Periodismo y poder (Perfil 23/12/12)

23 diciembre 2012 at 7:53 21 comentarios

Los libros recientemente editados “Sarmiento periodista” de Diego Valenzuela y Mercedes Sanguinetti y “Aquel Periodismo” de Daniel Muchnik, nos amplían la perspectiva desde la cual analizamos la relación del periodismo con el poder político en la Argentina. El primero recorre la lucha política de Sarmiento que en la escritura periodística tuvo su principal canal de expresión. El periodismo del siglo XIX era necesariamente militante. Nada tiene que ver con la militancia de la que se habla hoy. El nuestro era un país de analfabetos. Las cifras que dan los autores son impresionantes. De acuerdo al censo de 1869 el 78% de los mayores de seis años no sabía leer ni escribir. Trasladar aquella sociedad a la nuestra o sobreimprimir la actual sobre aquella, de acuerdo al juego revisionista que satisface a los ideólogos del poder, es una impostura. No sólo porque en los tiempos de Sarmiento no existía el llamado periodismo profesional o independiente forjado con el auge de las clases medias y de la educación universal de decenios más tarde, o de la “educación popular” como la llamaba Sarmiento, sino porque el país que se estaba construyendo no era éste que hoy habitamos tras un lento y persistente proceso de demolición, para parafrasear a Scott Fitzgerald en su “Crack Up”.

El libro retrata las luchas de lo que se denominaba facciones políticas que tenían en Rosas, Urquiza, Mitre y Sarmiento sus nombres relevantes hasta la llegada de Roca que le dio al país los límites territoriales y la estructura definitiva como nación. Para quien es un aficionado a la historia argentina y no un erudito ni un buscador de justificaciones para posturas fanatizadas, y quien no considera que la historia es un sucedáneo de la religión ni en términos de verdad ni en los de redención, lo que más llama la atención es un personaje que tiene escasa prensa en nuestra historiografía si la comparamos con la de los otros jefes políticos de la época, me refiero a JJ.Urquiza. Porque si se trata de la lucha entre el centralismo porteño frente a las provincias confederadas – para dejar de lado la ambigüedad de la dupla “unitarios-federales”- , es posible que el enfrentamiento entre Mitre y Urquiza haya sido más decisivo en lo que respecta a la geopolítica nacional, que la sobreinterpretada división entre sarmientistas y rosistas. Es decir la batalla de Pavón y la renuncia de Urquiza a apropiarse del poder de la república para instalarlo en las orillas de los ríos litorales e inclinar la balanza del desarrollo económico hacia la región oriental y de allí al centro del país vía Córdoba.

La lucha de los caudillos contra el poder central, ya fuere el administrado por Rosas o por el mismo Sarmiento, a pesar de los intentos de éste último por llevar a cabo una reforma agraria y debilitar a la clase terrateniente, no se entiende si se parte de una estrategia nacional autónoma que difícilmente pudiera plasmarse en un programa desde el NOA – con Quiroga o Peñaloza – fruto de la elaboración de estancieros de una zona que quedó huérfana de posibilidades de despegue económico luego de que el Alto Perú y las minas dejaran de ser las fuentes de riqueza de la región. Pero el litoral bien podía constituirse en un motor si no dominante al menos complementario del Buenos Aires portuario y repartirse las zonas de influencia de una república más equilibrada en términos federales.

País soñado, país perdido, de todos modos los historiadores del siglo XIX – que son los que más abundan en un país que se disputa calles, trenes y plazas en una indecidida e inconclusa guerra de nombres – podrán confirmar y desmentir estos dichos y tantos otros por decir sobre las gestas de hace siglo y medio.

Valenzuela y Sanguinetti señalan con insistencia las rabietas de Sarmiento frente al maltrato de la prensa durante su gobierno, y destacan que a pesar de la escasez de lectores la multiplicación de periódicos por habitante era una de las más altas del mundo, entre las se contaban no sólo las críticas a su gestión, sino las caricaturas, la difamación y la sorna hacia el gran sanjuanino convertido por la sátira en un personaje megalómano y pintoresco.

