ONDA CORTA 25 VAMOS AL CINE, por Ana María (AM)

30 septiembre 2014 at 8:09 14 comentarios

ONDA CORTA , por Ana María (AM)

 

 

VAMOS AL CINE

Este último tiempo, escuchando la radio, he dudado de lo que yo pensaba que quería decir “boca a boca”, “paraguayo”, “original” y “popular”. Las recomendaciones de todos los críticos de los programas radiales para que fuera corriendo al cine a ver 7 cajas hicieron que dejara lo que me tenía ocupada para ir a la sala más cercana como oyente sumisa que soy. Fui con desconfianza. La primera sospecha llegó cuando todos los especialistas de mi medio y de la prensa entera insistieron en que las salas llenas, las colas y la recaudación eran producto solamente del boca a boca.

Siempre pensé que el fenómeno boca a boca consistía en descubrir alguna cosa casi de casualidad, disfrutarla y contarle a mi vecina mi descubrimiento. Esta, después de haber hecho su experiencia con mi recomendación, iría a la panadería y comentaría el suceso. Y así la Mercería, que yo recomendé gracias al boca a boca y no a una campaña publicitaria, incrementaría sus ingresos. En cambio, si yo leyera en Clarín, Página 12, Ámbito Financiero y en los blogs de crítica especializada, si en el bloque de espectáculos del noticiero dijeran que nadie puede dejar de ir o Víctor Hugo se emocionara al aire después de haber ido quince veces seguidas, yo dejaría de creer que hay una motivación espontánea que lleva a todos a comprar botones a mi mercería.

No soy de las que se animan a afirmar que todos los europeos son fríos o todos los uruguayos, educados. Soy más de pensar que hay de todo en la viña del señor y no tenía un juicio sobre la capacidad de los paraguayos para hacer películas; por lo tanto, el hecho de que esta en particular fuera del Paraguay no tenía un valor positivo en sí mismo como para el resto de los especialistas. Como dice Hebe Uhart citando a Spinoza en su cuento sobre los mandriles del zoológico: “Cualquier cosa, considerada en sí misma y no en relación con cualquier otra, incluye una perfección que se extiende hasta donde alcanza su esencia”.

Por respeto a Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, directores de 7 cajas, haré mi análisis de la película como si de eso se tratara: una película, y no la subestimaré como un producto de un pueblo inferior que yo creía incapaz de hacer algo digno de una sala de proyecciones.

La película empieza con un escenario que ya vimos en Slumdog Millionaire o en Ciudad de Dios: las calles de Bombay y de la favela acá se convierten en un mercado de Asunción. Los colores de la pobreza bajan la sensibilidad el espectador. El protagonista es un adolescente que trabaja como carretillero y sueña con aparecer en la televisión. Se imagina siendo el protagonista de las películas que muestran los televisores del mercado. Se queda fascinado frente a esa imagen: convertirlo en soñador lo hace, además de pobre, inocente. Su hermana, que también trabaja ahí, aparece con la clave de la trama en sus manos: tiene para vender un celular con cámara. El sueño está por hacerse realidad, solo lo separan unos cuantos guaraníes para poder comprarlo.

Los primeros minutos de la película vamos conociendo a los personajes en situaciones que nos predisponen a que nos caigan bien y entendamos que no hay malos sino víctimas de un sistema social: otro carretillero está en una farmacia intentando comprar un medicamento para su hijo, un bebé que aparece en brazos de la madre, pero no tienen la plata suficiente. Una embarazada a punto de parir tiene que trabajar sin descanso en un restaurante bajo el maltrato de su jefe, un coreano que le grita en su idioma. La rubia operada y el policía corrupto, gordo y básico como el imaginario colectivo lo conoce, charlan en un local. Y la coprotagonista, la compañera del joven carretillero, una chica pobre incapaz de conseguir un sándwich en la primera escena y con una inteligencia digna de espía ruso en el resto de la película.

Rápidamente esto es lo que pasa en la cinta: el chico quiere comprar el celular, la hermana lo tiene a la venta, es de su compañera de trabajo, la embarazada que parece que tiene problemas con el novio y por eso necesitaría la plata; el novio de la embarazada trabaja en una carnicería junto con otro. El jefe de estos dos necesita deshacerse de unas cajas (siete) por un rato mientras tienen una inspección de policías, entonces contratan al chico con la promesa de pagarle cien dólares y así el chico se va con las cajas y empiezan persecuciones e infortunios dignos de película de Bruce Willis. No faltan ni el cajón de naranjas tirado al piso para que mientras las frutas ruedan los malos se tropiecen ni un travesti feo en la madrugada de una comisaría.

Todo viene ya masticado. No vamos a tener que pensar nada: la rapidez publicitaria de las escenas, la música de comercial de autos, los planos cortos, el cliché de los personajes… todo está dado para que no dudemos de lo que nos están contando. No hay tiempo para preguntarse por qué si la chica que logra salvar de todos los contratiempos al protagonista vive en la calle tiene esas cejas perfectamente depiladas, ni cómo hace para encontrarlo siempre aunque él corra de un lado al otro. Tampoco entendemos cómo el carretillero se queda sorprendido al mirar la vidriera de la tienda de electrodomésticos del mercado, como si nunca la hubiera visto, si su vida era llevar verduras de un lado a otro ahí adentro.

