ABURRIMIENTO Y ENTUSIASMO

30 noviembre 2014 at 8:13 51 comentarios

Disertación en las Jornadas Internacionales sobre adicciones en la Facultad de Psicología (UBA)

 

Aburrimiento y entusiasmo

Hablaré de los efectos que produce el consumo de ciertas drogas en las personas que no son adictas. Si digo efectos de subjetivación, imagino que los guardianes del canon del habla teóricamente correcta estarán complacidos. Pero prefiero decir que me interesa el ser en el mundo del que ha ingresado en el mundo de la droga.

“Droga”, palabra maldita que ha visto soterrar su antigua acepción farmacéutica, de botica de alquimista, para designar una serie de escenas que tienen que ver con la muerte violenta. Ni siquiera la imagen de la enfermedad en la que el adicto a la heroína o al opio, con sus dientes podridos, su estómago destrozado y sus gritos por una nueva dosis, es la que nos impresiona por ser la protagonista de la pesadilla de hoy, sino la de mafias asesinas que ejecutan a miles de personas, de un sadismo obsceno, y de un poder que de imaginarse asusta. Hablo, claro, del  narcotráfico.

No me referiré a las causales más mencionadas que pretenden explicar este fenómeno social llamado “drogadicción”, como la desintegración familiar y la fragmentación del tejido social, la marginación de los adolescentes del trabajo y la educación, la desaparición de instituciones que funcionaban con redes sociales activas e integradoras a la comunidad, de la falta de horizontes salvo los que impone el sometimiento a las leyes impuestas por un mercado mundial devastador,  de una anomia en la que sólo valen armas y dinero, de la crisis de valores en consonancia en nada paradójica con el retorno triunfante de ortodoxias y fundamentalismos religiosos con su pastoral belicista y segregacionista, de las exigencias que debe soportar el sujeto si quiere llegar y mantenerse en la cima de una sociedad de hiperconsumo, es decir, ser rico, sano, joven, exitoso, famoso, ni pediré un power point para proyectar algoritmos, figuras topológicas en nombre del padre, del sujeto barrado, del nudo Borromeo, y de la Falta que hace.

Y para terminar con los temas de los que no voy a hablar, señalo que no me detendré ni en la cocaína de Freud ni el narcomenemismo, ni en el narcoduhaldismo, para nada en el narcosocialismo, y ni hablar siquiera de sugerir una reflexión sobre el narcokirchnerismo.

Mi tema se titula “Aburrimiento y entusiasmo”, creo que ambos tópicos tiene que ver con el consumo de drogas en el sentido que tanto el aburrimiento como el entusiasmo son dos visiones del mundo segregadas por la droga. Quisiera precisar un poco más  un apartado del que nunca se habla, o se habla muy poco, referido a los beneficios de la droga, mejor dicho, al placer que depara la droga, o para decirlo de un modo definitivo, al goce de la sustancia.

Está demás decir que por lo general, para no decir siempre, quienes hablamos de los efectos de las drogas, lo hacemos porque hemos estudiado el tema, o porque somos terapistas, o por relatos de consumidores y adictos. Es una tradición la de jamás partir de experiencias propias porque nunca se admite haberlas tenido salvo en alguna fiesta allá lejos y hace tiempo, y porque además es un delito, o casi, nunca se sabe del todo, o porque nos convertiríamos en personajes sospechosos, o comediantes.

No siendo un conocedor del asunto por la recién confesada falta de estudio y experiencia, y menos un especialista, creo que todo adicto comienza por consumir, pero no todo consumidor se vuelve adicto. También se dice que un adicto no deja de serlo, por eso nunca está recuperado sino en permanente estado de recuperación. Dejo estos apartados para los que quieran debatirlos.

Vuelvo a mi tema: ¿existe el aburrimiento? Si existe, ¿cuáles son sus características? ¿Sus causales?

El aburrimiento no es un caso estudiado en las habituales taxonomías de informes psiquiátricos o psicológicos, se lo considera un simple estado de ánimo derivado de otros factores patógenos, cuando no se lo margina como una muestra de liviandad existencial, un lujo anímico.

Pero la filosofía sí se ha dedicado al tema, como también, de tanto en tanto, lo ha hecho la literatura. Los nombres de Baudelaire y de Schopenhauer, alcanzan por el momento para referir antecedentes prestigiosos que se han dedicado a pensar el aburrimiento.

Y el poeta francés lo ha hecho vinculándolo a la droga, que bautiza “paraíso de farmacia” o  “emanaciones vegetales” que colman  lo que llama “el gusto por lo infinito”.

El filósofo alemán sostiene que un mundo aburrido es aquel poblado por seres que desean desear. Hasta el punto en que se llega al zenit del aburrimiento que sobreviene cuando ya ni se desea desear.

Se dice: la gente se aburre, o, la gente está aburrida. Por reflejo invertido, también se dice: la gente se divierte, o la gente está divertida. Por lo que aburrirse no es divertirse, lo que es obvio, o que aburrirse es no divertirse, para dar una definición por el negativo.

El problema es que este tipo de afirmaciones son tautológicas ya que divertirse no es otra cosa que no aburrirse, con la consecuencia de que la polaridad aburrimiento-diversión se reenvía a si misma con sequedad semántica.

Pero el aburrimiento no sólo no es antónimo de divertirse sino uno de sus componentes. El aburrimiento comienza con el aburrirse de la diversión.

Divertirnos nos aburre, ¿por qué?

Si hubiera una explicación muy posiblemente habría una solución para un estado que en principio no es placentero. Se dice que una persona que se aburre siente que no tiene ganas, que nada le interesa, que todo le da lo mismo. Señalamos en esta situación una falta, una nada, y una mismidad.

El ser aburrido siente el tiempo. Lo mira. Lo contempla. Lo vive. Tiene una relación sensual con el tiempo. Tiempo nunca le falta como sucede con la mayoría de la gente, es decir la gente normal que nunca tiene tiempo, que el tiempo es lo que le falta, o del ansioso que tiempo es lo que lo corre y nunca lo alcanza hasta que lo pasa para él a su vez correr detrás.

Si el aburrido, tiempo es lo que tiene, hasta le sobra, sabe lo que JJ.Rousseau sabía: tiempo es lo que vuelve. El aburrido está en el tiempo, no hace más que estar.