Sarmiento murió leyendo y escribiendo con la tristeza de no ver convertido a su país en un bastión civilizatorio como el que había conocido en el EE.UU de los pioneros del capitalismo que revolucionaría todo el siglo XX, hasta nueva fecha, la que desconocemos y sólo alcanzamos a vislumbrar cada vez que en el horizonte asiático despunta el sol naciente.

El libro de Muchnik nos toca más de cerca. El período del que nos habla es el de su misma vida periodística. Se inicia a mediados de los años sesenta hasta hoy. Casi medio siglo de actividad en los principales diarios y semanarios del país. Muchnik es un rara avis del periodismo nacional. Por un lado es un especialista de economía que defiende las posturas de la escuela de economía estructuralista, heterodoxa y antimonetarista que constituye la base del progresismo político argentino, desde la corriente nacional y popular, al radicalismo, el grupo Fénix y sectores del kirchnerismo. Su adhesión al desarrollismo también es clara sino la oscureciera que aquella vertiente de las políticas nacionales duró lo que duró el fugaz gobierno de Arturo Frondizi – 1958/62 – y que fue el último intento con alguna vía de realización de cambiar la matriz productiva del país.

Las críticas de Muchnik a la política económica actual convergen en su disconformidad por la superficialidad de una prédica de “crecimiento con inclusión” cuando la matriz agropecuaria y de poder concentrado en capitales multinacionales, ha quedado intacta. Por lo que, estimo, que el aporte de Muchnik al periodismo nacional no sobresale por sus contribuciones al periodismo económico – a pesar de que en tiempos de Martinez de Hoz y de Menem fue un solitario adelantado en cuanto crítico del modelo neoliberal cuando el silencio o la aprobación de las fuerzas vivas de la sociedad civil eran mayoritarios –sino en lo que considero sus valores humanistas y su aporte a nuestra cultura.

Muchnik es otra voz. Ve a nuestra historia reciente con otros ojos. No odia. No denuncia a diestra o siniestra. No fue parte de las divisiones que conmocionaron a nuestro país. No es peronista. No es antiperonista. Hasta el psicoanalismo imperante en sus años mozos lo aburría. No lo dice, pero sólo falta que le sea indiferente el futbol para ya no saber qué tema de conversación le era ameno.

No se plegó al entusiasmo revolucionario de los setenta y sobrevivió mal que bien a la dictadura del Proceso. Se autocensuró, como se autocensuraron todos aquellos que no se fueron del país o quienes se opusieron a la dictadura sin poder decirlo como querían hacerlo, mientras sabían de la desaparición y del asesinato de sus colegas.

Muchnik no ignoraba de qué se trataba aquello que acontecía a su alrededor y los riesgos que todos corrían.

Trabajó con Timerman, con Magnetto, tuvo de jefe a Morales Solá, y a pesar de críticas y distancias que establece, habla con respeto de cada uno de ellos. Manifiesta su admiración por muchos de sus compañeros de trabajo desde Heriberto Kahn a Hermenegildo Sábat. Los lectores que lo leímos en Perfil hace cierto tiempo en un texto en el que describía su trabajo en el diario Convicción apadrinado y pagado por el almirante Massera, pudimos apreciar la altura moral de quien no le tiró huesos a los perros pero que tenía la suficiente dignidad para no disfrazarse de héroe. El relato, reiterado en el libro con nuevas precisiones, de cómo se armaba aquella publicación, de quienes eran sus compañeros, de qué tipo de mano de obra trabajaba en los talleres de impresión, permite para quien tenga el coraje de sacarse ciertas vendas de los ojos, tener una visión algo menos embaucadora del estado de la opinión pública en los años en que se mataba en las calles y en los centros de detención.

El cocktail argentino que complace a la comunidad cultural consiste en dos medidas de pensamiento nacional, popular y antiliberal, y una medida de arte de vanguardia. El periódico del Almirante Cero, como lo llamó en su libro Claudio Iriarte, sabía qué y a quien convocaba cuando seducía con dar vía libre a la irreverencia por la pacatería videliana y la denuncia de los copetudos del neoliberalismo.

