Caverna 10 (novela) Por Talismán

5 enero 2012 at 10:41 26 comentarios

El hermano era feliz. En un ambiente en el que los adultos estaban con los pelos de punta y los nervios destrozados, era feliz. Mientras su madre tomaba sedantes y anticonstipantes, y el padre sus propios sedantes y una batería de remedios destinados a la dispepsia y a temidas gastritis, era feliz. Mientras su hermano estaba encerrado en su cuarto escudándose en algún libro y en estado de pánico cada vea que sonaba el teléfono cerca suyo y debía atender, era feliz. Sonriente, expansivo, despreocupado, exitoso. ¿Cuál era el secreto para que en un territorio diagramado para una intensa caza de brujas en nombre de la higiene, la  obediencia debida y el respeto a la verdad, llegara a un tal estado de despreocupación? La falta de padre, así de sencillo. El padre por motivos misteriosos había decidido que uno de sus hijos sería su heredero, un título de nobleza sin duda, que requería una preparación adecuada para una misión imposible. Ya se sabe que nadie puede ser su padre sin matarlo, y que menos puede llegar a serlo por mandato paterno ya que suicidarse a partir de un hijo no es un deseo ni siquiera implícito. ¿Cuál es el proceso de adaptación requerido para concretar esta misión imposible? Satisfacer el deseo del padre. ¿Cómo hacerlo sin matarlo? Matándose a sí mismo. Esta vez un suicidio psicológico. Pero matándose a sí mismo no se hace más que decepcionar al padre que espera de su hijo a un padre como él lo es, es decir único y glorioso. Tartamudeaba esta verdad convertida en dilema o double bind tal lo elaborado por Gregory Bateson, y de este modo pudo posiblemente salvarse de males mayores. Al tartamudear se refugió en sí mismo con sus palabras no dichas pero propias sin caer en el silencio de la esquizia. Mientras esta herencia componía sus piezas día tras día, mes a mes, año tras año, el menor era el juguete de su madre, un chiche ameno aunque no total. Para llegar a ser un entretenimento que satisficiera completamente a su madre, debería haber nacido niña. Intentó hacer de su hijo menor un pequeño travesti infantil, las fotos así lo verifican. Rulos abundantes, bombachotes amplios que remedaban la falda ausente, unos cachetes jugosos y las piernas gorditas, mostraban a una especie de fauno mitológico en pañales, que exhibía su hermafroditismo ante la algarabía secreta de su madre. Por eso era feliz. En el colegio lo era. Con su uniforme de saco bordó y pantalón gris de colegio privado inglés del Belgrano, disfrutaba de sus horas de clase y de las de esparcimiento. Mientras el mayor tanto peleaba su herencia luego de un fracaso estrepitoso en el ingreso al Nacional Buenos Aires, y tras haber sido bochado por niño judío en su presentación en otro colegio privado de Belgrano con exigencias étnicas intransigentes, luchaba por su vida en un instituto adscripto al gran colegio. El heredero perdía en el oral y debía salvarse en el escrito. Los profesores interpretaban su tartamudeo como una inseguridad causada por la falta en el cumplimiento de las tareas, y un cuatro o un cinco era la nota que le estampaban en la libreta. Mientras tanto en la otra zona se era feliz. Tanto que casi por generación espontánea y sin exigencias paternas, también fue presentado para ingresar al Gran Colegio Nacional, y aprobó el examen sin esfuerzo, y sin festejo alguno. No era su deber hacerlo. No estaba en la carta fundacional de aquella familia que fuera el mejor alumno. Un día, en honor de aquel día en que fue embarcado en el paquebote que lo llevaría a conocer la ciudad luz, se fue a estudiar a París. Y el agraciado quedó solo sin hermano. Ése día, el padre, vio que su vida cambiaba, y que su descomunal fuerza quedaba sin destino. La pulsión y sus destinos, decía Freud. El destino y sus pulsiones, decían los griegos. En todo caso,  por primera vez en su vida feliz , miró los ojos del padre, que por primera vez lo miraron. Lo que vio nadie lo sabe. Pero el acto que provocó ese encuentro fue definitivo. Tomó una última decisión, antes de desaparecer, se metió en la bañera y se zambullo en el agua caliente, para siempre.

