Información y Opinión (Perfil 9/12/2012)

9 diciembre 2012 at 7:40 16 comentarios

Hay una crisis del periodismo. No sólo se trata de que la profesión cambia por las transformaciones tecnológicas sino de un desconcierto respecto de su función. Los periódicos en papel ven menguados sus lectores. La gratuidad de algunos de ellos no compensa las pérdidas económicas del sector. Es sabido que las empresas periodísticas pasan a ser parte de sociedades accionarias que agrupan rubros de actividad que nada tienen que ver entre sí. Pertenecen como un negocio más a multinacionales globalizadas. Por otra parte, los grupos de poder con ambiciones de liderazgo compran medios de comunicación con el objetivo de pesar en la opinión pública y convertirse en un factor de presión.
Las escuelas de periodismo enseñan la “cocina” de la tarea profesional que consiste en operaciones de taller para las que importa más ser testigo y hasta protagonista de las primicias que especialista en algún rubro del interés público por el estado de las cosas.
La sociedad del espectáculo se apropia de la actividad y produce tantas estrellas de la información como la que genera la industria del entretenimiento. Dentro de esta nueva configuración mediática, una de las novedades respecto de la imagen del periodismo en nuestro país es que de su función pastoral de los noventa – ser representante de la gente respecto del poder a la manera de los profetas del Antiguo Testamento que denunciaban el mal terrenal en nombre de Dios – hoy en día se la concibe como un engranaje funcional al mundo del dinero por lo que se considera a su portavoz como un vicario. El periodista de pastor que oficiaba su misión en nombre de la verdad, se ha convertido por el cambio de valores en nuestra cultura en un profesional que miente al servicio de las corporaciones.
El mundo laboral ha quedado dividido de acuerdo a un sentimiento generalizado entre mercenarios y militantes.
Uno de los síntomas de esta crisis es el debate que se ha generado sobre cuál es la misión del periodista de acuerdo a una bisectriz que divide el informar del opinar. Los mismos periodistas y expertos en comunicación insisten en que el “deber” del profesional es informar y separan tajantemente este acto de la expresión de una opinión.
Daré las razones de mi discrepancia con este punto de vista.
No existe una entidad universal con el nombre de información. No hay información a secas. Es cierto que es irrisorio dudar de que la realidad existe. Hay cosas que suceden. Pero desde el momento en que se las nombran no basta una nomenclatura. Los hechos no llevan una etiqueta en su espalda. Informar es una actividad que no anula la subjetividad del informante, carece de un método cuyos pasos están previamente diagramados, y es una construcción que se compone con piezas diversas. Su modo de enunciación puede ser polifónico o monológico. El recorte que se hace de la realidad es sesgado o ampliado. Se puede presentar como un conjunto de dilemas con sus dificultades específicas, o como el resultado de una matriz ideológica que repite su molde cualquiera que sea el acontecimiento considerado. La información puede ser contrastada o dogmática, es decir, puesta en tensión con otras informaciones, o presentarse como calco de una supuesta realidad. La elaboración de un marco analítico busca ordenar la multiplicidad de un conjunto inacabado, o, por un camino divergente, adopta el esquema binario moralizador. La información puede ser problemática con el fin de mostrar las dificultades del análisis, o constituirse en un mero soporte de una posición tomada. Por lo que la información es – extremando los atributos – cruda, en el sentido de sin clausura, o, por el contrario, precocida: dispuesta sólo para calentar los ánimos e inmunizar las mentes.
Por eso no podemos hablar de información como si ésta fuera un cúmulo de datos. La supuesta descripción pura y neutra de una situación compleja no dice nada. No sería más que una taxonomía que poco se distinguiría de un rompecabezas.
Un texto periodístico no se diferencia de un texto histórico (análisis de la actualidad del pasado), y la controversia respecto de su validez cognitiva es similar en ambos casos. La distinción entre hechos y valores común al análisis de los fundadores de la sociología, Émile Durkheim y Max Weber, o la que es habitual en la hermenéutica entre los criterios de verdad y el arte de la interpretación, en ambos casos, constituyen callejones sin salida, o, a lo sumo, no más que excitantes discursivos.
