EL PERRO NEGRO por Rodolfo López

5 noviembre 2012 at 11:38 20 comentarios

El club se levantaba en Tigre frente a las costas del río Luján.
Aquel domingo de 1963 las aguas del río subían lentamente mientras el sol del invierno escapaba de los árboles de la orilla y los dejaba en sombras.
La penumbra se aproximó -también- al bar del club, alumbrado por la lámpara que pendía sobre el mostrador y por el reflejo de la chimenea (las llamas trepaban las botellas de las estanterías formando arabescos).
En ese atardecer sólo quedaban allí socios solitarios.
Harriet era sueca, de cuarenta años, rubia. Acababa de terminar el tercer whisky sin agotar por ello la melancolía.
Ella y cinco hombres aferraban el mostrador desde temprano, por el vidrio resistente de sus vasos, eran náufragos en un tablón a la deriva.
El cantinero llenaba las copas que se vaciaban pero las gargantas todavía estaban secas y en la incipiente noche la barra, como una balsa, se deslizaba sin rumbo sobre el mar.
Harriet, voz de la tripulación, volvió a pedir al cantinero una de sus historias del campo, la única manera de no zozobrar, de pisar tierra firme (pedía con gracia natural y ahora fingía una graciosa súplica).
Cuando los peligros verdaderos de la noche -que nacen al morir el día y luego se agigantan en el alma humana- se hicieron sentir, el hombre accedió al pedido de la mujer. Ocupó el centro del mostrador y le indicó a su hijo (el chico lavaba copas en una pileta) que se encargara de atender los tragos.
———————–

Bajo la luz amarillenta de la lámpara habló el cantinero.
“Como saben” -dijo con sencillez, los codos sobre el mostrador- “me crié en el campo rodeado de animales pero recuerdo en especial un perro, lo llamé ’Negro’. Era grande y era malo, algo muy raro entre nosotros porque los changos, con juegos y diabluras, amansábamos.
Llegó del monte de madrugada muerto de hambre; ya cerca de las casas mostró ser temible fiera.
Al perro bravo que salió a enfrentarlo lo mató de una dentellada.
Después quebró huesos o lastimó a muchos perros, a uno le cortó la pata limpiamente, mejor no lo hubiera hecho el bisturí.
Entró sigiloso a un corral, arrastró un cordero hacia fuera, y devoró su carne; quedaron algunos restos y sus huellas.
Cuando llegaron los hombres, alarmados, encontraron ese perro enorme, de escaso pelaje negro, echado a dormir bajo un carro. Ninguno dudó de que ahí debía morir, uno trajo el arma necesaria.
Pero con la escopeta en la cabeza del Negro mi tío Julián (de súbita aparición) pidió a la gente que le dejase el perro, dijo que adiestraría al animal para una tarea útil, que quizá no fuese malo.
No hubo acuerdo en la propuesta –sonó extraña- y discutieron. Pero el tío, que era dueño del carro donde dormía el perro, se salió con la suya y me nombró a mí, con siete años, su ayudante.
Aplacada la furia con que llegó el Negro dejó que pusieran lazo a su cuello, quedó sujeto a una rueda del carro frente a la casa de adobe del tío.
Le dimos a partir de entonces -todos los días- comida y agua; lo paseamos lejos de los corrales. El tío aguantaba el tiento con la mano pero yo, que no tenía su fuerza, lo envolvía -y lo ataba- a mi cintura.
El animal se mostró agradecido, entablamos cierta amistad, en poco tiempo le creció nuevo pelo, negro brillante, y sus ojos, que alguna vez enrojecieran, volvieron a ser marrones.
Un forastero pensaría que nos criamos juntos.
Pero en el pago no se engañaban (no olvidaba qué había ocurrido). La gente pasaba lejos del carro y los jinetes también pues los colmillos del perro, verdaderos arpones, hacían corcovear a los caballos.
El Negro asustaba a todo el mundo, al tío no le galopaban la puerta del rancho: parecían esos sus servicios por permitirle vivir.
—————-

En el horizonte, hacia el oeste de las casas, se elevaba un cerro pedregoso de no mucha extensión. Su primer valle se convertía en la ruta a Jesús María; detrás del cerro, aislados, vivían algunos lugareños.
Don Evaristo era un viejo que tenía su rancho allá. Pero una vez al mes, cuando volvía del pueblo, tomaba el camino más largo que era el del lado nuestro. Quizá por ver conocidos.
Encorvado de años el viejo cruzaba el valle a paso lento.
A la distancia, ceremonioso, tocaba el ala de su sombrero al pasar
Nosotros, los changos, devolvíamos el saludo pero nos preguntábamos porqué un anciano tan frágil -mayor que nuestros abuelos- andaba solo todavía por el campo: si la brisa lo hacía detenerse una ráfaga lo podía tumbar.