Muchnik habla con aprecio de mucha gente, desde Jorge Altamira en quien reconoce a un avezado economista, de Herman Schiller y Magdalena Ruiz Guiñazú. Por supuesto que no olvida la muerte de J.L. Cabezas en los tiempos en los que Menem decía que nunca hubo mayor libertad de prensa en la Argentina, sino que recuerda – lo que se sabe menos – los ataques físicos a Marcelo Bonelli y Santo Biasatti, además de López Echagüe y otros más.

Nada gentil dice sobre la conducta del gobierno radical en tiempos de Alfonsín respecto del periodismo en el que – nada nuevo se inventa bajo el sol –  escatimaba avisos oficiales en publicaciones críticas y denunciaba al periodismo que no le era fiel como enemigo de la democracia. Por lo visto los ocupantes del poder ejecutivo que se adueñan con estilo maniqueo de los valores – ya sea los de la libertad como los de la inclusión – son una tradición telúrica de nuestra educación democrática.

Que los dos periódicos críticos que se atrevieron a denunciar hechos aberrantes en nuestro país durante la dictadura del Proceso fueran, según lo señala, Nueva Presencia de Herman Schiller y el Buenos Herald de Robert Cox y James Neilson, debería sorprender a los adalides del nacionalismo argentino que declararon enemigos de la patria soberana a los británicos y a los judíos.

Agradece el préstamo que le otorgó su empleador Clarín a través de su gerente Magnetto – del que nos enteramos que fue secretario de Frondizi y protegido de Rogelio Frigerio – para que comprara un departamento para sus hijos una vez que murió su esposa en un accidente de Aliskafo. Agradece a Morales Solá que haya protegido a sus periodistas en tiempos de persecución militar hasta al punto de haberle dado su nombre a uno de sus hijos. Considera que Jacobo Timerman podía haberle agradecido a su vez los pasos que dio junto a Mario Diament ante Martinez de Hoz para salvarle la vida. Recuerda el secuestro de Mario Mactas y rinde homenaje a sus compañeros desaparecidos de La Opinión, diario al que considera liminar en la historia del periodismo argentino.

Tiene la deferencia de nombrarme por única vez porque se me ocurrió resaltar la labor televisiva de Horacio Pagani. Le estoy agradecido por la mención que me obsequia, aunque estén lejos de agotar mis esfuerzos editoriales y, además,  como dicen el Gato y el Zorro: qué le hace otra lancha al Tigre.

No está de acuerdo con que el diario Clarín haya silenciado el secuestro y la desaparición de personas durante la última dictadura y da ejemplos del hecho por lo publicado en el medio en tiempos en que las comisiones de derechos humanos llegaban al país o cuando reproducía denuncias del Herald, como también se opone a la versión oficial sobre el apremio a la familia de los Graiver- Papaleo para expropiar Papel Prensa y reconstruye la historia de las ofertas de venta meses antes de que se conociera el vínculo del banquero con las organizaciones guerrilleras.

No se ha dejado seducir por la picaresca de Asís en su Diario de la Argentina, libro que produjo desastres conyugales, levantamiento del secreto alcohólico de muchos periodistas y otras fallas que considera de lealtad y de falta de código al decir de los futbolistas.

Le da pena lo que hoy pasa con un periodismo que poco tiene que ver con el que conoció en los comienzos de su labor profesional. La libertad de prensa con intimidación no le despierta mayores simpatías. Cree que el poder concentrado es inevitable en un mercado que exige inversiones cuantiosas para que se produzca información actualizada en medios masivos de comunicación.

Debería haber pocas dudas acerca de que a los oligopolios se los combate con la ley de la competencia antitrust. No hay democracia sin competencia, ni democratización con tutela estatal. Eso no lo dice Muchnik, eso lo digo yo, quizás con su acuerdo.