¿Se siente bien? ¿Mal?, ¿Ni bien ni mal? ¿Cómo se llega al aburrimiento? ¿Por una decepción? ¿Sin querer? ¿Una falta de energía?

El aburrido no siente su ser sino su estar. Para Heidegger, el aburrimiento es uno de los conceptos fundamentales de la metafísica. Nos permite percibir una temporalidad de la existencia imposible de ocultar con los “pasatiempos”. El aburrimiento es una afección  auténtica. Es la experiencia del vacío.

Quien se deja penetrar por el aburrimiento ve que el mundo se conforma de una cierta manera.  Las cosas de presentan de un modo particular. Son las cosas y no sólo el sujeto las que cambian. Alberto Moravia describe las cosas del mundo aburrido en su novela “La noia”. Sartre en “La náusea” presenta la alteración de los objetos ante una mirada que se desliza y no se detiene ante relieve alguno. Witold Gombrowicz llama al aburrimiento una modo de hacer compota con la diversidad, englutirlas en un mismo almíbar. Lo cuenta en su “Ferdydurke”.

El filósofo Vladimir Jankélevitch piensa que el aburrimiento es la tercera fase de un trinomio que compone con la angustia y la preocupación.

Nos recuerda que la angustia es una. Llena el espectro conciente del sujeto, lo hunde en un pozo, y absorbe la existencia en su agujero sin bordes. La preocupación, por otra parte, siempre es mucha. Tiene que ver con las tareas. Nunca damos abasto con todas las cosas que debemos hacer. La dispersión de actividades urgentes de cumplir, hace que estemos preocupados por nuestras ocupaciones, tanto las que cumplimos como las incumplidas.

Jankélevicth dice que para el preocupado un aburrido es un ser detestable, frívolo, superficial, parásito, que no se toma en serio las exigencias de la vida y las responsabilidades que implican. Es lo que llama “esprit de serieux” y que Kierkegaard situaba en el estadío ético de la existencia.

Pero si se habla de lo que Baudelaire describe como “emanaciones vegetales”, los aromas del  haschich y el opio, el tedio – que de acuerdo a Sartre para el poeta es un sentimiento metafísico – se reconvierte en un gusto por lo infinito que también corresponde a una vivencia metafísica.

Veremos cómo se relacionan. Para esto me inspiran un par de frases de Michel Foucault que me parecieron durante mucho tiempo misteriosas. En uno de sus artículos o breves ensayos, “Teatrum Philosophicum”,  Foucault le da la bienvenida entusiasta a dos libros de Gilles Deleuze: “La lógica del sentido”, y “Diferencia y repetición”.

El autor de “Vigilar y castigar” en este escrito de 1970, hace uso de los temas y de los conceptos ejes de la época: acontecimiento y fantasma. Con estas dos palabras que selecciona de la obra de Deleuze, trata de asir una realidad que no pertenece al lenguaje ni a la materia, ni a las significaciones ni a los referentes, ni a la lingüística ni a la física: lo llama metafísica y su elaboración parte de los análisis de lo que los filósofos estoicos llamaban “incorpóreos”, designados en el lenguaje por los verbos en infinitivo.

Además, Foucault se interesa por señalar que el valor de las proposiciones no está limitado por la lógica del tercero excluído, es decir por ser necesariamente verdaderas o  falsas. Un juicio puede ser ni verdadero ni falso, ya que para serlo, debe enmarcarse en lo que su maestro Georges Canguilhem designaba como “estar en la verdad”. Pero si se está fuera del círculo de la verdad, ni siquiera se dice de un enunciado que es falso, ya que le  es interior a su lógica, sino “absurdo”, fuera de juicio, fuera de quicio.

Los ejemplos de Semmelweiss y de Mendel, le sirven para mostrar que en el orden del discurso, la verdad es sancionada por autoridades que constituyen su campo de legitimación de acuerdo a exclusiones de hecho y de derecho.

El sin sentido, está fuera del área de la veracidad.

En “Teatrum Philosophicum”, Foucault nos habla de la novela inconclusa de Flaubert: “Bouvard y Pecouchet”, para dar un ejemplo de un relato en el que estos dos personajes con sus excentricidades eruditas, no dicen falsedades, no cometen errores, sino que hacen estupideces. Y es aquí en la que aparece una idea que le interesa desarrollar, la que en francés se llama “bétisse”, y que admite más de una traducción de acuerdo a las convenciones de cada lengua. Puede ser idiotez, tontería, pero prefiero estupidez, ya que la primera puede ser interpretada como una incapacidad, y la segunda no tiene peso.

La palabra estupidez no es descalificadora como tampoco juzga por tontas las acciones exorbitantes de los dos personajes de la novela. Foucault dice que el mundo de ambos no se rige por el nivel categorial del nuestro determinado por una lógica binaria y un realismo de los sentidos. En este mundo no se equivocan, como tampoco se equivocaba Alicia Caroll en su mundo de maravillas con su matemática demente, tal como ya lo había elaborado en su magistral análisis Gilles Deleuze. En este mundo no hay error, pero pueden haber fracasos. Tentativas frustradas.

Foucault se pregunta: “¿qué es esa estupidez?”. La describe como un mirar cansino ante un mundo indiferente, sin relieves, escaso de todo, murmurante, incoloro, vaciado de interés. Todo da lo mismo porque todo parece lo mismo, y esta mismidad pequeña, tediosa, nos muestra una cara de la realidad que el filósofo debería mirar. Tiene que ver con el pensar, no el pensar del inteligente que ha vencido la estupidez con sus manipulaciones argumentativas y su pericia técnica, sino un pensar derrotado, fracasado, que nada pide porque nada tiene. En este pozo del pensar, se muestra su otra cara, la de un ser catatónico, al que nada lo motiva porque nada lo mueve. Así como la paradoja hace temblar el mundo de la lógica, agrega Foucault, esta catatonia termina por desesperar al universo prometeico, el de la voluntad creadora, o el de la cura.

¿Qué sucede cuando el mundo dividido en los casilleros establecidos por la lógica formal y el sentido común, se desbandan? ¿Sólo la locura o la demencia? Es ahí en donde Foucault nos remite a las experiencias con el ácido lisérgico y el opio, para describir que es a partir del caos y la confusión de un mundo inasible, de la disolución del sistema de identidades y diferencias de la lógica binaria, que del magma incoloro, surgen una serie de acontecimientos de tipo fantasmático que superan la inteligencia, tienen la agudeza de lo que Carlos Castañeda llamaba “la otra realidad”. Muestra así que la inteligencia no es más que la estupidez vencida.