Una tarde de verano, a la hora de la siesta, jugábamos en un potrero varios changos. Desde allí yo veía el carro bajo el sol y punto negro a su sombra (no los debía perder).
En un momento divisé a Don Evaristo doblando el valle.
Más tarde me pareció que desviaba camino hacia las casas.
Un temor difuso -difícil de comprender- creció de repente de mí, pretendí ignorarlo y seguí jugando. Entonces, como temía, el carro tembló: el Negro rompió el tiento desgastado y fue encima del viejo que estaba cerca.
En la tarde calurosa sentí frío, intenté gritar ¡Negro! pero no pude. Era responsable y debía detener al animal que -sabía bien- ya no era perro.
Salí disparado, algunos changos me siguieron otros dieron la alarma.
Vimos un lobo acercarse a su presa, el viento trajo un aullido.
Inmóvil en medio del campo el anciano estaba a su merced.
Más con perro al ataque -cuando caía sobre él- logró sacar un facón de la ropa. El Negro buscó su cuello, estuvo a punto de alcanzarlo pero un puntazo en la frente lo paró, (el golpe frenó sin lastimar).
El viejo puso una rodilla en tierra, flexionada otra, los brazos abiertos el cuchillo bajo
El Negro tomó una mayor distancia; inflamó el pecho y volvió a embestir: sus huesos dieron de nuevo contra el facón que brillaba, que parecía ser pared y también su espejo.
El animal relamió entonces sus heridas, elevó al cielo un aullido, maldijo a ese hombre y a todo el género humano (la hipocresía de la maldad disfrazada).
La mano que rodeaba el facón lo esperó contenida.
El Negro mostró torvo los colmillos, acometió la mano del adversario y en el aire giró con furia y fue a morder su garganta.
Don Evaristo -en un pase- lo esquivó y dio un planazo a sus costillas cuando pasaban indefensas, el animal sintió el frío del acero y fue a caer más allá.
En ese momento -por fin- yo llegaba y como venía me tiré encima del Negro, me aferré a su cuello, en abrazo de protección no de castigo.
Había corrido para salvar a un hombre y había llegado para salvar un perro.
El Negro me empapaba con el sudor, yo a él, y los dos -revolcados en la tierra- nos movíamos al compás de pulmones que estaban a punto de estallar: ese lobo fue cachorro junto a mí y el viejo, de pié, pareció gigante.
Don Evaristo limpió el facón en el pasto, envainó, levantó el sombrero de la tierra, le quitó el polvo.
Se abrió paso entre gente que seguía llegando y me dirigió estas palabras:
-Lindo su pero m’hijo, corajudo, no lo quise lastimar, ni lo merece; pero no deje ahora que se escape átelo bien. Más adelante suéltelo un poco, llegado el momento sabrá qué debe hacer-”.
Entonces se calzó el sombrero y saludó al marcharse -como siempre-. Pero ninguno allí respondió el saludo, los ojos fijos en un gaucho, y en su lento andar al alejarse por el campo”.
————–

El Tiempo es una presa escurridiza. Escapa a veces con rapidez, a toda velocidad; pero otras se detiene, o retrocede, o vuelve a andar despacio.
Inclinados sobre el mostrador los clientes habían consumido dosis respetables de aquavit y whisky, al mismo tiempo lejos de Tigre habían pisado la calurosa tierra cordobesa. Estuvieron así un largo rato.
Luego Harriet tendió ambas manos al cantinero y le sonrió.
Los hombres estrecharon su diestra.
Después se marcharon. Y el cantinero cerró el bar.

