Reflexiones sobre la muerte y el morir, por Gustavo Berti (Médico)

18 mayo 2012 at 10:51 20 comentarios

La pregunta “Cuando decir basta”

 

En ningún otro momento de la vida la relación entre dos personas, paciente y medico, debería tornarse tan individual, tan aislada de lo social y del poder como en los momentos cercanos a la muerte. Sin embargo esto no sucede y dicha relación se atiene a normas sociales y estrategias de poder. En otras palabras, cercana ya la muerte la relación entre paciente y medico debería encauzarse en términos de lo moral, reflejado por el rostro del otro que me reclama “no me abandones, pero tampoco me agredas”, pero reclamo hecho en términos de igualdad existencial y no a partir de una relación de poder, de tener uno de los términos de la dupla Yo-Tú la posibilidad de decidir como y cuanto queda por vivir al otro miembro de dicha dupla.  

La relación basada en lo moral debería dejar de lado la injerencia de la sociedad, o sea de la ética, pues esta sirve, en muchas ocasiones precisamente para negar lo moral, así mismo dejar de lado la injerencia del Estado yla Iglesiaen lo que es una decisión individual por excelencia: sólo yo soy el que muere, nadie lo hace por mi, no morimos todos, Perogrullo mediante sólo muere aquel que muere.

            Me causa mucha curiosidad le prevalencia reciente del término Bioética. Dado que toda ética tiene como origen y destino al hombre y su mundo, siempre me ha parecido que agregar el prefijo Bio a aquello que ya lo es   desde su origen representa, en el mejor de los casos, una tautología, y en la practica un profundo reduccionismo y en vista de los resultados hasta la fecha, me animaría a sostener que Bioética es nada más que una ética del cuerpo humano en relación con un particular momento de la vida, haciendo, además, al hombre sujeto de una ética en el sentido de estar sujetado por ella en términos foucaultianos, es decir dominado, tutelado por ella, con lo que negamos desde el principio toda libertad que pretendamos respetar mediante diferentes normas y principios.  

Es innegable que la práctica médica en la actualidad ha dejado de ser humanista para transformarse en cientificista, viraje que ya había sido anticipado, entre otros, por pensadores tan disímiles como Heidegger y Jaspers.

Un aspecto importante de la ciencia es que hace de lo posible la norma, es decir que construye una ética de lo posible, radicalmente alejada de la ética de la responsabilidad. Es un hecho que la ciencia no tiene moral, sólo existe la moral del científico, ya Nietzsche había dicho que no existen fenómenos morales o inmorales, sino interpretaciones morales o inmorales de dichos fenómenos. Ante la ausencia, necesaria, de moral de la ciencia y la capacidad de ésta para producir normas de lo posible, esta ética le sirve al científico para apartarse del ámbito de lo moral con la consiguiente supresión de la angustia de tener que confrontarse a sí mismo. Una vez más vemos como la ética puede servir para acallar la moral.

Este pensar la ética como Bioética tiene gran aceptación en Norteamérica, quizás por el hecho de ser ésta una sociedad eminentemente pragmática y el pragmatismo y lo moral no se llevan bien entre sí, de ahí que las normas y principios que sostienen la relación entre muriente y médico sean necesarias, pero desafortunadamente en ocasiones a costa de la pérdida de lo moral. . Además se plantea el grave dilema sobre cómo pensar la Ética a partir de categorías que no estén contaminadas por el sistema en el que se producen, especialmente teniendo en cuenta que el modelo de atención medica en Norteamérica es eminentemente mercantilista.