Así como el LSD hace vibrar el mundo sacándolo de sus compartimentos estancos, mostrando sus fluídos, sus aristas, sus sorprendentes conexiones – un mundo esponja cruzado por redes luminosas – en el que los rostros de descomponen y se convierten en la caricatura que la civilidad oculta con su sistema de identidades reconocibles, en el opio, Foucault percibe que aquel mundo gris de la indiferencia, esta vez no se altera, sino que es visto desde una única diferencia que le hace perder peso, lo aligera, y convierte al sujeto en un ser que tiene “un estupor de mariposa”.

En ambos casos, dice Foucault, estamos en un mundo más verdadero que lo real.

El pensamiento se hace teatro, el azar interviene, y una zona perversa en la que el humor busca lo pequeño y no visto, nos permiten atravesar el espejo de lo común.

Este ensayo de Foucault me sugirió una relación entre el aburrimiento y los efectos de ciertas drogas, en la que la llamada estupidez, nace una vez disipados los efectos exaltantes de los viajes extáticos. El aburrimiento es la vivencia del intervalo entre los instantes de alto vuelo, y aplana el mundo a la espera de un próximo despegue.

Si un sujeto nunca voló, es posible que no se aburra, en principio por lo ocupado que siempre está. Sólo las personas invadidas por la angustia, tienen aspiraciones de vuelo ya que las tareas responsables no le permiten salir del agujero negro, y si tienen suerte, gracias a estos despegues, pueden llegar a convertir la angustia en aburrimiento.

La droga nos hace ver el mundo de la sobriedad como cansino, monótono, prefabricado y previsible. Un teatro de marionetas que nos recuerda la desesperación de Heinrich von Kleist al descubrir después de la lectura de “Crítica de la razón pura” de Kant, que no hay Cosa en sí, que no hay verdad y que en la realidad todo es de cartulina con sus personajes en pose.

Ahora voy a decir unas pocas palabras sobre el entusiasmo. También tiene que ver con el mundo de ciertas drogas y puede hacer un contrapunto con el anterior. De este modo hemos creado una sigla que parece constituir una nueva rama juvenil del Partido Radical: Movimiento de Aburrimiento y Entusiasmo, con una histórica hegemonía de la primera fracción.

El entusiasmo tiene que ver con el nacimiento de la filosofía. Platón afirmaba que  salirse de sí, dejarse poseer por Eros, era un buen exceso, una buena locura. Sin ese impulso hacia otra cosa, hacia un más allá, la búsqueda de la sabiduría carecía de energía e iniciativa. La última gran tradición filosófica, la del Idealismo Alemán, hace del entusiasmo un objeto teórico de la estética, es decir del análisis de lo bello y lo sublime.

Kant nos dice que lo sublime es aquello que nos provoca un sentimiento de infinito ante la inmensidad incontrolable de ciertos fenómenos naturales. En el universo, en la tierra, cataclismos, desplazamientos de placas teutónicas, tsunamis, erupciones volcánicas, diluvios, son desencadenamientos de los elementos naturales que no pueden ser juzgados de acuerdo al binomio de lo bello y lo feo.

Estos fenómenos nos dan la sensación de infinito, y nuestro sentimiento es una mezcla de admiración y terror. Pero, agrega Kant, también pueden irrumpir acontecimientos históricos que provoquen en nosotros aquel mismo sentimiento.

Se refiere a la revolución francesa. Foucault en un artículo “¿Qué es la Ilustración?”, nos dice que para Kant la revolución es una virtualidad permanente, que no se mide por su éxito o fracaso, que los pueblos verán aquella gesta como un hecho heroico que les da esperanzas.

El filósofo alemán no habla del pueblo francés protagonista de la toma de la Bastilla, sino de los pueblos de Europa espectadores de aquella revolución. La sensación de lo sublime se da ante aquel espectáculo grandioso, inconmensurable, que despierta el entusiasmo de quienes sin haber participado de las acciones contemplan la escena. Por eso este sentimiento es parte de la “Crítica del gusto”, en la que Kant expone los juicios estéticos, pero como bien señala el filósofo francés François Lyotard, también pertene al espacio de la ética, ya que este sentimiento y entusiasmo existe porque los pueblos perciben un valor del orden del Bien en la rebelión de las masas, un paso más en la dirección del progreso de la historia, en una finalidad en el que razón y la libertad serán el horizonte moral y político de la humanidad.

Concluyo esta aventura teórica con la idea de que del aburrimiento se sale con el entusiasmo, y el entusiasmo tiene que ver con el goce infinito del que habla Baudelaire, y con el sentimiento de lo sublime de acuerdo a Kant. Con el agregado de que este entusiasmo también tiene que ver con la idea del Bien.

Quizás podamos entender mejor los casos en que los adictos al goce infinito, quienes no soportan el intervalo entre cada uno de los despegues que los hace volar, encuentran en lo que Freud llamaba “sublimación”, una salida que les deje un aroma de aquella sensación sin bordes. Por lo general, además, esta salida también se orienta hacia el Bien. Dan testimonio ex adictos que son nuevos ingresantes a la secta de los Testigos de Jehová y otras congregaciones religiosas, los participantes vitalicios al servicio de la cura en Alcohólicos Anónimos, y otras instituciones de bien público, tengan que ver o no con sus antiguos goces.

 

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¿Para qué leer a Foucault y estudiar filosofía? LA CLASE (CANAL DE LA CIUDAD) ENTREVISTA CARLOS ARES A TOMÁS ABRAHAM

51 comentarios

  • 1. MaCristina  |  30 noviembre 2014 en 9:06

    Conocí a una joven mujer que siempre estaba aburrida, era mamá de un compañero de mi hijo. Y no era porque no se ocupara de salir y ver y conocer, iba a todos los lugares donde se realizaban espectáculos, a museos, a muestras de arte. Con el tiempo supe que entraba y salía de un instituto psiquiátrico, periódicamente.

  • 2. Elías  |  30 noviembre 2014 en 9:37

    Sería interesante que la filosofía contemporánea, además de los signos de exclamación, interrogación y los puntos suspensivos, utilice cada tanto los dos puntos. Este modesto signo de puntuación alertaría a los neófitos de la materia que ¡al fin! los filósofos contemporáneos han arribado a alguna conclusión trascendente.

