El menem-kirchnerismo del siglo XXI y una utopía sin nombre (Perfil 14/7/13)

14 julio 2013 at 10:16 23 comentarios

El menem-kirchnerismo del siglo XXI y una utopía sin nombre

 

Realismo y pragmatismo son las dos ideologías dominantes de la actualidad política. Se denominan ideologías porque remiten a una determinada representación del ejercicio del poder. Su mentor es Maquiavelo, el inventor de la práctica política moderna. En nuestro país el menemismo y el kirchnerismo son ejemplos de su vigencia. Ambos se reclaman del peronismo.

El realismo es el reconocimiento de la insuficiencia de un determinado poder para cambiar la realidad. Es la aceptación de los límites que se le imponen a la acción. El pragmatismo es su contratara en el sentido que supone que dentro de esos límites existen las posibilidades de crear nuevos espacios de poder y determinadas acciones en beneficio propio.

El realismo admite la fuerza de las cosas. El pragmatismo el de canalizarlas con éxito. A nuestro país el realismo se lo impone el mercado mundial. La división internacional del trabajo decidida por los gigantes corporativos y sus bases estatales distribuyen los lugares de la producción y la venta de mercaderías. Insertarse en la economía mundo es imprescindible. Países sin moneda estable propia no permiten el ahorro interno ni la acumulación en divisas nacionales. Necesitan del circulante que exige el comercio exterior para poner en funcionamiento una economía primaria dependiente del capital  financiero y de la tecnología importada.

Carlos Menem como Néstor Kirchner supieron aprovechar las posibilidades que ofrecía la situación mundial para construir su propio poder político. Fueron pragmáticos, y no tuvieron inconvenientes en reclamarse peronistas auténticos.

Ambos tomaron decisiones fuertes. El primero privatizó grandes corporaciones estatales para no emitir más moneda y secó de pesos la plaza bancaria para crear el peso-dólar. El segundo concluyó la cesación de pagos y con la valorización de los productos del agro dio permanentes estímulos al mercado interno.

Los dos construyeron poder. Los dos no lo tenían al asumir la presidencia. Lo hicieron distribuyendo recursos y asociando a la plusvalía nacional a dirigentes de fuerzas sociales heterogéneas.

Menem recompensó a la dirigencia sindical que apoyó su plan privatizador. Enriqueció a  los mandos militares que le permitieron aislar al sector carapintada que extorsionaba al gobierno civil. Creó las condiciones para que el sector financiero tuviera rentabilidad extraordinaria por el diferencial de intereses y las oportunidades ofrecidas al capital golondrina. No se olvidó de los planes asistenciales para crear una masa clientelar en el gran Buenos Aires. Incentivó el consumismo de una clase media favorecida por la plata dulce.

Néstor Kirchner creó su propio espacio mediante una distribución de recursos entre capitalistas asociados a su patrimonio personal con los que generó empresas nuevas o se apropió de otras confiscadas. Negoció permanentemente con la dirigencia sindical prebendas, silencios, favores y expulsiones. Protegió la rentabilidad extraordinaria de grupos financieros, de grupos mineros y de sectores vinculados a la exportación. Fue más que generoso con protagonistas de la cultura cuyo prestigio consideró aprovechable. Diagramó un espacio asistencial masivo organizado políticamente a través de una red de punteros.

Menem y Kirchner construyeron poder con dinero, pero no sólo con dinero. Pero sin él hubiera sido imposible hacerlo. La puja distributiva en nuestro país se decide en cada momento. El fenómeno inflacionario contribuye a generar la discusión permanente sobre la apropiación del producto nacional. Esta tensión no desestabiliza el sistema político mientras los recursos lo permiten; cuando la Caja mengua, la puja se agudiza, y estalla en una crisis de gran violencia  cuando está vacía. Es lo que sucedió en la década del setenta.

El reclamo generalizado por una mayor equidad social y la redistribución de la riqueza alentada por el retorno de una democracia sin proscripciones y la euforia por la vuelta de Perón, no encontró los medios para poder ser satisfecha. No había con qué. No existían aún ni el capital financiero disponible de los petrodólares ni los precios siderales de los granos para compatibilizar congelamiento de precios y aumento de salarios. Vivíamos con lo nuestro, y nos matamos entre nosotros.

Boudou y Massa dicen ser peronistas. Ambos vienen de la UCD. Scioli dice ser peronista, es un producto político del noventa. Narváez dice ser peronista, es un empresario neoliberal que multiplicó su riqueza en la misma década. Macri es otro empresario neoliberal que quiere ser peronista. Todos son hijos políticos de Menem.

