LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 39

21 diciembre 2014 at 8:25 8 comentarios

Para emplear un nuevo galicismo, dice Roland Barthes sobre lo que es ser un “amateur”:

“El Amateur (es el que pinta, hace música, deporte, ciencia, sin voluntad de dominio o espíritu competitivo), el Amateur reconduce su goce (amator: quien ama y ama aún); no es un héroe (de la creación, de la perfomance); se instala graciosamente (por nada) en el significante: en la materialidad definitiva de la música, de la pintura; su ejercicio, por lo general, no persigue ningún rubato (el robo del objeto en beneficio de un atributo); es – y quizás también será – el artista antiburgués” (Barthes par Barthes, Seuil, pags 56-7).

Siempre rescaté el dicho de Alicia Páez sobre nuestra “afición” a la filosofía, por lo que podíamos considerarnos aficionados. Afición es mejor que amateurismo, y oficio mejor que profesión.

No encuentro contradicción alguna en ser aficionado y profesional a la vez. Que nos guste un oficio no implica gratuidad, por el contrario, luchar para que aquello que nos gusta y que le gusta al receptor no sea considerado algo “gracioso” como dice poéticamente Barthes, es una de las batallas culturales que debemos dar en nuestro país ante los mercaderes del prestigio. El snobismo pudiente de fundaciones y de los gerenciadores de militancias paga mal si es que paga.

La filosofía es un trabajo. Sin duda que lo es. Trabajar y amar es una sola cosa. No sé qué quiere decir Barthes con  “vol de l`objet au profit de l`atribut”. El `rubato´, quizás nada tenga que ver con mi versión de `vol´ por robo y no vuelo…Si fuera esto último, entonces, el `rubato´ es la modificación del tiempo musical para lograr determinado efecto, una alteración estética y no un propósito social como el de apropiarse del prestigio de un arte para gozar del poder que otorga.

Dos historias para una misma palabra, a la manera de Raymond Roussel, por una de ellas volamos y nos aceleramos para lograr un encantamiento, por la otra birlamos un encanto para volar por encima de nuestros semejantes.

En una reseña sobre Foucault en un suplemento cultural, el profesor Gustavo Santiago, habla de la decisión del joven Foucault de ser un erudito para consolidar su lugar en la cultura filosófica francesa. Una posición de virilización preparada para la competencia académica en la que predomina un estricto examen de selección que valora el rigor y la consistencia.

Ya la tesis de doctorado sobre la locura exhibe una bibliografía de un archivista formado en la escuela de los historiadores, lo hace sobre un tema no histórico, no historizado: la locura.

La innovación de Foucault es doble. Por un lado la simultaneidad de un gesto institucional paralelo a una revolución filosófica: el cartesianismo, y la posición nominalista por la cual la locura es un “referencial”, una madeja de nombres que forma el estrato de objetivación y nominación de un “algo que no es una cosa”.

Insensatez, alienación, demencia precoz, esquizofrenia, son lo sedimentos de una política de la verdad que opera por exclusiones. La razón necesita expulsar a un “otro” para diagramar un orden de conocimiento. No hay episteme sin exclusión.

Por lo tanto, Foucault propone un análisis genealógico que se define por : un sistema de pensamiento en relación reticular a la administración de hombres y cosas: la polis griega, la burocracia imperial romana, el paradigma monástico, el estado policía, la utopía productivista del Panóptico, el “alma” empresarial en un sociedad de control; el objeto teórico como un hojaldre de nombres y valores; y una política de segregación para que la voluntad de saber disponga de su territorio conceptual limpio de impurezas.

Foucault batalla con documentos y no con denuncias moralizantes o poéticas. No lo hace desde un punto de vista humanista y revolucionario como en su primer escrito sobre las enfermedades mentales; se da cuenta de los límites de punto de partida idealista y nostálgico de un hombre total en sí para sí del espiritualismo fuerbachiano, y coteja desde el archivo, es decir, desde la prueba documental.

Santiago percibe que no hay sólo una elección metodológica de parte de un filósofo salido de la cuna fenomenológica del marxismo hacia otra vía, sino de un cambio de paradigma con las armas de la seriedad científica. La del médico e historiador de las ciencias George Canguihem, la del mitólogo George Dumezil; una filosofía del lenguaje derivada de la idea de Maurice Blanchot sobre la imposibilidad de decir y ver al mismo tiempo, y los textos de Pierre Klosowski sobre la crítica al platonismo desde la figura del simulacro en Nietzsche.

Había que fortalecerse con lo mejor del pensamiento sólido para terminar con la molicie filosófica. Y Foucault parecía haber conocido el costo de la desorientación, de la fuga verbal, del teoricismo vano y del bajo nivel epistemológico de la nomenclatura filosofante.