Por otra parte, una opinión es hueca si no trasmite alguna información. El “parecer” de quien sea, sólo puede interesar al público si quien lo emite es una personalidad o una autoridad de prestigio. Como consecuencia, la calidad del punto de vista emitido queda convertido en una cuestión de investidura.
Una muestra de esto último se comprueba en la frecuencia con las que aparecen las firmas de “notables” en las columnas de opinión.
De todos modos, desde el momento en que la televisión trasmite la noticia de la emergencia de un acontecimiento en el instante mismo de su aparición, el lector no va a buscar en un texto matinal el titular y la entrega literal de lo sucedido. Quiere interpretación. Por eso en la expresión gráfica de la información se busca el punto de vista de un columnista ya que la presencia del suceso se repite hasta el hartazgo en lo audivisual y se completa con imágenes a lo largo de la jornada.
Por eso, en el texto periodístico tiene poco sentido trasmitir un hecho como lo hace una agencia de noticias de los tiempos del teletipo.
En lugar de la falsa alternativa establecida por especialistas en comunicación entre opinión e información, es conveniente reemplazarla por una categoría más simple y precisa: análisis. Un buen análisis depende del estilo de la escritura – todo texto sea cual fuere su género, es una experiencia literaria -, de la diversidad de sus fuentes de información, de la documentación aportada, de las correlaciones derivadas de sus argumentos, de la riqueza de la contextualización, de la explicitación de los antecedentes, del alcance polémico de lo enunciado, y de la honestidad intelectual del autor. Esto último es un aspecto nuclear ya que se relaciona con el sentido crítico y su ruptura con las posturas apologéticas.
La diferencia entre creencia y pensamiento, como la afirmación de que el sentido crítico es reflexivo, porque incluye la autocrítica en caso de que ésta fuera necesaria para revisar anteriores afirmaciones, permiten que el análisis se configure como una función de conocimiento en nada absoluto y en todo conjetural.
No se trata de ser neutral ni de eclecticismo, por el contrario, todo pensar es valorativo, en el sentido de asertórico y contingente. La transitoriedad y la evidencia de los procesos de transformación de las cosas, no impiden que tomemos posición frente a los acontecimientos.
Sin embargo, si se concibe la labor periodística de acuerdo a una versión puritana por la que sólo priman intereses o egoísmos maliciosamente distribuidos, o como parte de un dispositivo de guerra en cualquiera de sus manifestaciones, ya sea la lucha de clases, la resistencia al Imperio, la liberación de los pueblos, en nombre de valores intocables o sacros, o como un arma contra un eje del mal, entonces la práctica periodística se ejerce al servicio del algún Príncipe, de la legitimación de un poder y en una forma de sometimiento y engaño. Es decir, en una práctica del cinismo político.
No hay contradicción entre puritanismo y cinismo, como no la hay entre militancia por una causa y estafa ideológica. Los entramados institucionales de los Ministerios de la Propaganda y las secretarías de Cultura, tienen larga data. Si se dice que todos respondemos a intereses privados, o al servicio de una causa, cualquiera que ésta sea, y que toda acción es lícita en su nombre, no hacemos más que trasmitir la idea del pecado de conciencia del que nadie se salva. Se sostiene a partir de este relativismo moral que nada es verdad, que sólo la parcialidad existe, y que la redención sobreviene por el abrazo a una figura débil, a una víctima, a un desamparado.
Este tipo de militancia que se erige en portavoz de los humildes, cuando no de la patria avasallada, auna en una sola creencia relativismo y sentimientos de piedad. Por eso el cinismo que resulta de esta doble vertiente moralizadora, se practica sin pudor y con buena conciencia, porque dice mentir en nombre de la víctima; de lo que se considera como víctima de acuerdo a los criterios de su salvador.
El periodismo más practicado en nuestro medio no es el del análisis, sino el de la controversia entre sectores de opinión profesionalizada. Cada día, como cada semana, un grupo responde al otro como litigantes sin fin. La captura del significado de lo que sucede oficia de debate de ideas, cuando poco ofrece de las mismas. Lo importante parece ser elevar la voz para no ser silenciado por el otro bando. Lo que se juega, entonces, no es la información ni la opinión, ni el candoroso descubrimiento de que toda palabra es palabra política, sino un rumiar constante de un “leimotif” que con pequeños arreglos orquestales pretende ocupar el centro de la escena.

