¿Es el kirchnerismo algo nuevo en la política argentina? (Perfil 22/3/2014)

22 marzo 2014 at 8:44 18 comentarios

 

 

¿Es el kirchnerismo algo nuevo en la política argentina?

 

Perón, Frondizi, Menem

Hay momentos en la política en que en una democracia las fuerzas y las organizaciones representativas ya no ofrecen nada que no se conozca. Representan lo viejo y el calendario electoral marca fechas en las que la ciudadanía cumple su deber a destajo y con desgano, con inercia y sin entusiasmo.

Nada de eso sería anormal cuando se vive en países estables, de una gran clase media, con una distribución de la riqueza equitativa e instituciones sólidas. La política se confunde con la administración de las cosas y la población es indiferente a los vaivenes de la cosa pública.

Pero cuando no funciona el aparato republicano, y la desigualdad es extrema, hay una demanda urgente de soluciones, movimientos de grupos que presionan a quienes están en el poder, especulaciones de todo tipo sobre las causas de la crisis y la salida conveniente, escenarios de protesta social y movilizaciones.

En situaciones como la descripta, a veces aparece una personalidad política que entiende las cosas de otra manera, mueve las piezas de un modo diferente, y percibe la aparición de nuevos actores sociales.

Esta somera introducción sirve para preguntarnos acerca de quienes han sido en la Argentina moderna desde la aparición del peronismo, aquellos dirigentes y líderes civiles que en el ejercicio de la presidencia fueron considerados por la sociedad como conductores de un giro democrático sin precedentes en la historia nacional.

Y esta pregunta hacia el pasado nos llevará a enunciarla nuevamente respecto de la actualidad, en vísperas de supuestos cambios políticos, sobre la novedad del kirchnerismo.

¿Es el kirchnerismo algo nuevo en la política argentina?

Repasemos antes unos antecedentes. Perón fue un fenómeno nuevo. A mediados de la década del cuarenta, en la inmediata posguerra, los conservadores eran cosa vieja, los radicales antipersonalistas e irigoyenistas también, los socialistas, anarquistas y comunistas remitían a las luchas de décadas atrás. Todas estas fuerzas políticas eran conocidas y habían sido parte del proceso político fraudulento de los años treinta.

El nacionalismo vernáculo era nostálgico de la cultura pampeana, y añoraba las siestas coloniales. El fascismo criollo como el comunismo staliniano se inspiraban en procesos sociales ajenos al nuestro.

Cuando aparece Perón, emerge una figura sin antecedentes que habla otro idioma. Se compone de piezas retóricas y argumentos políticos de variado tipo. Apela a todas las tradiciones. Laborismo inglés, fascismo italiano, nacionalismo tradicional, y con los golpes de suerte que también existen en política, se apropia del timón.

El peronismo de la primera época se irá construyendo a sí mismo desde el poder. Perón no tenía en mente y ya elaboradas todas las medidas sociales y planes quinquenales antes de asumir y construir un nuevo Estado. La historia del movimiento por él creado corresponde a otra gesta;  las situaciones y los personajes se sucederán invocando esos actos inaugurales pero en contextos diferentes hasta el día de hoy.

Arturo Frondizi fue algo nuevo. Instaló a la Argentina en el mundo emergente, el del “baby boom” y el de la construcción del estado de bienestar en sociedades de gran dinámica industrial. Se dio la mano con Juan XXIII, John Kennedy y el Ché Guevara. Hizo un pacto con Perón. Revolucionó la educación y dio un salto de calidad en el parque industrial. Su gobierno duró poco. El frondizismo luego se convirtió en un club de nostálgicos. La figura de su líder ha quedado en la historia y con el tiempo fue rescatada de las habituales ignominias que lo acusaban de vendido, cipayo, represor, elitista, chupacirios, y la larga lista de adjetivos con los que escribimos nuestra historia.

Menem fue algo nuevo. Tan nuevo fue cuando luego de su campaña basada en la epopeya de Facundo Quiroga lo primero que hizo fue reunirse con el ex secuestrado Born, se abrazó con Alsogaray e Isaac Rojas, desmanteló al dispositivo corporativo estatal, congeló la inflación con la Convertibilidad, llamó a un ministro de dictaduras como Cavallo, estableció relaciones carnales con el Imperio, fue algo tan nuevo, tan revolucionario, que obtuvo la admiración y la adhesión incondicional de dirigentes y militantes políticos como Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Jorge Capitanich, Amado Boudu, Sergio Massa, Daniel Scioli, Mauricio Macri, que entonaron junto a otros y durante unos cuantos años, el himno al milagro nacional mientras despreciaban a los nostálgicos de los cincuenta y setenta.