 En la introducción a “Estrategias de poder” de Michel Foucault, Álvarez Uría y Varela nos dicen: “Pensar , por lo tanto, significa intentar salir del pensamiento implícito en el que nos encontramos atrapados, reconociendo que, en palabras de Foucault “En Occidente, el saber occidental, la cultura occidental, han sido doblegados por la mano de hierro del capitalismo” Desde esta óptica tenemos derecho a pensar que existe una llamada Bioética fundada en leyes que dominan anónimamente sobre nosotros, leyes cuyo estudio constituye el objetivo de la sociología, y continua Foucault afirmando que si queremos conocer la historia de cierto tipo de discurso, en especial aquellos portadores de saber, “no se pueden dejar de lado las relaciones de poder que existen en las sociedades en las funcionan esos discursos”

            Desde el punto de vista de los derechos humanos tendríamos que pensar que en los momentos cercanos a la muerte es cuando gozaríamos de la más absoluta libertad, de una libertad desarrollada al máximo de su potencialidad, una libertad tendiente a la realización de la única posibilidad remanente y allí donde existe una posibilidad única, en ese preciso momento todo poder se torna superfluo y me refiero, específicamente, a aquellos poderes delegados como sonla Iglesiay el Estado. Es precisamente en este momento cuando se puede producir un verdadero encuentro entre médico y muriente, una autentica relación Yo-Tú. Sin embargo en nuestra sociedad sucede exactamente lo contrario: en ese momento es cuando mayor puede ser la injerencia del poder pastoral cristiano y del Estado.  

            Donde hay poder hay libertad es la ecuación de Foucault y donde hay libertad hay derechos individuales. Así por ejemplo en una sociedad que respeta las preferencias sexuales diversas debemos asumir que dicho respeto implica, de facto, el derecho de cada ser humano a disponer de su corporalidad sin injerencia del Estado ola Iglesia, mal que a ésta le pese —residuo del poder pastoral cristiano—. Sin embargo este derecho a disponer autónomamente de la propia corporalidad esta sujeto a restricciones impuestas por dichos poderes: en los hospitales estatales una mujer no puede decidir por sí sola una ligadura de trompas, tampoco puede afirmar el derecho sobre su propio cuerpo en la cuestión, más espinosa aún del aborto. Vemos así que a medida que se hacen más complejos los dilemas desde el punto de vista estrictamente moral, es decir del gobierno de sí mismo y la autodeterminación, mayor es la reacción proveniente de la ética y el poder.

            Dejo, finalmente, para otro momento otro aspecto significativo de la ley. Desde el momento que se legaliza para evitar el encarnizamiento terapéutico se reconoce a este como lesivo a la dignidad de la persona y al mismo tiempo se cuestiona, de manera implícita, la ética en el ejercicio de la medicina, lo que merece otro importante debate.

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Video de la conferencia de las Jornadas Foucault Mar del Plata 2011 Grabación entrevista

20 comentarios

  • 1. Tomás Abraham  |  18 mayo 2012 en 10:55

    El doctor Berti es el fundador del grupo de ayuda mutua Renacer ( padres que perdieron a sus hijos). Quienes han leído mi libro La empresa de vivir, se han informado de la importancia que desde mi punto de vista tiene su funcionamiento respecto de cuestiones éticas fundamentales y de las relaciones entre el saber y el dolor.

  • 2. Ma.Cristina  |  19 mayo 2012 en 8:49

    Coincido con lo dicho en la primera parte de la nota, un paciente debe hacerle saber a su médico su deseo de partir o continuar ante situaciones límites e irreversibles. El tema es que el médico no actúa solo, pertenece a una institución y debe acatar leyes y reglamentos que a su vez están avalados por los poderes de turno.
    Entonces, en determinado momento, se trata de la conciencia y de la responsabilidad personal y ahí corresponde decidir solo entre los dos. Es lo que debería poder hacerse.

