Ambigüedades de un concepto

12 diciembre 2011 at 13:33 44 comentarios

Poroto Wolff *

Michel Foucault nos ha dejado dos figuras conceptuales que conciernen a la labor y a la función del intelectual en la sociedad. La primera aparece en la década del setenta en un breve escrito, `Verdad y poder´ recopilado en “La microfísica del poder”. Se trata de la noción de “intelectual específico”.

Lejos de espantarse ante la parcelación del saber, espanto propio de humanistas y de intelectuales universales, Foucault encuentra que en esta especialización inevitable de acuerdo a la organización de la ciencia moderna, se encuentra el encuadre del nuevo modo en que se da la intervención de los portadores de saberes o agentes del conocimiento, como quiera llamárseles, quizás de un modo algo pedante, en la cuestión política y social.

La otra corresponde al último tramo de su obra, nos referimos a la “parrhesía”, concepto que es objeto del último curso de Foucault y que reinstala el debate sobre la función del intelectual en relación al poder. A lo que podemos agregar que poco antes, en la década del ochenta, Foucault participaba de la discusión iniciada por sectores de los círculos filosóficos internacionales, desde los mentores de la filosofía analítica y el pragmatismo anglosajón, a los teóricos de la ética de la comunicación, en especial Jünger Habermas, sobre la cuestión de la modernidad, dando su particular versión de la Ilustración. Para el caso de este último debate, en su texto “¿Qué es la Ilustración? de 1983, parte de un breve escrito de Kant del que señala dos ideas principales: lo que significa pensar la `actualidad´, es decir aquello que aporta `nuestro tiempo´ a la historia, y el contenido del emblema ilustrado que dice `ten el coraje de saber´.

Foucault opera nuevamente con una categoría cara al vocabulario conceptual de lo que se llamó estructuralismo: diferencia. La actualidad no es un objeto ni una época sino una marca, una ruptura, un trazo diferencial. Se define por su singularidad, es decir por su novedad. Remite a lo que que la distingue respecto del pasado. Por otra parte, el coraje que se necesita para `saber´, de acuerdo a las palabras de Kant, nos habla de una actitud, de un `ethos´, que se requiere para sostener una posición minoritaria, en disenso con la opinión pública, a contracorriente del sistema de creencias dominantes que despliegan un manto de pereza para que la gente obedezca y se acomode al `después de todo…siempre fue así´.

 Un hombre ilustrado es aquel que sale de la minoría de edad que implica un sistema de protección que le ofrece seguridad, no acepta el sistema de tutores instalados para pensar por él, desde médicos y pastores religiosos, a políticos y sabios, y decide pensar por sí mismo. Sale de la minoría de edad para ser minoritario.

Para volver a la idea de intelectual específico, Foucault sostiene que el saber moderno se produce al interior de los espacios institucionales. En realidad siempre fue así ya que el sabio antiguo también era parte de círculos establecidos en la Polis, ya fuere en las Asambleas, en los recintos de los tiranos y reyes, o en las Academias y Liceos, o en tiempos más recientes en las Cortes del absolutismo monárquico antes del advenimiento de las democracias republicanas en las que el intelectual se integra al sistema educativo como profesor e investigador.

El nacimiento de la burguesía, y la creación del profesional liberal, permitió que el artista, el inventor y el escritor se profesionalizaran de un modo independiente, y pasaran en su mayoría a formar parte de la pequeña burguesía. Pero con la paulatina desaparición de esta primera clase media y debido a la extensión del sector corporativo, los productores de conocimiento ingresan a los dominios de vasta empresas que ya Heidegger había descrito en su texto “Época de la imagen del mundo” de 1938, y que tiempo antes Max Weber había analizado en los términos de la nueva burocracia concebida como `jaula de hierro´, que Robert Jackall resignificó con nuevos textos sobre la ética corporativa.

Foucault afirma que el intelectual específico afronta luchas concretas que son parte del ámbito de su trabajo, que lejos de aislarse por su labor especializada del resto de la sociedad, por el contrario, se halla vinculado a las preocupaciones colectivas de un modo material ya que casi siempre su tarea abocada a la ciencia y a la técnología, tiene que ver con la vida social y con los intereses colectivos. El poder corporativo ya sea estatal o privado, intentará como en cualquier dispositivo empresarial, diagramar las prioridades del trabajo investigativo en consonancia con la conveniencia de una vasta red de intereses económicos y políticos, de acuerdo a la estrategia que establecen los sectores dominantes.