Si se cree que la no mención de Raúl Alfonsín es un olvido, una distracción o una omisión involuntaria, no es así, porque considero que no fue algo nuevo porque no llegó a ser. No construyó nada sólido ni cambió la cultura política nacional como Perón, Frondizi y Menem.

Su prédica democrática y el juicio a las juntas, se diluyeron con su falta de energía frente al sector carapintada y las leyes del perdón que promulgó tiempo después. Por lo demás, en lo económico, terminó en el desastre hiperinflacionario y en lo político a merced de sectores tenebrosos del ejército.

El recuerdo que dejó permitió que gobernara con toda tranquilidad durante diez años el  menemismo, aunque hoy con la gratitud que siempre mereció y la grandeza que trasmitió aunque no fuera un renovador de la política, se lo recuerda con más justicia luego de humillaciones y ninguneos sabiamente administrados.

Finalmente llegamos a la pregunta inicial, ¿es el kirchnerismo algo nuevo?

Creo que no.

 

¿Dilema o emboscada?

Nuestro país vive una situación económica complicada. El gobierno nos plantea un dilema. Para explicar la inflación se hace de un argumento único y repetido luego de desconocer el fenómeno inflacionario desde la intervención del Indec.

Ahora que sí la reconoce y debe medirla de acuerdo a parámetros que los organismos internacionales acepten como confiables, sostiene que son las corporaciones las que producen la estampida de precios.

Sinteticemos lo que dicen los voceros oficialistas. Tenemos un mercado oligopólico. No hay competencia externa porque si combatimos los precios con la importación de productos básicos, alimentos por ejemplo, eliminamos trabajo de los argentinos. No hay competencia interna porque la concentración además de la extranjerización de la economía permite que ciertos grupos manejen el mercado e impongan arbitrariamente los precios.

La oferta de bienes deviene después de un cierto umbral, inelástica, no se producen más bienes, no se invierte con vistas a futuro, y la demanda queda insatisfecha. Por lo tanto en nuestro país lisa y llanamente no hay mercado, porque no hay competencia, no hay estructura de costos, no hay curvas tensas entre oferta y demanda, los precios nada tiene que ver con los valores económicos y el trabajo incorporado, todo es especulación y apropiación de excedentes.

Los aumentos salariales son capturados por los empresarios de una cadena de valor que se reparte la plusvalía y deja a una sociedad a merced del poder económico.

Esta es la prédica oficial sobre la actual situación, que hace derivar la inflación del conflicto distributivo y de acuerdo a las tesis esgrimidas hace medio siglo por la escuela estructuralista de economía.

Frente a una situación así, el gobierno y sus ideólogos económicos y políticos, proponen que sea el estado el que regule el mercado mediante el control de precios, la fijación de rentabilidades, la vigilancia sobre la oferta de bienes, la denuncia y el castigo  por el acaparamiento y la constitución de stocks indebidos de mercadería.

Es un dilema, es decir una situación compleja y una alternativa que exige una decisión. A diferencia de los problemas que pueden tener solución, un dilema interrumpe el cálculo y marca un rumbo sin resultado asegurado.

En este caso, el dilema nos lleva a que cualquiera de las decisiones que se tomen nos dejan en un callejón sin salida y en vísperas de una crisis aguda. Por lo tanto este dilema es falso, es una emboscada.

¿Por qué?

El estado nacional es corrupto, ineficiente, de baja productividad, con una burocracia vitalicia y prebendaria, una política clientelista, y famoso por su mala praxis. Cuando se ocupa de la economía, es decir de los bolsillos de la gente, los agujerea, y es temible cuando emprende obras públicas.

Por lo tanto el falso dilema consta de un binomio compuesto por dos elementos que fallan en su funcionamiento: un mercado que no existe como tal, y un estado que fracasa.

Este modo de presentación del problema económico y social de nuestro país tiene éxito, gusta, responde a la idea que tienen muchos argentinos de lo que es el capitalismo, lo que son los empresarios, la justicia social, los intereses imperialistas. Progresismo y populismo coinciden en este punto desde siempre.