  • 3. Marcelo Grynberg  |  30 noviembre 2014 en 12:42

    Placas teutonicas
    Error de tiepo o germanofilia ? 🙂

  • 4. David  |  30 noviembre 2014 en 13:16

    Me gustaria saber cual es su posicion con respecto al tema despenalizacion/legalizacion que se mantiene frenado en el congreso hace ya años. Saludos

  • 5. santiago  |  30 noviembre 2014 en 18:09

    Me gustó el escrito.
    Hay un tema. Es la cuestión de la angustia, no sé cómo la piensan en general. Angustia he visto que se llama a varias cosas. Pero creo que angustia en la terminología de Kierkegaard, san Pablo (2Corintios 12, 7-9) o Cristo (Lucas 12, 49-53) es algo bien distinto. Estos tres ven la angustia como el resultado de la propia pasión de la Fe contrastada con la de los demás. No se refiere a una especie de sensación volátil sino a un dolor bien concreto que sube desde el diafragma por el corazón llegando a hasta la laringe, dolor que irrita y llena de tristeza o impaciencia y hasta ira, y que en el caso de aumentar genera un dolor de cabeza y una aceleración mental que puede llegar hacer convulsionar, semejante a una epilepsia. Kierkegaard sufrió este tipo de síncope cuando quedo en cama dos meses antes de morir – en su diario personal en varios lugares habla que tiene clavada “una espina en la carne” con la misma terminología de san Pablo en ese pasaje de la segunda carta a los corintos que cité arriba, cuando hace referencia a esa afección – una especie de epilepsia-. En un conocido pasaje del evangelio, justamente cuando Jesús cura a un epiléptico, antes de curarlo dice una frase que refleja que él sí siente esa especie de angustia, dice así: “generación incrédula y perversa, hasta cuando estaré entre vosotros, hasta cuando tendré que soportarlos”( Marcos 9, 19). Esa sensación de no aguantar más la falta de sustancia de la gente es lo que genera esa angustia o ese dolor de cabeza, Nietzsche hablaba de hielo o frio del espíritu que el sí podía resistir, en el final del discurso “de los sabios celebres”, para graficar esa sensación. El dolor, ese frio que dice Nietzsche, la cabeza, los límites de la propia mente se sienten como la membrana de una célula en un medio hipotónico, como si se difuminaran en el vacío. Nietzsche también sufrió un síncope. Es el momento de Getsemaní, se le llamó transfixión.
    Hay otra cosa que es para pensar. No quiero ser impertinente pero lo tengo que decir. Me parece que la cultura a la que Foucault pertenece fue posible por un tipo al que las “autoridades verdaderas” de su época lo crucificaron y encima un solo discípulo se banco ese hecho en vivo. No soy amigo de las generalizaciones, pero si no hubiese existido cristianismo ¿cómo sería el mundo hoy? Más allá de la inquisición y etc: ¿qué cultura con intenciones de dominio fue más tolerante que la cristiana? ¿En que cultura se dieron, permitieron o adaptaron gradualmente muchos descubrimientos que llevaron entender un poco mejor el mundo? (o no, ¿quién sabe?). Por otra parte como entendemos el concepto de “sinsentido” o estupidez que está en Foucault cuando él mismo apoyó un régimen que persigue a los de su mismo “género”. No quiero ser irrespetuoso pienso nomas que da para pensar más.

  • 6. Gustavo  |  30 noviembre 2014 en 18:19

    Yo creo que si uno, obvio mayor de edad consume drogas, alcohol y le gusta esta en todo su derecho. A veces a mi tambien algun sabado a la noche me gusta tomar un par de cervezas jaja. Lo que si debe ser responsable. Si tiene auto no deberia manejar porque en ese estado ahi si podria causra accidentes y verse afectado, tanto él como terceros. Tambien deberian prohibir los avisos de bebidad alcoholicas por tv al igual que como lo hicieron con los cigarrillos. Porque eso tambien incita, sobre todo a los mas jovenes. Haciendolos creer que por ese medio se logra la felicidad. Y volviendo a las drogas es todo un tema. Porque de esta manera ganan los narcotraficantes a costa del sufrimiento y muerte de los que no pueden dejar de consumirlas. Pero si se la legaliza se venderia en todos lados. Como las pastillas, cigarrillos, bebidas alcoholicas y mas gente tendria acceso a ellas.
    Y en cuando al aburrimiento lo ideal es salir de la rutina. Como me dijo alguien una vez. Por ahi uno se queja de que le pasa siempre la mismas cosas pero siempre hace lo mismo. Lo ideal es salir, hacer actividades que te hagan conectarte con otra gente. Teatro, yoga, canto, escritura, deportes. Y en casa leer cosas, jugar con la compu, la play, escuchar musica. No se. Es lo que pienso yo

  • 7. Marcelo Grynberg  |  30 noviembre 2014 en 18:59

    Acerca de lo sublime.
    Parece que para Kant solo puede ser sublime la naturaleza, pero no el arte. Siguiendo a Adorno, pensaria que Kant apenas pudo exceder la idea aerquetipica de lo “bello natural”. Como desde tiempos inmemoriales, una vez mas se inviste a la naturaleza no solo de una fuerza ciega todopoderosa sino tambien de belleza. En fin, puro paganismo. Pero parece que esto cambio drasticamente con Hegel, y tal vez de manera definitiva (?) con el Romanticismo, donde lo sublime se identifica plenamente con lo bello artistico, como el “depliegue de la verdad”. Pero supongo que, una vez mas, se recae con ello en la vieja espiritualizacion que se queria superar.
    En fin, solo se que no cenaba. No es bueno comer demasiado antes de dormir 🙂

  • 8. marlaw  |  30 noviembre 2014 en 21:26

    “Profundizar en la regla del conocerte a ti mismo, que sigue el principio socrático, el principio de la ética. Es el rito de maduración de las sociedades occidentales avanzadas a principios del siglo XXI. En la práctica se ve si el ser tiene buen o mal gusto, si se controla o no se controla; si debajo de su aparente educación esconde un monstruo autoritario, rencoroso o deprimido, o si por el contrario, tiene –como diría Freud– un “ello” (es decir, un inconsciente) sano y capaz de disfrutar. Las drogas brindan a la condición humana más control, más capacidad de enfrentarse a los desafíos de la vida. Cuando llega la prohibición, también llega la coartada victimista que permite a las personas decir esa gran falsedad: “Ay, yo no quería pero sin darme cuenta me hice esclavo y ahora soy una pobre piltrafa humana. Me permito robar a mis conciudadanos y no cumplir mi palabra”. Antonio Escohotado