Fue durante su presidencia que el peronismo adquirió su nueva identidad que fue la de no tener más ninguna. El peronismo a partir de la revolución cubana se desdobló en una franja revolucionaria de izquierda y otra que se reclamaba nacionalista. En los comienzos de la democracia pretendió hacer olvidar la masacre que aquella división produjo y creó una rama socialdemócrata llamada “renovadora” que duró poco tiempo. Pero con Menem el abanico de opciones políticas del peronismo dejó de ser binaria o trinitaria para hacerse infinita.

Una vez que el pragmatismo se ha embebido de peronismo, fortalece con símbolos tradicionales un ejercicio del poder que deriva por aguas abiertas. Pero es lo que aparece en la superficie, porque la dirección de la nave nacional sigue la orientación de las corrientes que fluyen en aguas profundas: nuevamente, el mercado mundial.

Es muy difícil insertarse en la economía-mundo de un modo diferente al actual. La última vez que se intentó hacerlo fue durante la presidencia de Arturo Frondizi, hace más de medio siglo. Fue un intento de cambiar la matriz productiva del país. A pesar de ser destituído con el acuerdo cuasiunánime de todos los sectores de la sociedad, con los años la palabra desarrollista adquirió prestigio hasta el punto en que los adherentes de Menem y Kirchner no desestimaron la categoría que se asimiló a la cualidad de “productivista” e “industrialista”. Tanto la llamada revolución productiva como el modelo K pregonaron el “desarrollo” que Frondizi pronunciaba a su manera.

El realismo de la economía mundo y el pragmatismo a la usanza nacional, quizás expliquen que la mayoría de los formadores de opinión y la gente en general, sostengan que fuera del peronismo no hay alternativa de gobierno. Por eso es útil el peronismo. Resume en una sola palabra una forma de ejercer el poder. En un mundo en que el funcionamiento de la república liberal diagramado hace más de un siglo está en crisis, en que la representación política organizada por el sistema de partidos se diluye en su impotencia y se fracciona en caudillismos transitorios, en un país como el nuestro que a partir de la ley Saénz Peña fue gobernado durante cuarenta años por militares, el menemkirchnerismo es funcional a los tiempos que corren.

Que Néstor Kirchner haya saludado a Menem como un gran estadista, o que Menem haya votado las leyes kirchneristas, es mera anécdota.

Pero entonces, ¿no hay alternativa? ¿Continua el ciclo del realismo trágico de la década pasada? La creencia de que es necesario un poder fuerte para no perder el rumbo y para no vivir en estado de anarquía y violencia, ¿tiene por único modelo este tipo de jefatura? ¿No habrá otra posibilidad cívica en nuestra historia que seguir con el “sentido común de los argentinos” como llamaba David Viñas al peronismo.

Scioli y Massa hablan de amor y paz, Macri se les suma. Narváez se identifica con la cultura oficial y se muestra combativo. A los primeros les va mejor que a la consigna de Ella o Yo del segundo. Puede ser entonces cierto que hay sectores de la sociedad que estén cansados de la epopeya liberacionista con bóvedas incluídas. Es probable que haya llegado la hora del kirchnerismo suave. Pero ésa es la trampa. Nada será suave en la Argentina, con o sin kirchnerismo. La sociedad no cambiará porque entre en escena una nueva cara joven  u otra ya probada. Quienes han sido maltratados por el gobierno como las empresas de medios, la mesa de enlace, la CGT opositora, los gobernadores e intendentes apartados del favor oficial, la clase media cacerolera tratada de rubia, gorila e inmovilizada por el cepo, quizás estos y otros sectores que anhelan un cambio sueñen con un kirchnerismo suave.

La razón puede justificarse en que nadie quiere una nueva Alianza ni tampoco escuchar la retórica envejecida de los abogados del remanente radicalismo. Tampoco nadie quiere ser testigo impotente de un progresismo beatífico que se victimice ante un país ingobernable. Muchos desean un pliegue en el kirchnerismo y no una vuelta de página.

Aunque es posible que entren otros actores en escena. Eso es lo positivo que tienen las elecciones en democracia. Avivan la discusión. Y el debate político con nuevos protagonistas, no deja necesariamente incólumes a las relaciones de fuerza. Quizás no todo se decida en la provincia de Buenos Aires. Al menos no es mi deseo. Permítanme que lo manifieste.

Nada sorprendente es que un columnista político pueda señalar una preferencia de modo explícito. Es un gesto no menos lícito que tirar semanalmente siempre al mismo blanco ante el aplauso de una misma tribuna. No deja por eso de ser necesaria la consistencia analítica y la presentación de las contradicciones en juego porque marca un límite al campo de posibilidades en el terreno de la acción. De eso hablábamos al aludir al realismo. También mencionamos al pragmatismo, que no sólo es cálculo para que una  acción tenga éxito, sino deseo de ser y voluntad de innovar.