No se trata sólo del kirchnerismo sino de los que se le oponen desde la misma vereda. La centro izquierda aunque sueñe con ballotages continua siendo una derivación de la Alianza, cuya huella parece por el momento indeleble.

Si miramos en frente no hay nada salvo los miembros de una centro-derecha débil, sin garra, y frívola, con una mentalidad que se refugia en el Papa Francisco o en Ravi Shankar (dejo de lado logros municipales de la administración porteña como en el área del transporte equivalentes a otras gestiones recordables como la socialista en Rosario, que no son antecedentes para poder gobernar a la nación. Entre lo comunal y lo nacional hay un abismo político).

Estas opciones políticas débiles por tradición y proyección no modifican el hecho de que  el kirchnerismo parezca algo repetido, porque este modo de presentar las cosas ya lo conocemos, responde al dilema de los setenta: Sheraton u Hospital de Niños. Con esa alternativa muchos creen que tienen asegurado su ingreso al paraíso, además de otros ingresos.

 

Lo peor de los setenta y la nueva Argentina

Ahora bien, el kirchnerismo no es nuevo, recicla los peor de los setenta, porque lo mejor era nuestro candor, lógico cuando se es joven y los ideales todavía vuelan y se quiere cambiar el mundo y la vida. Ya lo dijo Muhamad Alí: si pensara hoy a los cincuenta igual que a los veinte, habría desperdiciado treinta años de mi vida.

En nuestro medio por el contrario se ostenta no haber perdido la fe en las utopías y se sigue frivolizando con la muerte.

Lo que sí es nuevo en nuestro país, es justamente nuestro país. El kirchnerismo es viejo en un país nuevo, y por cierta inserción que ha tenido en la sociedad se lleva en su probable retirada retazos de esa novedad.

Lo nuevo es la marginación. Ya no somos una sociedad salarial, ni industrial con contingentes obreros, y desocupados en busca de trabajo. La Argentina es otra cosa. Hay millones de personas, y más entre los jóvenes, que está fuera del sistema socio-económico tradicional.

Talleres clandestinos con trabajadores sobreexplotados, manteros de a miles, feriantes ilegales a granel, cuentapropistas de todo tipo, planes para millones sin contrapartida, contingentes de “barras” al servicio de dirigentes políticos, deportivos y sindicales, el narco infiltrado en todos los sectores de la sociedad, una juventud fuera del circuito laboral.

La inclusión social y la creación de puestos de trabajo de la que se alardea este gobierno, no modificó la situación de pobreza, la miseria y la desprotección de mucha gente.

De ahí la marginalidad y la violencia de los cuales sólo vemos por ahora, estrellas fugaces y cañitas voladoras, pero no aún la explosión que ya hemos conocido en distintas versiones.

Doy el ejemplo del Plan Progresar de $600 por mes para un millón y medio de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Supongamos que en un barrio humilde vive un plomero con dos hijos y su mujer. El hombre trabaja duro, hace changas los fines de semana, para que sus dos hijos no tengan que trabajar y terminen sus estudios. A este hombre el estado no le da nada. En la otra cuadra los dos hijos de otro matrimonio no estudian ni trabajan aunque pertenezcan a la misma clase social, por razones varias, entre otras porque no quieren, no tienen ganas, y se las rebuscan de otro modo para comer y sobrevivir.

A ellos el estado los considera hijos del neoliberalismo como dice la presidenta y les da a cada uno $600, si muestran una libreta al final del año. El mismo ejemplo lo podemos extender a jóvenes de veinte años que viven solos, de condición humilde, que trabajan de día y estudian de noche – hay miles – y que nada reciben porque se los excluye de la lacra del neoliberalismo.

Es un plan que da lugar a todo tipo de componendas, un intento de aumentar el caudal de los pogos militantes, juntar más gente para la Cámpora; no reconoce el esfuerzo, desprecia al que hace, y se compadece del que nada hace por considerarlo víctima y la magistrada presidente su salvadora.

Esto no es del todo nuevo, el estado patrón siempre ha actuado como un padre proveedor o una madre protectora, cuando no el tío de los regalos; lo nuevo es la cantidad de individuos  y la amplitud creciente de los márgenes que disminuyen la superficie del centro, es decir, de los incluidos en el mundo del trabajo y de la  seguridad social, y la falta de horizonte que anula las aspiraciones de progreso . El problema no es sólo local, trasciende las fronteras. No todos quieren ser incluidos, no creen en aquello a los que se los quiere integrar, no ven en qué pueden beneficiarse.