Foucault cree que en el nuevo entramado de la producción de conocimientos, se dan las condiciones para crear algo así como “contraredes”, circuitos entre los agentes productivos del saber que pueden crear un nuevo factor político en defensa de valores que tomen en cuenta la defensa de la vida de las poblaciones en términos de la contaminación del medio ambiente, el peligro nuclear, las políticas genéticas, la producción de armamentos, el trabajo esclavo, etc.

Cuando se habla tres décadas después del artículo de Foucault de `sociedad de conocimiento´ , se produce un encantamiento apolítico usado para difundir una modo de legitimación de la pobreza mundial sobre la base de índices educativos. Se dice así que el modo de salir del `estado´ de pobreza es mediante la educación que es la base de la productividad y de la inserción con ventajas en la lucha competitiva en el mundo de la globalización. Foucault ya en “El orden del discurso” había mostrado que el saber y la producción de conocimientos no son creaciones de individuos que buscan la verdad, sino espacios rigurosamente vigilados que tiene sus reglas que integran lo que consideran verdadero de acuerdo a criterios históricos determinados por expertos asociados y excluyen a los insensatos.

Decía en aquella conferencia inaugural que el criterio de separar la verdad del error como norma epistemológica inaugural, en realidad deriva de uno previo que distingue lo que tiene sentido de lo absurdo. Una vez que se está en el dominio que traza los límites que nos permiten estar “en la verdad”, según los desarrollos de epistemología histórica de George Canguilhem, la partición verdad-error recién entonces es pertinente. Los ejemplos dados por Foucault de Ignaz Semmelweiss y Gregor Mendel, que fueron expulsados de la comunidad científica por su cualidad de `insensatos´, lo que ni siquiera los autorizaba a equivocarse ya que su misma condición de científicos les era denegadas, en su texto “Verdad y poder”, para ilustrar la noción de intelectual específico, cita el caso del físico atómico Robert Oppenheimer y su lucha contra la política armamentista de las grandes potencias.

Finalmente, cuando hablamos de los análisis de Foucault de la parrhesía, pasamos de la consigna kantiana del coraje de saber, al encabezamiento de su último curso de 1983-84: El coraje por la verdad.

El parrhesiastés está encarnado en la figura del filósofo cínico Diógenes. Foucault revierte la imagen convencional del cínico como amoral, y lo ubica en una cumbre ética en la que el cínico no sólo no es quien no cree en nada, sino el único que cree. Sostiene su palabra frente al poder, lo desafía, su habla es llana, franca, su palabra no mide los riesgos de las verdades que enuncia, y tiene una relación directa con lo que él mismo manifiesta, sin doble juego, ironía, prudencia o cálculo alguno. Dice lo que piensa ante quien sea, y lo hace en una situación de inferioridad.

No se practica la parrhesía desde una situación de superioridad ni con los privilegios que da una investidura, sino en el llano y con un discurso crudo sin efectismos retóricos, o, como diría Roland Barthes, un grado cero de la retórica o retórica blanca. El problema reside en que esta posición discursiva del parrhesiastés, que pretende ocupar un lugar de resistencia frente al poder, de interpelación, y desafío, nada nos dice sobre el contenido del pensamiento de quien así establece el duelo verbal. El parrhesiastés o parresiasta desde su lugar de inferioridad frente al poder, puede adscribir a cualquier ideología y adherir a todo tipo de política. Para dar un ejemplo límite, podemos referirnos a Adolph Hitler y su palabra en momentos en que todavía es un ser marginal, artista ignoto, un sargento desmovilizado de un ejército derrotado, y que en los ambientes orilleros, en cervecerías, sótanos, va formando su grupo de choque para enfrentar al poder establecido en la república de Weimar en la que confluyen todo tipo de intereses, desde los de los banqueros, judíos y no judíos, funcionarios de la monarquía, capitalistas, dirigentes políticos socialdemócratas, conservadores, comunistas, etc.

Luchar contra el poder no divide aguas morales entre buenos resistentes y malos gobernantes. El parresiasta desde un punto de vista literal es tanto Espartaco como Hitler. Desafiar al poder no implica un gesto liberador desde una doctrina determinada. Más bien es un concepto formal. Como toda categoría ordena los contenidos en determinados casilleros, pero no los llena con valores. Por eso nociones como disidencia, parresía, hasta la de intelectual especìfico, son matrices avalorativas que no están cubiertos por el escudo moral ni siquiera por la abarcativa figura de la crítica y del crítico.