  • 9. Aldo  |  30 noviembre 2014 en 21:41

    Estos temas , ” aburrimiento , goces , entusiasmos “, ya no son para nosotros , son de otra época de otra dimensión ( psisquica-espiritu ? ) . Para mi del siglo 18 al 20 se paso a otra dimensión ( dentro del mismo mundo ) pero el cambio fue tremendo , nosotros lo llamamos historia hoy dia y es una buena interpretación

  • 10. diana monnier  |  30 noviembre 2014 en 21:54

    Que temas ha elegido bueno el primero , muy psicologico , muy social, aunque desconozco bastante y del ultimo aspecto( lo plantea Shopenhauer y la cuestion voluntad, Bouderaire, en Las Flores del mal) postula una estetica existencial y una etica, podriamos decir, vivencial e ineludible. Son temas irresolutos.
    Exitos Profesor.

  • 11. philo  |  30 noviembre 2014 en 23:14

    Muy bueno…para pensar

    me hizo recordar algo que leí:

    “Es como las olas que llegan a la orilla cuando están en la parte baja tocan fondo, pegan con la roca sólida, y cuando están arriba sienten regocijo.
    Así se pasa de la euforia a la depresión, en ese lugar donde no hay profundidad.
    Pero si miramos alta mar, se ve bello, tranquilo como un espejo, puede haber tormentas, pero el fondo sigue allí, sin cambios”

  • 12. Daviid  |  30 noviembre 2014 en 23:52

    Que opina de la despenalizacion?

  • 13. silvia  |  1 diciembre 2014 en 2:17

    Me parece que no se entendió lo que Abraham llama “aburrimiento”, en su aspecto metafísico. El estar en el tiempo, el ver al tiempo pasar sin proyecto mediato o inmediato, sin esperar que ocurra nada, y para salir del tiempo, sólo queda la droga.

  • 14. Alma Carolina  |  1 diciembre 2014 en 14:26

    Nadie quiere que el aburrimiento lo penetre, viene sòlo ante un mundo que no te ofrece atractivo. Estoy de acuerdo con la definiciòn de Heidegger, es percibir la temporalidad de la existencia imposible de ocultar con los “pasatiempos”.
    Es sentir que todo es igual a lo ya vivido, no es depresiòn,y
    a veces el “aburrimiento” te da una sensaciòn confusa de superioridad respecto a los que te rodean.
    Yo pienso que aùn haciendo actividades que te gustan el aburrimiento te invade,y no por aburrimiento caes en la droga.
    No sè por què una persona se puede dejar manejar por las drogas
    pero no creo que porque estè aburrido.
    El entusiamo es una trampa que a veces nos atrapa y dura
    muy poco, y te lleva despues de sentirlo a un “aburrimiento”
    mayor.
    Se aburre del sin sentido de la vida, la pregunta eterna Para que
    vinimos ?? Adònde vamos? pasado un tiempo de tu paso por
    este mundo nadie te recuerda. Y si te recuerda para que?
    Lo material que queda, con el tiempo se diluye.
    Como dice Heidegger ES LA EXPERIENCIA DEL VACÌO.

  • 15. roberto nadaud  |  1 diciembre 2014 en 20:14

    me estoy empezando a aburrir…

  • 16. magu  |  1 diciembre 2014 en 21:25

    DON ABRAHAM
    Esta conferencia me pareció sublime, por las citas de los filósofos, su su desarrollo, y sobre todo, su comentario final. Sobre las drogas, pienso que la mayoría de la gente las consume, (al menos los adultos) no sólo (o no en todos los casos) para escapar del aburrimiento sino DEL DOLOR. Al menos con respecto a los analgésicos que acabaron con vidas de artistaspopulares tan célebres como ELVIS PRESLEY y MICHEL JACKSON. Se dice que antiguamente (al menos antes del descubrimiento de los analgésicos) la gente tenía un umbral más alto al dolor. Con el alcohol es lo mismo. Veo todavía chicos jóvenes pero la mayoría de ellos de origen social y económico paupérrimo, borrachos (cartoneros varios). obviamente escapan a La frustración laboral, a un modo de sobrevivir que consideran humillante,( aunque familiar), y un deseo quizás de sentirse eufóricos por un momento. Yo los mando a las iglesias directametne evangélicas porque sé que por los barrios donde viven no hay curas villeros, no hay todo lo que tradicionalmente ofrecen éstas otras, tristemetne. En el caso de ALCOHOLICOS ANONIMOS en mi barrio, que está en el hospital CETRANGOLO son tan burocráticos para recibir a perosnas en estado crítico que ni vuelven en la segunda cita. Lo mismo cuando hicimso el intento de pedir internación para un muchacho de veintipico que se drogaba con pegamento, Le hicieron (ante nuetro pedido vecinal) uan entrevista en un centor municipal de salud y no consideraron prioritario internarlo. Pero cuando el padre hizo papeles para vender la casa ahi lo internó y cobró su parte. Pienso que tendrían que existir MONASTERIOS PARA LAICOS o CONVENTOS PARA LAICOS como un modo de dar vivienda a hombres y a mujeres solas, que no quieran vivir en soledad o no puedan pagar un alquiler debidamente. La convivencia en una comunidad ayuda a mucha gente a tolerar un sentimiento de aburrimento, de tristeza, y aminoran el dolor, dan más alegría. Monasterios estatales para laicos, ¡podría ser¡ (inspirada en thomas merton y su ensayo sobre EL MONTE DE SINAÍ Y EL AMOR VERDADERO)

  • 17. magu  |  1 diciembre 2014 en 21:40

    Don Abraham, y amigos,
    Puse un comentario anterior pero no sé si saldrá
    Esto no es para invitar a nadie a que se haga cristiano evangélico pero como no encontré una entrevista al mismísimo CARLOS NOVELLI (fundador del PROGRAMA ANDRÉS), les dejo esto, que es un buen recordatorio de la fundación de ese programa, modeolo de posteriores como VIAJE DE VUELTA

    carlos novelli (ya murió) era un drogadicto que fundó el programa andrés (antidrogas), salía mucho en la televisión, lo que hizo fue emocionante
    pero encontré ningún archivo sobre sus notas televisivas, y era buen mozo

  • 18. marlaw  |  1 diciembre 2014 en 23:33

    El aburrimiento guarda relación con ciertos momentos del cambio social y no me refiero a la pérdida de ninguna idéa de trascendencia infinita.Cuando la vida resulta azarosa, y hay que dormirse con un ojo abierto, como seguramente le ocurriría a Erásmo (hablando de estupidez) o a Baruch Spinoza, no creo que haya tiempo para aburrirse o plantearse angustias existenciales. En lo subjetivo, el aburrimiento exceptuando a los niños, tiene que ver cuando una persona se traiciona y a raíz de esa traición se encuentra o deviene en el lugar equivocado. ¿ Qué estoy haciendo yo, aquí y ahora?