Una clara diferencia a favor de Hermes Binner en Santa Fe, una buena elección en la ciudad de Buenos Aires que permita que Prat Gay y Donda o Terragno y Lousteau vayan al Congreso, abren la discusión sobre la gobernabilidad en argentina. Se trata de una visión distinta del ejercicio del poder apoyado por sus antecedentes en el caso de Santa Fe, y una llamativa conjunción entre un economista progresista con conocimientos técnicos y una luchadora por los derechos humanos, o de otro economista que no carece de audacia política con un estudioso de los problemas nacionales. Estos candidatos  pueden llegar a renovar un panorama que parece saturado por una oferta repetida.

Esta propuesta política no es una  opción “suave” de lo mismo de siempre. Ni tampoco un mal menor sino algo mejor. Un “preferible” como decían los filósofos estoicos quienes a pesar de bregar por fortalecer los espíritus frente al infortunio y considerar la indiferencia o la neutralidad anímica como un signo de sabiduría, reconocían que era mejor estar sano que enfermo.

 

 

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La vuelta de Sócrates Veinte aforismos sobre la amistad (Perfil 20/7/2103) Feliz día del Amigo!

23 comentarios

  • 1. sara  |  14 julio 2013 en 11:41

    El peronismo se gestó como una tercera posición Pasada la época de la guerra fría, como movimiento , absorbe, las tendencias mundiales predominantes. El socialismo y el radicalismo, se mantienen, estructurados y les cuesta a sus dirigentes, ir renovándose, aunque sean muy buenos en gobierno provinciales e intendencias. No se si será buena la comparación, el peronismo me recuerda a la Iglesia Católica, algunos dogmas fijos, y se va adaptando a los tiempos ,por eso, es la institución mas antigua. No olvidar tampoco, el movimiento pendular que se produce, siempre de gobiernos de derecha a izquierda cada diez o quince años. La gente se cansa y cree votar cambios, sobretodo en elecciones a presidentes.

  • 2. rib  |  14 julio 2013 en 11:42

    aparte de que el peronismo es un dogmatismo y no un pragmatismo
    ya que el primero es una fijación y el segundo es una trayectoria
    o bien el peronismo no es el pri mexicano

    a mi me parece que el utopismo argentino tiene nombre …
    http://rib-moregeometrico.blogspot.com.ar/2012/04/utopia.html
    se llama bergoglio aka francisco claro

    p.d. : fue el radical frondizi el que entrgó la educación laica

  • 3. Juan Sin Tierra  |  14 julio 2013 en 17:01

    Uno de los pocos -contados con los dedos de media mano- con un “prontuario” libre de culpa y cargo, además de ser un hombre de una integridad total y que hizo sus primeras huestes políticas al lado del Dr, Arturo Frondizi, es el Dr. Terragno…, en todo caso es el menos malo de todos, si consideramos que nadie está exento de pecado (Papa Francisco dixit, ni siquiera Él mismo).

  • 4. carlos sforza  |  14 julio 2013 en 17:37

    Me parece bueno el análisis entre realismo y pragmatismo aplicados al peronismo. Como la síntesis final que deja en claro la posibilidad de una alternativa como la planteada por Binner o las alianzas porteñas con sus coincidencia fundamentales manteniendo la independencia en cuanto a lo que puede ser dispar. Aproechopara comunicarte que apareció mi última novela. “La guerra de los huesos” que fue presentada en Victoria en junio y en Paraná este viernes 12 de julio. Quisiera conocer tu dirección postal para enviártela. Un abrazo.

  • 5. Hertha  |  14 julio 2013 en 17:38

    Sara, la teoría de la tercera posición fue una apariencia. Amiga del franquismo, Eva Perón no supo cómo plantear la dicotomía de los “descamisados” argentinos en Madrid, al lado del Generalísimo en el Palacio del Pardo en su visita de 1947. Nos hemos engañado y nos han engañado todos estos años con este “movimiento” gatopardista, que “amagó con la izquierda, pero siempre pateó con la (ultra)derecha”. La resultante ha sido parecida: corrupción, autoritarismo, descalabro económico, pérdida de libertades, pobreza, aislacionismo internacional. Coincido con Tomás Abraham en que los frentes progresistas cívicos y sociales bonaerenses y santafecinos y sus similares del UNEN porteño, aparecen como una verdadera propuesta alternativa a las cíclicas cleptocracias peronistas/militares. La experiencia de los anteriores y actuales gobiernos de centro-izquierda rosarinos y santafecinos (que lamentablemente no trascienden en los medios porteño/nacionales) es una muestra cabal de que no todo está perdido.