El único modo de encontrar una salida es mostrarles que vale la pena integrarse, es decir estudiar y trabajar. Para eso hay que premiar a los que hacen y no sólo socorrer a los que nada hacen. Estos planes como otros, por la prédica de victimización y salvación estatal y la famosa militancia como la mayor de las virtudes y el mejor de los servicios que un joven puede ofrecer si quiere tener un lugar – también económico –  en la sociedad, por el deseo de dependencia de los beneficiados de todo lo que venga de arriba, permite que a pesar de su envejecimiento, por ser funcional a la sociedad en la que vivimos, el kirchnerismo trascienda futuras elecciones y tenga presencia más allá de los resultados del 2015.

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Shakespeare contra la voluntad de creer Los efectos nocivos de la autocracia (Perfil 6/4/2014)

18 comentarios

  • 1. Ma.Cristina  |  22 marzo 2014 en 10:51

    Somos hijos de la comodidad y del papá salvador y milagrero. Mientras no crezcamos no vamos a cambiar, el facilismo, la limosna
    diaria, no ayudan en nada. Pero tengo esperanzas.

  • 2. Leonor Liliana César Güerri  |  22 marzo 2014 en 21:21

    De acuerdo con todo, menos en eso de que Alfonsín no fue lo nuevo. Yo nací en la década del 40 y como tantos, con ese candor del que habla Tomás, adherí a los ideales de los que querían el “hombre nuevo”. Pido perdón por la parte de responsabilidad que me corresponde en la construcción de este país de mierda que tenemos ahora. Pero resulta que los que nacimos en los 40 no sabíamos nada de democracia ni de república porque crecimos en medio de una gobierno totalitario como el de Perón y después con sucesivos golpes de estado alternándose con elecciones. ¿Y cómo que Alfonsín no fue lo nuevo? Alfonsín nos “enseñó”, literalmente, la democracia a aquellos que no la conocíamos más que de oídas. Eso tal vez no fuera nuevo para nuestros padres, pero sí lo fue para nosotros, los que nos criamos en la advertencia de que en la escuela no había que decir que tu papá no era peronista, los que luego escuchábamos cada tres años que “ya venían los militares y todo iba a cambiar”. Nadie, pero nadie, nacido en las décadas del 40 al 60 había crecido en democracia republicana. ¿Aprender a valorar la democracia no fue nuevo ? Cierto es que esa valoración nació sobre todo del terror vivido durante el Proceso -el miedo no es zonzo- pero fue Alfonsín el que nos indicó el camino que había que seguir, el que nos enseñó que había que respetar a las instituciones para respetar la vida. Por eso muchos que no éramos alfonsinistas fuimos a la Plaza el día que asumió y al Congreso el día que murió.