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26 comentarios

  • 1. Liliana César  |  5 enero 2012 en 11:13

    Tomás, por favor, decilo clarito si podés. Tu hermano se suicidó?

  • 2. Ma.Cristina  |  5 enero 2012 en 17:39

    Bien por Nicolás!

  • 3. Liliana César  |  5 enero 2012 en 20:03

    Quién es Nicolás? Tal vez Talismán? Pensé que era Abraham, por la época y porque es judío el que escribe.

  • 4. Ma.Cristina  |  6 enero 2012 en 7:54

    Liliana, ya te había respondido en otro post en el que hiciste la pregunta, sí son todos el mismo que ya conocemos.
    Y respecto a tu otra pregunta, también en anterior capítulo, ahí nadie se mata, sólo se crece, un abrazo.

  • 5. martita  |  6 enero 2012 en 14:43

    Talismàn y sus novelas me llevò a releer” El Hombre y sus Sìmbolos ” , ràpidamente Jung , “Acercamiento al inconsciente ”
    y encontrè que long time ago ,Yo subrayè :” La reminiscencia
    de recuerdos infantiles y la reproducciòn de formas arquetìpicas
    de la conducta psìquica pueden crear un horizonte màs amplio
    y una extensiòn mayor de consciencia , a condiciòn de que se consiga asimilar e integrar en la mente consciente los contenidos
    perdidos y luego recuperados.Puesto que no son neutrales
    su asimilaciòn modificarà la personalidad al igual que ellos
    tendràn que sufrir ciertas alteraciones.En esa parte de lo que
    se llama “proceso de individuaciòn” la interpretaciòn de los sìmbolos desempeña un papel pràctico importante.”

  • 6. martita  |  6 enero 2012 en 15:01

    Ma Cristina ,relacionado con tu comment 4 , para mì el
    hermanito de Nicolàs ,nunca creciò . Mi interpretaciòn
    es que se sumergiò en las càlidas aguas de la protecciòn
    materna , y nunca madurò.Quizà con el tiempo huyò y se convirtiò en un bohemio , o en un ser muy libre y feliz.
    Es fascinante como cada uno de nosotros puede dar un final
    diferente a una historia , el juego maravilloso de la imaginaciòn
    tan necesario IMAGINAR ,para vivir.
    Saluditos .

  • 7. Ma.Cristina  |  6 enero 2012 en 17:13

    Martita, claro, yo me refería a Nicolás, él se aleja y crece, muy buena tu interpretación, abrazo.

  • 8. Liliana César  |  6 enero 2012 en 22:37

    A mí que no me venga con finales abiertos después de haber sido autobiográfico.

    Si me habla de su vida que me cuente qué paso con el hermano. No vale cambiar las reglas del juego.

  • 9. Anonymous  |  6 enero 2012 en 22:54

    Tuve un hermano, se llamaba Nicolás. Se asfixió con las cálidas y necesarias aguas de la vida materna!
    Ay martita!

  • 10. Ma.Cristina  |  7 enero 2012 en 7:42

    Anonymous, es Liliana.

  • 11. Anonymous  |  7 enero 2012 en 15:32

    No Ma.Cristina. Con la novela de Talismán todo bien. Pero la novela de los comentarios por momentos parecen de Sir Arthur , Graham o Agatha. Propio de lecturas veraniegas.
    No soy Liliana, pefiero seguir en el anonimato!

  • 12. Mar  |  7 enero 2012 en 15:49

    Anonymous,
    Ma.Cristina no te queria decir que “sos” Liliana.
    Se refería a tu comentario para “ay Martita”. Se confundió (para variar) y te quiso corregir (para variar) porque interpretó que se lo tenías que decir a Liliana.
    seguí en el anonimato, porque acá los nicks producen reacciones extrañísimas

  • 13. Liliana César  |  7 enero 2012 en 16:08

    Lo bueno de este blog es que a los comentarios te los interpretan y te los corrigen, Anonymous.