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ADIOS FIEL GOMA Reflexiones en la hora de la muerte, por Gustavo Berti

16 comentarios

  • 1. Flavio Pigazzi  |  9 diciembre 2012 en 8:39

    Tomas, excelente nota de análisis y elaboración, me gusta cuando escribis de esta forma sin calentarte descontroladamente contra el kirchnerismo.

    Uno de los aspectos que mas rescato es cuando hablas de puritanismo, cinismo, militancia, relativismo.

  • 2. Ma.Cristina  |  9 diciembre 2012 en 8:43

    Y de todo esto es responsable el poder de turno, que comenzó con las virulencias. Siempre hubo oficialismo y periodismo crítico, ahora hay violencia.

  • 3. Alicia Cittadini  |  9 diciembre 2012 en 10:33

    Muy buena la nota Tomás. Felicitaciones una vez más!

  • 4. magu  |  9 diciembre 2012 en 11:16

    Perdónenme por ser una eterna nostálgica del pasado cada vez más remoto. Pero recuerdo, por ejemplo, en el año 83, cuando ganó ALFONSÍN, haber visto la cara triste del peronista ROUSELLOT, que transmitía el noticiero de canal once, a pesar de su decepción, no hizo ningún comentario irónico ni ofensivo. Antes periodistas tanto peronistas como radicales, se respetaban más. Ahora, no solo dan su opinión subjetiva (cuando tienen que mostrar un hecho inocultable) sino que ponen caras chabacanas, hacen chistes por lo bajo, o sonríen con todos los dientes para dar una noticia en contra de la oposición. No creo que todos los periodistas sean mercenarios, merecen mucho respeto algunos, sobre todo los que están en contra de este gobierno actual, juegan su vida, reciben amenazas, se ha visto eso en el interior donde los feudos son más desenmascarados que acá, aunque acá ya hay una corte de faraona . Los escraches a canal 13 que se hicieron hoy son incitados por periodistas militantes. Y la información de los grupos opositores son más completas y reales que las de los canales comprados por este gobierno, que se detienen en noticias inventadas o nimias y no pasan el cacerolazo o se burlan de sus manifestantes, sus visiones de la realidad ya son enfermas, más que cínicas, y maliciosas. Le pido a DIOS que todo esto cambie pronto, vuelva a existir la libertad real para el periodismo, y no se los escrache ni persiga ni amenace más, y tampoco a la JUSTICIA.

  • 5. mar  |  9 diciembre 2012 en 11:49

    Un periodismo de análisis es un periodismo solitario, mucho pedir para subsistir en una sociedad que plantea una convivencia social de organizaciones cuasitribales. Como si no existiera la lucha por el poder, de intereses de todo tipo, clases, generaciones, etc.

    Claro que existe, y en cualquier rincón del planeta va a pasar lo mismo, y por esta razón hemos ido transitando distintas formas de organizarnos. Se supone que fuimos avanzando, al menos en una considerable conciencia de la complejidad que implica, y con el ideal de una mayor equidad y respeto por la vida.
    No lo hemos logrado obviamente. Estamos en camino, y no es un progreso lineal, ni estable y parejo, aunque sí concatenado desde los primeros seres humanos.
    Y en este camino fue fundamental la Ley.

    No sé qué queremos inventar los argentinos con paralelismos, orillando, o por fuera de la Constitución. ¿Ese es nuestro modo de ser creativos?
    Es cierto que no existe una sola palabra que no sea política (como la mía ahora), tampoco el periodismo independiente.
    Lo que sí existe y defiende la Constitución (Art. 14) es el derecho a poder “publicar sus ideas por la prensa sin censura previa”.
    Y es lo que necesitamos defender.

    La nota parece china porque deja abierto un interrogante:
    “Cada día, como cada semana, un grupo responde al otro como litigantes sin fin. La captura del significado de lo que sucede oficia de debate de ideas, cuando poco ofrece de las mismas. Lo importante parece ser elevar la voz para no ser silenciado por el otro bando. Lo que se juega, entonces, no es la información ni la opinión, ni el candoroso descubrimiento de que toda palabra es palabra política, sino un rumiar constante de un “leimotif” que con pequeños arreglos orquestales pretende ocupar el centro de la escena”.

    ¿Cuál es ese leitmotiv? ¿y cuánto tiene que ver con el Art. 14 de la Constitución?

  • 6. Lina Altieri  |  9 diciembre 2012 en 13:19

    “Las condiciones de posibilidad de la prensa libre son la lucidez, la ironía, la desobediencia y la obstinación.
    El periodista debe rechazar lo que ninguna fuerza le podría hacer aceptar: servir a la mentira.”
    De Albert Camus.

  • 7. Damian  |  9 diciembre 2012 en 13:58

    Esta ley menor desencadenó la maravillosa disputa de la que todos formamos parte, medio gatopardista, instauró una trascendencia exagerada, sin embargo es mucho más que el poder (“leimotif”) de marcar la agenda, la ley no asegura nada, consiste mas bien en que vamos a hacer de ella. El periodismo corporativo de hoy es mucho más que los periodistas que dan el marco legal-democrático, es el arte de combinar las emociones, la sublimación de lo que se aborrece, la postulación del deseo, exaltación de lo escaso con el único fin: hacer dinero para obtener poder, no esta mal, lo que esta horrible es de cualquier forma. Sin debate, ni justicia y políticos en disidencia, ni periodistas asustados, otorgamos en 24 hs la posibilidad de dirigir y comercializar sin regulación a una/o sola/o diarios, radios y televisión con todos sus soportes, esta no fue moco de pavo. El periodismo kirchnerista se presenta como es, sabe de su transición y de la posibilidad de que nadie los contrate y los enjuicien en un post k cercano, los de primera con un pase de equipos salvan la ropa, los de la c algo se están jugando y no es menor. El miedo es un gran regulador de voluntades. Me voy a la plaza a festejar el aniversario.