  • 3. magu  |  23 marzo 2014 en 5:24

    Yo promulgaría la pension vitalicia para cada hombre argentino o extranjero radicado (u ocupante ilegal) que se haga la vasectomía, y sacaría el subsidio al NINI. Cambiaria el subsidio universal por hijo y restablecería de nuevo LA CAJA PAN pero mas modernizada (que se incluya comida especial para el chico celiaco, o preparada en forma personalizada con receta de la pediatra o nutricionista en cada caso, e incluiría ahí los remedios especiales (inhaladores para el asma, etc), con eso, y el no pago de transporte publico y no pago de ABL ya estaría bien sustituido. Volveria a cuidar bien las fronteras y repatriaría a todos los extranjeros indocumentados. Cambiaria la ley de nacionalidad aunque duela (no por nacer aca ya se tiene la nacionalidad, el subsidio, etc). En FORMOSA votan por el gobernador ciudadanos paraguayos y esta mal. Pondria una especie de colimba de nuevo pero no militar, algo diario y obligatorio donde los jóvenes de ambos sexos (e intersexos) hagan tareas comunitarias apolíticas (según sus vocaciones, y rotativas) y MEDITEN DIARIAMENTE, aprendan y practiquen yoga, chi kun y demás, y ejercicios de terapia cognitiva, para erradicar las conductas violentas (antes: antisociales y hoy “aceptadas y hasta incentivadas por el mismo gobierno actual”, como el elogio a las “barras bravas”). Realmente instalaría comisiones de ética barrial (gratuitos) donde libremente la gente opinara sobre la conducta de sus funcionarios, por ejemplo BOUDOU, como veedores populares, y recolectaría estadísticas claras, que son mejor que las encuestas telefónicas. Condenaria por cadena nacional: el enriquecimiento ilícito y la impunidad de funcionarios de mi mismo partido, en funciones como de partidos contrarios en otras provincias. Y por respeto a “los derechos humanos”, pediría que se apele por el dictamen del chico ARRUGA. No permitiría que se tilde de criminal a LA CHONA, porque ese tipo de adopciones (sacando a los bebes de la dictadura) fue una practica común aunque solapada, hecha por gente de buena fe, y era bastante común aunque fuera un delito, eso no implicaba ni secuestro ni robo, hay que ver la época, y hasta hace poco, en la época de MENEM aun en el NORTE algunas madres “ofrecían de regalo a sus bebes a turistas”, aunque esto parezca de ciencia ficción y cruel. Nace mucha gente en el mundo condenada al hambre y al desempleo si los funcionarios no actúan con ética, y compasión, (episodio en MELILLA, episodio de ELENA de ESPAÑA). Tambien prolifero y se acrecentó el negocio inmobiliario rapaz de no dejar espacio verde en la tierra sin construir, sin vender o alquilar, francamente prefiero “Las tomas populares (comandadas o no) que esa voracidad por enriquecerse arrendando propiedades siempre por los mismos grupos inmobiliarios. Tenemos que meditar mas, pero también tenemos que expresar libremente lo que sentimos (ambivalencia, impotencia, desacuerdo, rabia, deseos por el bienestar de todos, etc), sobre la reforma del código penal: las cárceles son lugares para cerciorarnos de que quien mato, no vuelva a matar, esta en el arrepentirse o no, pero se lo debe tratar y atender con toda dignidad, decoro y de la mejor manera, y el ESTADO podría (para reinsertarse luego de cumplida su condena) darle entrenamiento y practica de estas técnicas de no violencia, y mucha mas laborterapia y gimnasia, eso es bueno.
    Sobre ALFONSIN, nado contra corriente, la derecha jamás lo quiso por su gabinete interreligioso, por la ley de divorcio, por Viedma, por el austral, le decían anticlerical, los de la izquierda le decían flojo, tuvo muchas piedras en el camino, pero las UAF (yo colabore en la de SAN FERNANDO que dirigía la LIC DIANA CHAO, y lo de LA CAJA PAN, eran buenos proyectos), y el cine en esa etapa también.

    agrego que: ofreceria ayuda economica o intercambio de algo que ayude los paises de donde vienen extranjeros (BOLIVIA, PERU, PARAGUAY, “COLOMBIA”, etc) para que estas familias o estudiantes, o trabajadores, quieran permanecer alli pero bien, satisfechos, “hay que blanquear en dialogo publico internacional este problema de las migraciones, en vez de sacarse fotos en actos simbolicos y dar conferencias huecas”, porque el problema por algo existe, que lo sepa EVO y el resto y se hagan cargo.

  • 4. Juan Martin Masciardi  |  23 marzo 2014 en 11:45

    profesor, coincido con su análisis sobre el kirchnerismo como fuerza política con respuestas anacronicas a los problemas estructurales del país. porque los problemas de coyuntura son sóla la punta del iceberd, a los que aepnas se responde con medidas transitivas y de poco alcance. pero el problema, a mi ver, va más allá. porque no es sólo el kirchenrismo ¨lo viejo¨, también lo es la opocisión, al menos en sus expresiones más conocidas, que hoy se pasean por progamas del tipo ¨magazine¨ o de chimentos. escuché a la dip. Camaño responder a la crítica de Zaffaroni, sobre el nulo conocimiento juridico del señor Massa, decir, que ellos utilizan un lenguaje sencillo para ser entendidos por la ¨gente¨. luego en tn a felipe solá exponer sobre la desastroza situación de la prov. de bs as y animarse, como si fuera poco, a vaticinar posiblies soluciones como si él nunca hubiera sido gobernador de la misma y no le cupiera responsabilidad alguna. en fin, para qué extendeme en cada uno de estos personajes que cualquiera puede ver y escuchar en los programas de la siesta o nocturnos, onda cool, con banda en vivo de fondo. el dilema, la disyuntiva, está en que la crisis es de representación. la modalidad camaleónica para no irse nunca y presentarse como ¨novedad¨ de todos estos me deja perplejo. un abrazo y buen finde!