Todos estas entidades que se yerguen en nombre de la resistencia, de la disidencia, de la rebeldía, de la subversión, están vacías de contenido. Sólo señalan una posición en un juego discursivo y político que nada dice sobre sus ideales ni objetivos. Quizás otra idea de Foucault, enunciada en su curso “Los anormales”, aporten algo más a la idea de replicante del poder, cuando nos habla del rey Ubú- el personaje de Alfred Jarry, el creador de la patafísica –  y del carácter `ubuesco´ del poder cuando se muestra grotesco, grosero, guarango, con total indiferencia hacia los ornamentos que ofrece el relato de legtimación, en el que la mentira es un rasgo de humor y la verdad un artículo de perogrullo, y por tal virtud en la que la arbitrariedad gobierna, exhibe la dimensión de su potencia dominante, la fuerza de su poder que ni de bufones necesita.

Mostrar el espectáculo ubuesco del poder que se decora con los fastos de la sacralidad, puede llegar a darle algún contenido a las figuras que no se le someten. Esta tarea no busca ni la redención, ni la felicidad, ni la consagración. Es interminable.

 * Doctor en Filosofía y Relaciones Internacionales.

Profesor de la Universidad de Blutbad – Dresden

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Después del 55, por R.López Schoklender por Caparrós (Blog Pamplinas-El País. Esp)

44 comentarios

  • 1. Leandro  |  12 diciembre 2011 en 16:14

    Interesante.

    Lo extaño es que sus discipulos cuando leen “poder” entiendan “estado”, olvidandose de todas las otras manifestaciones de poder que existen, muchas veces con muchisimo mayor poder que el propio estado. Una muestra mas de como se tergiverzan los conceptos para tener excusa para atacar al odiado.

  • 2. rib  |  12 diciembre 2011 en 17:17

    Acaso la verdad nunca estará en el sentido.

  • 3. Ma.Cristina  |  12 diciembre 2011 en 19:25

    Desde mi modesto entender, el 46% que representamos los que no adherimos a este famoso “modelo” seríamos los subversivos. Qué ironía! La juventud maravillosa de los 70 que ahora nos gobierna y dirige tiene que mirar cómo los desafían los antiguos burgueses.

  • 4. David  |  12 diciembre 2011 en 19:48

    Tal vez ese sea su Relato y no es ironico es simplemente bobo y mezquino

  • 5. David  |  12 diciembre 2011 en 19:49

    No le estoy diciendo boba a usted, aclaro

  • 6. Rodrigo  |  12 diciembre 2011 en 22:35

    Más allá de la remanida teoría de Foucault, acuerdo -con tipos como Duque- con la concepción del filósofo como un vampiro. A lo largo de la historia de la filosofía, se ha comparado al filósofo con un “ratón de biblioteca”, o con la figura hegeliana del “búho de Minerva”. Un profesor de filosofía español, bastante piola, decía que la unión del búho y el ratón se daba en la figura del vampiro.

    El vampiro es una criatura nocturna que vive en cuevas y sale a la superficie a procurarse el sustento. El vampiro se mantiene vivo succionando la sangre de sus víctimas: tiene que estar atento a la aparición de jóvenes para morderlos y así evitar tornarse ceniza o cadáver.

    El vampiro es un conde aristocrático, que comprende el pasado, la tradición filosófica, pero que necesita de la juventud del presente para mantenerse vivo.

    “Si el filósofo fuera capaz, por una parte, de mantener el tipo solemne de la gran sistematicidad del pensamiento occidental de Platón a Aristóteles hasta Hegel y, por otra parte, fuera capaz de pegar buenos mordiscos al cuello de las cosas más vivas actualmente y transfundirlos a esta idea de ‘suspensión’, tan extraña, de la filosofía, se trataría de un vampiro que está en la oscilación del tiempo. No se puede decir que sea eterno, él vive con el tiempo, pero es como si el tiempo no pasara por él: está constantemente a punto de convertirse en tierra y en cenizas si no recibe sangre nueva, pero por otra parte, tiene que reposar siempre en la tierra del origen, por eso donde quiera que vaya tiene que llevar su féretro, porque en el féretro va la tierra del origen y si él no descansa sobre ese féretro, está perdido. Así, pues, juegan entre la tierra del origen y la sangre nueva de lo extraño. Yo diría que el filósofo sería un poco esta imagen, la imagen de un topo o de un ratón que es, a la vez, lechuza: en el fondo, la imagen de un vampiro”. (Félix Duque)

    Esa concepción del filósofo como vampiro se opone a la patética figura del “intelectual” como “faro de la razón”: el intelectual que -más allá de sus buenas intenciones- se cree destinado a condensar en sí mismo la luz de la razón para proyectarla a los demás. Esa figura se asemeja al “nido de águilas” nazi, donde se refugiaba el Führer para pensar, y donde se decía que cuando el sol se levantaba y Hitler salía al balcón, se proyectaba sobre su rostro.

