La gobernabilidad futura (Perfil 16/6/2103)

16 junio 2013 at 9:55 15 comentarios

 

La gobernabilidad futura

 

Quienes critican el accionar de este Gobierno están de acuerdo en algunos puntos cruciales. Nos dicen que los problemas son la inseguridad, la inflación y la corrupción. Le agregan a estas falencias las pretensiones hegemónicas del kirchnerismo que no repara en avanzar sobre las otras instituciones que tienen la función de controlar al ejecutivo.

Se supone entonces que de llegar al poder, las fuerzas opositoras consolidadas en alianzas, frentes o coaliciones, adoptarán medidas para corregir el rumbo que, según lo enuncian, lleva a nuestro país a un callejón sin salida y a una futura crisis.

Para emplear un lenguaje médico, podemos decir que tienen razón en el señalamiento de los síntomas, pero no en el diagnóstico de la enfermedad ni en la confianza que depararía  la garantía de la terapia indicada para la supuesta cura.

Partamos de hechos históricos. Los modelos económicos de las últimas décadas tuvieron éxito durante un par de años. Luego comenzaron a hacer ruido y a mostrar desbarajustes en su funcionamiento. Por razones de conservación del poder, grupos de intereses políticos y económicos, en lugar de cambiar de rumbo y modificar las variables para enderezar el camino, prefirieron la fuga hacia delante para no pagar el costo político y la responsabilidad de un ajuste.

Optaron entonces por dejar que la inercia del sistema prosiguiera su curso hasta llegar a un fenómeno de aceleración que terminaba en una estampida previa a la explosión. Una vez la crisis desencadenada, las variables se ajustan solas y la mayoría de la población se empobrece a la vez que una minoría aprovecha el desbande para aumentar su capital.

Para no ser minucioso, basta recordar el Rodrigazo de 1975 luego del éxito del 73/74;  la crisis de 1980 con el fin de la Tablita y el fraude bancario luego de la plena ocupación laboral y el ordenamiento del 76/79; la hiperinflación de 1988 a 1991 luego del auspicioso Plan Austral; y el corralito del 2001 después de los logros de la estabilidad y la plata dulce de los primeros años del menemismo. En cada uno de estos casos, una vez que la tela se acortaba, de acuerdo al modelo de Procusto, sectores de la sociedad cincharon para su lado hasta que se rompió la soga y quebró el sistema.

Muchos auguran que vamos por el mismo camino. Pero para que este modo repetitivo y suicidario para resolver los desajustes no vuelva a ocurrir- si es que la amenaza de crisis  es posible de evitar en este contexto internacional que todos juzgan favorable por el hecho bruto de que los chanchos chinos comen soja y los chinos comen chancho – , es necesario plantear las dificultades en las que se vería enfrentada cualquiera de las fuerzas políticas en caso de gobernar.

Dejando de lado la discusión sobre la inevitabilidad, el aplazamiento o la inexistencia de un momento de quiebre, la gobernabilidad futura es un problema que es necesario plantear en el presente y no en el futuro cuando los tiempos ya no permiten demorarse en la acción y las demandas sociales se vuelvan extremas.

Ni el espanto ni la tranquilidad en momentos en que existe el peso, el dólar oficial, el dólar blue, el Cedin normal y el Cedín aplicado, al menos la preocupación.

Decir que el gobierno gasta demasiado y mal, es una verdad de perogrullo, es decir obvia a la vez que banal. Todo gobierno gastaría demasiado y mal. Y, además, no es del todo cierto. Desde la década del ochenta hasta el 2001, los gobiernos que se sucedieron tuvieron un gasto público de alrededor del 20% del PBI, y hoy, pesos más o pesos menos, la cifra es equivalente. Con el agregado de que una parte importante del gasto actual se destina al denominado gasto social, y en otras épocas al pago de los servicios de deuda.

Si se pretendiera bajar la inflación explicada por la emisión de billetes necesarios para solventar el gasto público total y mantener los niveles de consumo, sabemos por sentido común que el consumo mantiene a las fábricas funcionando y a los comercios abiertos.

Pero más allá del sentido común que puede variar hacia otros paradigmas de producción con inversiones en infraestructura financiados por la banca internacional luego de imponer condiciones de previsibilidad, rentabilidad y seguridad jurídica –  sabiendo que tecnología mediante el nivel de empleo que resulta es mucho menor que el de la industria liviana –  un análisis del gasto público de la administración actual, refleja un alto nivel de inelasticidad. Es decir con pocas posibilidades de bajar. El 88% del gasto se destina a lo que se llama gastos corrientes en su mayoría compuestos por salarios, jubilaciones y pensiones.