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29 años, 20 verdades, y otras tantas mentiras (Perfil 4/11/2012) Reedición

20 comentarios

  • 1. Ma.Cristina  |  5 noviembre 2012 en 15:20

    Muy buena historia, Rodolfo, felicitaciones!
    P.D, Agréguele una r a “pero” donde dice “Lindo su…”

  • 2. jorge  |  5 noviembre 2012 en 18:24

    Excelente Rodolfo,muy bueno.Me permito una digresión,que pienso no es tal.Inevitable no transportar la historia donde nos lleva el sentido alegórico.Reconocer lo bestial y pensar que no hay nada indómito.Ocúpese m’hijo le ha dicho el viejo al chico,ocúpese,manos a la obra,estudie,no actúe por impulsos.
    La trampa de cambiar mal por mal,rabia por rabia no lleva a buen puerto.Me remite a la tenida entre Sócrates y Transímaco sobre el bien.Es que Sócrates utiliza la figura del caballo bellaco,pero como es alegórico,da lo mismo.Si lo que se busca es el bien,todo lo contrario se logrará por la vía de la violencia o el castigo.Descargar la furia sobre el rebelde no lo hará mas bueno,sino peor aún y mas resentido,y de ese modo lejos quedará el bien que se proclamaba.
    En resumen,quede claro que Sócrates sostiene el bien mas que por conmiseración, por coherencia y convicción,y menos aún por conveniencia.

  • 3. Alejandro A.  |  6 noviembre 2012 en 0:00

    Rodolfo: Muy bueno. Estaba haciendo mucha falta una historia del bar.

    Con respecto a este perro, no es un caballo que lucha por mantener su libertad, ni Colmillo Blanco, que tiene una naturaleza distinta a aquella que le suponen. Depreda por razones que no se especifican, oscuras. Su ferocidad es a la vez un servicio y un peligro. En este caso no aplica la tenida entre Sócrates y Trasímaco ya que el viejo no quiere hacer el “bien” sino salvar la vida. Rodolfo López, no yo, desliza que el perro negro es el mal.

    Antonio das Mortes, represor a sueldo de los terratenientes del Sertón, en diálogo con el ciego Julio, expresa el punto de vista del propio mal; Se siente bueno y con un oficio útil. Entiende que hay un error, una ceguera en la lucha de Dios contra el Diablo “Ahora -dice- voy a ir a matar al Corisco, para despues a mi vez, morir. Porque nosotros todos, somos la misma cosa…”

    Volviendo al perro, Winston Churchill asociaba a este animal con las frecuentes depresiones que combatìa con abundante Scotch;
    “Anoche -escribirá- apareciò de nuevo ese horrible perro negro…”
    Otra variante del mal.

  • 4. Mar  |  6 noviembre 2012 en 7:41

    Rodolfo,
    Qué bueno volver a leerte!
    Noto innovaciones, hay una búsqueda. Hay compromiso. Me gusta, me gusta eso.

    Es cierto que el tiempo es una presa escurridiza. Curiosa imagen.
    Mucho más curioso -para mí- es que soñé hace años con el Negro. Fue un sueño importante, y como suele suceder con esa “clase” de sueños, sólo mucho tiempo después se fue aclarando su sentido.
    Y como suele suceder con el sentido, sigue resignificándose! es pura vida.
    Desconocía esa asociación con el mal que hacía Churchill (gracias por tu aporte Alejandro!) tan parecida a la mía.
    Se ve que para él era más claro, porque para mi consciencia sólo podía aparecer en un sueño.
    Recuerdo un breve diálogo con mi padre, y que por alguna razón se lo comenté sin mencionarle que ese perro le saltaba al cuello a él! No quise decírselo, porque mi angustia era mía, y sospechaba que me faltaba comprender algo muy mío antes.
    Sin embargo, él entró rápidamente en el tema como Don Evaristo y me dijo: “y qué hiciste? no te defendiste? hay que agarrarle fuerte las fauces y doblegarlo”. Como dice Alejandro, mi padre defendía su vida.
    Mucho -pero mucho!- tiempo después comprendí porqué el Negro y porqué ese diálogo con mi padre, mediante el cual supe que él también había soñado lo mismo! Ahora me entero que Churchill lo combatía con whisky.

    Como sé de tu generosidad, me permito dedicárselo también a mi viejo.