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Llegó el verano (Perfil 22/12/12) EL LOCO CHÁVEZ. (revista El Amante Cine 18/2/ 2003)

21 comentarios

  • 1. magu  |  23 diciembre 2012 en 10:38

    DANIEL es hermano de ANA MARÍA, la conductora de BUENAS TARDES MUCHO GUSTO (quien hizo mucho por la restauración de la democracia, y es fundadora del FESTIVAL LA MUJER Y EL CINE) , tienen un hermano cineasta en FRANCIA. Me gusta, porque tiene un estilo muy educado, pacífico y educado para escribir y para hablar en la tele. Pero en momentos excepcionales también son necesarios los periodistas con una forma de ser más dramática, para que mayor audiencia se entere de lo que pasa. Y periodistas como él, aportan una valiosa fuente de información para aquellos que hace programas para todo el país. No deberían decir malas palabras ni hablar con tono prepotente los periodistas televisivos, hace mal a todos (tampoco mentir).
    Ayer en PERFIL publicaron una solicitada UNA FUNDACION DE PERIODISTAS, apoyando a HERMENEGILDO SABAT, y firmaba él pero mi duda es (porque han hablado como si hubiera fallecido ) ¿le pasó algo?.
    Lamento que no saliera mi saludo navideño, FELICIDADES Y PAZ PARA TODOS.

  • 2. Rosa  |  23 diciembre 2012 en 10:50

    Curiosidades de la historia
    Los aficionados a la numismática, más precisamente a la rama de esa ciencia denominada medallística, hemos visto en algunos libros y catálogos afines a la temática mencionada, medallas acuñadas en estaño con la imagen caricaturizada de Sarmiento. Estas curiosas piezas llevan la siguiente leyenda: “El Emperador de las Máscaras”. Lejos de lo que puede suponerse, no se trata de una medalla satírica impulsada por políticos opositores, sino que se trata de un reconocimiento a modo de homenaje de una de las murgas o comparsas participantes del carnaval de 1873. El gesto adusto de Sarmiento que prevelece en casi toda la iconografía del prócer, no era óbice para que éste se tomara sus momentos de diversión y tal es así que fue uno de los grandes impulsores de los festejos del Carnaval. Se dice que los carnavales porteños más destacados tuvieron lugar durante su presidencia entre los años 1868-1874. A diferencia de los gobernantes actuales, el Ilustre Sanjuanino solía participar de estas fiestas populares pues consideraba que la risa y el juego eran parte indisoluble de la educación de las personas.

  • 3. mARCELO  |  23 diciembre 2012 en 12:00

    si y una ves se le acerco un músico , le mostró una partitura y Sarmiento que era un vago y mediocre entendedor de algunas actividades ,dijo que esa partitura para el eran negros saltando un alambrado .un irónico el ideologo entre “otros” de 200 años de un país chiquito bien chiquito .Sigo recordando aquel programa que conduce M laura Santillan, en el mismo recuerdo que Savater dijo algo que fue iluminador para entender la historia nuestra ,el gallego dijo lo siguiente “¿Como puede ser que un país tan chico como Japón tanto y un país geograficamnete potente como Argentina tan poco ? quizás. si Savater estudia algo de historia argentina se daría cuenta y estaría de acuerdo conmigo en que Argentina vivió 200 años en estado de interpretado (de aquí que sea un país con tantos psicologos) un país chiquito ,que luego la posta la agarraron mamarrachos de intelectuales.conservadores católicos arrodillados a los que interpretan el mundo y ellos se agachan y obedecen ,hasta uno podría decirles. bueno muchachos pongasen rodilleras si se van a agachar tanto ,algunos apostaban por los golpes de estado ,eran unos genios ,hicieron 6 7 8 barrios para algunos privilegiados y el resto a cantarle a la mona jimenez