Por supuesto que habría mucho que filtrar para que el gasto sea eficiente y el nivel de productividad del empleo público superior al actual, claro,  a costa de despidos. No sería del todo injusto discriminar entre los pensionistas no contributivos aquellos que necesitan del aporte estatal por haber trabajado en negro con sueldos bajos y los que retiran dicho ingreso en auto tras haber evadido toda la vida. Como también sería loable que hubiera una selección entre quienes viajan con boletos subsidiados en lugar de beneficiar a lo que se considera una masa informe cuando no lo es.

Si cada centavo que recauda el estado fuera considerado como una joya, indudablemente habría menos para la reina o para la corona, llámese como se llame a la cúspide que gobierne. Sin embargo, los compromisos asumidos por este gobierno en términos de gasto social en asistencia por hijos, cobro de jubilaciones, sueldos estatales, subsidios, por más críticas que se hagan a la ineficiencia y claridad contable de su gestión, no podrán eliminarse.

El problema de la gobernabilidad en nuestro país depende de la puja distributiva y de la presión y el peso específico en lo político que diversos sectores ejercen sobre el gobierno de turno. Y ninguno cede su porción adquirida y va por más al considerar que no tiene todo lo que le corresponde.

Por eso si no se puede gastar sustancialmente menos, hay que recaudar más, en una sociedad en la que los más favorecidos, los “pudientes”, se quejan porque ya no dan para más con la carga tributaria.

Creer en un pacto de la Moncloa, en un consenso generalizado, en un contrato moral, en un consejo económico y social que acuerde medidas de ordenamiento y un plan de crecimiento equitativo que conforme a todos, suponer que se puede reestablecer la confianza con un nuevo elenco que presente sus promesas para el período que se inicia como si partiera del punto cero de la historia, es un sueño, demasiado liviano. Al menor ruidito, uno se despierta y vuelve a una realidad no tan suave ni tan dulce.

Todos aquellos que inician su campaña diciendo que con dos o tres medidas la Argentina despega, o que esto se arregla de un modo sencillo porque basta ser serio, etc, pregonan en el desierto. Por más que se asegure que si nos abrimos al mundo por el ancho tunel de la argentinidad ingresarán no sólo burbujas sino reales, yuanes y dólares.

Creer que la corrupción es un flagelo que una vez echado el flit de la denuncia y de los posibles juicios se despeja la desconfianza y se asegura una transparencia que nos salvaría como si nos gobernara el flautista de Hamelin, es algo ingenuo.

Suponer que el crimen organizado y la delincuencia marginal nada tienen que ver con presupuestos, sueldos de personal, inversiones en logística, es decir, más dinero para seguridad y más empleo y mejor educación, todo un combo que no se logra poniendo cara de malo, y menos anunciando que se está listo para gobernar ya porque se tienen planes al por mayor para ese y todos los problemas nacionales, que están trabajando hace tiempo centenares de equipos para solucionar todos y cada uno de los problemas o que hay en centros de estudios, fundaciones, clubes y logias, un sinfín de carpetas amontonadas con minuciosos análisis de cada uno de los sectores de la realidad nacional, y que no hace falta esperar más que el disparo de lanzamiento para que se pongan en ejecución paquetes de medidas…O sea, Mandrake presidente, que también tiene una “K”.

Para finalizar: sostener que la gente quiere un cambio y que ese cambio es posible, es ganar antes de competir.

Entonces, ¿a qué viene toda esta mala onda y este fatalismo amargo? Más allá de los guarismos electorales que podrán o no disminuir el caudal de votos oficiales e incrementar el de algún otro candidato, existe la necesidad de plantear las dificultades que se le presentarían a quien se ofrece como una alternativa mejor para un gobierno futuro, con el riesgo de provocar malestar en los triunfadores del mañana, y porque la dirección de nuestras preocupaciones no deben dirigirse al comportamiento del poder sino al funcionamiento de la sociedad.

No es muy probable que un nuevo personal gubernamental tenga un plan tan genial que convenza a todo el mundo, más si lo proyecta para los proximos veinte años, de acuerdo a esa parábola del largo plazo que a muchos les gusta diseñar para mostrar que son serios, lo que sí es probable es que ese plan se lo impongan desde los mismos sectores de poder de la sociedad. Y que no sea un plan, sino un precocido para salir del paso.