  • 19. magu  |  2 diciembre 2014 en 12:05

    Perdón que vuelva otra vez. Pero, una de mis tías abuelas, la menor nacida en el año 1922 guardó hasta su muerte todo su historial clínico (recetas, prospectos de remedios, epicrisis, etc, etc) y una de ellas, fechaa en 1938 decía INDÍCASE COCAINA, la leímos todos, ya amarillenta, creo que se la recetaban para dolores musculares o no recuerdo que cosa, era venta libre.

  • 20. marlaw  |  2 diciembre 2014 en 15:53

    Profesor: Usted afirma en una parte de su nota lo siguiente: “Es una tradición la de jamás partir de experiencias propias porque nunca se admite haberlas tenido salvo en alguna fiesta allá lejos y hace tiempo, y porque además es un delito, o casi, nunca se sabe del todo, o porque nos convertiríamos en personajes sospechosos, o comediantes.” No obstante cuando en mi comentario cito a Antonio Escohotado, lo hago porque este pensador parte para escribir sus libros de sus própias experiencias. Inclusive uno de sus mejores libros los escribió desde la cárcel a la que llegó por defender su posición abolicionista. Su experiencia con las drogas, se puede recorrer leyendo su libro: ” Diario de un Libertino”

  • 21. marlaw  |  2 diciembre 2014 en 16:10

    Asimismo durante él síndrome maníaco-depresivo (ahora le han cambiado su nombre para que aparezca como algo novedoso) el paciente durante la faz maníaca, (negadora), este se siente exhultante y arrebatador.Cuando deviene la faz depresiva, todo el castillo de naipes, yace en el suelo. Algo similar suele ocurrir cuando se ingieren ciertas drogas, cuando cesa su efecto.

  • 22. marlaw  |  2 diciembre 2014 en 16:25

    En una de las últimas películas de Woody Allen “Blue Jasmine” la protagonista recorre toda la parábola del síndrome: maniaco- depresivo.

  • 23. roberto nadaud  |  2 diciembre 2014 en 17:38

    los comentarios podrían ir de a dos: uno depresivo luego uno maníaco : y en el sentimiento oceánico sucitado en el lector la síntesis.
    Hemingway : en algunos escritos nos habla de su spleen : nada azaroso transcurrir por batallas y el abismo de las hojas en blanco.
    no habrá tenido tiempo de planteos, atento al doblar de las campanas y el destino de las alondras en un hilo.
    traición cometió, luego de un vivir peligroso, con la violencia extrema de un disparo, debería haber muerto de viejo en un asilo, aburrido como su vida.

  • 24. David  |  2 diciembre 2014 en 17:54

    Estuve estudiando la disertacion un buen rato y aunque queria abstenerme de la opinion, considero, casi como una receta medica, Si Abraham, fumese unas flores, que tiene? 60, ya amo a sus nietos, abra las puertas de la percepcion, dese con lo que pueda, usted es un ciudadano hacendoso y pudiente, su viaje hacia la Locura ya no va a tener cost social alguno considerando lo que ya nos dio, una fantasia hitleriana de compensasion la tiene el mas careta, asi que no tema, vayase a la mierda, en buen sentido, disfrute la mescalina en su dosis adecuada, alejese del vampiro de la religion, no toque la fafafa, eso no! Un veneno para el alma, Clavese unos Hongos, quien pudiera, piense que usted es el sujeto kantiano que tiene que responder por todo, salvo por su fuero intimo, y que fuero mas intimo que el propio cuerpo, o sea uno, y lo que cada uno quiera hacer de el sin afectar a los otros, sin tener en cuenta la Caretez de los que hablan sin saber, o que odian por una mala experiencia, Deleuze hablaba de eso, creo, de que para conocer la propia escencia habia que llegar al limite de la propia potencia, usted las tiene todas a su favor comprese un frasquito de LSD cuando va a Europa o America, y no se aburra mas, traiganos alguna verdad eterna u operativa, lo segundo mejor, pero por favor no tome mas merca con Lanata.
    Lo mismo para Nadau, la gente con guita no va presa por drogarse, si te aburris clavate algo y hace algo, como Proust…

  • 25. David  |  2 diciembre 2014 en 18:02

    Y es sabido por cualquiera que Deleuze recomendaba:

    quien sabe…

  • 26. David  |  2 diciembre 2014 en 18:05

    Si mi Abuela no se hubiera muerto, como dice Nadal, quizas hasta yo seria un Sir.. o un Lord!

  • 27. Marcelo Grynberg  |  2 diciembre 2014 en 20:04

    Pero David ! Si hay tantas cosas interesantes para leer y pensar.
    Aunque si es por divertirse, no se me ocurre nada mejor que el sexo 😉
    Saludos

  • 28. Marcelo Grynberg  |  2 diciembre 2014 en 21:22

    Perdon. No me di cuenta que estabas esperando alguna opinion de Abraham respecto de la despenalizacion.

  • 29. marlaw  |  3 diciembre 2014 en 0:38

    Así es Magu la cocaina hasta finales de década del 20s era de venta libre, y en su libro: “Retrato de un Libertino” (La memoria me jugó una mala pasada y cité mas arriba erroneamente el título de este libro) Antonio Escohotado, muestra un “reclame” así le decian nuestras abuelas a la “publicidad”, de la Bayer promocionando en una revista de la época la venta de cocaina.

