LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 17

28 octubre 2014 at 8:48 3 comentarios

Volvamos a la palabra “uso” por el que hemos comenzado este rodeo por estos dos Virgilios innominados en los textos de Foucault.

Hay quienes dicen que la jerga es un muro de protección en disciplinas jóvenes ante la amenaza de saberes más armados que las quieren capturar. Cuando se habla de jerga nos referimos a un lenguaje privado que no es individual sino grupal e institucional. Este espacio regulado por normas y jerarquías, en el que cuentan más los mayordomos que el jerarca – como en las novelas de Kafka – es el que opera en el modo en que cada individuo se liga a la palabra maestra.

El iniciado en estas lides se deja penetrar por una lengua circular que lo envuelve como un mundo boa. Nos dejamos abrazar y cada vez que pedimos una señal que nos oriente o preguntamos por el sentido y la dirección de la cadena semántica, la respuesta es siempre la misma. Esperar, como el candidato a la Ley del cuento de Kafka. ¿Esperar qué?

Esperar acostumbrarnos a la palabra para no preguntar más por otro sentido que el que nos da.

Nada explica lo dado porque no hay metalenguaje. No es posible traducir a un imaginado lenguaje ordinario lo que la jerga dice.

La lengua lacaniana y la lengua heideggeriana son jergas. Esto no quiere decir que no digan nada o que estén vacías de contenido, porque lo tienen al menos en los textos maestros y en comentaristas de jerarquía como pueden ser Baufret, Leclaire, Milner, pero su peso en los circuitos de divulgación es el de una pluma de ganso si desechamos la forma, el envase. La jerga es envase y el paquete es todo. Si lo abrimos habrá otro paquete, matrioskas.

No toda la historia de la filosofía revela una serie milenaria de jergas. La lengua erudita de la filosofía no es una jerga por el hecho de que se componga de conceptos. La glosolalia es una modo de hablar “como si”. Todo aquel que canta una canción de los Beatles haciendo como si conociera la letra, y masculla un inglés que ignora, la practica.

En las jergas el fenómeno de glosolalia es inevitable. La proliferación de hegelianos durante el siglo XIX, como de heideggerianos y lacanianos en el XX, muestra que hay lenguas eruditas que tienen la tendencia de convertirse en jergas, y pululan en efectos glosolálicos.

Hay quienes asocian a la glosolalia con fenómenos de éxtasis. Y no es tan sorprendente que brote una especie de entusiasmo, o goce, por el mero contacto con una lengua sacra, una lengua padre.

Sentimos una especie de mareo cuando nos nutrimos de jerga. Deleuze nos recomienda no desesperar cuando no entendemos el texto de un filósofo, que nos dejemos llevar por su ritmo, por el oído musical.

Hermoso consejo que no hay que tomar al pié de la letra. Es recomendable no seguir los consejos de los filósofos como si fueran profetas. No lo son, dicen ciertas cosas de acuerdo a la circunstancias. Sigo a Deleuze en el hecho de bajar la presión obsesiva que nos impele a descular una frase, en dejar de patalear en el charco, o golpearse la cabeza contra un muro. Mejor seguir, pero esto no quiere decir que un texto sea un pentagrama que deleita al músico que sabe escuchar el sonido mudo alejado de toda ejecución como hacía Gould en sus paseos o Beethoven en su mundo de sordera. Si no comprendemos un pensamiento después de un esfuerzo que no llegue a ser sobrehumano, mejor buscar a un especialista, a un comentarista, a un lector devoto, o cambiar de tema. No tiene sentido rasgarnos las vestiduras y tratar de levantar un aplazo infinito.

Usar el saber y preguntar ¿y esto con qué se come? es un acto de resistencia a no ser devorados por la jerga y a no convertirnos en glosolálicos.

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LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA 16 LA FILOSOFÍA ESTÁ DE MODA

3 comentarios

  • 1. Marcelo Grynberg  |  28 octubre 2014 en 9:21

    Me pregunto si la(s) jerga(s) no producen un efecto o un impulso de mimesis, de imitacion, tal como sucede con el lenguaje normal y tambien con el arte (segun sugiere Adorno).

  • 2. roberto marcos nadaud le bihan  |  28 octubre 2014 en 10:00

    Del siglo de oro a este siglo de siglas. D. Alonso.

  • 3. magu  |  28 octubre 2014 en 11:20

    Perdón, quería poner la escena de la conferencia sobre psiquiatría que da el DOCTOR MEL BROOKS para sus colegas (y cuando se sienta un nene entre sus colegas, tiene que dejar de usar la jerga y comienza a explicar el complejo de edipo como si fuera otro chico), pero encontré ésta. Diferencia entre jerga y guiño (con cariño) que acá hace a otro cineasta, con ésta (ansiedad máxima) se encuentra toda la película, es sobre EL PODER PSIQUIÁTRICO y el PODER DE LA PALABRA (médica) https://www.youtube.com/watch?v=7ZLCzb8TOxE para alejandro respondo que ya sé que era hindú fredy mercury


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