  • 5. jorge  |  6 noviembre 2012 en 13:38

    Alejandro A.,Me permito disentir en parte con tu interesante aporte.Como bien dices el viejo actúa para defenderse,de eso no hay duda.Pero es notable que no ejerce una fuerza desmedida ni destructiva para repeler el ataque,mas bien se cuela una sutil sabiduría en su pliegue.Eso en un primer momento,pero en la secuencia siguiente una vez neutralizado el mal,no se desentiende,asume una actitud de profunda responsbilidad social ,sugiriendo domesticar lo que subyace.-No podemos dejar de relacionar la historia con los impredecibles e indómitos impulsos e instintos que anidan en todo ser(El Ellos),la recomendación cultural de reprimir aquéllos según el sujeto es educado por padres,sociedad,etc.(niño que debe aprender la lección y se distrae)(Superyo),y finalmente el sujeto tomando decisiones y actuando ante los acontecimientos reales(El yo),o sea el viejo en plena acción responsable.En este contexto el viejo está sumamente comprometdo con el bien,de lo contrario se hubiera desentendido de la acción una vez que salvó su pellejo,pero sabiametne y sabiendo que los instintos vuelven hace su aporte,toda vez que no aconseja destruir el instinto,reconoce que que anida dentro del propio ser y que volverán,por eso piensa una decisión mas inteligente.Perdón si me excedo con tanto Sigmund.-Un saludo

  • 6. magu  |  6 noviembre 2012 en 22:35

    RODOLFO
    Me encantó, pero me puso triste también. Hace dos semanas mis perras mestizas de dálmatas agarraro a mi gatita MINÚ, la hirieron profundamente, la tuve que operar de urgencia, salió de la operación pero no resistió, le hice reiki, se fue al menos con mucho analgésico y despierta de la anestesia, sin dolor. Las encontré en el río, a la madre y a la cachorrita, me las traje caminando (a la bebé a upa) desde Irigoyen y el Río (Vito Dumas) hasta casa (cerca de Puente Saavedra) junto a mis otro cuatro perros en ese entonces. No les puedo quitar el hábito de cazar ratas, por eso no las puedo llevar más al río, las atrapan al vuelo, y se meten a nadar, son totalmetne salvajes, parecen caballos. Los gatos, los caballos y los perros, para mi, son más comunicativos que las personas, y hasta el más salvaje o desobediente, pueden llenar nuestra vida y sanarnos de todo. Son maestros. Sobre el TIGRE…era lindo antes, ojalá nadie construya nunca más nada, de nada, más bien, se tiren abajo algunos edificios y todo vuelva a ser campo, extensión, anchura y casas chatas.

  • 7. Alejandro A.  |  6 noviembre 2012 en 23:24

    Querido Jorge, Totalmente de acuerdo.
    De cualquier manera, ojo con ese viejito. Aparece como sumamente débil y apartado de la jaurìa humana. El negro parece elegirlo para anticipar un trabajo que está por hacer la naturaleza, sin embargo, como Max Von Sydow, es el único curita del barrio que sabe hablarle al diablo en su idioma…
    No hay excesos en ningùn lado, usted le pone Sigmund y yo un poco de Hitchcock, que vé algo terrible y siniestro en una simple bandada de mirlos que se dedican a sacarle los ojos a la gente.

  • 8. Damian  |  11 noviembre 2012 en 11:17

    Lo voy a leer varias veces
    Un abrazo

  • 9. mercadeo  |  12 noviembre 2012 en 4:56

    ¡Yo no puedo relatar mi asombro de modo adecuado, ante esta poco común inscripción! La magra pero suficiente identificación del difunto, el impudente candor de la confesión, el brutal anatema, el ridículo cambio de sexo y sentimiento: todo marcaba este registro como la obra de uno, que debía haber estado al menos tan demente como afligido. Sentí que cualquier descubrimiento ulterior sería un mezquino anti-climax, y con un inconsciente respeto por el efecto dramático, me volteé en escuadra y me alejé andando. No retorné a esa parte del condado en cuatro años.II. Quien conduce bueyes sanos debe estar él mismo sano-¡Arre ahí, viejo Fuddy-Duddy!

  • 10. rodolfo lópez  |  14 noviembre 2012 en 1:21

    mercadeo, yo ando hace tres por aquí -esto no es un condado es un blog-, a usted no lo conozco. Mucho y muy bueno es el material que se perdió (no el mío claro). si no tuvo suerte pruebe con el archivo, o con el post que sigue que están todavía comentado.
    No sé qué mercadería vende ud, ni cómo se financia; sin valor.igual.