Está claro que una película siempre es ficción y no pretendo que los protagonistas sean pobres de verdad para creérmelo, pero tampoco quiero que subestimen al espectador descuidando detalles.

7 cajas es una película comercial, con villanos, cadáveres, muertes, tiros, sangre, corrupción, héroes y beso entre la chica y el chico. No es un retrato de Latinoamérica, no es un reflejo de la desigualdad social. La trampa está en usar la pobreza para adormecer el juicio. Una producción hollywoodense vendida como amateur pone al espectador en un lugar incómodo: no podríamos decir que es obvia ni pretenciosa porque estaríamos criticando una expresión artística de un pueblo hermano.

Nosotros, los oyentes sumisos, creemos lo que escuchamos. Confiamos –aunque cada vez menos– en los críticos de espectáculos de los medios. Nos entusiasma el entusiasmo de los victorhugos y de las magdalenas. Entonces vamos al cine a ver esa película de dos paraguayos que con escasos recursos hicieron el primer film de su país con más ingenio que dinero, desafiando a las grandes corporaciones de la industria del cine.

La película en el Paraguay fue más vista que Titanic, estrenada en simultáneo en todas las salas y con toda la maquinaria de la publicidad –medio al que pertenecen los directores– a su disposición. No necesitábamos saber eso, puede ser, pero tampoco era necesario que nos mandaran engañados a ver la película humilde de un hermano menor, porque con todo lo que nos habían contado salimos de la sala dudando de nuestra percepción.

La radio insiste en polarizar el oído del oyente: o cipayosgorilasgolpistas o copadosbolivarianosderechohumanistas, y yo, con todo el dolor de mi corazón, me debo al séptimo arte y me voy con el primer grupo.

 

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Entrevista a TA Infobae, por Rodrigo Duarte Entrevista a TA para el diario Hoydía Córdoba (aún en prensa)

14 comentarios

  • 1. MaCristina  |  30 septiembre 2014 en 8:22

    Bueno ,ya somos dos.

  • 2. roberto marcos nadaud le bihan  |  30 septiembre 2014 en 9:04

    imagina : sin comentaristas especializados, sin bloque de espectáculos ni conductores radiales: el silencio y vos, y la película que sea y listo : ” y sin relación”.
    lejos del mundanal ruido diría T.H y quizás más cerca : Otium Dignitate.
    eso de una Historia del arte sin nombres quizá implique entre otras cosas el buen gusto de olvidar nombres de la farándula, jet set y un extenso etc.
    RMN

  • 3. rodolfo lópez  |  30 septiembre 2014 en 13:05

    Ana María, la nota es muy buena, y polémica. Confío en su criterio estético, Ud sabe qué es una peli de calidad. Entonces, por mi propio olfato y por su comentario no iré a ver “7 cajas”. El cine es importante para mí, un mal film me deprime.
    Pero algo me dice que es auspicioso que “el hermano menor” se haya mandado una peli así, hollywoodense, más vista en su país que “Titanic”. Todo comienzo es inseguro, difícil, ingenuo; se copia a veces lo que no se tiene. Empezar a lo grande -en lo sencillo-, con efectos especiales y todo eso (copiados incluso) me parece especialmente prometedor.
    Puede que allá una industria esté naciendo, puede que crezca. Prefiero Industria, no pos moderno cine de autor de estos pagos. Quizá otras cosas nacen hoy en un Paraguay que no conocemos, ojalá mañana nos asombre su calidad. Cordial saludo.

  • 4. marlaw  |  30 septiembre 2014 en 14:10

    Las pocas veces que le presté atención a algún comentario mediático sobre algún film, salí defraudado, pero no por la vista, como le decián nuestros abuelos a los films, sino por el comentario. Varias veces me ocurrió que películas que eran anunciadas como bochornosas, a mi me resultaron excelentes, así que habitualmente me dejo llevar por mi intuición, y aunque esta algunas veces me falle, prefiero equivocarme por mis colores. Pero en las radios no solo se promociona cine, también se vende música, generalmente de manera oblicua, y últimamente libros. Justamente sobre estos, un periodísta, que escribe periódicamente en un medio gráfico, y que además conduce un programa radial, presentó a un escritor bastante conocido, pero al que yo nunca había leido, y lo presenta en su programa como ” el mejor autor argentino vivo”. Pavada de presentación. Aunque hace ya mucho tiempo que perdí el gusto, por la novela o el cuento, y pretendo dedicar los años que me queden de vida, a tratar de desentrañar las cosas que todavía me preocupan e intentar saber y aprender un poco mas, habitualmente, me inclino por los ensayos o los textos de historia, pero como este periodista me resultaba una persona intelectualmente honesta, aunque no comparta todas sus ideas, decidí, leer a este autor para comprobar en carne propia de que se tratataba este mejor escritor argentino vivo. Elegí un libro de él, que tuvo mucha prensa. Se trata de un libro que sín ser del género policial, el relato, se acerca bastante a este por su contenido, aunque literariamente aparece como la crónica de una sucesión de hechos, todos bastante escabrozos que acontecen en un pueblo. La verdad es que esa lectura ni literaria ni de ningún otro modo me movió un solo pelo.Hace unos meses me había hecho tiempo para leer en dos noches La invención de Morel, de Bioy Casares y pese a haberse escrito en 1940, me resultó fascinante.Se trata de un libro alucinadamente premonitorio; pero volviendo a mi comentario: me quedé sin conocer al mejor escritor argentino vivo.