Había que crecer y hacerse hombre entre sabios. Hombre o adulto. Con ese fin se constituyó en un archivista filósofo, un pensador socrático ducho en el manejo de la memoria y en el testimonio de los administradores de almas y cuerpos. Psicología y policía, los dos oficios que Canguilhem señala en aquel número uno de “Les Cahiers pour L`Analyse”, como los posibles mojones de quien baja por el boulevard Odeón hacia la Sorbonne, que de seguir en la misma dirección llega a la La Prefecture. Para evitar deslizarse por ese tobogán, y para denunciar su trazo continuo, Foucault escribió sus textos sobre las enfermedades mentales, la locura, la sexualidad, el ejercicio de la medicina, el dispositivo carcelario, y en sus últimos textos, sobre la pastoral cristiana.

De la psicología a la religión, se ocupó de esa doble vertiente de almas y cuerpos, castigadas, vigiladas, incitadas y estimuladas, por un poder que conduce conductas.

Anuncios

Entry filed under: General.

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 38 LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 40

8 comentarios

  • 1. Cecilia Gianelli  |  21 diciembre 2014 en 14:14

    Estoy leyendo y disfrutando de «Shakespeare, el antifilósofo». El libro tiene un plus, una dedicatoria de «feliz cumpleaños» del autor. Algo que seguramente él ignora, ya que amigas que asistieron a su charla en Mar del Plata (yo no pude ir) y que quedaron «enamoradas» de Abraham, me lo regalaron. Habrá sido una de las tantas dedicatorias… es sólo la anécdota.
    Gracias a ellas y a Tomás Abraham por un muy buen libro que me abre tantas posibilidades.
    Saludos y felices fiestas, Cecilia

  • 2. magu  |  21 diciembre 2014 en 14:21

    DON ABRAHAM:
    Para los concursos de baile, por ejemplo, de baile de salón, generalmetne estaba totalmente prohibido que un profesional se inscribiera en un concurso público, pues estaban las categorías PROFESIONALES y AMATEURS bien diferenciadas. Que un profesional se anotara como amateurs era trampa vil. Ahora veo quizás las cosas cambiaron. El año pasado en un festival de tango en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ganó una pareja Profesional pero quizás las bases del concurso incluía a todos. No tenía entendido que el AMATEUR no podía competir (en concursos deportivos, artísticos, literarios) sino que simplemente no tenía estudios sobre eso. Pienso que si puede competir o concursar para cualquier cosa, menos para cargos de funcionario público por ejemplo (defensores de pueblo, abogados, jueces, administradores, contadores) y para cualquier cosa relacionada con la salud, o la enseñanza sistemática (si para algo extra curricular : danza árabe, tarot, crochet, pesca, etc).

  • 3. roberto nadaud  |  21 diciembre 2014 en 20:02

    el amateur, el profesional, el gracioso : el y el : un alemán ( para variar ) hablaba de un historia del Arte sin nombres : todavía necesitamos rostros biografías ídolos y la foto autografiada.

  • 4. David  |  21 diciembre 2014 en 21:24

    El arte sin nombre en un mundo exclusivamente mercantil le interesa solo a los ladrones

  • 5. marlaw  |  22 diciembre 2014 en 1:28

    Cecilia. En mi carácter de comedido, la felicito dos veces. Una por su cumpleaños, y otra por el sabio y estimulante regalo, que le hicierón sus amigas. Leyéndolo con esmero, va a descubrir, que no se trata de un solo libro, sino de varios líbros dentro de uno.

  • 6. roberto nadaud  |  22 diciembre 2014 en 12:22

    los ladrones roban Obras firmadas, o convencen a las viudas de artistas que autentifiquen plagios : tambien están los que firman el papel en blanco y etc.
    Hay artículos al respecto : no se trata de erudición sino de lo que Witt decía : de lo que no se puede hablar es mejor sanatear.

  • 7. philo  |  22 diciembre 2014 en 14:48

    Profe, esta muy intenso últimamente, hay mucha pasión en sus escritos

    me gusta!!

  • 8. roberto nadaud  |  22 diciembre 2014 en 15:59

    Marías tendrá que pedir disculpas por escribir como lo hace : no es un amaterur : por ej : La Zona Fantasma, ‘Diccionario Penal’.
    a ver si al huir de lo policiel terminamos como Agentes Secretos.


Categorías

Comentarios recientes

Marcelo Grynberg en Bitácora 75
marlaw en Bitácora 75
marlaw en Bitácora 75
Marcelo Grynberg en Bitácora 75
federicomiguelquinte… en Bitácora 72

Calendario

diciembre 2014
L M X J V S D
« Nov   Ene »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

A %d blogueros les gusta esto: