Los efectos nocivos de la autocracia (Perfil 6/4/2014)

6 abril 2014 at 8:04 26 comentarios

Los efectos nocivos de la autocracia

 

Hace unos días en el programa periodistico que dirige Bill Mahler en HBO se presentaba el último documental de la serie “Vice” dedicada al deshielo en Groenlandia. Aquel continente blanco se licua y la cámara muestra como caen trozos gigantescos de icebergs al agua modificando en pocos años el paisaje del ártico.

Shane Smith, el periodista entrevistado, director de la serie, decía que el proceso de derretimiento provocará el crecimiento del nivel del mar en unos siete metros durante un período no fácilmente calculable ya que puede acontecer entre cincuenta y quinientos años.

Cuando suceda será tarde.

La ecología es una disciplina que habla del futuro. Nos muestra tendencias. Ensancha la dimensión temporal. Por eso para muchos multiplica enunciados proféticos. Se dedica a los acontecimientos terrestres como otros agoreros a los astros distantes que vaticinan que el sol se apaga o que el ciclo expansivo del big bang comienza el camino de la condensación.

Al pequeño hombre el infinito le resulta ajeno. Pertenece a la dimensión de lo  desconocido por más películas y series televisivas que se produzcan. Podrá ver ciudades inundadas, la Biblioteca Nacional incrustada en el hielo, a gente patinando por la Juan B. Justo, el fin definitivo de los veranos, esquiadores en el Tigre, Rosario bajo las aguas, la Feliz desierta y congelada, pero su sentido de la responsabilidad y su sensibilidad al peligro tienen mecha mucho más corta.

Para aterrorizarse ante el abismo espacial y temporal hay que ser como Pascal, a quien la físico-matemática le describía el infierno y conmovía los cimientos de su fe. Para volver a sentirse hombre y retomar contacto con su cuerpo, se azotaba con cilicio.

Para muchos los ecologistas no quieren otra cosa que nos azotemos con anuncios apocalípticos que no hacen más que amargarnos el día. Pero deberíamos pensar que la ecología es algo más que un conjunto de teorías calamitosas que anuncian tsunamis, terremotos, ciclones y agujeros de ozono.

No se trata de la crítica al consumismo. Ni de posar de vegano famoso. Ni de arroparse con investiduras morales. Pretender a la reforma de la humanidad. Comerse la placenta. Saber que lo pequeño es hermoso. Decir ying cuando el otro dice yang. Encomiar la vida simple. Denunciar fumadores. Leer a Thoreau en la playa. No es anarquismo ni es Uritorco.

La ecología es política, tiene que ver con el dinero, el brazo verde del poder. Sólo que en este caso lo que está en juego es la vida misma en el planeta y no la producción de bienes o la vida biológica de los individuos.

Hablamos de especies, entre ellas la humana,  y del componente que las hace posibles: el aire, el agua, la tierra, la luz; y del dispositivo que las enferma: el parque automotor de la ciudad de Buenos Aires.

Ver derretirse a los hielos en Groenlandia me hizo pensar en los cambios que padeció nuestra ciudad en los últimos diez años gracias a la invasión de los caños de escape.

Pero el problema no son los autos. Por el contrario, el automóvil es el dinosaurio del tercer milenio. Ya se sabe que desaparecerá. No es problema. Es una cuestión de tiempo. Se terminó la era de Henry Ford. El cochecito particular, ese espacio individual móvil que nos permite llegar antes que otros a un mismo lugar, ya no sirve para nada.

Llegamos más tarde. Nos demora. Nos vuelve locos. No se trata de aire ni de la contaminación ni del calentamiento de la atmósfera, o de los efectos cancerígenos que produce, sino del mero y bruto hecho de que pertenece a otra época y que ha dejado de ser funcional para su propósito inaugural.

Las ciudades revientan de autos y sus intendentes, concejales, representantes políticos, inventan peajes, vedas, cambian nafta por diesel, o diesel por uranio, y nada, como si no pasara nada; se siguen produciendo sesenta millones de autos por año; convenciones y ferias se repiten con sus nuevos modelos que van a mil por hora o que se parecen a tanquetas de guerra, presentados por chicas semidesnudas tiradas sobre la carrocería.

Alain Lusser, vicepresidente de Volvo, en una entrevista en el diario madrileño  El País, le dice al cronista que puede estar tranquilo, que la compra de la empresa por el grupo chino Geely en nada cambiará la tradición, el diseño y la calidad que han caracterizado a la marca sueca. El ejecutivo habla de proyectos futuros y de la ampliación de las plantas, y se propone como meta luchar contra ciertas tendencias que dañan el mercado. Dice: “ las nuevas generaciones de jóvenes pierden interés por el coche y creemos que la conectividad puede servirnos de claves para recuperarlas”.

Remata con la frase: “la conectividad en los automóviles va a ser una revolución”.

Sin duda, un coche con dispositivos digitales que informen sobre el estado de los semáforos, que se comunique con un centro de emergencia de forma automática cuando se tenga o se provoque un accidente, que no se qué relación establezca con el smartphone, una bocina que twitee o que el habla del conductor se reproduzca en whatsapp en el celular para saber cómo está la bobe o si hay cancha de tenis, podrá, o no, seducir a nuevos consumidores jóvenes. Creo que no.

El proceso de des-automovilización es irreversible aunque la resistencia que encontrará será feroz. Toda la industria petrolera, de Texas a Arabia Saudita, de Caracas a Vaca Muerta, le hará la guerra.

Por todos estos motivos, he llegado a darme cuenta de la importancia de las reformas a la circulación que ha implementado el gobierno de la ciudad en estos años. Me refiero a las bicisendas y al metrobús. Debe haber sido por esta ideología de la izquierda porteña que difunde que todo lo que haga el Pro y Macri es neoliberal y reaccionario, que ignoremos el nombre, el rostro, la identidad global, del responsable de estas innovaciones. Sé que se llama Dietrich, como Marlène, y sin estar del todo seguro. Un señor que no veo por la tele, no sé cuánto mide, que no lo entrevista nadie, a nadie le importa, ni sé si habla, en definitiva, un desconocido salvo para su círculo, y que, en principio, es el que cambia de manos las avenidas, estrecha o ensancha los carriles, modifica el paisaje urbano, señaliza por doquier.

La ciudad es un infierno, pero no por la obra señera de este funcionario, sino porque la industria del automóvil ha sido un boom estos años y la producción, como la venta de autos se considera uno de los grandes logros del gobierno nacional.

Debe haber alguna intencionalidad oscura, suponemos, por la que el señor Dietrich que por lo visto ni siquiera es secretario sino subsecretario, sea un don nadie, y el ministro plenipotenciario del interior y de transporte, Florencio Randazzo, miembro de un elenco que huye y se esconde ante las denuncias por el estado del transporte público argentino, por sus muertos, heridos y maltratados, no sólo sea feliz, sino candidato a presidente de la república y sonría para las fotos junto a vagones chinos.

Son misterios de la política.

El auto no sirve para nada, lo dicen eminencias desde Ivan Illich a André Gorz, lástima que no lo diga el hombre más escuchado en nuestro país, sí, adivinaron, Francisco, el Papa, porque el día en que exorcise las tentaciones de todo aquel que desee toyotas, fords, bmws, y los convierta en penitentes ciclistas, será beatificado en la tierra como  en el cielo.

Pero seamos serios, hagamos estadísticas.

De acuerdo al Observatorio Nacional de datos del transporte, de la Universidad Tecnológica Nacional, la comparación entre el año 2006 y el 2011, arroja los siguientes resultados para la Pcia de Buenos Aires y la Ciudad Autómona de Buenos Aires, en donde se concentran el 49,3% del total de la flota circulante.

Parque automotor total en el año 2006:

Pcia de Bs As: 2.657.195

Año 2011: 4.154.785.

Caba año 2006: 1.102.328

2011: 1.524.950

El 80% de esta cifra corresponde a automóviles particulares.

En lo que respecta al transporte público.

Colectivos y buses, año 2006:

Pcia Bs As: 22.262

Caba: 14.015

Año 2011:

Pcia Bs As: 27.517

Caba: 14.538.

Se aprecia un aumento en cinco años de entre un cuarenta y un sesenta por ciento de automóviles particulares, y en el transporte público de un 3% en la ciudad de Buenos Aires a un 23% en la provincia.

Según datos del Indec, la red nacional de caminos, entre el año 2003 al 2010, ha pasado de 38.300 km a 39.300 km, es decir ha extendido su longitud en 2,7%.

Si tomamos un período de veinte años, de 1990 al año 2010, el parque automotor se ha cuadriplicado, y la red caminera se amplió en un 7.4%.

Cuatro veces más autos para casi los mismos caminos.

¿Qué hacer?

Desmotivar el uso del automóvil. Es posible reproducir las mismas campañas que se hicieron con el cigarrillo que además de mostrar horrendas fotos, se les aplicó impuestos que aumentaron su precio.

Pero el tema que surge de inmediato antes de comenzar a discutir los detalles publicitarios y la creación de nueva conciencia, es el de resolver en qué viajará la gente. La respuesta es simple: en transporte público. Lo que obliga a diseñar un plan de inversiones para que toda persona pueda movilizarse con comodidad adonde sea. Trenes, tranvías, buses, combies, subtes, y los autos particulares caros, bien caros (se podrán  hacer descuentos y planes de financiación con intereses blandos para gente que necesite transitar por zonas poco pobladas con dificultades de acceso).

El otro problema es en qué trabajará la gente empleada en la industria del automóvil: en otra cosa, por ejemplo en la conversión tecnológica para otro tipo de vehículos.

Si durante dos guerras mundiales la producción se reconvirtió para matar, bien podría hacerlo para vivir.

El problema a veces no menor de la injusticia que genera en algunos que sólo los ricos tengan su propio auto porque tienen la plata para comprarlo y mantenerlo, se puede solucionar con el desprecio moral y social ante quien ignora el prejuicio que ocasiona en sus semejantes, como también inventar la figura del automovilista pasivo – acompañantes en situación de complicidad -, u organizar escraches frente a playas de estacionamiento y acostarse desnudos en las cocheras.  Además de promocionar la alegría ciclista y peatonal.

El estilo de vida con helicópteros personales, yates, aviones particulares, y, en el futuro,  rodados terrestres, no producirá malsanas envidias ni emulaciones como ya lo advierte el mencionado ´Ceo´ sueco.

En el año 1965 se producían en el mundo 20 millones de automóviles y 20 millones de bicicletas. En el 2003, la producción de automóviles fue de 42 millones y la de bicicletas  100 millones. Algo nuevo está pasando en la corteza terrestre.

El ingreso de China al universo del consumo se hace de acuerdo a las reglas del capitalismo del siglo XX, por lo que se ha convertido en el mayor productor de autos del mundo desplazando a Europa. A pesar de los pregoneros del fin del capitalismo, el hecho es que se avecina un capitalismo más salvaje aún, y con cientos y cientos de millones de nuevos consumidores que no querrán renunciar al uso y abuso de los placeres tecnológicos.

De ahí que la ecología política requiera una mente expandida que advierta sobre los futuros peligros que se ciernen sobre los humanos y sobre la vida en la tierra, y que sepa transitar del macro al microcosmos, y en su descenso, comience a rodar por esas callecitas de Buenos Aires que tienen un “no se qué”: eso que por ahora, pero sólo por ahora, son caños con gases.

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26 comentarios

  • 1. Ma.Cristina  |  6 abril 2014 en 8:19

    Cuando lo escucho al Jefe de gobierno de la ciudad hablar de lo que se hace (y además lo compruebo en los hechos) por mejorar la calidad de vida de la gente que viaja diariamente, observo a una persona que está pensando en serio con proyección de futuro, y hoy este post lo reafirma.

  • 2. Claudia  |  6 abril 2014 en 8:26

    Profesor: La opiniones vertidas en este artículo como las de la situación actual de la Argentina en el programa Contragolpe como siempre son claras. Un placer escucharlo o leerlo. Muchas gracias por su aporte. Claudia

  • 3. Leonor Liliana César Güerri  |  6 abril 2014 en 10:56

    ¡Al fin alguien que reconoce a Dietrich! Y a Macri, claro está, que es su jefe. Vivo en Berlín parte del año y, para mi satisfacción, compruebo que Macri “se copia” de los alemanes. En buena hora. No sólo copian a Berlín sino a casi todas las ciudades europeas grandes, dónde el bycing es moneda corriente. Bueno, no sólo en las grandes, Barcelona -bastante chica- lo tiene hace años.
    Lástima que Dietrich no pueda intervenir en el tema ferrocarriles, pérdida esencial que debemos reparar sí o sí.
    Me reconforta ver que no soy la única que deja tontos prejuicios de lado y somos varios los que estamos dispuestos a valorar lo que hacen los que “les solucionan los problemas a la gente”, como dicen siempre los poco intelectuales -por suerte- PRO.

  • 4. marlaw  |  6 abril 2014 en 11:20

    Políticamente me definiría como lo que ahora (y ¿siempre?) se há venido llamando “gorila” El hecho de asumirme como tal, no me impide reconocer, que el primer ciudadano que le habló a este país de Ecología, fue el General Perón en su primer viaje de regreso a nuestro país desde su exílio madrileño. Todavía yo era joven e impaciente, y aguardaba del ya anciano General alguna declaración que estuviera mas en sintonía con la realidad nacional de esos días (pensar esto y ser gorila al mismo tiempo forma parte de las contradicciones que uno arrastra por su vida).Pero en lugar de comenzar a hablar de aquello que la mayoría silenciosa aguardaba, Perón se despachó con la Ecología. En ese momento pensé que este era un recurso del General para eludir hablar de definiciones políticas mas apremiantes, y para mis adentros no pude menos que pensar: “de qué caraj… nos viene a hablar este viejo de merd..” Pasó mucha agua bajo el puente, voy para los 72 años y ahóra el viejo soy yo.

  • 5. Luis  |  6 abril 2014 en 12:51

    Lo que se esta haciendo en la CABA para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, mas peatonales, mas bicisendas y metrobuses, es felizmente una tendencia mundial. Las ciudades seran mas amigables con el medio ambiente y con sus habitantes.

  • 6. Aldo  |  6 abril 2014 en 13:25

    Buenos Aires es feliz !!! y se lo deben mucho a los chinos .
    Mas alla de unitarismo o federalismo , hay que aceptar que bs as tiene un , no se que , igual me gusta muchos mas Rosario , por una cuestion de idioma o quizas sus mujeres sean mas simpaticas , baya uno a saber
    Este tema de los autos lo viene profetisando Fidel Castro desde los 70 o 80 . Seria bueno q en la ciudad haya mas control , no en las rutas de provincia , que sin esos viajecitos no hay pais lisa y llanamente
    Es un Problema de Buenos Aires , seria interesante ver a porteños movilisarse por la ciudad en bici , pero todos eh , y los que estan en el centro mucho mas , Buenos Aires en bicicleta , que hubiese escrito Borges sobre esta cuestion o el mas popular cacho de buenos aires ?
    Cuantos retos tienen en Buenos Aires , por delante
    Por eso me gusta ir cada tanto , como , tomo ,compro y regreso a dormir la siesta santafecina

  • 7. Gustavo Romero  |  6 abril 2014 en 16:57

    No tuve ni tengo auto, así que aporto mi granito de arena.
    Es cierto. Así como hay antiK que nada positivo le reconocen al gobierno nacional, hay antimacris que nada positivo le reconocen al gobierno de la ciudad.
    Ah, con razón las empresas de peaje de Mauricio Macri aumentan terriblemente el precio…no es para aumentar sus ganancias (¡qué mal pensados!), es para estimular a los ciudadanos a abandonar el uso de los automóviles.

  • 8. Gustavo  |  6 abril 2014 en 19:15

    Lo que pasa es que aca hay que fomentar el transporte publico. Si este andaria bien no seria tan importante el automovil. Como ocurre en algunos paises de europa. Hasta que eso no ocurra el transito ira empeorando, ya que cada vez hay mas gente. Los colectivos estan atestados, igual que los trenes, los subtes. Andan mal, quedan obsoletos. Encima las barreras. Algunas pueden tardar hasta media hora. Es tan dificil hacer tuneles o puentes para eliminarlas ?. Por que no unir por debajo de la linea C de subtes las lineas Mitre y Roca. Asi los que van y vienen del norte y sur del conurbano lo hacen directamente en tren. O llevar el subte A hasta La Matanza, el D hasta Vicente Lopez. Incluso podrian hacer subtes en el Conurbano, Rosario, Cordoba que tambien tienen bastantes habitantes.El dia que lo hagan, si es que lo hacen, a lo mejor sere abuelo

  • 9. roberto marcos nadaud le bihan  |  6 abril 2014 en 19:53

    “el auto no sirve para nada” : estoy en un cerro de Valaparaíso: las abuelas se hacen cargo de los niños: la nieta de Rosa es tullida, el transporte escolar no la acepta, además con qúe dinero: en el cochecito la lleva cerro arriba, 35 minutos : se va a sentir aliviada cuando le comente que el auto que no va a tener no sirve para nada, con algo de justicia poética tendrían que cambiar lugares con esa gorda cansada y triste, chantas.:
    RMN

  • 10. Silvia Junco  |  6 abril 2014 en 20:26

    Querido Tomas, ironias de la vida, Guillermo Dietrich el subsecretario, es hijo de pap[a Dietrich dueño de una concesionaria de autos que ha dado de comera la flia incluido el hijo. La politica de Macri en la ciudad e tan mal como la del gobierno nacional pero mas marquetinera. Para desestimular el uso del auto primero hay que tener una buena politiica de transporte publico que no se arregla con bicisendas sino con subte. Macri mantiene el contrato con Roggio con costos super inflados segun la auditoria mientras gasta nuestra plata en la campaña MACRI PRESIDENTE y endeuda a la ciudad al 12,5% anual en dólares, eso si, no se olvida de aumentar los impuestos. No creemos falsas expectativas por favor.
    (Disfruto mucho de tus notas, tenes un gran sentido del humos)

  • 11. MaCristina  |  7 abril 2014 en 7:49

    No sé si el Sr. Romero usó la ironía, pero hace un tiempo, al comienzo de su gestión, el mismo Macri dijo que era una de las razones, además implementaban la medida de reducir la tarifa si viajaban más personas en cada auto que ingresaba a la ciudad desde las autopistas, desconozco si eso se hace.

  • 12. Juan Martin Masciardi  |  7 abril 2014 en 16:02

    desde hace un mes tengo carnet de conducir, voy en auto hasta para ir a comprar al almacen. sin embargo el incremento del combustible me impide hacer uso del mismo arbitrariamente. a la bici no me subo ni loco, por cómo se maneja, no gracias. además llegas transpirado a todos lados. en su defecto prefiero el colectivo, es la mejor de las peores opciones. saludos profesor!

  • 13. Leandro Storti  |  8 abril 2014 en 8:39

    Coincido ven el enfoque, creo que es el principal porblema de la humanidad, resolver cómo vamos a sobrevivir a esta cultura del consumo, creo que la principal revolucíón será pasar a ser más austeros en nuestro modo de vivir, menos energía, menos papel, menos envoltorios, en el interior nos llegan suplementos de diarios de tirada nacional, ofreciendo 100 hojas de propiedades en counties del cono urbano, que los tiramos a la basura, papel que costo producir, transportar y luego recolectar…….un sólo ejemplo. Como escuché una vez si seguimos así la tierra nos va a escupir.

  • 14. santiago  |  9 abril 2014 en 1:15

    Muy bueno, estoy completamente de acuerdo. Yo camino y pienso, creo que cuando caminas es cuando mejor pensás.
    Los autos, muchos medios de transporte –y sus accidentes y gran contaminación, y sobre todo: la supuesta necesidad de su utilización- serán vistos como unas de las tantas estupideces atroces que generó el hombre –“estupideces” teniendo en cuenta la potencial inteligencia que tiene el energúmeno humano-. Lo que hoy sucede es cuantitativo: simplemente todavía no somos tantos como para poder pagar los platos rotos.

  • 15. rubencipo  |  9 abril 2014 en 12:13

    Señor Abraham, a raíz de los últimos acontecimientos judiciales relacionados con el nefasto Vicente Massot, retornaron a mi memoria los acontecimientos suscitados en el auditorium del Museo Nacional de Bellas Artes sobre fines del mes de octubre del año 2007, durante la realización del coloquio organizado por el diario Río Negro y sobre el cual Ud. se refiere en:http://www.tomasabraham.com.ar/cajadig/2007/caja23_2c
    No es motivo de este correo emitir opinión sobre el contenido en general expuesto en dicho link, solo tomo el párrafo:
    Massot y yo pertenecíamos a la parte cultural, adosada a la económica. Massot comenzó hablando de la identidad, de la gran Argentina que supimos perder,hasta que alguien del público se paró y lo denunció de cómplice de la dictadura militar, de haber silenciado el hecho de que dos periodistas de su diario habían sido secuestrados y desaparecidos, luego este señor se retiró de la sala. El coordinador de la mesa recordó que estábamos en un ámbito de debates de ideas.
    Quería aclararle que Massot comenzó y terminó su exposición, ya que mi irrupción repudiando su presencia fue al término de su alocución. Además le quiero recordar, tal vez Ud. no lo escuchó, que cuando el coordinador de la mesa (hace poco me enteré que era Lojo) expresó lo del debate de ideas, yo le respondí que con antidemocráticos yo no debato y Massot no solo es un antidemocrático sino que fue un colaborador cómplice de la dictadura cívico militar, es más digo que fue parte de esa dictadura, es mas digo que fue parte esencial de la misma. En general soy una persona de perfil bajo, pero en esa oportunidad sentí la obligación de hacer algo, recordando a tantas víctimas de Massot, en particular a David Watu Cilleruelo, asesinado en el edificio de la Universidad Nacional del Sur por los guardias de seguridad del interventor Remus Tetu, el 3 de abril de 1975. Digo víctima de Massot, porque él y su familia eran parte del entramado de las 3A.
    Le envio el texto de un correo que tuve que hacer circular ante el incumplimiento del señor Italo Pisani, jefe de redacción del Rio Negro, de su ofrecimiento de publicar una nota sobre el porque de mi repudio a Massot.
    Les envio copia del correo con el texto que ingenuamente pensé que iban a publicar en el diario Río Negro de la ciudad de General Roca, a partir de un ofrecimiento realizado por el editor general del mismo, señor Italo Pisani, a raíz de mi repudio a la presencia de Vicente Massot en territorio neuquino durante la conferencia organizada por el citado periódico el 31 de octubre pasado.
    Digo ingenuamente ya que había olvidado que al comienzo de su alocución Massot agradeció su presencia “…a los amigos del Río Negro”. Saludos, Rubén Visnevetsky
    Correo enviado el 06-11-2007
    Señor Italo Pisani, teniendo en cuenta su ofrecimiento de publicación, le envío el texto que elaboré sobre mi repudio a la presencia de Vicente Massot en la conferencia `La Argentina que viene´.
    Desde ya agradezco su difusión.
    Rubén Visnevetsky
    Cipolletti
    Donde no hay justicia indudablemente deberá tallar la memoria.
    En la edición del diario Río Negro del martes 17 de julio de este año se publicó lo siguiente con respecto a expresiones del cónsul Héctor Timerman en el marco del juicio al cura Von Wernich:
    También deseó que “algún día podamos juzgar a los civiles que participaron de la dictadura militar, que fueron (…) gente que se acomodó en la democracia y que hoy andan dando vuelta por ahí: ellos son tan culpables o más que los propios militares”.
    En el marco de su denuncia de la complicidad civil con el secuestro de su padre, el cónsul recordó que “el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, propiedad de Vicente Massot, reproducía”, durante el cautiverio de Timerman, “supuestos testimonios de mi padre. Lo que me hace preguntarme que o ellos participaban (de los interrogatorios) o alguien le pasaba datos”.
    El domingo 23 de setiembre de este año se publicó en el diario Página/12 lo siguiente, recordando un conflicto laboral de 1975 en el diario La Nueva Provincia:
    “El día que La Nueva Provincia reapareció, su directora [Diana Julio de Massot] denunció la “labor disociadora” de los delegados, “cuyos fueros parecieran hacerles creer, temerariamente, que constituyen una nueva raza invulnerable de por vida”.
    “Un informe de inteligencia de Prefectura Naval sindicó en 1976 como “personal a ser raleado” del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca a dos obreros gráficos que tres meses después fueron asesinados.” Ellos eran Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola secretario general y tesorero respectivamente del Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca.
    En el diario Clarín del 4 de enero de 2002 se publicó con respecto a la conformación del gabinete cuando la crisis de aquel año:
    “También se mencionó como candidato al ex secretario de Asuntos Militares en una de las etapas menemistas, Vicente Massot. Pero en esa función evidenció cierta comprensión por la tortura cuando defendió los ascensos en el Senado de los ex represores de la ESMA Juan Carlos Rolón y Antonio Pernías.”
    Luego de haber vivido en Bahía Blanca, especialmente en épocas del interventor en la Universidad Nacional del Sur Remus Tetu y de la dictadura militar, entendí que desde su fundación en 1898 La Nueva Provincia, que se fue transformando con el paso del tiempo en ese macizo formidable de concentración de medios: diario, radios AM y FM, canal de televisión, era y es una usina ideológica fenomenal bajo la propiedad de la familia Massot. Entonces puedo concluir en base a lo expuesto mas arriba que la presencia de Vicente Massot en la ciudad de Neuquén, en tierras de Don Jaime de Nevares, en el marco de la conferencia `La Argentina que viene´ fue, es y será pasible de todo repudio.
    Si abrevar en esa escuela, reforzándola con el aporte de la ideología del fracaso y el terror para decirnos en Neuquén que el país que viene trae estos vientos de agoreros es en principio olvidar quienes somos los neuquinos, los neuquinos del pueblo no la plebe como nos considera Vicente Massot.
    En esta cruzada de contarnos como viene el país según los nobles a quien la Justicia no llama para que digan lo que saben acerca del terrorismo de Estado en nuestro país durante la dictadura militar, el diario Río Negro no solo los convoca, también los legitima, los vende o los presenta sin pasado, impolutos con oropeles académicos pero sin complicidades y entonces uno se pregunta, en esta operación de venga y hable ¿se llevan puesto al diario y su actuación de dignidad durante la dictadura militar?.
    Es posible que no sea un valor de mercado pero para la historia del país no es poca cosa que desde una provincia, un diario defienda los derechos de todos en épocas de infamia, violencia y terror.
    Pero la intención es dejar en claro que Vicente Massot no es un faro que sirva al público neuquino. Desde este punto de vista – y alguien tenía que decirlo – no se debate con él, se lo denuncia, se le desempolva lo actuado cuando el anfitrión lo olvida.
    Rubén I. Visnevetsky
    DNI 11.531.488
    Por último y para no continuar distrayéndolo, le comento que hoy 8 de abril de 2014 siento una enorme satisfacción del allanamiento efectuado al diario La Nueva (ex La Nueva Provincia) en el marco de la causa que se le inició a Vicente Massot. No me anima la venganza, me anima la justicia.
    Atentamente, Rubén Visnevetsky

  • 16. Guillermo  |  9 abril 2014 en 15:37

    Las obras que ha hecho Macri en la ciudad son excelentes, se construyeron muchos soterramientos en lugares en los que siempre soñé desde hace años, se agiliza el transporte público.
    El premetro es un éxito reconocido hasta por los k mas odiadores.
    Ahora se esta estudiando prolongar los premetros en varios lugares de la provincia, realmente ahorran mucho tiempo.
    Lo del subte es interesante, muy modestamente, es lo mas parecido a una política de estado en este país, porque todos los gobiernos van agregando nuevas estaciones, aunque a cuentagotas.
    El gobierno de Macri dice haber pagado por la compra de vagones casi la mitad del precio que el gobierno nacional pago hace unos años por los mismos vagones, es cierto eso ?

    Pero es cierto que el tránsito en la capital, y microcentro ya es inviable, recuerdo también que hace 10 años la general paz se despejaba luego de las 10 de la mañana, hoy, es imposible a toda hora, una trampa. Panamericana peor, además de la enorme cantidad de autos y camiones, siempre hay piquetes.
    La gente sigue comprando autos porque no encuentra inversión interesante para hacer, si hubiera verdaderos créditos inmobiliarios, si hubiera manera de llegar al dos ambientes aunque sea…comercios y otras actividades productivas se hace difícil con esta presión fiscal intolerable, con la delincuencia vaciando los comercios.

    Con respecto a la contaminación, desafortunadamente a la gente no le importa en lo mas mínimo, pero muchos empiezan a no llevar el auto a capital por fuerza mayor, porque los efectos de la descomposición y el canibalismo social se ensañan especialmente con los autos: pulula una amenazante caterva de trapitos, ladrones, psicópatas incendiarios, limpiavidrios extorsionadores, robarruedas, fotomultas, motochorros atentos a las ventanillas bajas, ni hablar de la anarquía de los piquetes, también 400 para llenar el tanque…
    Todo esto hace que a su vez los seguros empiecen a tener precios confiscatorios. por eso la gente va sintiendo que tiene la manzana rodeada también en este ámbito.
    Además, falta de lugares para estacionar, o precios abusivos de estacionamiento, el auto es un punto vulnerable, cuando no estoy con auto me siento libre, mejor dicho, soy libre.