  • 3. Mar  |  19 mayo 2012 en 11:12

    Suena raro exigir una libertad y dignidad ante la muerte, cara a cara con el médico, libres de las ataduras del poder, cuando no se la tiene ante la vida. Es cierto que cuando pensamos en nuestra muerte la vemos como El momento para el cual sentimos la necesidad de contar con la máxima libertad de poder decidir. Está bueno pelear por ese derecho. Lo que no está bueno es considerar “que al menos ante la muerte” sea así. Admitir que sólo podemos exigir dignidad ante la muerte, porque para la vida “marche preso”, decide el sistema… “el protocolo dice que primero hay que hacer esto, no importa si ya sabemos que con ese estudio no arribaremos a ninguna conclusión y hay que hacer otro que no se puede pedir en primer lugar, no importa si se pierde el tiempo, no importa si ese paciente es introducido en una “picadora” de largas esperas, turnos que no se respetan, ir y venir 100 veces”, etc. etc.
    Esa frase “no me abandones, pero tampoco me agredas”, es un pedido que extiendo a todos los médicos, no sólo a los que enfrentan decisiones sobre el final de la vida de un paciente. Es lamentable el maltrato que reciben los pacientes. Me resulta bastante nauseabundo que se planteen “al menos respetarlos cuando se mueren”.

  • 4. rodolfo lópez  |  19 mayo 2012 en 16:55

    Sería ideal que todos pudiéramos estar acompañados por alguien sensible como el doctor Berti en “el” momento.
    Fundamenta su posición en pensadores críticos del Poder. Tal vez experiencia humana -personal- sea motor más potente que lo impele. (Es fundador del grupo Renacer informa Tomás Abraham).
    Me parecieron muy atinados los comentarios de Ma Cristina y Mar. La relación Yo-Tú se establece a diario, de muy diversas maneras, y es desagradable muchas veces.
    Como paciente crónico -de enfermedad no terminal gracias a Dios- compruebo que hay muchos médicos jóvenes que comparten valores del Dr. Berti. Algo alentador. Pero, como advierte Mar, dichos valores deben penetrar instituciones -paredes de directorios- para no quedar en buenas intenciones.
    Pareciera que es la tarea que se ha impuesto el doctor G. Berti.
    Muchas gracias Gustavo Berti

  • 5. Santos Kevorkian  |  19 mayo 2012 en 20:54

    acuerdense de Jack Kevorkian

  • 6. EF  |  20 mayo 2012 en 0:44

    Estoy de acuerdo en algunas cosas, no comparto otras y algunas no las entiendo seguro por limitacion propia. Pienso que en la relacion medico paciente no deberia mediar ninguna etica ni moral mas que la propia de un ser humano que decidio estudiar medicina para ayudar. Pero bueno, utopia parece que queda lejos, y hay un sistema que a ese ser lo excede. Ahí es donde esa propia etica y moral juega. Sentido comun? Mejor solo que mal acompañado.

    La medicina es mercantilista no solamente en USA. En la Argentina tambien lo es. Pero es un tema que no vendria al caso de no existir abogados que viven de los medicos (o vivian en este aspecto). No todos los medicos que prolongan la vida de sus pacientes lo hacen para tener un mayor margen de ganancias. Bien se puede ser mercantilista y humano.

    Es importante que entre los medicos estan los que escuchan a sus pacientes y los que tienen que escuchar solamente a los familiares, ya que los pacientes no hablan, no se mueven, tal vez no escuchan. Quien es uno para decidir? Solo aquel que entiende eso, que estudio medicina para ayudar y escucha.

    A mi el termino bioetica me ayudo. Sabemos que la mayoria elegimos medicina para tratar de entender la biologia humana. Como le hacemos entender a los medicos, que ya de por si somos bastantes estrechos (como un cuadrado para ser mas claro) que hay un grupo de medicos que les interesa la etica medica, y que aparte la quieren enseniar? Que tan importante es el tema en la carrera medica? Insignificante. Imaginese que encima le digan que es una clase de etica. Entre los que se fugan y los que se apolillan, a cuantos les entramos?