  • 8. Ma.Cristina  |  9 diciembre 2012 en 18:11

    Damián, “hacer dinero para obtener poder no está mal, lo que está horrible es de cualquier forma” es una excelente autocrítica.

  • 9. Juan Sin Tierra  |  9 diciembre 2012 en 18:24

    Excelente !!! Pero… ¿qué es entonces la verdad? porque a mi no me gusta que me llenen de opiniones. Para eso yo mismo puedo discernir el bien del mal.

  • 10. Gustavo  |  9 diciembre 2012 en 18:36

    Hablando de periodismo esta semana me tuvieron hasta el hartazgo con lo del 7D. Como si no hubiera otro tema. Mientras en la ciudad con el calor se multiplicaban los cortes de luz. Y de eso nadie hablo. No habia ninguna camara o microfono. Y tanto el Jefe de Gobierno como la Presidenta brillaban por su ausencia

  • 11. mazerradbergel  |  9 diciembre 2012 en 19:41

    Dicen que cuando lo institucional está en crisis, todo se va desgastando y apartando de la ley. Estoy de acuerdo con mar “el periodismo de análisis es un periodismo solitario” , es verdad, pero dado que se ha creado una figura, extraña por lo menos yo no la conocia, de “periodismo militante”, ha hecho caer en parte la figura del periodista tradicional, que generalmente, hacía análisis de las situaciones, algunos dia a dia, otros por semana, y otros por mes. Vuelvo a decir como expresa mar, , el periodista necesita meditar, los acontecimientos, pero como hace para vivir, en una república (si es que existe todavia), donde todos los dias, se viola la constitución, por las mas altas esferas. Te felicito TA, que pudiste hacer este análisis, porque volvemos a pensar, en la verdadera misión de los periodistas. Será que cuando hay locura desde la conducción, los que estamos supuestamente conducidos, se contagia como un virus, y entramos en guerra, tomemos o no posición, (en este caso es muy difícil, ya que como se presenta el 7D, de un lado y de otro, pareciera que a partir de ese dia, seríamos todos felices, comiendo perdices….es insólito, y perdónenme que sea reiterativa, hay problemas graves en Argentina, el narco tráfico, esta de fiesta festejando el 7D, porque asi no los molestan, los chicos mueren con el paco, no hay donde internarlos, y asi sucesivamente…la pobreza, tambien trae muerte. Siguen los chicos, metiéndose en los conteiner para comer, ellos no estan pagados, por ningun periodista, para hacer esto, es la realidad. Mi conclusión, es que esas cadenas nacionales mentirosas, y los periodistas, tratando de analizar esto, estamos en un desgobierno, en educación, salud, seguridad, etc etc, que no esta en manos nuestras ni podemos sentir culpas, lo unico que podemos hacer, es no tener miedo,

  • 12. JuanMartin Masciardi (@MartMasciardi)  |  10 diciembre 2012 en 12:06

    profesor Abraham, sin dudas que esta es una de las mejores notas escrita por usted en Perfil. la noté más distante, rigurosa y exenta de su típico humor corrosivo. abrazo!

  • 13. santiago  |  10 diciembre 2012 en 17:22

    Es bueno el escrito. Muy bueno lo de los leimotif, siempre lo pensé medio parecido.
    creo que los medios periodísticos como muchos otros medios de comunicación funcionan como maquinas de alimentar y mantener vivos prejuicios, esa es su función. Dejar la conciencia cómoda, produciendo un olvido artificial de las propias miserias, vergüenzas y limitaciones, echandole –directa o indirectamente- la culpa a algún otro. El alimento que esas maquinas dan a los prejuicios son los leimotif.
    Los prejuicios muchas veces nos impiden ver claro, por eso facilitan que nos confunda lo de afuera y terminemos “comprando” cualquier justificación, nos impiden tener opinión propia, autentica, por eso no podemos construir en nosotros mismos, no nos dejan fortalecernos frente al mundo, nos dan una paz falsa que surge de una callosa indiferencia, indiferencia que se mantiene asegurada a traves de la repetición en la conciencia de esos leimotif.
    Creo que el daño más grande que hacen los prejuicios es que no nos dejan “decir” con autenticidad, no podemos dialogar honestamente con la realidad por más que queramos, perdemos el hilo. Hablar con honestidad no significa tratar de justificar sensaciones confusas, cosas que nos pueden, adherir a un relativismo piadoso. Para hablar con honestidad primero hay que tener cierto dominio de uno mismo, y a partir de ese dominio poder mirarse y mirar con tranquilidad las cosas como son y no como las queremos ver. Hay una frase de Clive Staples Lewis que es muy buena.