  • 30. David  |  3 diciembre 2014 en 3:38

  • 31. magu  |  3 diciembre 2014 en 7:59

    MARLAW
    Te lo digo un poco de oído, (es decir, por mis recuerdos de estudiante, sin hacer rectificación a través de LAPLANCHE PONTALIS u otros). JASMINE es megalómana, no es maníaco depresiva, porque jamás oscila, jamás llega a deprimirse ni asumir responsabilidad alguna en lo que le pasa. Unicamente desde el punto de vista de “haber fallado en algo para que las cosas no salieran como ambicionaba”. No es tampoco psicópata aunque para lograr su deseo personal (por suerte no es un deseo o “proyecto” faraónico del cual dependa de mucha más gente) siempre tiene que sostenerse, apoyarse o depender de otro que si está con los pies en la realidad. Su hijo y su hermana por el contrario (parecida a BLANCHE DOBOIS) salen de HARVARD y de su círculo para ir a trabajar en una pizzería o vivir en un barrio modesto. Y ella aunque dependa de su hermana la critica. Le pide que sea más exigente en sus ambiciones. JASMINE tiene perseverencia y constancia en lograr sus deseos personales (que no son malos, porque no es mala) en recibirse y recuperar su posición. Y es eficiente. Jamás SERIA UNA DROGADICTA porque NO EVADE LA REALIDAD (a través de la provocación de estados de euforia etc) vive en la realidad solo que LA VE DISTINTA. LA GENTE debe ampararla, cuidarla y mantenerla hasta que ella misma se reciba. JASMINES hay entre clases altas y bajas, ricos y pobres. Los de gran cultura tendrán un modo de pedir las cosas o de convencer a sus parientes sustentadores de modo más amable o persuasivo, y los de menos educación pedirán sus reclamos de modo más amenazante: El Estado, o La Iglesia o mongopicho me tienen que mantener porque soy padre o soy madre o soy tal cosa y me lo merezco. Los megalómanos :están los que tienen ambiciones de poder –querer dominar a un establecimiento, Estado, etc o elenco teatral, o de comparsa, etc y están los que solo quieren estar bien ellos personalmente sin desear dominar a nadie, y armonizar con su entorno (JAsmine venía rifas en su club para causas benéficas con gran éxito). Estas personas toman tónicos para la salud, vitaminas, (jaja tanto o más caras que las drogas quizás) pero para sintonizar mejor con la realidad (que ven con otros anteojos) no para evadirla. Sino para escalar mejor hacia la montaña de oro que ellos siente que merecen y que el injusto mundo aún no se las brinda, también da tristeza verlos porque al final las cosas les salen mal, la gente se les aleja y ellos no se deprimen, solo se enojan y no comprenden por que les pasa esto a ellos, que son tan maravillosos y que desean lo mejor para todos

  • 32. MaCristina  |  3 diciembre 2014 en 8:21

    Después de leer algunas cosas creo que tengo que agradecer haber nacido simple y contenta con mi disfrutar de la naturaleza y de lo que pude construir, sabiendo que en las cosas más sencillas está el verdadero valor de la vida. Marlaw, vi esa película, muy buena!

  • 33. Marcelo Grynberg  |  3 diciembre 2014 en 8:45

    Hacia mucho que no me reia tanto. Gracias David !

  • 34. marlaw  |  3 diciembre 2014 en 9:52

    En la letra de un recordado tango que interpretó entre otros la orquesta de Francisco Canaro, cuyo título es: Tiempos Viejos, y su autoría corresponde a Manuel Romero, en su primer verso esta decía lo siguiente:”Te acordás, hermano? ¡Qué tiempos aquéllos!
    Eran otros hombres más hombres los nuestros.
    No se conocían cocó ni morfina…”, aludiendo que en tiempos pretéritos, los varones no recurrian a la cocaina ni a la morfina para enfrentar las contingencias de la vida, calificando esta actitud, como menos varonil, pero asimismo, también dando a conocer que se consumian drogas.Tiempo mas tarde, cuando se produce la asonada militar de 1943, que posteriormente instalaría al General Perón en el poder, entre otras medidas, ese gobierno militar hace modificar las letras de una extensa cantidad de tangos, incluída esta, en “defensa de la moral y las buenas costumbres” Algo realmente risueño, sí no fuera de terror.

  • 35. rodolfo lópez  |  3 diciembre 2014 en 14:00

    Acabo de ver La Clase 3, con Tomás Abraham, conducida por Carlos Ares. Me pareció excelente. despojada, generosa. ¡Gracias Tomás!!

    No leí esta nota todavía, guiándome por el título y los comentarios (que dan indicios, o pistas divertidas, que yo sigo como el detective busca al culpable -el texto que por fiaca no leí-) me atrevo jugando a comentar.
    Vivo empastillado o nebulizado, no tengo autoridad para censurar ninguna droga. Desde allí afirmo, el mate es una droga poderosa. Cuando lo tomo, dos veces por semana, como desayuno, me siento fuerte, más confiado, bien predispuesto para las más difíciles tareas -esas que luego jamás realizaré pero que entonces están al alcance de mi mano-. Y vivo una mañana diferente, mejor que otras. Se ha dicho que la succión de la bombilla evoca el pezón materno, esas cosas (que Magú por profesión podría explicar mejor); y que por lo visto yo extraño tanto que me cambia el día, o algunas horas, lo que dure el efecto de la mateína de la yerba, o la mamaína droga de la añoranza.
    Resulta tan fuerte que a la noche tengo más problemas que los habituales para dormir (para lo que también tomo pastillas). El mate salteado domingo y miércoles es por eso ¿Y si me cebo unos matecitos a las 3 de la matina mirando el retrato de la vieja? Ja ja… ¿o snif ?.

  • 36. MaCristina  |  4 diciembre 2014 en 8:13

    Rodolfo, es así, el mate es un gran compañero y levanta el ánimo, recuerdo una vez con mi ex esposo, se nos había caído la alacena y roto la mesada de mármol, un verdadero desastre, nos quedamos mirando y le dije, hacemos unos mates? Luego de tomarlos pusimos manos a la obra.

  • 37. marlaw  |  4 diciembre 2014 en 10:32

    Magu: ¿ A usted le parece que no es evadir la realidad, no preguntarse acerca del origen de la fortuna de su esposo? Obviamente me refiero a la protagonista del film. Y además por qué bebe sí no es para ahogar su depresión.