  • 4. mARCELO  |  23 diciembre 2012 en 12:19


    ya viene el comentario

  • 5. Lina Altieri  |  23 diciembre 2012 en 12:51

    Lo que cuesta deshacerse de los tranquilizantes estereotipos. Sarmiento hacedor, pero asesino de gauchos; Urquiza vencedor de Caseros, etc.
    Y, claro, Muchnik es de algún modo inclasificable para quien necesita clasificar.
    Hay seres que, gracias a Dios, están en el mundo para mejorarlo, embellecerlo, profundizar su comprensión, sin que sus diplomas académicos o carreras tengan mucho que ver. Hobsbawm, Russell, Daniel, entre otros, se resisten tenazmente a servir de cómodo soporte en esa necesidad de rotular.
    Lina

  • 6. mar  |  23 diciembre 2012 en 15:25

    Sin dudas, libros para leer.
    Pienso que esta revisión muestra que caraturizar al gobierno o a un presidente, no arranca con el maléfico Clarín de Magnetto, ni mucho menos con Sabat, quien siempre demostró su creatividad artística asociada a la mirada específica periodística.
    Sólo a una mediocre como Cerrutti se le puede ocurrir semejante acusación.
    Y sólo a los falseadores de la historia se les puede ocurrir denostar a un diario que sabemos -más allá que como TODOS los grupos periodísticos “prestidigita”- defendió las ideas desarrollistas.

    Muy buena nota!

  • 7. mar  |  23 diciembre 2012 en 15:26

    anque las orgías!

  • 8. Rosa  |  23 diciembre 2012 en 17:42

    Mar, justamente de allí viene la conocida frase “Si yo te digo que es carnaval, vos apretá el pomo”.

    mARCELO, es imposible decir algo medianamente inteligente en un programa conducido por M.L. Santillán.

  • 9. Juan Martin Masciardi  |  23 diciembre 2012 en 18:30

    Estuvo por San Juan el señor Diego Valenzuela presentando su libro, fue invitado por los amigos de la biblioteca franklin. Tengo muchas ganas de leer su libro pero aun no lo hice. Tengo prioridades, por eso no he comprado el libro. La propuesta es màs que atractiva, quizá menos conocida, la imagen de un sarmiento periodista creo que ha sido poco desarrollada. Aun hay mucho por escribir.
    Yo estoy leyendo los viajes de sarmiento(lectura de verano). En cuanto este en condiciones de hacer un aporte, les escribo una pequeña referencia. Saludos!

  • 10. mARCELO  |  23 diciembre 2012 en 20:56

    convengamos que el dibujo de Sabat es bastante impactante , pero en primera instancia a las que tendría que impactar es a la mujer , vos viste bien el dibujo?? o esdtas confundida con gaturro ??

  • 11. Rosa  |  23 diciembre 2012 en 22:03

    No tengo la menor idea de quién es la diputada G.Cerutti, pero leo que ha escrito un tuit en donde considera que el dibujo de Sabat es algo así como “una exhaltación de la violencia de género”.
    Todos podemos tener errores ortográficos, podemos olvidarnos alguna tilde o confundir una s por una z, Pero escribir “exhaltación” es casi de semi-anafabetos. Semi-analfabeta que gana 80.000 pesos por mes. ¿Cuántos Sarmientos nos harían falta para alfabetizar a buena parte de la clase política actual?

  • 12. mar  |  24 diciembre 2012 en 0:31

    mARCELO
    Hay que cortarla con la superficialidad y la estupidez.
    Es un planteo superfluo frente a la gravedad de lo que está ocurriendo, y estúpido porque cualquiera se da cuenta del carácter simbólico que tiene representar las disputas políticas como una pelea en un ring.
    No me impacta en lo más mínimo como mujer, sí como ciudadana, porque me muestra un planteo político de violencia, algo en lo que insistentemente se ha esmerado el gobierno kirchnerista en imponer.

    Francamente me alarma que ante tantos signos de la realidad, varios como vos, sigan en una nube de fantasía (para ser educada).

  • 13. mar  |  24 diciembre 2012 en 0:38

    jajajaaa Rosa!

    mARCELO,
    Sarmiento te reprobó la redacción. A Marzo directamente!