  • 6. Tomás Abraham  |  14 julio 2013 en 17:50

    Costa rica 4550, 2do 9 (buenos aires 1414) Y gracias

  • 7. Gustavo  |  14 julio 2013 en 18:23

    A veces me pregunto porque dicen peronismo cuando en realidad es justicialismo. Con ese criterio al radicalismo habria que llamarlo Alemismo o Hirigoyenismo.
    Y bueno. Estamos frente a varias internas peronistas. En un pais cada vez mas preronista. Donde la gente sigue eligiendo candidatos peronistas y esta contenta asi. Como dice el dicho. A veces los paises tienen los gobiernos que se merecen.

  • 8. sara  |  14 julio 2013 en 18:37

    POEMA
    LA FUENTE DE LA LEALTAD
    Fue en el siglo pasado,/
    un dia 17 y en el mes de la raza /
    Con los pies en el agua/
    pedistes mil deseos/
    no se si se cumplieron./
    Hoy siglo XXI , /
    veo una cabecita/
    y una mano extendida/
    muy cerca de la fuente/
    pidiendo una moneda./

  • 9. Marcelo Grynberg  |  14 julio 2013 en 19:11

    Ref: division del trabajo

    “La división internacional del trabajo decidida por los gigantes corporativos y sus bases estatales distribuyen los lugares de la producción y la venta de mercaderías.”

    En ese sentido, que es lo que hay proyectado (o se esta proyectando) para America Latina ?

  • 10. Tomas Medici  |  14 julio 2013 en 20:48

    El mundo no es tan grande, lo agrandan la penumbra, la simetría, los espejos, los muchos años, mi desconocimiento, la soledad. Borges

    Dios no me permita abrazar la ética : ciencia de los canallas. Borges.

    Así vamos: soberbia y sólidamente. No tenemos futuro. No lo tendremos. La causa ese pequeñito dictador neo nazi que promovía como en la epoca medieval: Alpargatas si, libros no.

    Gracias por sus crónicas.

  • 11. Tomas Medici  |  14 julio 2013 en 20:51

    Gustavo, agrego lo de Malraux que amplia esa mirada: “los pueblos tienen los gobiernos que se le parecen”. Asi va la historia… y asi vamos nosotros..

  • 12. Claudia  |  14 julio 2013 en 21:25

    Profesor : tengo problemas para ingresar a su pagina. Al blog si puedo. Me da un error en la línea 1398 de java Scrip dice no se puede obtener la propiedad “0” o de propiedad nula.
    Ojala lo pueda arreglar.
    M. Gracias

  • 13. marlaw  |  15 julio 2013 en 4:35

    Profesor su nota me parece buena porque hace una lectura de la realidad que no puedo de jar de compartir con usted, salvo por su mirada sobre el Gobierno del Dr.Arturo Frondizi, época que yo también viví, y que por eso no comparto.En especial no comparto lo hecho por ese Gobierno, respecto a la derogación de la Ley 1420 y todo lo que sucedió después en el país en materia de Educación, a raiz de ese punta pié inicial, y que todavía estamos pagando.Tampoco creo que Risieri Frondizi, hermano del Presidente, haya compartido esa política.El otro punto que no comparto es lo que hizo ese Gobierno en materia petrolera.Las concesiones otorgadas, aparte de ser onerosas para èl paìs, dado que se abonaba por el crudo en boca de pozo, el mismo precio que hubiera costado importar crudo desde el Golfo de Mèjico, -uno de los precios mas altos del mercado internacional- con la diferencia que ese precio se pagaba por extraer nuestro propio petroleo-, esas concesiones remozaban el plan que ya había tenido el General Perón respecto de la Standart Oil en 1955 y que la Revolución hizo muy bién en anular, sin perjuicio que también contradecían lo que el mismo Arturo Frondizi había manifestado muy poco tiempo antes en su libro: Petroleo y Política.

  • 14. Leonor Liliana César Güerri  |  15 julio 2013 en 17:52

    Por primera vez en mucho tiempo los votantes de la Capital Federal podremos elegir de verdad, y no solamente votar en contra de o al menos malo. Yo también tengo moderadas esperanzas en nuestra política a partir del momento en que empezó a fraguarse esta oferta de gente inteligente. El UNEN es un soplo refrescante. No me animo a decirlo en voz muy alta…(son años).