  • 38. magu  |  4 diciembre 2014 en 13:47

    MARLAW: demosle un giro, en vez de depresión, pongamos frustración, y ve la realidad de otro modo, una cosa es hacerse el tonto, si, negarla pero otra es transformala de acuerdo a su fantasía. Bueno, aunque la niegue, ni ella se reconocería como depresiva. En la vida real (no solo en la ficción) está lleno de personas que la fase depresiva no les sirve de aprendizaje, En cuanto descansan un pco vuelven a su megalomanía (es para ver en cada caso). Y jaja, MARLAW, claro que hablamos de JASMINE, y de la fortuna del marido que ella desconocía, de ninguna otra hablamos.

  • 39. magu  |  4 diciembre 2014 en 19:03

    MARLAW
    Conciliemos; una maníaca depresiva, bastante megalómana. A mi modo de ver, El maníaco depresivo: primero está muy eufórico y piensa: todo va perfecto, fenómeno, soy muy afortunado, luego, cae en un pozo (pero no necesariamente porqeu su realidad concreta vaya mal, o si, a veces no coincide) y dice: soy una porquería, soy el peor de todos, etc, etc, generalmente si culpa. El megalómano siempre al caer (cuando alguno de sus deseos se frustra o la realidad comienza a manifestarse demasiado adversa) no se reconoce como deprimido, a si mismo, sino como que algo hizo mal, o que por alguna nimiedad externa su plan no resultó. Creo que ahora desde hace años, se está tratando al primer cuadro con la terapia cognitiva (es decir, que pueda ponerse metas que al principio no le resulten ni imposibles ni inalcanzables, o bien, que sepa que si las tiene, solo el entrenamiento, la práctica y su voluntad tal vez lo ayuden a lograrlas, y aunque esto no ocurra, que igual esté satisfecho con lo que su motivación y su acción lograron. Bue, MARLAW, estoy de acuerdo con vos.

  • 40. David  |  4 diciembre 2014 en 22:17

    La Mateina es una Droga, Ma. Cristina, tenga cuidado, la regla que cualquier psiquiatra le puede revelar es que: una droga se cambia por otra (droga), quien sabe … podria terminar tomando: Café!!!

  • 41. rodolfo lópez  |  4 diciembre 2014 en 22:29

    Ma Cristina, Ud es una mujer a lo Carrió, vehemente, creo que sin los mates lo hacía trabajar igual al pobre hombre. (je)

  • 42. David  |  4 diciembre 2014 en 22:43

    Usted deje el lybrium que junto al vino es una de las drogas mas peligrosas, tan fuerte que puede hacer creer que Carrio tiene proyecto politico alguno mas que indignarse, una estafa ideologica mas, Ma. Cristina es nuestra Hipatia… tomeseun par de Clona y seguro se lo cree… ella es la voz de nuestro inconscsiente

  • 43. David  |  4 diciembre 2014 en 23:02

    si usted es una de esas personas que prefieren mirar el piso, podra ver en cualquier “gran” ciudad los miles de blisters de benzodiacepinas, llamense clonazepan, alplaxz, ribotril, roypnol, etc, que la gente rebolea por ahi, total es una droga legal, es como si dejaran tirados por ahi los canutos con los que toman merca, pero claro, eso se llama: billete.

  • 44. MaCristina  |  5 diciembre 2014 en 8:17

    David, no lo había pensado! Parece que también soy humana al fin!

    Rodolfo, tiene mucha razón! Fue por eso que se las tomó!

  • 45. magu  |  5 diciembre 2014 en 9:12

    Marlaw, te respondí pero no salió el comentario, tenés razón, es cierto (era más específico, no importa) DON ABRAHAM feliz cumpleaños

  • 46. MaCristina  |  5 diciembre 2014 en 9:23

    ja ja ja, David cada vez encuentro comentarios nuevos tuyos, no tomo más que aspirina cuando me duele la cabeza de vez en cuando, será por eso que soy aburrida?

  • 47. marlaw  |  5 diciembre 2014 en 12:57

    Magu: Muy dificilmente en la realidad o en la ficción se den cuadros clínicos de manual, con excepción del neurótico obsesivo, que interpreto Jack Nicolshon en la película “Mejor imposible”. ( A mi no me alcanzaría el dinero para comprar tantos jabones ) Jahhh

  • 48. Elías  |  5 diciembre 2014 en 14:16

    Drogas y Laboratorios
    En algún comentario leí al pasar que en los años 20′ el Lab. Bayer publicitó el uso de la cocaína. Me parece que hay un error histórico- conceptual.

    En 1912 Bayer lanzó en España una importante campaña de prensa resaltando las virtudes del Jarabe Bayer de Heroína. Según las publicidades, dicho producto supuestamente beneficiaba a grandes y niños de las molestias de la tos en las temporadas lluviosas . Un año después, al percatarse que la heroína era más perjudicial que la morfina, Bayer deja de comercializar el producto y borra de sus archivos todo rastro del jarabe mencionado, continuando la venta de sustancias menos agresivas como la aspirina que toma Ma. Cristina.

    Eso era en España, en nuestro país hasta bien entrado los años 60′ se seguía utilizando la tintura de opio azafranada también llamada Laúdano de Syndenham, fórmula magistral que incluía 50 gs de extracto de opio cada 1.000 ml. Y, si en los años 50′ alguien quería abrir una farmacia, además del título habilitante, debía contar con una serie de drogas obligatorias. Dentro de esas drogas obligatorias estaba la cocaína. La cocaína venía por aquellos años en frascos de grueso vidrio color caramelo cerrados con un tapón de corcho con una etiqueta del Laboratorio Merck. Esto hizo que el ingenio popular le diera el nombre de MERCA.
    (Timothy Leary al lado mío es un poroto)

  • 49. magu  |  5 diciembre 2014 en 20:59

    Don Abraham, creo que esto no saldrá , pero como hablamos de lso chicos jóvenes, el aburrimiento, etc. Acá (el video, no la música que es hermosa), muestra a unos adolescentes de hace mil años, bailando es muy gracioso, debe ser de algún film, hablando de juventud, poer su cumpleaños, saludos a la familia https://www.youtube.com/watch?v=TFyvfXVDNrs

  • 50. roberto nadaud  |  12 diciembre 2014 en 18:08

    aburridos : atan a dos perros a las vías de un tren : cada uno se divierte como puede : pero el mote de Perfil “inhumano” : nein diríamos luego de cualquier libro de historia : es más bien cotidiano y muy humano.

  • 51. roberto nadaud  |  13 diciembre 2014 en 17:34

    en el rostro se refleja el entusiasmo y su sombra?
    y qué más?
    que debo hacer, digamos, para terminar con una fascie como la de Schoklender?


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