencia de lectura de textos fundacionales de la filosofía que no he leído. Aunque Cioran no sea una entrada real a la disciplina, me sirve para pensar las relaciones entre erudición y pensamiento filosófico.
¿Pero qué decir de “Ser y tiempo” de Martin Heidegger? Pavada de texto, una bomba fenomenológica que creó un lenguaje, un modo de pensar, un rosario ontológico del que jamás he podido recitar más que frases sueltas, un legado que hizo delirar de admiración a generaciones de filósofos y profesores, con la excepción de quien aquí escribe.
Estoy frente al mar. Son mis vacaciones. Ya en mi adolescencia disfrutaba del placer de sentarme bajo una sombrilla y leer un texto de filosofía denso, profundo, sinuoso, que exige una concentración lenta, palabra por palabra, una frase tras otra frase, y retorno. Leer y releer porque no se ha comprendido bien. Y una vez releída la oración, no poder evitar que cierta oscuridad insista, y seguir, hacia otra frase para ser releída. Este tipo de experiencias pertenece a un modo personal de estimular las neuronas en base al contraste aparente de dos elementos que no encajan. Digo aparente porque la gente en la playa no lee “Lecciones de filosofía de la historia” de Hegel, como lo hacía a mis diecisiete años, ante los comentarios despectivos de quienes pensaban que era un arribista culturoso. Pero con mi librito de la colección Aguilar y un lápiz, leía esas frases, levantaba la vista y miraba las tetas bronceadas de una vecina, luego el mar, un culo que pasa y Hegel.
Los métodos para lograr una buena concentración no tienen reglas canónicas universales. Los procedimientos ascéticos son históricos, bien lo han demostrado Nietzsche y Foucault. Leer a Cioran en el baño o a Heidegger en la playa, no redunda en beneficios menores que hacerlo en una biblioteca nacional, y menos las convertidas en unidades básicas.
Mirar el horizonte sobre la línea azul del mar, relaja. Leer “Ser y tiempo”, contrae, y en este ritmo repetido de sístole y diástole cerebral, me doy cuenta al abrir el libro que me estoy metiendo en un problema.
Heidegger no es Cioran, no habla de que la vida es una mierda, que todos los hombres la pasan mal aunque no se den cuenta, que morirse es una solución pero que para hacerlo hay que comprar veneno e ir a la farmacia, y para ir a la botica hay que caminar dos cuadras y ver a la horrible gente del barrio y decirle “bonjour monsieur” a esa cara de sapo que tiene el que atiende, y pagarle, gastar esos francos (estamos en el año 1949) que van a parar a los bolsillos del desgraciado. ¿Qué hacer? Escribir un breviario de la podredumbre.
Nada de esto sucede con Heidegger. Dios mío que estás en los cielos, enséñame griego y latín, ese latín que en el Ilse me inocularon seis años para terminar recitando que “Gallia est divisa in partes tres”, “ego meo in orto puto”, y nada más. Leer griego es como leer mandarín, quizás con un poco menos de dificultad porque hay letras que reconozco como cuando uno ve una cara que sabe que se cruzó alguna vez y no sabe dónde ni cuándo. Me pasa con alfa, beta, no tanto con gama.
Eso me sucede con este profesor alemán, de entrada habla en lengua muerta, y el traductor, el mentado José Gaos – que a veces ni su castellano se entiende – , no traduce ni convierte las palabras en alfabeto arábigo, por lo que ya hay blancos semánticos en el lector lego. Palabra griega que aparece, miro un culo confeccionado en la clínica del doctor Cachete, y vuelvo al texto, renovado. Pero cuando llego a pescar una frase en latín, me siento bachiller: ens, quod natum est convenire cum omni ente…lo transcribo en el mismo tipo de letra que proponen Gaos y el Fondo de Cultura Económica en la página 24, y traduzco: “el ente cuya naturaleza conviene con todo ente”, ¿cuál es? ¿Quién lo sabe? Quién lo adivine tendrá un par de entradas gratis para ver en Villa Carlos Paz “Extraña pareja” con Gustavo Bermúdez y Miguel Ángel Rodriguez, que narra las vicisitudes de Félix que una vez expulsado de su casa por su esposa, recurre a su amigo Oscar para que le de alojamiento, y se encuentra con alguien cuyo carácter es diametralmente opuesto al suyo.
El viaje en micro se puede financiar.
Espero que bloguistas de fuste en filosofía den su respuesta. Tienen diez minutos antes de enviar el comentario. Ya está, pasaron diez minutos, lo lamento, las entradas serán devueltas en la boletería.