    Comparto con Mar que esta bien que hablemos de la muerte, pero tambien hablemos de la vida. Que tanto usted o yo podamos decidir que queremos, y que quede estipulado le sacaria bastante peso a las familias y a los medicos, no? En eso el mercantilismo americano nos paso el trapo. Pero yo miro para atrás y la mayoria de las familias mias quisieron seguir con vida, y hablo de mas del 95%. Y yo las respeto tanto como a ese menos del 5% que dijo que no. Pero no sabe lo mal que las trata el sistema a esas familias que eligieron la vida, es decir a esos pacientes. Ni le cuento lo que es en la salud publica eso mismo.

    Muy bueno que se traigan estos temas, y lo felicito por lo que hace.

  • 7. Tomás Abraham  |  20 mayo 2012 en 10:11

    Me gustaría mucho que gustavo berti y esteban fridman dialoguen sobre el tema de la medicina y la ética, o moral – como se quiera. también que este diálogo pueda tener la forma de textos breves o no que publicaremos. Ustedes deciden. es una buena opotunidad ya que se trata de dos médicos que se interesan por la filosofía, y sé que pueden aportar reflexiones, dudas y observaciones serías. creo que gustavo debería seguir con sus pensamientos.

  • 8. Mar  |  20 mayo 2012 en 12:04

    EF
    sí, me refería a eso, y no sólo en la salud pública sino también en clínicas privadas (pensá en las de la periferia… parecen del dr. cureta).
    Estoy segura que existe ese 95% tal como lo caracterizás. En mi experiencia lo que más he visto es que a los familiares les cuesta enormemente aceptar la muerte, y se apoyan en la orientación del médico. Un médico (el que está a cargo) que en la mayoría de los casos les habla elípticamente, incluso con información muy específica médica que de ningún modo los familiares podrían codificar como “nos está diciendo que se está muriendo”. Si le agregás a los que están de turno en el piso -que rotan día a día- el resultado es un cóctel de confusión, y dolor.
    [por ej. sale el médico de turno del piso y les dice “no tiene fiebre” y los fliares. automáticamente interpretan “está mejor”, cuando la infección sólo era un agravante del Ca de pulmón y los valores están cada vez peor… se comprende?]

    No estoy negando que sea necesario tratar el tema del pcte. muriente, lo que me llama poderosamente la atención es que no se lo aborda como una filosofía para toda la práctica médica, para lo asistencial propiamente dicho. La preocupación por la formación humanista del médico que se ve junto al pcte. frente a su muerte, no puede cerrar los ojos frente a lo que les pasa a los que quieren vivir y se enferman. Porqué es más importante clamar por el derecho a una muerte digna y no a una vida digna? Cuántos pctes. padecen un tratamiento aplicado directamente sin la menor consideración sobre la calidad de vida? porqué? la vida no nos preocupa? por eso dije, parece que sólo cuestionamos al sistema si se trata de la muerte.

    (tema aparte, sos Esteban Fridman del FLENI – Escobar?)

  • 9. Ma.Cristina  |  20 mayo 2012 en 12:13

    Tomás, adhiero, acá estamos para saber aprender y reflexionar con las orejas abiertas y los ojos atentos!

  • 10. EF  |  20 mayo 2012 en 23:26

    De acuerdo Tomas. No soy especialista del tema pero la experiencia obliga a pensar, y mucho.
    Abrazo

  • 11. magu  |  21 mayo 2012 en 14:45

    Ojalá publique mi comentario
    realmente me parece necesario, imprescindible y sano que hablen en este blog, en forma de textos. Necesitamos urgentemente como sociedad focalizar la atención en estos temas. Pienso en mis familiares que sufrieron sus últimos meses una agonía hospitalaria indigna (atados de ambas manos para que no se sacaran sondas ni sueros) mi tía abuela, mi padre. Pienso mucho en el caso MELINA, por favor, publique esto.

