Los dos Rozitchner

16 agosto 2014 at 16:07 29 comentarios

Disertación en la Jornadas en homenaje a León Rozitchner organizadas por la Biblioteca Nacional (12/8/2014)

Para mi Rozitchner son dos, uno se llama León y el otro Alejandro. Al primero lo conocí en mi adolescencia cuando en un trolebús bajé en la esquina de Puerredón y Azcuénaga y toqué el portero eléctrico de un piso alto en un edificio coqueto para asistir a mi primera y quizás última experiencia de un grupo de estudio. Aún estaba en la secundaria cuando supe que había un profesor de filosofía que enseñaba de acuerdo al pensamiento de mi ídolo Jean Paul Sartre………..

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Entry filed under: Filosofia, General.

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29 comentarios

  • 1. Aldo  |  16 agosto 2014 en 18:32

    Los dos Rozitchner forman parte de la Argentina ” vieja “a la que no hay que volver , no queremos a esa argentina vieja eh

  • 2. magu  |  16 agosto 2014 en 20:20

    De LEÓN no leí nada pero oí reportajes de él en la tele, en cambio sobre el chico, Alejandro, leo seguido en diarios y en revistas sus notas y comentarios y me parecen siempre muy filosóficos, muy ricos. No comprendo mucho el concepto de DESTOTALIZADOR, pero si él hace críticas constructivas sobre la teoría marxista (sobre el concepto de la historia ….la objetividad, la causalidad, ….), y a su vez, pudo mostrar disidencias con amigos de su propia línea filosófica, sociológica, política, deduzco que lo de DESTOTALIZADOR es eso, destotalizar, destotemtizar, etc. Sobre ISRAEL, con su derecho a ser un ESTADO LIBRE y su reconocimiento de pertenencia territorial histórica no reconocida por los palestinos (pero a quienes critica una defensa propia desproporcionada y un expansionismo injusto), me pregunto algo que por qué no?: Si EE UU pudo comprar ALASKA a los rusos ¡por qué los sionistas no podrían comprar una provincia en algún país? Ya sé que solo quieren esa tierra prometida pero, por lo menos, para dar GAZA a los Palestinos. Sobre el Comunismo, pienso que (a diferencia del amor cristiano, sacando la tradición vertical de la iglesia, su poder, y solo la palabra del evangelio), puede ser natural y amorosamente practicado y abrazado por alguien que anteriormente fue noble, rico y despreocupado, como BUDA, SAN FRANCISCO, SAN AGUSTÍN, LEON TOLSTOI, pero nunca por una persona que ha sido privada de todo, maltratada, porque no ha conocido lo bueno antes, la riqueza. Entonces por el contrario, no sabría bien como repartir, como compartir, como dar (aunque fuera la persona más amorosa, reparadora y honesta del mundo), creo que los seres humanos tendemos a querer tener nuestras cosas compartidas pero también nuestras cosas propias y eso es lo natural, el comunismo es artificial. Solo le pido acá dejar algo importante creo: EL Doctor Eugenio Zaffaroni grabó una miniserie sobre LA JUSTICIA CARCELARIA (Las condenas, etc) del cual solo pude ver el AVISO, y sale TYRON POWER diciendo SOY INOCENTE. El programa de Zaffaroni debe ser bueno (esté uno de acuerdo con él o no) pero en ese film, justamente, él es culpable, lo dejan libre, y luego él se rie y confiesa su culpa hasta que lo mata, Marlene Dietrich, que alguien avise al que compagina los capítulos que no ponga a ese personaje como prototipo del inocente acusado y mal juzgado, o no la vieron hasta el final.