Como decía Michel Foucault: si un análisis nos desagrada porque nos hace sentir que estamos paralizados, sepamos al menos que no estamos anestesiados.

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Entry filed under: General.

Entrevista de la Agencia Paco Urondo (15/6/2013) ENTREVISTA DEL TRIBUNO DE SALTA ( 23/6/2013)

15 comentarios

  • 1. Sergio R.  |  16 junio 2013 en 10:12

    BIEEEN…un artículo trascendental y no solo critica K. Volvió al centro. Una masa. Abrazo.

  • 2. alicia  |  16 junio 2013 en 11:00

    Y entonces qué se hace?

  • 3. Elías  |  16 junio 2013 en 11:56

    Si el actual gobierno contó con una expectativa favorable, con un aval de confianza, fue porque encarnaba un cambio que era y sigue siendo necesario. Un cambio que podrá no tener dueños, pero que sí tiene responsables.
    La síntesis de sus mandatos ha sido formulada más de una vez. Se trata de imponer bases definitivas a nuestro desarrollo; de asegurar un crecimiento sostenido; de integrar la nación y la geografía argentinas; de promover la justa distribución de la riqueza; de perfilar una política internacional autodeterminada y soberana; de dar tono propio a nuestro mensaje cultural en el mundo interdependiente en el que vivimos. Estas no son expresiones retóricas; cada una de ellas exige la adopción de políticas muy claras, a las que se oponen naturalmente otras políticas, también fácilmente definibles. En realidad, detrás de cada uno de estos temas, se traba la lucha política -próxima ahora a una decisión- entre el kirchnerismo y la oposición; entre el cambio de estructuras y el mantenimiento de las viejas estructuras, entre la liberación nacional y el sometimiento nacional. entre la expansión económica y la asfixia monopolista, entre el florecimiento empresario y la desnacionalización empresaria.
    Los grandes intereses ajenos a la causa que defendemos, ganan sus batallas, sigilosamente. con solo impedir que avancemos. El gobierno nacional tiene en sí mismo. sin caer en la discrecionalidad, todos los medios de acción que le permiten ser vigorosamente, resueltamente, realizador y ejecutivo. Solo haciendo, realizando y ejecutando, en el ancho campo de las obras fundamentales del desarrollo tendrá su justificación la historia y el país.

  • 4. Claudia  |  16 junio 2013 en 16:15

    Profesor . no puedo acceder a partes de la página porque me sale un error de javascrp Dice nos epuede obtener la propiedad “O” línea 1398
    Aprovecho la oportunidad para Desearle Feliz día del Padre!!! en este lugar porque no pude hacerlo a través de contacto de la página
    Claudia

  • 5. Gustavo  |  16 junio 2013 en 18:47

    A mi ya me harto. Vote a Pino Solanas y ahora se junto con Carrio. Que tambien la habia votado en 2001 cuando todavia era creible. Vote al FAP y ahora unos se juntan con Prat Gay que no se que tiene que ver con esa fuerza, otros con el hijo de Alfonsin reeditando la Alianza que ya sabemos lo que paso. Asi que no tengo a quien votar.
    Ademas todos hablan de nombres, alianzas, peleas, etc pero nadie habla de lo que harian. Como bajar la inflacion, mejorar el transporte, el deficit de energia electrica, la educacion, etc.
    Asi que en la boleta pondria a Carusso Lombardi. Por lo menos salvo del descenso a Racing, Tigre, Quilmes, San lorenzo, ahora va por Argentinos jaja

  • 6. veronica  |  16 junio 2013 en 19:30

    Me encantó el remate optimista del final, una burbuja de oxígeno en un tanque de dióxido de carbono listos para ser inhalados -siguiendo en el contexto hospitalario de la cita-.

  • 7. santiago  |  16 junio 2013 en 21:19

    Muy bueno el post, me gusto mucho, sirve mucho creo. Ser realista siempre sirve. Muy bueno lo que dice Elías también.
    “…y porque la dirección de nuestras preocupaciones no deben dirigirse al comportamiento del poder sino al funcionamiento de la sociedad.”
    Esa frase, ese párrafo esta muy bien.
    Sobre el tema de los análisis y la gente anestesiada, el problema -solo por indicar algo nomás- es que justamente a veces en los análisis si nos vemos, creemos, sentimos justificados por nuestra inteligencia, nos quedamos paralizados y esta parálisis justificada es otra forma -aunque elegante- de estar anestesiado.
    un saludo.