  • 12. magu  |  22 mayo 2012 en 19:22

    Pienso que los estudiantes de medicina y médicos, paramédicos, enfermeros y gente que trabaje con enfermos en grave estado o pacientes internados terminales, no tendrían que leer libros sobre “el buen morir”, o títulos similares sobre el mismo tema´. Más bien tendrían que hacer trabajos grupales sobre las emociones que les causa la ineludible muerte en su ámbito profesional, vocacional. Ver películas sobre el tema (las que ganaron el Oscar el mismo año, sobre suicidio asistido), hacer dramatizaciones, escritos biográficos y vivenciales, etc, / la lectura debería ser optativa o de apoyo, pero poder reflexionar a través de otros materiales y técnicas. les dejo esto Cuáles son las emociones que sienten los médicos y enfermeros frente a LA MUERTE ¿ (En sentido abstracto)

    ¿Cómo describirían emocionalmente lo que sienten frente a la muerte en general ¿

    -cuestionario anónimo para estudiantes avanzados y médicos matriculados en ejercicio o retirados –

    LA calificarían en femenino o masculino ¿

    Es Una enemiga ¿

    Una amiga ¿

    Un ejército de ratas infectadas ¿

    Moby Dick ¿

    Un tsunami al que le temen (emocionalmente los paraliza?

    ¿tienen deseos de controlarla ¿

    Es un entidad con quien hay que negociar

    O a la que hay que rendirse ¿

    ¿Cómo se preparan emocional y psicológicamente para decirle a un paciente (por su propia boca) que va a morir ¿, ¿o a sus familiares ¿

    ¿lo han dicho?

    ¿qué sienten ¿

    ¿ Hubo alguna muerte familiar cercana en sus vidas determinante en a elección de sus carreras ¿ ¿cómo fue? ¿por accidente, enfermedad prolongada ¿ ¿asesinato?

    ¿Cree en la vida después de la muerte?

    ¿ Siente que influye su creencia sobre sus decisiones sobre tratamientos terminales?

    ¿Siente presiones institucionales o económicas al tratar a determinados pacientes en estado muy grave o enfermos terminales en su última faz ¿

    ¿ Qué razones creen que motivaron a los médicos y enfermeros asesinos de pacientes (muchos no graves ni terminales) a matarlos con sobredosis de morfina ¿ ¿se sintieron en algún momento, identificados ¿ (sin censura, desde lo emocional, no desde lo intelectual)

    ¿Tiene ganas ud de salvar la vida a una filicida (reciente caso de Adriana Cruz) a pesar de que ésta quiera suicidarse ¿

    ¿qué piensan sobre las perreras municipales donde se matan a perros callejeros ?

    ¿sienten ud que hay gente que tenga más derecho a vivir que otros?

    Específica sobre el aborto

    ¿Debería el hospital, respetar su decisión de no obligarlo a practicar un aborto si esto fuera en contra de su juramento hipocrático (por ejemplo POR DIOS Y LOS SANTOS EVANGELIOS) o de sus sentimientos y emociones presentes (aunque no fuera creyente) ¿ve esto algo parecido a la ley de OBEDIENCIA DEBIDA o al fusilamento de CAMILA O GORMAN (embarazada de siete meses, en la época de ROSAS).

    ¿ Le sería de alguna utilidad a ud, hacer una materia o cursos de dramatización, escritura expresiva o terapia de grupo para poder hablar de ESTOS SENTIMIENTOS FRENTE A LA MUERTE DE UN PACIENTE (la muerte nos trasciende, es la del otro pero nos involucra) ¿

    ¿Quisiera tener algún tipo de ayuda o contención de sus colegas en el mismo ámbito hospitalario ¿