  • 5. Lidia  |  23 marzo 2014 en 20:06

    muy buen articulo !
    Bueno , hoy los veia a Lanata y Longobardi en el programa de Mirtha y yo pensaba ¿ si el kirchnerismo se apodera otra vez del poder en 2015 , a estos periodistas les va dar el cuero para seguir “informando ” ? y no me refiero a la edad , salud , costumbres ,no , nada de eso , me refiero a la contundencia de llegada a la gente
    Por eso yo le decia Abraham en otro comentario que usted y tantos otros tienen que salir en tv o en la radio , hagan un programa , trabajen
    Nesecitamos contundencia informatica e interpretativa , ¿o quienes van seguir de cerca a los k ? pamela david , novaresio ?

  • 6. roberto marcos nadaud le bihan  |  23 marzo 2014 en 20:54

    “este país de m…. que tenemos ahora” : seguro que sos catonera y desgreñada: que tal justicia poética y amanecés mañana es Somalía con un chador al tono ?
    RMN

  • 7. David  |  23 marzo 2014 en 21:45

    Somos todo cantoneses nadal

  • 8. Diego  |  24 marzo 2014 en 8:12

    Muy buena descripción de un Argentina q seguirá con ese modelito agregando a aquellos profesionales q no les queda más remedio q facturar para el funcionario de turbo y quedarse con la mitad. La Edad Media será viértala. Ah dato: Mingo no fue ministro de dictaduras. fue subsecretario de interior y luego presidente del BCRA
    PD: Argentina seguirá siendo prolegomeno sino se rompe esa columna del general

  • 9. roberto marcos nadaud  |  24 marzo 2014 en 17:00

    quizas la historia encausa Imperios y una multitud de prolegómenos
    que en el arrastre quedan desbancados, a la vera de la correntada.
    con los ojos abiertos nos dice Yourcenar, allí vamos…
    RMN

  • 10. Diego  |  24 marzo 2014 en 20:12

    Agregando a lo Yourcenar….Borges contestaría: será complicado salir del laberinto más aún rodeado de espejos y cuchillos

  • 11. rodolfo lópez  |  25 marzo 2014 en 16:02

    Desde hace días le doy vueltas al asunto pero no escribo¿Falta de convicción? puede ser. Como sea. Tal vez el “viejo” kirchnerismo (viejo como la mentira es al hombre) -sin dejar de reconocer las cosas buenas que tuvo-, brinde en su retirada algo “nuevo”, novedad que no se propuso y es “buena”.
    1) Los jefes setentistas ya no serán dirigentes del futuro. Aquella su utopía juvenil se transformó sólo en rencor, y fue entregada sin autocrítica -como presente griego- a los jóvenes. Basta de eso.
    2) Los arribistas acomodaticios prebendarios, que vienen abusando el “modelo” en beneficio propio, van quedando poco a poco al descubierto, sin necesidad de que el “monopolio mediático” los señale ya que lo hace el sentido común.
    3) Lo importante: La masa de adherentes que tuvo y tiene cristina.
    Esos que todavía la sostienen, de buena fe, con esperanza, por diferentes motivos, ellos, los valiosos compatriotas con quienes deberíamos construir el futuro (si eso es aún posible).
    La oportunidad -“legado” kirchnerista cuando sus verdades empiezan a ser mentiras- de intentar un dialogo con ellos, toma y daca respetuoso, (no diálogo de cúpulas sino de gente común que se ignoró hasta ahora); y aprender y enseñar con humildad

  • 12. Elías  |  25 marzo 2014 en 22:43

    De Rodolfo siempre se aprenden cosas, es decente y docente.