  • 11. mar  |  16 noviembre 2012 en 20:41

    The food here is far from radical but it’s not fuddy-duddy either.
    FY

  • 12. rodolfo lópez  |  24 noviembre 2012 en 11:44

    Amigos, gracias por los generosos comentarios, algunos me asombraron. Un gusto compartir con ustedes y con todos

  • 13. mar  |  24 noviembre 2012 en 15:15

    En medio de tanta hipocresía el asombro es raro.

  • 14. rodolfo lópez  |  24 noviembre 2012 en 19:07

    Estimada Mar, “amigos” no incluye al provocador. Saludo cordial.

  • 15. Juan G  |  24 noviembre 2012 en 20:01

    Lindo cuento. Al perro negro siempre se lo relacionó con el mal, con el diablo, en muchas culturas, desde la antiguedad. También aparece en el Fausto, si mal no recuerdo. Acá en el campo tenemos la leyenda del lobizón.
    En cuanto a la hipocresía, a veces es necesaria, la verdad suele ser muy cruel. Incluso a veces un poco de hipocresía viene bien, hasta puede ayudar según la ocasión. Digamos que la “hipocresia mala” es el engaño para sacar tajada, para beneficiarse uno mismo. Como casi todo puede ser usado para bien o para mal, depende de las intenciones del ser humano en cuestión. Decía el Friedrich Nietzsche, nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.
    Muy bueno su relato, Rodolfo, me transportó por un momento a ese bar. Saludos.

  • 16. mar  |  25 noviembre 2012 en 0:53

    Estimado rodolfo,
    y quién dijo que estaba incluído? Saludo cordial.

  • 17. Lu  |  26 noviembre 2012 en 2:03

    hablando de perros malos y lobizones, este cuento me recordó una peli de Favio q vi hace poco, se llama Nazareno Cruz y el lobo. cuenta la leyenda del lobizón, el séptimo hijo varón q se tranformaba en lobo las noches de luna llena.

    en un momento se encuentra con un gaucho raro, q le ofrece una vida llena de riquezas y librarse de su destino de lobo a cambio de renunciar a su amor…”acariciando el oro olvidarás las penas, y ya nunca serás lobo en las noches de luna llena”, le dice, era el mismísimo diablo,.un diablo q al final da una sorpresa

    es linda, algunas imágenes son cuadros, pinturas en movimiento, pinturas de no se de q pintor, alguno bueno, aunq un poco recargado…. los cielos, las casitas, los perros, los personajes estan entre la fantasia y la realidad…. los climas q logra por momentos son mágicos

    algunas partes me parecieron medio ridículas también, algunas actuaciones, desmerecen un poco ….y mucho grito, me parece q hay mucho grito en las pelis de Favio … pero me gustó .. una historia de amor y muerte, del bien y el mal …una mezcla del hombre lobo, romeo y julieta y fausto

    los paisajes son preciosos, creo q se filmó en uruguay. lo escuché a Favio contar una anécdota muy graciosa, decía que cuando estaban buscando los lugares para filmar, las locaciones creo q les dicen, encontraron unos ranchos muy lindos, los q aparecen en la peli, entonces le dieron dinero a la gente para poder filmar en sus casas, y se fueron, pero cuando volvieron se encontraron con q habian vendido todo! .. habian tirado los muebles viejos a la basura y los habian reemplazado por horribles sillas de plástico nuevas !! tuvieron q reconstruir todo de vuelta !!!.

    dicen q Favio era una persona muy buena, pero me parece q era medio ingenuo…o demasiado bueno.. se tragó la triple A y la K….parece q tenia problemas con el abecedario

    la peli esta en youtube completa, digo por si alguien la quiere ver

  • 18. Lu  |  26 noviembre 2012 en 2:11

    aca está

  • 19. Juan G  |  28 noviembre 2012 en 12:09

    Gracias por la película Lu, la ví anoche, tenía un recuerdo lejano. Aclaro que no tengo muchos conocimientos de cine, no soy muy cinéfilo, pero reconozco que Favio tenía talento, fue un apasionado por todo lo que hizo, de una gran imaginación y creatividad. Autodidacta y multifacético, actor, cantante, compositor, guionista, director de cine. Se hizo de abajo, tuvo una infancia dificil. Excelente persona, aunque sus películas, al menos las que he visto, no terminan de convencerme.