  • 13. EF  |  23 mayo 2012 en 0:39

    Antes que nada si algo de lo que comente le causo al Dr. Berti una sensacion extrania quisiera que sepa que mi intencion era abrir un poco el juego en el tema. Respeto lo que el hace y se necesita ser muy humano para llevarlo a cabo. Pero le di libertad a mi conciencia y no puedo negar que algunas cosas me hicieron sentir tocado.
    Es que cuando se juzga a la medicina, se me esta juzgando. Eso no significa que formo parte de la corporacion medica. No me hago cargo que cualquiera que insista tenga el titulo medico asegurado, ni tampoco que haya medicos que pongan al dinero por delante del paciente, o peor aun, esos que el paciente ni siquiera figura en ningun lado mas que en sus recibos. Si me hago cargo que desde mi lugar es muy dificil llegar a modificar eso, mas en la Argentina. No fui docente en la Universidad publica que sigue siendo la mayor fuente de medicos, pero los residentes que se formaron al lado mio saben que el paciente importa. Y como importa el paciente hay que estudiar ciencia. No esta mal la ciencia si uno la entiende desde ese lado. Se puede ser cientificista y humanista, se puede tomar lo bueno de cada cosa. La medicina cientificista ayudo y ayuda a mucha mas gente que la que padece a esos medicos que arriba le nombro. Es decir que hasta ellos se benefician. El resto es como en todo, hay buena gente, hay gente sin maldad y hay mala gente. Hay estupidos, piolas y bochos. Como en cualquier gondola.

    Y la muerte se desprende de esto que le digo arriba que parece colgado. Sepa que yo apoyo la muerte con el menor sufrimiento fisico possible. Ese es un pacto entre medico y paciente. Tambien apoyo que las familas no sufran. Camila ha sido su paradigma, aunque lamentablemente en forma equivocada ya que Camila no es representativa del tema. Pobrecita ella y los padres que vivieron y viven ese carma, y ojala puedan descansar los tres realmente. Pero se legisla para una sola persona mientras se le da la espalda a cientas. En Argentina debe haber 800 pacientes similares a Camila, pero que a diferencia de ella que seguramente esta en estado vegetativo, una gran mayoria de ellos esta o mal diagnosticado y/o mal tratado. Si cree en mis estadisticas, mas de 760 de esas familias (casi 3000 personas si los incluimos susl sufrimientos) apuestan a algo, quieren seguir.

    Le planteo mis inquietudes: quienes van a hacer los diagnosticos? En el caso que este este bien realizado con la dificultad que ello acarrea, quienes saben a ciencia cierta (si es que esta existe) hasta donde pueden llegar esos pacientes si los trataran como es debido o con algo de ingenio? Mas dificil aun, quienes saben si maniana no se descubre la nueva “penicilina”?

    Si las familas deciden que no desean continuar esperemos que esos quienes que las asesoraron no sean ni atorrantes, ni ignorantes ni ambos. Por ultimo, espero que ahora que se ocuparon del sufrimiento de una minoria dentro de una minoria que se ocupen del sufrimiento de la mayoria de esa minoria.

    Saludos,

  • 14. santiago armando  |  24 mayo 2012 en 11:13

    A mi me gustaria morir solo, cargado de morfina o alguna droga como la que me dieron cuando me operaron de polipos en la nariz,que me paso a buscar una nave espacial,o aludido por una onda de estanque que me salude cadenciosamente antes de desaparecer extinguiendo mi alma,algo que no me fulmine en plena calle o en un berrinche,por que no puedo controlar fumar y ya me duele el pecho,y no hay nadie ni ningun procedimiento que pare la autodestruccion del fumador que sabe que se muere en cualquier momento,no hay clinicas donde se interne como a los locos a los fumadores.