  • 3. marlaw  |  16 agosto 2014 en 21:56

    Aldo: La dicotomía Viejo vs Nuevo es un licor que las nuevas generaciones bebierón sin objeciones y sin medida. Pero también se trata de una categorización, lo viejo, que se asimila a lo desechable, pero que proviene de la sociedad de consumo y que en el mejor de los casos solo resulta aplicable a los “objetos” que ella produce. De otro modo, sí esta se extendiera, usted también se encontraría impedido por ejemplo, de leer a Platón, o de apreciar y valorar a Shakespeare cuya obra en este Foro se viene realizando de manera intensa y extensa, para el placer de los que lo visitamos periódicamente.

  • 4. marlaw  |  17 agosto 2014 en 12:29

    Cualquiera que se haya analizado durante largo tiempo puede arribar a las mismas o similares conclusiones sobre el marxismo que León Rozitchner. A mi juicio el tema se puede saldar solo de dos maneras. La primera de ellas sería poder vivir con “las contradicciones” a cuesta. La segunda, abandonar la partida por considerarla perdida de antemano.

  • 5. marlaw  |  18 agosto 2014 en 13:53

    Repensando esta exposición sobre León Rozitchner y las vivencias que este despertó en usted Profesor, con respecto a esa impronta moral o moralista que usted cree advertir respecto de la personalidad del extinto, pienso que esta proviene de la profunda formación psicoanalítica de León Rozitchner . Entre otras cosas aquello qué el psicoanálisis pretende es sacar a la luz los planos mas obscuros de nuestra conciencia, y la teoría y la práctica del psicoanálisis va creando un hábito en la manera de pensar que luego se extiende a todo lo demás. Surge asimismo una manera de interrogar y de interrogarnos que se adhiere a nuestro esquema de pensamiento.
    Si usted lee ” El Filicidio ” de Arnaldo Rascovski, para citar un ejemplo, usted puede encontrar también esa impronta moral en este autor.

  • 6. Gustavo Romero  |  19 agosto 2014 en 16:48

    Permítaseme un comentario personal:

    Para mi también Rozitchner son dos.

    A León lo vi un par de veces, pero mi única charla con él fue por teléfono, a principios del año 2008. Hablamos durante una hora. Yo integraba un grupo de investigación en la Facultad sobre la recepción de Nietzsche en Argentina. Le mandé un mail a Alejandro y me pasó el teléfono de su padre. Lo llamé y le comenté lo que buscaba. Me dijo que lo volviera a llamar en unos minutos. Lo volví a llamar y me encontré con un ser extremadamente amable y de muy buen humor. Sorprendido estaba que un estudiante de Puán lo llamara. Lo noté contento, también. Tenía ganas de ayudarme con mi trabajo, pero no sabía cómo, me dijo, porque nunca había trabajado seriamente a Nietzsche, y en sus obras no había conceptos explicados del filósofo alemán. Me comentó que su primer acercamiento al filósofo del martillo fue a través del libro de Carlos Astrada: “Nietzsche, profeta de una edad trágica” (1945), libro que, me dijo, le pareció horrendo, no por Nietzsche, sino por Astrada, que “siempre fue un fascista”, agregó. “Un apólogo del nazismo en 1945. Por suerte me fui a Francia”, siguió, “y leí Así hablaba Zarathustra en francés. Me gustó, pero no me entusiasmó. Comunicate con Alejandro, él estudió a Nietzsche”.
    Luego hablamos de París, de Merleau-Ponty, de Contorno, de Malvinas, de la pasión que es pensar. Antes de cortar me dijo que le resulté muy lúcido, y que quería conocerme. Me invitó a Sociales a tomar un café. Por varios motivos, no pudimos tener el encuentro. Me reiteró que lo contactara a Alejandro por Nietzsche.
    A Alejandro lo conocí personalmente en el año 2003, cinco años antes de hablar con León. Yo había leído su libro-diálogo con Calamaro, y me acerqué a él a través del rock. Habiendo pasado mi colegio secundario escuchando desde Charly García a The Rolling Stones, pasando por U2, The Beatles y Spinetta, me llamó la atención que alguien que estudió filosofía se interese por las mismas canciones que yo, que también empezaba a estudiar filosofía. A través de una publicidad en un diario, fui a una charla gratuita que dio en una sucursal de Volkswagen en Recoleta. El tema de la charla eran los obstáculos, cómo enfrentarlos desde una perspectiva nietzscheana. No me gustó el ambiente, me parecía que los oyentes nada tenían que ver con Nietzsche ni con el rock ni con la imagen que yo tenía de Alejandro ni conmigo. Los ejemplos de obstáculos que daban me parecían ajenos a mi propia vida.
    Pero Alejandro me resultó afable. Brindamos con un champán proporcionado por la casa de autos, y fumé un par de cigarrillos dentro del local (no existía en aquel momento la ley que ahora lo prohíbe), ante la mirada atónita de la gente que prefería conservar puros sus pulmones, y uno especialmente delante de la cara de Alejandro. Recuerdo que cuando me vio prender un cigarrillo me dijo: “¿Es un porro?…ah, no, pensé que me querías convidar….porro fumo, tabaco no”.

  • 7. Gustavo Romero  |  19 agosto 2014 en 16:53

    Sigo:
    Ni Alejandro ni León hicieron públicos sus conflictos, si es que los tuvieron. Un lazo muy fuerte los unía. Me quedo con las palabras de León: “contactate con Alejandro, él estudió Nietzsche”.

  • 8. Gustavo Romero  |  19 agosto 2014 en 17:03

    Último:
    De lo que dije se sigue que quienes buscan crear conflictos entre padre e hijo están fuera de lugar, no entendieron nada.

  • 9. Rodrigo  |  20 agosto 2014 en 17:46

    Quienes conocen a Alejandro Rozitchner lo pintan como un tipo macanudo. A mí sus ideas no me estimulan para nada. Su discurso siempre me pareció ideal para gente concheta que tiene ganas de no sentir culpa.
    La relación que tuvo con el padre me importa poquísimo: es un asunto privado.

  • 10. Aldo  |  20 agosto 2014 en 20:24

    Marlaw,,, se tiene que juzgar politicamente , y ambos dos representan una vieja argentina que por lo menos varios no queremos volver ,
    Es una historia tragica , a mi si me importa como se deben haber relacionado por que hace tambien a la politica , y si no se hablaban como cualquier vecino lo puede hacer con su hijo también me importa , a todos nos importa el chusmerio cuando hay una familia ” trágica ” el chusmerio a veces llena un poco el vacío y todos sabemos que somos o fuimos victimas del chusmerio y tambien nos gusta , No se que tiene que ver todo con esto pero las relaciones humanas son politicas ,
    saludos

  • 11. Rodrigo  |  21 agosto 2014 en 20:12

    Si la política te interesa lo suficiente como para hacer de ese “objeto de discusión” tu pasión esencial… si sentís que tu pertenencia política te define, y que alguien absolutamente contrario a tus ideas políticas no puede ser tu amigo, no lo veo mal. No se trata de palestinos e israelíes que no pueden convivir en paz, sino de un padre y un hijo que discrepan en sus ideas políticas. No me parece nada grave. El disenso es democracia. El consenso absoluto está más cerca del totalitarismo que el disenso.

  • 12. rodolfo lópez  |  22 agosto 2014 en 13:46

    Las diferencias políticas en una familia ocultan a veces rivalidades; celos, reproches, envidia, falta de amor, odio (sean filósofos o no).
    La solución de ese conflicto político-familiar no es en Argentina un tema privado, adquiere relevancia pública por historia. Es “El Tema”. Y es político. Su utópica solución permitiría separar en la discusión de lo público las fuertes emociones privadas que la acompañan.

    Agradezco a Tomás no haber predicado odio.

  • 13. magu  |  22 agosto 2014 en 15:47

    Sobre lo que sé de cuando se empezó a estudiar a Nietzsche con más profundidad o dándole más importancia en Buenos Aires, según mi tío, (que empezó en la UCA recien estrenada a mediados de los sesenta y luego en LOVAINA, ojo, quizás antes de los sesenta si ) en filosofía en esos años,no se lo tenía muy en cuenta. En mi facu tampoco (psico) hasta luego del 84 (jaja)- Pero sobre padres e hijos y el comunismo puedo hablar por referencias de conocidos mios. He conocido a bisabuelos, abuelos hijos y nietos radicales, de acá, de Entre Ríos, de Córdoba, y también, varias generaciones de peronistas, pero nunca conocía a más de dos generaciones seguidas de comunistas, Si a padre comunista e hijo socialista o padre militar e hijo comunista pero no siguen la tradición política generalmente. Sobre los hijos que siguien el mismo camino vocacional que los padres, salvo que sean artesanos, o circenses, siempre es lógico que a pesar de tener la misma vocación, remarquen diferencias, y enfoques (con el mismo amor y pasión). Y segurmanete, aunque el padre y el hijo sena médicos o abogados de la misma rama, también las difrencias las van dando las nuevas técnicas y herramientas innovadoras, los nuevos problemas o diagnósticos, y los cambios históricos que atraviesan a uno y a otro.

  • 14. MaCristina  |  22 agosto 2014 en 18:45

    Ser hijo de alguien reconocido es una carga innegable, qué hacer, admirar o emular? Creo que se navega entre esas aguas.

  • 15. Gustavo Romero  |  22 agosto 2014 en 19:34

    La relación entre padres e hijos es privada, a menos que alguno de los dos quiera hacerla pública en el marco de un debate de interés general. Pero me parece que no es el caso de León y Alejandro.
    Podríamos, en todo caso, tomarlo como tema sociológico, pero requiere de un análisis más preciso, con metodología, conceptos especiales, etc.
    RODOLFO: Te mando un abrazo grande. Tenemos que compartir un asado.

  • 16. Gustavo Romero  |  22 agosto 2014 en 20:04

    También se puede abordar el tema, pero de una manera particular: la experiencia propia de ser hijo, o de ser padre. Recomiendo la lectura del libro que Alejandro publicó en el 2012, dice un par de cosas interesantes sobre su padre.

  • 17. Aldo  |  22 agosto 2014 en 20:28

    Lo del programa de Grondona fue increible , eso fue llevar la tension a la maxima posible , como no va levantar polvoreda de opiniones ,,,, yo tengo un hijo asi y no le hablo en mi vida , mas alla de las ideas que lo unan a Grondona , pero para mi fue una jugada un de poco de mala leche , pero bueno alla cada uno, quizas no lo hizo con esa intención y estoy diciendo cualquier cosa , coincido contigo Rodrigo todos queremos discernir
    saludos

  • 18. rodolfo lópez  |  23 agosto 2014 en 13:30

    Gustavo, grata sorpresa tu comentario! gracias! El asado es un rito pagano, buena ocasión para compartir con amigos; tenés mi mail creo, hablemos.

  • 19. gruposdosmildoce  |  23 agosto 2014 en 14:40

    Soy lector de León Rozitchner y fui su amigo. Estuve en la Biblioteca el día en que Tomas leyó esta ponencia. Luego tomé la palabra para proponerle (proponerte a vos, Tomas) una serie de discusiones sobre lo que acababas de exponer. Lamentablemente no te pareció que valiese la pena abrir una conversación en ese momento. Como sea, insisto con mis preguntas. ¿no crees que la anécdota que elegís para contar sobre León pidiéndote “antecedentes” tiñe de modo inverosímil el contenido de las posiciones de León, y que hubiese resultado mas interesante aprovechar aquella evocación, en todo caso, para pensar mejor los contenidos de tus posiciones políticas de aquel entonces, que era seguramente lo que León te obligaba a pensar mejor? Afirmas que León Rozitchner era un filosofo de la “conciencia”. ¿Lo era, realmente? En la obra de Rozitchner la conciencia es un efecto. No aclaro esto por pedantería, o para “corregirte”, sino para desarmar estereotipos y avanzar más en la compresión de tu posición, que publicas aquí en la protección legitima de tu blog, y que tal vez por eso pueda ser un espacio mas cómodo para que explayes mejor tus ideas. Tu intervención está escrita de tal modo que los nombres de Nietzsche y de Deleuze aparecen como contraposición de León Rozitchner. Y sin embargo, sucede que el uno y el otro afirman la filosofía como “critica de los valores”. La creación no se da sin crítica. Encuentro en la obra de León Rozitchner, quizás como en ningún otro filósofo argentino de nuestro tiempo, un uso muy preciso de ese martillo, en su combate contra los valores cristiano-capitalistas. Esa critica (ese martillazo filosófico, teológico y político) le ha permitido abrir un espacio de pensamiento (y de experiencia del cuerpo) que parece coincidir, sin necesidad de citas, con la máxima de esos filósofos que ambos admiramos, y que a vos te parece que hay que enfrentar a Rozitchner, León. Creo que la lucha política omnipresente en la obra de Rozitchner termina por refutar una comprensión liberal de la filosofía. Me pregunto por qué (sino para defenderte de los alcances de esta polémica) presentar a León Rozitchner tomado en esta contraposición. ¿Cuál es la dirección que querés darle a tu presentación? La lectura de tu ponencia, el martes pasado en el Museo de la lengua, suponía que luego asumieras las reacciones y discusiones que tus palabras pudieran generar. Ese esclarecimiento está en las reglas de juego de toda intervención que no sea un mero intento “escándalo” y de luces. Saludos, Diego Sztulwark

  • 20. MaCristina  |  24 agosto 2014 en 9:09

    El tema de los llamados telefónicos extorsivos se extiende con inteligencia y programación tecnológica. En la madrugada del sábado sonó mi teléfono fijo y era la voz de mi hijo acongojado, ERA LA VOZ DE MI HIJO, lo más llamativo, luego de las primeras palabras, una frase encendió una luz en mi cabeza, fijate cuánta plata tenemos mamá, ahí me di cuenta y corté. El teléfono volvió a sonar dos veces más pero ya no atendí. Desde mi celular mandé mensaje a mi hijo que estaba en casa de su novia, no respondió, lo llamé y respondió el contestador. A la mañana siguiente me dijo que el mensaje entró a las 6 de la mañana y el llamado nunca le entró. Por lo general nuestra compañía no tiene inconvenientes como otras que escuché. Uno cree que ya está al tanto de lo que pasa, pero cuando le pasa no sabe nada. Hay que estar muy atentos.

  • 21. Tomás Abraham  |  24 agosto 2014 en 11:12

    diego
    mi ponencia escrita es pública. no tengo mucho más que decir. Aquel día luego de los insultos recibidos, y de un silencio en la sala que me parecía aliviada de que alguien me mandara a la mierda, tu invitación a “conversar” era extemporánea pero amable.
    Podés no estar de acuerdo en que león sea moralista, que sea un especialista de la culpa, que busque en los recovecos de la conciencia restos de ideología burguesa,etc.
    lo que encuentro de válido en su pensamiento, lo dije, y lo que me aleja o enfrenta también. No quiero convencer, ni me interesa debatir. es más que suficiente escuchar y leer.
    y así fue, león quería saber qué había hecho en los años malditos, no sé qué te llama la atención en una izquierda buchona, que estos años buscó ensuciar a tanta gente, y cubrió a otra de lo que no le convenía. pero león se calmó, entendió que no debía rendirle cuentas.
    respecto de lo que dice aldo, hay que ser un padre podrido para dejarle de hablarle a un hijo que piense distinto, salvo que sea racista, yo también tengo mis límites.
    pero cuando escribí en el año 93, Los negritos de mariano grondona, y puse la cara de un mandril en la tapa de la revista La Caja, estuve en una isla, porque siempre el progresismo bobo y necio, en ese momento se le habia ocurrido que el doctor Grondona era progre.
    lean el librito del ultrak rector de la universidad sarmiento: “Mariano”, y cálmense.
    Alejandro Rozitchner tuvo huevos al cagarse en el qué dirán de la feligresía de intelectuale emancipadores, y más huevos aún de mandarlo a la mierda al doctor cuando se mandó una burrada procesista.