    Fijate en la coma.

  • 14. martita  |  7 enero 2012 en 16:45

    AY MARTITA , què ???????????????? Què te importa
    a vos lo que digo o dejo de decir ???????
    Si servìs para opinar , analizar , y tenès nivel cultural
    opinà sobre lo escrito como tema del Blog , pero comentarios
    y chismecito desubicaditos , no ANONYMUS . Ese es tu
    complejo ser simplemente anònimo .
    Cuànta chiquitez !!!!

  • 15. martita  |  7 enero 2012 en 17:03

    Mi respeto a Ma Cristina , mi cariño a Mar , mi admiraciòn
    a Abraham , hasta pronto .

  • 16. Ma.Cristina  |  7 enero 2012 en 18:14

    Perdón Anonymous, es así, me confundí, creyendo que le contestaba a Liliana dándole validez al argumento de Martita. Lamento haber provocado este revuelo y pido disculpas a los involucrados.

  • 17. Anonymous  |  7 enero 2012 en 21:25

    OK SRAS. Está todo bien, he considerado estos últimos comentarios, con nicks femeninos e histéricos algunos!. Martita what´s the matter whit you? Darling!
    Ma.Cristina no se lamente. Nunca se lamente públicamente. No necesita pedir perdón.
    Martita tenga Ud. la amabilidad de disculpar mi chiquitez (supongo bien que es un derivado de chiquitaje) También disculpe mi pequeñez por no estar a la altura de su inteligencia. Sinceramente le parece que decidir ser un ser anónimo es un complejo?. Ud. necesita fama para sentirse una persona, alguien respetada y querida?
    No me agradan los pleitos y menos incomodar a personas honestas y sensibles.
    Lo escrito, escrito está.

  • 18. Mar  |  7 enero 2012 en 22:06

    lo cual prueba que desde Bateson hasta los de Palo Alto, alguito de razón tenían. Comunicarse es un milagro!
    Interpretaciones, correcciones, y de metacomunicación mejor ni hablemos.

  • 19. Anonymous  |  7 enero 2012 en 22:06

    Martita: extraños modos para expresar su admiración “FELIZ 2012 PARA TODOS!!!!! por Tomás Abraham”

  • 20. Mar  |  7 enero 2012 en 22:18

    Bonne chance amie.
    (Je veux dire… merde!)

  • 21. Mar  |  7 enero 2012 en 22:48

    Si conocieras cuán misteriosos vericuetos puede llegar a tener la admiración, no te resultaría extraño ningún modo.
    Modos aparte, qué buen tema de los Beatles (gran ironía al Guru)

  • 22. Panchito  |  8 enero 2012 en 13:36

    Retomando la novela de Taslismán, encontré, entre otros muchos méritos, una palabra ajena a mi vocabulario:

    Me trasladé a la botica
    a comprar un anticonstipante,
    y el idóneo muy campante
    hizo gala de relumbre
    y evacuo mi incertidumbre
    despachándome un laxante.

  • 23. Liliana César  |  8 enero 2012 en 14:07

    Tomás, aparte de entretenerte con las peleas. Insisto: ¿qué le pasó a tu hermano?

  • 24. Mar  |  8 enero 2012 en 14:47

    pues Anonymous,
    es cierto que perdón es un despropósito para el chiquitaje que parece tanto te gustó
    sin embargo, está muy bien disculparse
    sobretodo si ha sido un error por desatención
    eso ayuda a que se incrementen los milisegundos previos al impulso de contestar los comentarios que son para otros,
    anque evita interpretaciones erróneas!

    Muy bueno el video (no los conocía) No tenés alguno que me haga aparecer a George Clooney este atardecer que promete estar encantador? digo… a lo mejor… de repente… podría ser.

  • 25. Mar  |  8 enero 2012 en 14:49

    tampoco la conocía

  • 26. Mar  |  8 enero 2012 en 14:50

    te escribí, se lo tragó
    justo que tenía un antojo!


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