    Sobre Alfonsin, seguramente fue un buen tipo, un vecino al que uno le da las llaves de su casa cuando se va de vacaciones. El problema es que no fue presidente de la cooperado el colegio, fue presidente de la Nación. Encima se llenó de inútiles. Los radicales tienen una vocación especial para llenarse de inútiles. En vez de elegir a los mejores, eligen al hijo o al sobrino del correligionario Dr. Forrelli, quién fuera concejal durante la presidencia de Illía. ¿Se acuerdan de La Coordinadora? Tiro nombres al tum tum: el marciano Moreau, Freddy Storani, Jesús Rodriguez etc.etc una cofradía de inútiles, la exaltación de la inutilidad hecha persona. Con todos esos no hacemos uno, ni siquiera medio. Eso sí, todos brillantes oradores. Oradores que siempre decían “y con esto termino”. Como si le que tuvieran que haber dicho hubiera cambiado el curso del país.Lógicamente el país se fue a los caños. Si les dan para administrar un polirrubro en la arteria más concurrida de la capital, lo funden. Alfonsín no les dio un polirrubro, les dio el país. Así nos fue. Y así le fue al pobre Alfonsín. Todos, radicales, progresistas y librepensadores se acordaron de él cuando se murió. Antes era un muerto en vida y los hipócritas radicales lo tenían escondido en un armario.(continuará)

  • 13. MaCristina  |  26 marzo 2014 en 8:04

    No sé si continuar con mi esperanza, la gente pierde a sus seres queridos y escribe en internet sobre su dolor, y cuándo se dispone a sentirlo? O ya no se siente, solo se habla?

  • 14. Gustavo  |  26 marzo 2014 en 20:30

    Bueno yo creo que en parte es como el primer comentario. Cierto grado de comodidad. Mirar como todo pasa a través de la tv. Me da cierta pena por lo que fuimos o tuvimos y eso se perdió para siempre. Dicen que Santiago de Chile, que tiene muchos menos habitantes de Buenos Aires la duplica en la red de kilómetros de subte, también lei que muchos argentinos se van a vivir a Uruguay buscando cierta calidad de vida que aquí ya no la tenemos. También escuche que mientras nosotros entregamos YPF, en Brasil la empresa estatal Pertobras no para de crecer explorando nuevos sitios, planificando a largo plazo. O da tristeza ver como se perdió la enorme red ferroviaria que teníamos. Pero bueno, Es asi.
    A veces también hay que ver lo que uno quiere. Durante los ’90 una gran parte estaba contenta con el 1 a 1, muchos viajaban, las cosas importadas eran baratas, estaban las manzaneras que regalaban cosas a la gente mas humilde, los planes trabajar. Y ahora pasa algo parecido. Una parte de la población esta comoda al tener baratos los viajes al exterior, comprar autos importados, otros contentos de mirar futbol de la casa sin pagar nada, otros con los planes. En verano las playas de Mar del Plata estaban llenas, ahora muchos dicen que ya no quedan algunas reservas para Semana Santa. En parte somos asi. Ademas uno también tiene sus cosas. Su vida, sus gustos, familia, amistades y no puede estar todo el tiempo pendiente de la política.

  • 15. MaCristina  |  27 marzo 2014 en 9:42

    VAMOS VELEZ!!!! (Una esperanza)

  • 16. roberto marcos nadaud  |  29 marzo 2014 en 10:04

    no solo hay Libros de Arena, sino también Laberintos del desierto.
    el aire, espejos, el metal antes, rocas que esperan el grito de las batallas: al menos un día a la semana arrumbar el negotium, especie de lo banal en la historia,enmáscara del… etc.
    RMN

  • 17. rodolfo lópez  |  3 abril 2014 en 12:44

    A los que pierden la esperanza les comento, el azar juega a veces con nosotros por suerte; podemos llevarnos sorpresas feas o lindas.
    Ayer -entusiasmado- fui a ver “El Gran Hotel Budapest”, descontaba pasar hermosa tarde en buena compañía, programón. No ocurrió.
    La peli es una estafa; no leí a Stefan Zweig pero creo que Anderson lo vuelve a matar, con chatarra americana. Desagradable sorpresa.
    Hará 15 días, sin entusiasmo -la crítica nombraba a Fellini-, fui a ver “La grande bellezza”. Esperaba una tarde aburrida como tantas.
    Pero no. La maravilla de Paolo Sorrentino se abrió ante mí en esplendor magnífico. La decadencia de un hombre -uno que supo tener brillo propio- es también la del gran imperio. Y frente al coliseo mismo se ven todavía destellos de ambos. ¡Qué sorpresa!

  • 18. Ma.Cristina  |  4 abril 2014 en 7:47

    Rodolfo, investigaremos sus sugerencias, gracias!


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