  • 22. Aldo  |  24 agosto 2014 en 18:38

    me parece que no me explique bien por eso la confusión , igual aquí dejo el tema , da para la controversia
    saludos

  • 23. gruposdosmildoce  |  25 agosto 2014 en 23:49

    Tomas lo mio no fue amabilidad personal sino un intento de aprovechar tu presencia y palabras para discutirlas. El efecto que generaste en el público no pareció involuntario de tu parte y mas bien dio toda la impresión de que buscabas una polémica y luego la clausuraste.
    No creo que se sostenga la idea de que urgar en la subjetividad burguesa para desarmarla convierta a alguien en un moralista. Suena a mero artificio (¿los filósofos que no urgan allí serian de inmediato extramorales?). Pura chicana.
    ¿Y si hubiera algo más? ¿Y si tu temprano interés por León Rozitchner te hubiese llevado a la cuestión de la subjetividad y de allí a Deleuze y a Foucault, y sabiendo de las comunicaciones posibles entre estos pensamientos estuvieras ahora eludiendo que la verdadera diferencia con León no es bibliográfica, sino que concierne a los aspectos políticos de la subjetividad cuya discusión eludís? Quien sabe. Parece que no llegaremos nunca a este asunto. Y tampoco importa demasiado.
    No sé porqué insistis en meter a Alejandro Rozitchner en todo esto. Me incomoda, pero es asunto tuyo. No entro en esa.
    La síntesis que extraigo este no-intercambio es bastante amarga. Un conjunto de elusiones, un desprecio infinito por el mundo de las izquierdas (al que caricaturizas sabiendo bien que el tema es mas amplio que infamar gratuitamente hablando de “izquierda buchona”), un estilo denigratorio (del que te quejas cuando se supone que no te deja discustir!) y una afirmación penosa, según la cual hay que tener “huevos” para estar con (Mariano) Grondonda… no es mucho lo que puedo agregar. Si no fuera por lo patético, Tomas, daría para el enojo o para la polémica.

  • 24. Tomás Abraham  |  26 agosto 2014 en 8:38

    por algo será…
    insultar a un conferenciante “por algo será…es un provocador”…todos conocemos esa sanata cobarde.

    no existe la subjetividad burguesasalvo entre intelectuales progresistas, y sí existen los buchones, para llegar a lo primero la profundidad es un abismo, los segundos están en la superficie..
    “hay que terminar con el juicio de Dios”, decía Antonin Artaud, sigo esa consigna, y si dios es de izquierda, sí, hay que despreciarlo al infinito, como se dice en lenguaje de Levinas.
    Lo de grondona, sí hay que tener huevos para escribir lo que yo escribí mientras tus izquierdas lo respetaban.
    lamento que esta conversación tan deseada a pesar de nacer de tu deseo liberal, termine con palabras como patético y otras yerbas.
    la gente que me invitó me sorprendió por su gentilieza, y por eso fui, porque estimé que estaban interesados en lo que pensaba – suponiendo que después de tanto trabajo público, eran conocidas algunas de mis ideas. No me interesa Rozitchner como filósofo, ni lo que dice ni lo que escribe, salvo ese aspecto de su actitud que resalté.
    para mi es un síntoma que me permite hablar de un modo de pensar.
    No es lo mismo la ética que el moralismo.
    Deleuze y Foucault están en las antípodas de Rozitchner, no son canónicos ni puritanos, ni creen en una subjetividad culposa. Se cagan literalmente en eso.
    León está más cerca de Badiou a pesar de que uno acuse a agustin y el otro haga de pablo un lenín .
    foucault cuando habló de agustín se remitió al extraño fenómeno de la erección. No hay sujeto que pare la pija por decisión voluntaria,
    se le para.
    eso es la subjetividad para Foucault, y para mi.
    creo que es positivo que me pidas junto a los organizadores autorización para publicar mi trabajo en la Biblioteca Nacional, porque eso es conversar, hacer escuchar y leer.