    En Nazareno hay imágenes muy logradas, impactantes, parecen sueños, o pinturas, como decís, barrocas, me recuerda a Goya. Algunos de sus personajes fantásticos parecen salidos de alguna obra de El Bosco, o Arcimboldo. Pero estas bellas imágenes contrastan con otras muy naif, tienen esa ingenuidad que mencionás, un rasgo que está presente no solo en su obra, también en su personalidad.Y es lógico que así sea, después de todo la obra es reflejo de lo que es. Creo que un poco tiene que ver con las actuaciones, son muy desparejas, algunas excelentes, otras desastrosas. Los personajes más logrados a mi juicio son los que tienen que ver con lo mágico, tal vez porque en ellos queda más disimulada la sobreactuación ( o la mala actuación ). La palabra que mejor lo define en Nazareno es desmesura. Hay momentos muy kitsch, en especial las escenas románticas, son muy cursis. No sé, tendría que ver su filmografia completa. De las que he visto Aniceto, la primera, es muy buena, en contraposición con Nazareno es una película austera, llena de simbolismo, hecha de gestos, silencios y miradas. Menos es más. Pero tengo que decir que me resultó un poco pesada, se me hizo interminable, eso que dura una hora, pero bueno, depende mucho del momento en que esté uno.

    El mismo Favio reconoce su ingenuidad, pero no en la forma de filmar, sino en sus intenciones. En referencia a Nazareno, rodada en los tumultuosos setenta, dice en una entrevista algo que tal vez se podría aplicar a estos tiempos: “Esta película se gestó cuando en el país se desarrollaba esa enorme lucha por saber cuáles eran los buenos, cuáles eran los malos. Todos se debatían pensando si el peronismo, si la izquierda, si la derecha… El que elegía el amor estaba perdido. En ese momento eran todas mezquindades. La historia de Nazareno me pareció una buena metáfora. Es una película que parte de mi ingenuidad, de haber pensado que enviando mensajes se iban a poder apaciguar los ánimos”.

    También tengo una curiosa anécdota, que habla de su ingenuidad. Contó Favio en un reportaje sobre su apoyo al peronismo, el día en que regresó Perón, la masacre de Ezeiza. Decía que después del kilombo que se armó, estando él en un cuarto del Hotel Internacional de Ezeiza vivió momentos dantescos, siendo testigo de cómo torturaban y tiraban a los tipos salvajemente por la ventana, que morían estrellados contra el piso del patio. Recién alli se desayunó sobre lo que era la Triple A y el brujo Lopez Rega, quien lo había convocado para dirgir el acto. Ese mismo día Favio decidió renunciar a la politica, se retiró y lo comunicó de inmediato públicamente. Sería bueno recordar TODO lo que pasó en el país, me refiero a la lucha armada entre sectores de extrema derecha e izquierda peronista, esa juventud maravillosa que ahora tanto reivindican y endiosan los k. No hay que perder la memoria. Ultimamente Favio apoyaba al kirchnerismo, se ve que conservó la ingenuidad hasta el final.

    El personaje Favio es muy rico, muy interesante, es fundamentalmente un tipo querible. A pesar de sus erróneas elecciones politicas, en las que trasladó su pensamiento mágico, su visión un tanto irracional del mundo.

    Favio fue por sobre todas las cosas un creador, nacional y popular, como dicen, y con esto lo relaciono con el post anterior, el del peronismo cultural. Favio no fue un “peronista cultural”, fue un peronista de la cultura, verdadero, tal vez equivocado pero auténtico, sincero. Uno de los pocos, sino el único.

  • 20. Lu  |  30 noviembre 2012 en 19:09

    si, era bueno Favio, pero de política nada .. demasiado corazón y poca cabeza … pobre, igual mejor no hablemos más de él porq se murió hace poco ..increíble la cantidad de gente q se murió en este último tienpo.. un montón…

    pero dice q era un peronista verdadero, pero equivocado ? q es un peronismo verdadero? y equivocado?.. existe un peronismo q no este equivocado o algo asi ? slds.


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