  • 14. Lu  |  24 diciembre 2012 en 0:48

    estoy totalmente de acuerdo con mar, realmente me impresiona la forma superficial con que tratan estos temas que son verdaderamente dramáticos.

    hubo al menos 10 muertos durante los saqueos, además de muchas familias que tenian pequeños negocios, y han perdido toda su mercaderia, producto de muchos años de esfuerzo y trabajo, no solo saquearon grandes supermercados

    toman todo a risa, claro, es una forma de banalizar el mal, para q todo pase… como siempre, pero es muy grave lo q esta pasando en pais, muy triste .. despues siguen los k su camino como si nada hubiera pasado, atropellandonos a todos… y siempre recordando los muertos ajenos / q no lo son tanto) …. de dualde o de la rua , pero ellos ya los han superado ampliamente

  • 15. Lu  |  24 diciembre 2012 en 2:37

    muy buena nota, Sarmiento, un genio, como escritor, periodista, politico, estadista .. al lado de los q estan ahora realmente dan ganas de llorar

    lo de Muchnik tambien muy interesante, una mirada inteligente e imparcial, lo q dice del diario de massera, donde trabajaban los periodistas montos.. ?.. paradojas de la argentina … un asco

    tambien es importante destacar los pocos q se jugaron en la dictadura, q ahora son tildados de gorilas, como james neilson..

    mientras los “progres”, los q ahora se llenan la boca hablando pestes de los milicos en ese momento se quedaron bien calladitos y se rajaron al sur, e incluso firmaron solicitadas agradeciendo al proceso militar, me refiero a la presidente y su marido

    aunq el escrito no hace referencia a la actualidad prostibularia del periodismo oficial, esta buena la reflexión final del maestro : “No hay democracia sin competencia, ni democratización con tutela estatal.”

    quisiera recordar también al periodista Santiago Pinetta, un hombre grande, con una extensa trayectoria en los medios gráficos, q investigó el caso IBM-Banco Nación, en el q se recuperaron 7 millones dólares de coimas, en parte gracias a él, q fue quien empezó a investigar.. y dps quedaron todos libres .. y él en la calle, sin trabajo y perseguido por la mafia .. en fin

  • 16. Lu  |  24 diciembre 2012 en 2:39

    pobre, literalmente, en la calle… mendigando

  • 17. Ignorante primero  |  24 diciembre 2012 en 10:11

    Si vamos a hacer una cuestión de género, la que le dejó el ego en compota fué otra mujer, esa de la venda que está en el Palacio de Justicia.

  • 18. mar  |  24 diciembre 2012 en 12:55

    jajajaa genial!

  • 19. Gustavo  |  25 diciembre 2012 en 11:50

    Yo creo que Sarmiento, a pesar de algunas cosas que habra dicho o no fue uno de los principales proceres que tuvimos. Creo el telegrafo, no se cuants periodicos, el observatorio asrronomico de Cordoba, era un ferviente impulsor de la educacion, el desarrollo, el progreso. Si no fuese por el todavia esteriamos enfrentandonos ente unitarios y federales jaja
    Y en cuanto a Daniel Muchik se que escribio varios libros de economia, historia y politica. Pero yo como no leo libros relacionados a esos temas ( ya bastante tengo las noticias de todos los dias) mucho tampoc se de el.

  • 20. george  |  26 diciembre 2012 en 12:28

    Todos sabemos,poco más,poco menos,que Sarmiento escribió “El Facundo” en periódicas entregas desde “El Progreso” de Santiago,y no obedeció a un raptus literario ausente de intencionalidad,su escritura era mas un manifiesto que estigmatizaba la brutalidad de Rosas que la del estilista experto en prosa.Para eso sirve un diario ,para combatir,él mismo lo consideraba un arma.Siempre que escribimos combatimos.

  • 21. Ma.Cristina  |  26 diciembre 2012 en 14:26

    Regalo de fin de año para Lorenzetti (corte suprema) Si no hace lo que le dicen video marginal se hace público (fuente Jorge Asís)


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