  • 25. Tomás Abraham  |  26 agosto 2014 en 11:18

    sigo con la respuesta a diego.
    me doy cuenta que hay algo obsceno en el pedido de debatir. yo también caigo en la manía de contestar, de replicar, de refutar, de chicanear, de sostener…es un pegote con el adversario que me hace pensar en cuadros de bacon con cuerpos enlazados que se devoran entre sí.
    quizás por eso deleuze y foucault, huían de los debates y las disputas. Por un lado por cierto aristocratismo, pero también por algo de sabiduría.
    indudablemente que me dió por las bolas que me digan que el efecto que buscaba no era involuntario…
    quiero aclarar lo siguiente. es evidente que sabía que lo que iba a decir provocaría reacciones negativas entre un público en el que siempre hay fanáticos, maleducados, energúmenos. pero no busco cotillón, gritos, peleas, y quilombo. hablo y escucho, me guste o no lo que se dice. provocar pensamientos encontrados, recibir críticas, eso sí lo suponía, pero no busco insultos. mi placer va por otro lado. no busco aplausos ni puetadas, sino respeto porque mi trabajo es serio, no es lo mismo.
    cuando horowitz me gritaba infame, no sentí nada de bronca, extraño en mi que me enojo con facilidad, sino cierta tristeza. por eso no tenía nada más que decir, y porque además, el personaje me resulta demasiado desagradable.
    con diego podría hablar, tranquilo, sobre varias cosas, intentar escuchar y que me escuche…quizás café de por medio…para entender al otro.

  • 26. MaCristina  |  27 agosto 2014 en 10:15

    Habiendo sido lectora testigo de este diálogo, celebro estas últimas frases de Tomás, que pintan su honestidad y nobleza de cuerpo entero.

  • 27. mariano  |  28 agosto 2014 en 9:44

    Hacer presencia en la biblioteca nacional ya es un acto de coraje. Y además hay que tener ganas para ir a esas ‘asambleas’ a tomar la palabra e incomodar a todos. Mientras leía la nota, pensé que los rumores y los insultos no eran del todo por lo que estaba diciendo, sino por su presencia. Es decir, por la que ya había dicho, que conozco y son palabras potentes que animan a cambiar de ideas, a tener una actitud crítica posta. Aunque al final cuando alude a la izquierda, me imagino que alguien explotó de resentimiento. No obstante, veo que me equivoqué porque también era por lo que se decía ahí.
    Yo también (como Rozitchner el viejo) quiero escribir sobre la culpa, pero no en el sentido de la víctima que se redime, sino de la vergüenza por lo que se ha sentido, creído y hecho (entiendo que así es más política que moral). Ahora que a CFK se le cuentan los días y eso porque no se pudieron llevar puesta la constitución como todavía algunos quieren, o sea que hay un nuevo inicio y esa es nuestra democracia, me parece importante autoexaminarse de ese modo, a ver si de una vez nos dirigimos como comunidad a algún lugar. Está complicado: hacía unos meses parecía que se pretendía transmitir un gobierno desequilibrado pero para ajustar; ahora parece que como dice Carrió van por la destrucción para satisfacer el deseo de venganza de Ella.
    Felicitaciones por su actividad y gracias por publicarla.