  • 15. george  |  15 julio 2013 en 18:09

    Peronismo es lo mismo que Perón?.Antes del golpe del treinta él participó en las reuniones del restaurant “El Sibarita” de Corrientes y Pueyrredón,reconocía en Agustín P.justo el alter lego del militar.Finalmente vino el golpe,primero Uriburu ,luego .A.P.Justo fue presidente,y la UCR prospcripta,era la llamada Década Infame,la radicación de grandes multinacionales norteamrecianas,creación de los mayores bancos,el lindo pacto”Roca Runcciman”,y mucho más.Mientras tanto los empresarios de los medios gráficos podían despedir empleados,total como la actividad era “un servicio público sin fin de lucro,mas bien un aporte a la patria,no debían pagar indemnizaciones por despido,-Por ahí andaba Fresco de gobernador de la pcia.de buenos aires con la exhibición de los bustos del Fûhrer y de B.Mussolini-//Pero nadie se metió ni se escandalizó.Fueron trece años hasta el golpe del GOU.ahí sí reaccionó Perón.!Nada de la década del treinta lo motivó para intervenir,hasta que murió A.P.Justo!…Y entonces si Peronismo no es lo mismo que Perón,será algo identificable con qué,o con quién.
    Todos los que se dijeron Peronistas y detentaron el Poder no tienen una matriz común en su accionar que no sea una remisión a una emoción pasada .Pero lo llamativo no es tanto que haya nueve peronismos identificados a la fecha(según la cuenta de J.P.Feinman),sino que aún haya gente que los identifique como tales.

  • 16. marlaw  |  16 julio 2013 en 18:03

    George aquello que mas ofende o mortifica del Pacto Roca Ruciman fueròn mas bien las palabras que los hechos.Las palabras que fuerón dichas en esa oportunidad que en el fondo no difieren demasiado con “las relaciones carnales” pronunciadas durante el Menenismo, fuerón “que la Argentina era la perla mas valiosa del Imperio Británico” No obstante habría que aclarar para ubicarnos en ese contexto histórico, que en el Derecho Internacional Público existe una clausula en materia de comercio exterior que se conoce como:”La de la nación mas favorecida” De lo que se trataba era que siendo Gran Bretaña en ese entonces nuestro único comprador de carnes, en un escenario de crisis internacional, como lo fuerón los 30s, que el trato que esta nos diera fuera similar en las ventajas económicas al que GB le otorgaba a sus colonias como lo era en ese entonces Australia.Podríamos decir que esa desgraciada frase tuvo como intención congraciarse con GB. pero existía una fuerte necesidad de hacerlo para intentar alcanzar ese objetivo.