  • 8. Juan Martin Masciardi  |  16 junio 2013 en 23:18

    una palabra: lúcido. cuando en griego I, tuve que leer la Odisea, hubo una imagen que siempre, hasta hoy, me deja perplejo, es conocidos por todos: odiseo entre escila y caribdis. cuando veo a quienes aspiran a gobernarnos en el futuro o los actuales ministros, con su retórica y demás, pienso en esta imagen. una coyuntura trágica, es la de aquel que debe elegir sólo entre males menores. un abrazo profesor. sin embargo: ¨Como decía Michel Foucault: si un análisis nos desagrada porque nos hace sentir que estamos paralizados, sepamos al menos que no estamos anestesiados¨.

  • 9. Hector  |  17 junio 2013 en 3:30

    Nada nuevo bajo el sol.ke si mediano.corto.largo plazo?!!!ya sabemos como termina la pelicula.la chica no besa a lanata y este se da un sake de merca.jaja.abrazo!

  • 10. rib  |  17 junio 2013 en 15:56

    un espectro se cierne sobre la argentina
    el espectro del futuro contingente aristotélico

    un nuevo personal gubernamental

    meet the new boss
    same as the old boss

    la nueva serpiente de la sabiduría elevada a la adoración
    sóio se ha despojado de esta manera sin dolor
    de una piel ya ajada

  • 11. ezequiel amaro  |  17 junio 2013 en 16:10

    Adhiero opinión

  • 12. Alejandro A  |  18 junio 2013 en 20:22

    Aunque por momentos el artículo no dá tregua, el párrafo 21 es clave; Consideremos un triunfo poder seguir discutiendo con quienes quieren que nada cambie. Con la corrupción no puede haber ningún tipo de transacción;
    Resignarse es peor que la corrupción misma.

    Si bien es cierto que con dos o tres medídas la Argentina no va a despegar, sin proyectos ni metas, no hay necesidad de despegar, ni hay Argentina.

    Los mas favorecidos no sólo ” dán mas” sino que tienen que empezar a pagar impuestos, que es justamente lo que no han hecho en estos últimos años

    Vieja disyuntiva virreinal: abrírse al mundo y cobrar impuestos a lo que entra y a lo que sale o seguír contrabandeando?

    Gastos sociales hay desde hace muchos años en la Argentina. Han venido creciendo por ampliación de partidas y por ampliación del concepto. La inversión social en cambio, no solamente debe ser mantenida sino que puede y debe ser mejorada y reconfiguarada como derecho universal . No tanto en función de la gobernabilidad sino por ser imprescindíble para la construcción del futuro.

    Canadá, que tiene un enorme flujo migratorio anual -no de Noruega o Finlandia sino de Bolivia, México o Paraguay- otorga un subsidio de 4500 dólares por nacimiento y 1.000 dólares por desempleo mensuales.
    (Michael Jean, una mujer afroamericana escapada de Haití a los once años, fue gobernadora General de esa nación, hasta el año 2010)
    No es que entre el modelo y el neoliberalismo menemista no hay nada. Hay un mundo que nos escamotean todos los dias…formas civilizadas de vivir y de gobernarse

  • 13. Mariano  |  21 junio 2013 en 22:54

    Acá está la clave de la mentira: te copio Alejandro A:

    No es que entre el modelo y el neoliberalismo menemista no hay nada. Hay un mundo que nos escamotean todos los dias…formas civilizadas de vivir y de gobernarse

    Este es el engaño del relato, el que nos tiene estancados por el miedo que infunde a quienes se lo creen.
    Usan ese sufrimiento que está en las memorias para convencer q son la única opción.
    Tildan a toda la oposición de ser eso.
    Y los dormidos opositores no saben dirigirse al pueblo.
    Como dijo Juan José Sebreli: No tienen relato,
    y el relato es imprescindible!!

    A pesar, tengo esperanzas

  • 14. Francisco  |  22 junio 2013 en 18:01

    “No debemos temer al Maligno cuando nos dice que nada podemos hacer contra la violencia, la injusticia y el pecado.” Papa Francisco

  • 15. Elías  |  23 junio 2013 en 9:23

    Estoy de acuerdo con Francisco: la lucha contra el Maligno debería darse en todos los frentes. En todos los órdenes de la vida deberíamos enviar a los diablos rojos a la B.


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