  • 5. philo  |  1 octubre 2014 en 13:34

    Hay que elegir entre cipayosgorilasgolpistas o copadosbolivarianosderechohumanistas ?

    No me quedo con ninguno, no me gusta cómo se miran.

    Prefiero dejar de ser sumisa y tratar de entender porque se transformó en un éxito.

    La voy a mirar

    y el arte???que arte?

  • 6. Gustavo  |  2 octubre 2014 en 19:23

    Yo escuche algo sobre esa pelicula paro no la vi. La que si vi que supuestamente era un gran exito y la mandaron a competir en los Oscar fue Abayay. Al menos a mi no me gusto para nada, no le encontre argumentos, historias. Y otra que vi la semana pasada y me encanto fue Relatos Salvajes. Esa si espero que le vaya bien y gane el Oscar, se lo merecen

  • 7. magu  |  2 octubre 2014 en 20:52

    ANA MARÍA
    andá a LA ESTRELLA, la mercería de FLORIDA (Maipú al 200, Vicente López) que recomiendan películas más divertidas (onda: esteticistasvegetarianossolidariosnewagerecicladorespacifistasomom), y un saludo a DON RODOLFO (permítamelo DON ABRAHAM) que no sé como responder su pregunta del post anterior. Que le hayan ido lindo hoy en la presentación del libro a todos los escritores del mismo (antifilósofo………) y a sus familias (con este frío y este viento.

  • 8. rodolfo lópez  |  4 octubre 2014 en 16:23

    Magú, tampoco sé esa respuesta; creo que la sola confesión de los pecados debe ser calvario para sujetos de esa catadura.

    En espacio de cine me permito recomendar “El hombre más buscado”, última del genial Philip Seymour Hoffman -se suicidó luego-. (No la recomendé en el post “La decencia de callar” por razones idem).
    Un joven musulmán ingresa ilegalmente a Hamburgo desde Turquía.
    Tal vez para vincularse con otros fanáticos y preparar un atentado. Queda en la mira de varios sistemas de espionaje locales y de EEUU. (En hamburgo de preparó el ataque a las torres gemelas).
    El sospechoso es practicante riguroso de la fe islámica.
    Puede incluso que odie a los judíos, a occidente entero.
    ¿Será culpable? (No todos los sistemas de espionaje operan igual).

  • 9. MaCristina  |  10 octubre 2014 en 21:58

    Siguiendo las recomendaciones de cine, fui a ver Magia a la luz de la luna, de Woody Allen, ideal para olvidarnos de nuestros problemas y escuchar música de otros tiempos.

  • 10. roberto marcos nadaud le bihan  |  11 octubre 2014 en 17:31

    help

  • 11. Tomás Abraham  |  11 octubre 2014 en 18:06

    acabo de terminar de ver 7 cajas. la alquilé. monótona, interminable, más aún en un dìa de sol. a algunos que viven en barrio parque o avenida libertador le encontrarán un plus étnico. aunque no estoy al tanto de la crítica y por suerte me perdí ciertas euforias.
    pero es una película con actores atractivos, como la chica y el muchacho.
    recomiendo la que vi anoche, la iraní: los pizarrones, una cosa inaudita, maestros famélicos buscando alumnos entre chicos analfabetos con vida animal, , a cambio de un trozo de pan en la frontera con irak.
    esta noche me toca la tercera orilla, nacional. y los últimos capítulos de la cuarta temporada de The killing, la recomendada por la presidenta. es lo mejor que le escuché por la cadena nacional.

  • 12. Gustavo Romero  |  12 octubre 2014 en 13:29

    Como están hablando de películas, y como estamos entrando a Kafka en el seminario, les dejo este corto de 13 minutos hecho por un gran artista checo:

  • 13. Gustavo Romero  |  19 octubre 2014 en 15:42

    Feliz día de la madre

  • 14. MaCristina  |  7 noviembre 2014 en 20:22

    Vengo a la sección cine para recomendar “Interestelar”. Creí que iba a ver solo una de ciencia ficción pero me llevé una grata sorpresa, al terminar miré el reloj, había pasado tres horas con una película que tiene de todo un poco, y una música increíble, aunque como siempre, demasiado fuerte el sonido en las salas!


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