  • 17. Diego  |  16 julio 2013 en 21:37

    Que vision la de Tomas y la sel periodista
    La República empobrecida

    ENTREVISTA: Dr. Juan Félix Marteau

    La Argentina no es un país rico, como insistimos en pensar. Es un país pobre, donde la plata necesaria para que el Estado preste sus servicios básicos ya no está. Reconocer esto es un punto de partida para pensar nuestro problema de inseguridad, violencia y criminalidad.
    En la actual coyuntura, la problemática de la seguridad aparece en los primeros lugares de la agenda pública. Frente a esto se observa, por un lado, el descalabro institucional del Estado y, por el otro, una voracidad punitiva de alzamiento de penas y de castigo por parte de la sociedad. ¿Qué reflexión le merece este tema?
    Desconozco cómo el Estado argentino va a encarar el problema, aunque el control y el monopolio de la violencia es función suya. En nuestro país, el Estado está compuesto por instituciones que forman parte del mismo conflicto que quieren solucionar. Con el actual gobierno se ve la intención de mostrar otra imagen, pero en los hechos no resulta fácil de conseguir. Se tocan algunos puntos de la impunidad, pero en la misma medida uno se da cuenta de la dimensión del problema.
    ¿Cómo interpreta el mix inseguridad-crisis social?, común en estos días para explicar el fenómeno de la criminalidad y la violencia.
    La sociedad no es un sistema expresivo, donde una cosa traduce una raíz principal que se disemina por todas partes. Tiene conflictos parciales, puntuales, con cierta autonomía y fragmentados, lo que Foucault llama “reyes de poder”. No está formada al modo del sistema solar, en donde hay un centro que es un astro, del que por movimiento centrífugo emana los rayos y todo expresa el acontecer de ese astro. Entonces se dice hay pobreza, hay crimen; hay pobreza, hay violencia en el fútbol; hay pobreza, hay drogas; hay pobreza, hay corrupción; por lo tanto, si no hubiera pobreza, no habría nada de eso.
    No veo que los conflictos vinculados con la seguridad sean la expresión de una situación social en forma directa y pura. En la Argentina la violencia se organiza, no expresa simplemente. No son los mismos pobres quienes la organizan, sino que intervienen sectores, que en beneficio propio, organizan la miseria de los demás. No todo expresa una cuestión social, sino que en una situación determinada se organizan instituciones y parainstituciones que forman parte de las redes de dominación.
    La inseguridad no es sólo causada por la pobreza. Mientras persista esta situación de marginación, con un 35 % de desocupados y subocupados y un quiebre social como el presente, es imposible crear algo parecido a una sociedad republicana y democrática con niveles de integración en educación, salud y trabajo. Es muy difícil que la Argentina de hoy pueda llegar a resolver estos problemas delictivos, con una policía que cobra $600 por mes, con un grado de permeabilidad a la corrupción enormemente grande y con sectores marginados.
    ¿No habría que preguntarse entonces, para explicar lo que sucede particularmente con el problema de la seguridad y de la violencia, por el lugar que ocupa la legalidad en la cultura argentina, que en este último tiempo aparece fuertemente desmembrada?
    En términos teórico-políticos la ley no está al servicio del poder, sino que lo limita. Las leyes de un sistema republicano y representativo tienen que ver con derechos y con obligaciones. La Argentina está en una situación sumamente complicada en este punto. Si no hay un aparato judicial que haga aplicar leyes del tipo constitucional-republicanas nacidas de las dos grandes revoluciones liberales –que son la francesa y la estadounidense–, lo que termina dominando en sociedades desmembradas es el poder más crudo, que son las armas y el dinero.
    La ley, para ser ley, porque es una entelequia y está escrita, necesita un aparato de Estado hecho a su imagen y semejanza. Quienes tienen que hacer cumplir la ley son los primeros que tienen que estar sometidos a ella. Por lo tanto, la cuestión de la impunidad en nuestro país es un factor tan importante como complicado.
    La nuestra es una sociedad que ha violado la ley en forma sistémica y, hasta el día de hoy, esa violación ha sido sumamente coherente. Esto ha sucedido a todo nivel. Acá, al igual que en el resto del mundo, se cumplen las leyes de la cuales no se puede zafar; la diferencia es que en otras sociedades saben lo que les espera en caso de transgresión.
    Creo que la Argentina está en una espiral de decadencia complicada, en que nadie sabe dónde puede terminar. Cuando el lenguaje de la ley está ausente, es el de la guerra el que aparece, y el problema de enemistad es el que emerge. Me da la sensación de que hay que ser muy consciente de los pasos que se van a dar. Estamos en un momento crítico en cuanto a la cultura de la legalidad, y considero que el descenso puede ser aún mucho más profundo. ¿Cuál es su opinión en este punto?
    Unicamente podemos ilusionarnos con nuestros propios argumentos, pensando que esto puede tener un buen fin. No me gusta pensar en términos negativos, pero tampoco creo que haya un solo defecto, que si se modifica todo comenzará a andar bien.
    La Argentina tiene un problema general de desorganización, corrupción y delito. Es una enfermedad. El Estado ha sido generalmente dañado a través de distintos modos y procedimientos. El Estado es parte de la sociedad, no es una organización diferente a las otras que la constituyen, y la parte orgánica de esta sociedad que tiene la función de bien público está infectada por intereses privados y funcionales.
    Reconstituir el Estado es fundamental, porque sin él no hay nación, sino simples bandas. Para esto hace falta personal gubernamental de excelencia, por lo tanto hay que modificar la estructura ocupacional del Estado, aunque con tales privilegios corporativos es muy difícil de lograr.
    El castigo a los militares que actuaron en la represión de los años 70 y 80 aparece como una vía gubernamental para poner fin a la impunidad en el país, aunque no resulta tan claro cuáles son los verdaderos efectos de este tipo de castigos. ¿Qué piensa usted de todo esto?
    ¿Cuánto tiempo se puede manosear un tema, 15, 20 o 30 años? No se puede empezar nuevamente con la extradición, la apertura y cierre de causas, meter a uno adentro y estar así durante años. Es evidente que a este problema hay que darle una solución definitiva, no seguir haciendo las cosas por la mitad.
    La justicia se instala en un determinado momento, con una cierta adhesión.
    Pero hay que tener presente, para ser sinceros, que a la sociedad argentina y a los poderes políticos, me refiero a la corporación sindical, militar, eclesiástica, empresarial, financiera, policial, política y la clase media tradicional, no les interesa este tema.
    Hay un sector, compuesto por las víctimas que no cicatrizaron su dolor, al que sí le interesa el tema debido a que nunca se hizo el juicio. Y ello es comprensible. Las víctimas pueden tener el apoyo de cierto sector, pero a la sociedad argentina no le interesa. Hubo gente en el exilio y presa, pero la sociedad argentina en masa vivió el proceso, no lo murió. Y lo vivió sin oposición al régimen, sino con aceptación. No digo apoyo, aunque hubo sectores que apoyaban, como el sindical, que negociaba con Massera un frente político, y el empresarial-financiero, que ganaba dinero en ese ambiente. Pero la sociedad argentina en sí siguió funcionando, no nació en 1984.
    No podemos decir que la sociedad argentina pida justicia respecto de los militares, aunque considero que tienen que ser juzgados.
    Hablamos de la crisis, pero hay factores estructurales que también explican nuestra situación actual. ¿Qué piensa al respecto?
    Hay que tener presente que al problema político, organizacional e histórico se le suma otro, que es que la Argentina es un país pobre. Debe 140.000 millones de dólares y tiene 34 millones de habitantes con pretensiones de clase media, no en el ámbito económico pero sí en el cultural. Hay una idea en la Argentina que nunca se pone en tela de juicio, y es que vivimos en un país rico y que el dinero está, simplemente hay que ir a buscarlo en sus riquezas naturales, por ejemplo. Pero es mentira, no hay plata, la plata nunca alcanza. La Argentina necesita generar muchas riquezas si se pretende buena salud, maestros bien pagos, jubilados con una salud digna y una policía que se arroje con buenos sueldos.
    Ahora bien, frente al caos que nos caracteriza, ¿qué puntos de fugas hay, qué caminos de salida?
    Muchas veces cuando pienso en la Argentina o converso con alguien hacemos un recorrido por el desastre. Si todo es una catástrofe no hay nada que hacer, pero a lo mejor no significa que haya que hacer todo nuevamente. Una sociedad funciona con medidas puntuales y graduales.
    En este frente tenemos que ir avanzando, pero es muy difícil hacerlo sin recursos. Si el país avanza política y moralmente en el personal gubernamental y crece al 5 o 7% anual podrá mejorar la situación para que haya mayor nivel de integración. Para eso necesita ir cada mes un paso más adelante.
    Soy como cualquier persona de esta sociedad. La razón es pesimista y la voluntad es optimista. Apoyo todo aquello que mejora.
    Este gobierno es mejor, pero no me hablen de lo bien que estamos porque esto no es así. No hay que olvidar que hay que luchar constantemente contra la mentira en sus distintas formas, una de las cuales es vender engaños.