  • 15. mARCELO  |  24 mayo 2012 en 15:20

    por acá venia el tema ???
    Con los placeres no se jode ,una cosa es concientizar y otra muy diferente es dar pánico ,y ya que los griegos se vienen para estos pagos recordemos que los propios griegos buscaban la sabiduría por el camino de la virtud ,el esfuerzo si se quiere para el que realmente tenga ganas , no por la culpa y la redención cormillotiana y la re mil pario a estos sacerdotes

  • 16. mARCELO  |  24 mayo 2012 en 15:23

    Baja la cantidad Santiago ,si tenes ganas

  • 17. Ma.Cristina  |  24 mayo 2012 en 19:03

    Busqué en internet datos sobre el Dr.Gustavo Berti, encontré este video donde se habla de la fundación Renacer que crearon junto a su esposa Alicia al poco tiempo de perder a su propio hijo:

  • 18. juanelsantiagueño  |  28 mayo 2012 en 0:43

    Las decisiones sobre la muerte y el morir nunca van a escapar de reflexiones éticas, morales o religiosas. Porque hasta este último acto implica cultura humana. No se muere como se quiere sino como se puede y lo dejan, pensaba absolutamente solo al pie de la cama de mi padre moribundo en octubre pasado.
    La muerte también cae en ese territorio que se denomina control de lo social. Allí se erigen reglamentos, normas y decretos que intentan, vanamente, atemperar ese ¿pasaje para viajar a…? Si es que realmente lo es.
    El Estado, la religión, las costumbres y los usos siempre van a imponer un modo de vivir y también de morir. El individuo, jamás decidirá cuando acaba su sufrimiento. No puede ni biológica ni emocionalmente, aun cuando deje asentado previamente en una escribanía su suerte para ese instante. Creo que ese momento, en que misteriosamente la vida se va y la muerte arriba, es de una inmensa fragilidad, comparado, vaya paradoja, al momento de ser expulsado del útero materno al mundo. Allí también, vaya ironía, el Estado, la religión, los usos y las costumbres se imponen al deseo. Es innegable que desde que la población pasa a ser uno de los elementos constitutivos del Estado moderno, tal cual lo conocemos hoy, se le otorga rango institucional a la muerte. Entonces ella también queda incorporada a un acto cultural. Que el Estado argentino, por ejemplo, decida aliviar el sufrimiento mediante una ley llamada, alegóricamente, muerte digna, no es más que un reconocimiento que él tiene para modificar, fantasiosamente por supuesto, ordenar ese instante.
    ¡Gloria al Estado Todopoderoso que nos dice como nacemos, vivimos y morimos!
    Pero todo esto ya lo sabemos, desde muy temprana edad. Pregunto: ¿donde esta la reflexión, entonces, Si por reflexión entendemos el recogimiento del pensamiento para superarse a sí mismo? Por favor alguien me lo dice.

  • 19. magu  |  29 mayo 2012 en 0:53

    JUAN
    No fue una reflexión, sino lo que el DOCTOR ve, y cree.
    Cree que está solo, pero no lo está.
    Un médico (salvo que esté en una guerra, y opere a cuchillazos), no es un torero en la pista, enfrentando a un toro.
    Sería bueno que toda la gente que estudia medicina, enfermería o carreras paramédicas, pudieran tener la materia MUERTE, y compartir experiencias verbales (en reuniones coordinadas, conversando, leyéndose composiciones biográficas sobre seres quieridos muertos que influyeron en la elección de sus reparadoras carreras), que pudieran dramatizar enfrentamientos con la muerte. Ver que diferencia vivencial sienten entre la muerte y la enfermedad, a quien temen más, a quien quieren combatir más. Lo más siniestro y horrible que le puede pasar a un pariente en un hospital es que no se lo dejen ver, (como en terapia intensiva) aún sabiendo que éste paciente no tiene esperanzas de vida. Y luego nos pregunten si queremos donar los órganos. Tuve horribles experiencias con dos seres queridos que fallecieron en hospitales, y lo único que tenía de los médicos era SU PARTE, y se mostraron inflexibles ante nuestros clamores de darle el alta para que los tuvieramos con nosotros. Igual murieron a los pocos días.

  • 20. juanelsantiagueño  |  29 mayo 2012 en 23:02

    entonces la nota debería titularse: “unas creencias sobre…” ¿Es complejo confundir reflexión con creencias?


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