    “al tratar de extirpar la vergüenza hemos demolido uno de los baluartes del espíritu humano, regocijándonos insensatamente en nuestra hazaña como los troyanos se regocijaban insensatamente de haber introducido de sus murallas el famoso caballo. No se nada que se pueda hacer en cuanto a esto, excepto reedificar lo antes posible. Es obra de insensatos eliminar la hipocresía mediante el procedimiento de eliminar la tentación a la hipocresía: la “franqueza” de la gente hundida mas allá de la vergüenza es una franqueza muy barata”

  • 14. Juan G  |  13 diciembre 2012 en 4:21

    Es así, tal cual Ud. dice Maestro, las transformaciones tecnológicas están produciendo una verdadera revolución, no solo en el periodismo, sino también en la sociedad toda, en el mundo, y en especial en el campo político-social. Y digo esto fundamentalmente porque han dado origen a las Redes Sociales, que a mi juicio tienen mucho que ver con lo que he dado en llamar la “democratización de los medios”, uno de los fenómenos más interesantes de los últimos tiempos, que según mi humilde entender cambiará la historia del mundo y la forma en que se dan las relaciones de poder.

    Pero volviendo a nuestro país, y al momento presente, esto ha traído como consecuencia la aparición de una nueva fuerza, un nuevo actor social, y es la gente, la participación directa de la gente, lo que se ha visto claro en las protestas y movilizaciones del 13S, 8N. Dichas movilizaciones han producido grandes cambios, por lo pronto han comenzado a marcarle agenda al gobierno, – que hasta ese momento se constituia en un monólogo constante- han tomado el lugar de la inexistente oposición, y al mismo tiempo la han obligado a despertarse un poco, como así también al Poder Judicial, que se vio exigido, inducido a actuar, y también apoyado por este grupo de gente que irrumpió sorpresiva y gratamente en el firmamento político. (razón por la cual ahora la Señora quiere coartarlo prepotentemente)

    Por otro lado, gracias a las Redes Sociales, los ciudadanos comunes se han transformado en una especie de ejército de miles de periodistas independientes que no solo transmiten información que reciben sino tambien la crean, documentando hechos que suceden a su alrededor, por medio de textos, fotos, videos, informaciones que surgen en sus respectivos ámbitos, en la calle, a través de conocidos, etc. Cada uno produce noticias, refleja su propia realidad, opina, transmite. Esta multiplicidad de puntos de origen de información es sumamente importante por su riqueza, y es tambien una forma de control, por el hecho de dar noticias que se quieren ocultar desde el poder, de desenmascarar rápidamente sus mentiras, trampas y estrategias.

    Es asi como la noticia invierte su dirección, incorpora otro sentido, ya que no solo va de arriba hacia abajo, -es decir de los medios a la gente- sino tambien de abajo hacia arriba, retroalimentándose mutuamente. Los ciudadanos comunes toman un papel protagónico aunque conservando su anonimato. No actúan como masa sino como individuos libres e independientes. Asimismo las redes ayudan a juntarse, y organizarse fácilmente entre personas que tienen afinidad de ideas.

    Pero mejor lo dejemos acá, no tengo mucho ánimo para escribir, estoy muy apenado por los sucesos pertinentes que son de público conocimiento. Es realmente lamentable lo que esta pasando en nuestro querido país. Quien sabe como terminará todo esto. La barbarie ha llegado.

    Saludos Cordiales

  • 15. Lu  |  14 diciembre 2012 en 14:13

    muy interesante todo lo q decis, Juan… adhiero absolutamente a cada una de tus palabras … decis exactamente lo q pienso .. jaja sos mi idolo
    besitos 🙂

  • 16. Ma.Cristina  |  15 diciembre 2012 en 15:00

    Qué casualidad, viaje misterioso de Moreno al país del norte, rápida decisión a favor de liberar la fragata, se necesitan buenas noticias para celebrar las fiestas, ahora tendremos más cadenas festejando buenas nuevas. Y malas y viejas para todos los que queremos un país mejor.


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