  • 28. Rodrigo  |  28 agosto 2014 en 11:53

    Disiento bastante con tu visión política, Tomás. Sin embargo, tomo algo de lo que decís para coincidir en que los argentinos discutimos de manera injuriosa. En esto los medios tienen bastante que ver (porque fomentan el miedo, la histeria, la injuria). Yo era de caer en la chicana, y a veces me sigue atrayendo. Estoy tratando de dejar eso atrás. Sigo:

    Toda vez que discutimos apasionadamente, y en particular de temas vinculados a la política, tenemos tendencia a acomodar los argumentos de manera que encajen con lo que ya pensábamos antes de empezar la discusión. No nos enriquecemos con los argumentos ajenos, sino que nuestro interés está volcado a tratar de triunfar en la disputa verbal a cualquier precio. Como diría William James, nos inclinamos por confundir pensar con re-ordenar nuestros propios prejuicios.

    El filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein decía que, aunque resulte curioso afirmar que uno puede “ver” interpretaciones, es algo que hacemos todo el tiempo. Pongamos un ejemplo un poco burdo: en un desocupado, un neoliberal “ve” alguien con pocas ganas de trabajar, mientras que un socialista percibe que se trata de una persona que necesita ayuda.

    Cuando se trata de entender la política, de profundizar en el esclarecimiento de cuestiones complejas, el lenguaje corriente se vuelve endeble.

    Dice Sartori:

    “Los interlocutores discuten, se acaloran, llegan con frecuencia a litigar entre sí, pero cada uno se queda con su parecer (y el parecer que lo contradice es una estupidez). De aquí proviene el notorio y prestigioso dicho de que “discutir no sirve para nada”, salvo para hacerse mala sangre, lo que es una gran verdad; pero lo es porque se discute sin saber discutir. Discutir es inútil cuando los interlocutores no se entienden porque no tienen cuidado de definir las palabras que utilizan; cuando no poseen un vocabulario suficiente para examinar los problemas en detalle, con adecuada precisión; y en fin, cuando cada uno argumenta las propias tesis sin unidad de método lógico y cambiando varias veces el criterio demostrativo”.

    Para Sartori, el lenguaje corriente nos permite emitir mensajes autiobiográficos, pero se nos vuelve muy problemático para RESOLVER PROBLEMAS. Es muy común que al discutir de política, el interlocutor se sirva de argumentos irrefutables, del tipo: “mi hermano conoce a un amigo que trabaja para el diputado tal, quien le dijo que se trata de un corrupto”.

    En la discusión política, que muchas veces se vuelve un diálogo acalorado y delirante; una suerte de polémica entre dos calvos peleando por un peine, se presentan las siguientes particularidades: a) el vocabulario al que se recurre es extremadamente reducido e insuficiente; b) las palabras quedan indefinidas, o su definición es borrosa y confusa; c) las uniones entre las frases se establecen, por lo común, de manera arbitraria y desordenada, al tiempo que las conclusiones de argumentaciones se instauran con anterioridad al iter demostrativo que debería sustentarlas.

    En el lenguaje corriente, es inevitable que cada uno de los contendientes cambie continuamente su método de argumentación, usando uno hasta que le es útil, y recurriendo a otro toda vez que advierte que su interlocutor se siente incómodo con el nuevo enfoque.

    Entiendo que en cualquier democracia, la discusión no sólo es necesaria sino inevitable. Si tuviésemos que esperar a ser expertos en cada cuestión compleja para tener derecho a opinar, estaríamos condenados a un mutismo casi perpetuo. Mi intención no es confundir “tecnocracia” con democracia. Sin embargo, a los argentinos no nos vendría mal reflexionar un poco sobre lo que sugiere Sartori, para no caer tanto en el “cualunquismo”: esa especie de neblina nocturna donde todas las vacas son pardas.

  • 29. Elías  |  28 agosto 2014 en 12:14

    Interesante intercambio de opiniones, al leer algunos pasajes del mismo, no quedan dudas de que se ha tratado de un debate de envergadura.


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