  • 17. rodolfo lópez  |  10 abril 2014 en 12:31

    Como a Guillermo me enferma usar el coche en zonas atestadas.
    Pero en día de huelga creo aconsejable que el amigo Juan -el santiagueño- nos ayude a comprender qué diferentes son la siesta tradicional de su provincia y la de hoy. Grave asunto filosófico.
    Y además pronto la capital …se muda a ¡Santiago!

  • 18. Gustavo Romero  |  11 abril 2014 en 18:31

  • 19. Ma.Cristina  |  12 abril 2014 en 12:58

    Gracias Gustavo Romero. Más claro, échenle agua. Faltó quién podría representar el principio de un cambio, se entendió como ninguno de los que están, entonces ahí tenemos un problema.

  • 20. Santiago Kaderian  |  12 abril 2014 en 16:22

    yo estoy haciendo ecologia – politica en Sociologia de la UBA una de las pocas materias del siglo XXI que tiene…

  • 21. papiro cerrado  |  12 abril 2014 en 19:20

    El problema no es el auto. El auto puede ser nuevo, viejo, de combustión interna, combustión externa, eléctrico o solar. El problema como siempre es el conductor. El conductor es quien transforma el podría en el es. El móvil es un medio, una cosa para llegar a algún lado.
    Hoy lamentablemente vamos a la deriva o algo peor conducidos por lobotomizados.
    No será tiempo dejar todo a la Inteligencia artificial ya que la natural se extingue.
    Posdata: Los ecólogos tiene que pensar más como físicos y menos como chamanes, si quieren tener una ciencia. Todo lo que se destruyo en la ultima glaciación, espero que no haya sido el espíritu de la Tierra que se rebelo a la llegada del hombre (ironía).

  • 22. Marcelo Grynberg  |  13 abril 2014 en 13:33

    En referencia a la entrevista de Tomas en el programa contra-golpe (o zurickschlagen :-), me dejo absolutamente aterrorizado la afirmacion de que la sociedad argentina ya no tiene un perfil de sociedad asalariada, que ya no tiene un perfil industrial y que lo que hay son grupos ingobernables de sub-economias con millones de personas que sobreviven como pueden. Como dice Tomas, eso es lo mas parecido a una caldera del diablo …
    Que hacer ? Es tan asi ?

    Saludos y Gracias Gustavo por el video de la entrevista

  • 23. Aldo  |  13 abril 2014 en 13:50

    Yo lo que temo es una guerra poli-civil , es decir , aquella frase anarquista de ” todos contra todos ” haciendose realidad en toda latinoamerica ,
    Como en la pelicula de Einseinsten , todos corriendo , a los tumbos , chocamdonos entre nosotros , las turbas dominando las calles ,
    Una civilisacion comunera , a los trapos y a las casas varios
    Temor de que que esto se haga realidad

  • 24. rodolfo lópez  |  17 abril 2014 en 14:17

    Feliz pesaj y pascuas.
    Me inquietó como a otros la nota del Profesor a Contrapunto. Gracias Gustavo Romero.
    (En comentarios Papiro cerrado parece libro abierto).

  • 25. Ma.Cristina  |  18 abril 2014 en 8:38

    El periodista lo miraba sorprendido a Aldo Pignanelli, muy alterado en sus opiniones, (nos mienten decía, nos mienten descaradamente) es que siempre se mostró objetivo y prudente en sus comentarios sobre la economía. Esta vez no fue así, el nombramiento de Fábregas en el Banco Central lo había hecho pensar en un verdadero cambio de rumbo, pero todo quedó ahí. Tal vez no tengamos que esperar nada más que la venganza hacia los que van a sucederlos, país endeudado por demás y aislado del mundo.
    Gracias Rodolfo, Buena Semana Santa para todos.

  • 26. marlaw  |  23 abril 2014 en 23:53

    Apropòsito de este tema de la ecología y el cambio climàtico, que provoca tantas opiniones encontradas, y si fuera menester recurriendo a la definición socràtica, que alude a la filosofía como la búsqueda de la verdad, me tomo el atrevimiento de invitar a los participantes de este foro, a la lectura del trabajo recientemente publicado: Cambio Climático I, por el Dr. Mario R. Feliz, Profesor de Química Inorgànica con dedicación exclusiva, de la UNLP, en su Blog:www.profefeliz.blogspot.com


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