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24 comentarios

  • 1. juana  |  2 enero 2015 en 8:10

    No hay mejor cosa para perder interés por un hombre que este nos cuente como hace mayores, se transforma en un ser que no queremos tocar ni con un palito, como si todo él se convirtiera en su excremento.
    muy muy muy desagradables sus notas, debería consultar un un psicólogo tal vez no supero la fase anal
    un asco!!!y muy groseras

  • 2. Marcelo Grynberg  |  2 enero 2015 en 12:13

    aia …

  • 3. roberto nadaud  |  2 enero 2015 en 15:07

    cual es? puede ser cualquiera : la sanata en clave académica curte todos los rumbos de la Rosa de los Vientos.
    lo malevo de arrabal para los temas de siempre y las respuestas de siempre.
    en cuanto al latín, los denostados ‘erúditos’ ni se molestarían.
    a los alumnos adoles-centes los dejaron atrás, en las facultades de pacotilla dónde dieron sus primeros pininos de Profesores.
    en Nanterre os disfrazas de Bantú y tenéis el doctorado.
    haceros el guapo en Oxford, St. Anneés College, digamos : ya que concaca estamos, a limpiar retretes pues.

  • 4. Tomás Abraham  |  2 enero 2015 en 15:22

    lamento juana su desagrado por algo tan inocente como lo que usted llama “mayores”. Tiene usted razón respecto del palito que se usa para extraer una muestra de materia fecal para analizar si contiene sangre el sorullo.
    deleuze habla del ANO de las alturas, le sugiero no ubicarse debajo.

  • 5. juana  |  2 enero 2015 en 17:41

    que grosero!!! vaya saber quien fue su madre?

  • 6. Tomás Abraham  |  2 enero 2015 en 18:34

    señora juana, mi madre vive en libertador al 14.000, en Cacasusso, pcia de baires.

  • 7. roberto nadaud  |  2 enero 2015 en 19:14

    algunas madres paren otras defecan, otras vomitan : de ahí eldestino histórico del Engendro.
    si naciste en Belén zafás.

  • 8. roberto nadaud  |  2 enero 2015 en 19:17

    al menos hasta que te topes con un tal Pilatos y tus cumpas te manden al frente.
    el gallo tendría que haber caca-reado antes pero estaba en etilic state por una de las tantas farras de la tribu.

  • 9. Aldo  |  2 enero 2015 en 20:44

    Un cuerpo muy fragil para este planeta tiene el hombre , esta todo mal pensado , pero aun si el hombre fuese una casualidad de millones de años , salio todo como el orto , y no solo para el hombre , para el planeta mismo , el hombre esta modificando todo , es 2 de enero 2015 y si esta noche se sale habra que llevar una busito o algo por que parece otoño , lo del cambio climatico para mi no es solo verso de las compañias , algo esta pasando

  • 10. marlaw  |  2 enero 2015 en 20:54

    Leer en la playa un texto virgen, es casi como hendir un arado en un suelo inculto La cuchilla se niega a penetrar la tierra..El reflejo de la luz solar sobre la arena. El aire salino que estimula las pituitarias.Un bretel que se desliza sobre un brazo femenino, para no dejar marcas en un hombro. Un cuerpo echado en la arena que brilla al sol, y se extiende en sus ondulaciones; y mas atrás la cresta blanquecina de una ola que muere en la playa

  • 11. marlaw  |  2 enero 2015 en 21:29

    Habitualmente la incertidumbre sobre origen de una persona se vincula con la figura del padre. De allí proviene el matriarcado. En otro órden de cosas y hablando de defecaciones, mantengo una difusa imagen de una película, que pudo haber sido: “Hace un año en Marienbad”, pero no estoy seguro.(Quizá alguna otra contemporanea a esta) En esta vista, dentro de la recepción de una vivienda magnífica, en el centro se ubica una mesa lujosa, pero esta en lugar de encontrarse rodeada por sillas se encuentra rodeada por inodoros que hacen las veces de. La idéa intentaria transformar el arte de cagar en un acontecimiento social. Quizá alguién la recuerde.

  • 12. David  |  2 enero 2015 en 21:37

    puro verso, ya hace 400 años lo dijo spinoza, y yo agrego,el miedo a la muerte engendra la familiaridad, que a su vez concibe la diferencia entre los hombres, mas sabios mas tontos, un problema de espacio y comida que los japoneses, suicidio de por medio solucionan muy bien, morir: inevitable, la penuria: tambien, pero los vivos de siempre inventaron la guerra y la eugenesia, cuando ya tenemos un mapa de universo despues del big bang; ojala inventen le bomba que nos elimine a todos, monos idiotas. Felicidades

  • 13. marlaw  |  2 enero 2015 en 21:56

    Yo si veo un culo, independientemente que este haya sido una obra de la Clínica del Dr. Cachete, de Afrodita, o de la casualidad, jamás volvería a encontrar el renglón donde posaba mi vista e indefectiblemente debería volver al primera palabra de la página. De ahí la razón por la que nunca conseguí avanzar demasiado con una lectura, durante un veraneo.