  • 18. marlaw  |  16 julio 2013 en 22:24

    En el cine francés de los años 60s hubo un film memorable: “Los cuatrocientos golpes” que se filmó en 1959 y la dirigió François Truffaut. En el àmbito castrense, los militares argentinos de algún modo tratarón de emular esa película, por lo menos respecto de su nombre.El Presidente Arturo Frondizi durante su Gobierno sufrió una serie de conatos de golpes militares, varios de ellos protagonizados por unos militares que eran hermanos y que ya no recuerdo sí se llamaban Toranzo Montero, o Toranzo Calderón. En uno de estos conatos se le impuso a Frondizi como ministro de economía a una figura, que junto a los Alemán, los Grondona, los Krieger Vasena, los Martinez de Hoz, fue una figura omnipresente en los ùltimos 50 años de la historia Argentina. Me refiero al Ingeniero Alvaro Alsogaray. Sí no entendemos el papel y los intereses que representarón estos personajes no se puede comprender cabalmente lo acontecido en ese lapso de tiempo.Mariano Grondona que ya había hecho su debut en política formando parte de los comandos civiles en la Revolución que depuso a Perón en 1955. En 1963 reaparece y es el redactor del Comunicado N 150, con el que sale a la luz el General Onganía quien mas tarde termina presidiendo el pais en nombre de la Revolución Argentina en 1966. Después de 1960 la Argentina se sumerge en una crisis donde prevalece la anarquía militar cuyos jefes se suceden con escasos interregnos civiles hasta 1983 y que guarda cierta similitud con lo sucedido en Roma después de la caida de la República con la muerte de Julio Cesar y la Aparición de Imperio cuando los Emperadores que se suceden comienzan a surgir de las filas del ejército.El hecho que resulta paradojal si se quiere ver de este modo, es que mientras que los distintos regímenes militares que se fueron sucediendo, aparecen como tratando de encarnar distintos proyectos políticos, dentro de una matriz autoritaria, la economía se mantuvo en una misma dirección, y dirigida por personajes que participaban de la misma orientación