  • 14. Marcelo Grynberg  |  2 enero 2015 en 22:39

    Marcel Duchamp era otro grosero, con ese urinario nauseabundo 🙂
    Mucho sexo para 2015 !!!

  • 15. roberto nadaud  |  3 enero 2015 en 11:26

    aldo : si te encontrás a la giselle bunchen en el letto decile que no, que como salió como el o. tu deber Estético te impide el manoteo.

  • 16. roberto nadaud  |  3 enero 2015 en 11:29

    el Duchamp original tenía un popó autógrafo.
    se lo robó Céline a modo de fuente de inspiratión, como el sorete y el temps, ganó el tiempo, perdió aroma y termino en esa vereda de novela.

  • 17. roberto nadaud  |  3 enero 2015 en 11:34

    si playa uno piensa en Mahler, pero como berretas rioplatensis, manchando el libro con crema, debajo de una sombrilla made in china, rodeado de cumbias y bailantas : a chaque país sus aristoi.

  • 18. rodolfo lópez  |  3 enero 2015 en 13:58

    Se puede leer en “Las malas palabras” del divertido psicoanalista cordobés Ariel Arango: “Toda la conducta del niño muestra inocultable cariño por las heces… La materia fecal es algo que ha estado primero dentro de su cuerpo para después salir, lenta y placenteramente, a la luz del día. ¡Es su primer obra! ¡la primera producción que lleva la marca de sí mismo. Constituye una realización que lo colma de un orgullo perdurable. ¡Cuántos adultos, todavía, observan su copiosa cagada en el inodoro con indisimulable ufanía!” Agrega en otro lado que todos olemos nuestras cagadas con agrado y que, además, el Marqués de Sade y otros las comían con placer, como eximios sibaritas.
    Lo que lleva a pensar que “la obra” que Tomás dice leer en Cioran -y que le sugiere un breviario de la podredumbre- o en algún otro autor en sus desahogos matutinos, no es otra que “la gran obra” que está allí en el inodoro, y que por modestia de autor no comparte todavía con nosotros.
    Así leyera -en el trono- su elogiado “Ser y Tiempo” de M. Heidegger, la gran obra nunca sería el libro sino la propia orgullosa realización. Así es la lógica del tocador.

  • 19. Elías  |  3 enero 2015 en 17:42

    Muy buen texto de Abraham. Sin un ápice de la falsa erudición de la que en forma persistente hacemos gala la mayoría de los comentaristas. El texto tiene ritmo e intensidad lo que no es poca cosa. Además el ritmo y la intensidad no decaen hasta la última frase. Esto exige una concentración muy destacada por parte del autor. Concentración que debería ser imitada por sus lectores.

  • 20. MaCristina  |  4 enero 2015 en 8:46

    Rodolfo, el regalo que me hizo más chico en mi cumpleaños número 44, a dos años y tres meses de haber nacido él, fue sentarse en el inodoro y de ahí en más no hubo pañales! Lo valoré en su justa medida.

  • 21. MaCristina  |  4 enero 2015 en 8:47

    Corrijo, “mi hijo más chico”

  • 22. magu  |  4 enero 2015 en 9:03

    DON ABRAHAM por favor, publique mi comentario en el post de la clase de filosofía de 48 (el anteúltimo) por lo de la soiledad y la bosta.
    Esto es verdad: un primo de FER cultiva o cría lombrices (muy limpias) para mc donald, las hamburguesas decía que tenian lombrices. Y desde hace años los japoneses tratan de procesar la ….(perdón JUANA) el popo para hacerlo comestible LA CACANESA, croe qeu por ahora no se logró patentarla o nadie la come pero sería el menú para los coprofágicos, ideal

  • 23. marlaw  |  4 enero 2015 en 9:47

    MaCristina Algunos piensan que los nenes que retienen la cacona, con el paso del tiempo se vuelven amarretes

  • 24. MaCristina  |  5 enero 2015 en 8:14

    Marlaw, afortunadamente no es el caso de mi familia, mi hijo e hija mayores cuando me visitan dejan su presente cada vez, será posible considerarlo un honor o se …… en su madre?


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