  • 19. Elías  |  16 julio 2013 en 22:27

    Resulta más que interesante recordar, traer a colación, algunos hecho y personajes de la década del 30′ para tratar de desenmarañar esa madeja de ideologías variopintas que dieron lugar al movimiento peronista.
    Ya que todo hecho presupone una causa anterior, y ésta, a su vez, presupone otra, y así hasta lo infinito, podríamos retrotraernos en el tiempo y así llegar hasta el primer hombre creado por Dios sobre la Tierra.
    Toda la iconografía conocida de Adán -pues es a él a quien me refiero-, lo muestran como a un joven de largos cabellos, carente de barba y no muy inteligente, ya que condenó a toda la humanidad al sufrimiento por culpa de su amor hacia Eva.
    Es decir que Adán era imberbe, imbécil, amaba a Eva y por ese motivo fue expulsado de la Plaza-Paraíso.
    La conclusión a la cual podríamos arribar es sorprendente: Adán era monto.

  • 20. george  |  17 julio 2013 en 11:12

    Marlaw,dos cosas:Es cierto que existe el derecho Int.Público, pero también el derecho Constitucional;el Político;el Privado;etc.,etc.en el marco de este último existen figuras como el mandatario infiel,en el primero se prevé el mal desempeño y los actos en contra de la soberanía,con el consecuente juicio político;En derecho penal el incumplimiento de los deberes de funcionario público,y podríamos citar mucho mas referido al derecho.Las decisiones soberanas de un país no las toma un tribunal internacional,si así fuera no habría soberanía o sea nación.Todos conocemos postulados tales como la no injerencia de terceros países en las naciones soberanas,etc.etc.-En cuánto a la mención de Australia,es muy endeble,dado que por historia;costumbres;idioma;nos es ajeno en un todo el Commonwealth.Y ya que cita Ud.el derecho,nosotros estamos del otro lado,es decir del derecho germánico que nada tiene que ver con el common law de los británicos.Vender vacas con una tasa de cambio fijada por el comprador no tenía beneficio alguno,salvo para un par de privilegiados,todo lo fijaba el comprador,la cantidad de vacas,los seguros,los embarques,el tipo de cambio.Que la justificación de tamaño estatuto del coloniaje sea la crisis de los 30s. y todo eso,es muy poco creíble,dado que justamente en esa década fue cuando se radicaron los grandes capitales norteamericanos,trayendo formidables inversiones,a guisa de ejemplo podemos citar a Dunlop;Johnson & Johnson;Dupont ;Frigidare;Philips;Firestone;Coty y muchos más.No nos traguemos la píldora de la crisis,Por último el derecho Internacional Público estriba aunque muchos no lo sepan en los opúsculos de Kant sobre la paz perpetua,el equilibrio y la alianza de naciones,las cuales se comprometen a renunciar a avasallar a las demás,en esos postulados se basan las naciones Unidas,utopías en camino-

  • 21. Humberto Fernando Magallanes  |  17 julio 2013 en 11:19

    Muy analítico este comentario. Hace falta descubrir un mundo nuevo que los actuales dirigentes no lo muestran. Y no lo muestran, por que no lo conocen. Y no lo conocen por que no lo buscan. El Kitchnerismo, no trajo nada nuevo sino que revivió los 70. El radicalismo pretende revivir los 80, (que es preferible a los 70) pero no es suficiente para cubrir las espectativas de los que están cansados de lo viejo. Nadie habla de la naturaleza trascendente del hombre, que une al pobre y al rico. No es mas rico el que mas tiene sino el que menos necesita. Los políticos tienen que tener la sabiduria de no incentivar en consumismo sino el crecimiento. Crear fuentes de trabajo e incentivar la redistribución poblacional al interior del país, en donde hay mucho para hacer. El actual gobierno, en vez de crear unión entre la población, crea polarización y ello no coadyuva al crecimiento del país, al contrario, lo divide y un país divido no puede crecer. Crece si, el resentimiento y la corrupción. Y eso no favorece la paz social ni el crecimiento de la nación.

  • 22. Philo  |  17 julio 2013 en 11:22

    UTOPIA??? mmmm no será FANTASIA?

  • 23. Gustavo Romero  |  17 julio 2013 en 12:59

    No sabía que Prat Gay es un economista progresista, ni que Lousteau es un economista que no carece de audacia política.
    Disculpen, pero yo no veo con estos candidatos nada superador, nada mejor que lo que hay de kirchnerismo. Habrá que seguir proponiendo cosas, pero Prat Gay y Lousteau evidentemente no son la renovación necesaria.
    Votaré al Frente de Izquierda.
    Igual aclaro que no sé nada de política. Creo que deberíamos dejar de hablar de la coyuntura política al menos dos años.


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