    Se supone que el sol no debe ir directamente sobre el pueblo, para no quemarlo. Según Duque, esa peligrosa figura está presente incluso en Hölderlin, para quien el poeta es aquel que recibe el fuego solar, a riesgo de quemarse, para envolverlo y dárselo al pueblo en forma de canción/poema.

  • 7. Rodrigo  |  12 diciembre 2011 en 23:36

    Acuerdo con la concepción del filósofo como un vampiro. A lo largo de la historia de la filosofía, se ha comparado al filósofo con un “ratón de biblioteca”, o con la figura hegeliana del “búho de Minerva”. Un profesor de filosofía español, bastante piola, decía que la unión del búho y el ratón se daba en la figura del vampiro.

    El vampiro es una criatura nocturna que vive en cuevas y sale a la superficie a procurarse el sustento. El vampiro se mantiene vivo succionando la sangre de sus víctimas: tiene que estar atento a la aparición de jóvenes para morderlos y así evitar tornarse ceniza o cadáver.

    El vampiro es un conde aristocrático, que comprende el pasado, la tradición filosófica, pero que necesita de la juventud del presente para mantenerse vivo.

    “Si el filósofo fuera capaz, por una parte, de mantener el tipo solemne de la gran sistematicidad del pensamiento occidental de Platón a Aristóteles hasta Hegel y, por otra parte, fuera capaz de pegar buenos mordiscos al cuello de las cosas más vivas actualmente y transfundirlos a esta idea de ‘suspensión’, tan extraña, de la filosofía, se trataría de un vampiro que está en la oscilación del tiempo. No se puede decir que sea eterno, él vive con el tiempo, pero es como si el tiempo no pasara por él: está constantemente a punto de convertirse en tierra y en cenizas si no recibe sangre nueva, pero por otra parte, tiene que reposar siempre en la tierra del origen, por eso donde quiera que vaya tiene que llevar su féretro, porque en el féretro va la tierra del origen y si él no descansa sobre ese féretro, está perdido. Así, pues, juegan entre la tierra del origen y la sangre nueva de lo extraño. Yo diría que el filósofo sería un poco esta imagen, la imagen de un topo o de un ratón que es, a la vez, lechuza: en el fondo, la imagen de un vampiro”. (Félix Duque)

    Esa concepción del filósofo como vampiro se opone a la patética figura del “intelectual” como “faro de la razón”: el intelectual que -más allá de sus buenas intenciones- se cree destinado a condensar en sí mismo la luz de la razón para proyectarla a los demás. Esa figura se asemeja al “nido de águilas” nazi, donde se refugiaba el Führer para pensar, y donde se decía que cuando el sol se levantaba y Hitler salía al balcón, se proyectaba sobre su rostro.

    Se supone que el sol no debe ir directamente sobre el pueblo, para no quemarlo. Según Duque, esa peligrosa figura está presente incluso en Hölderlin, para quien el poeta es aquel que recibe el fuego solar, a riesgo de quemarse, para envolverlo y dárselo al pueblo en forma de canción/poema.

  • 8. Ma.Cristina  |  13 diciembre 2011 en 7:34

    David, me criticaste a mí pero no diste tu opinión sobre el post.

  • 9. David  |  13 diciembre 2011 en 9:14

    Usted tampoco, mire bien

  • 10. mar  |  13 diciembre 2011 en 13:08

    Sí, pienso que poder decirle al Rey que está desnudo, sí establece algún contenido dentro de ese vacío de valoración o ambigüedad que supone el coraje de la verdad frente al poder. No es sólo el coraje lo que lo diferenciaría de quienes por el contrario se le someten, sino la comprensión de la inevitabilidad del poder y por lo tanto de la soledad interminable de la tarea de pensar por sí mismo.

    Por otra parte, frente a la imagen del “sol directo sobre el pueblo” o del poeta “que recibe el fuego solar” y la preferencia por la del “vampiro” menos riesgosa, que nos trae Rodrigo, sigo prefiriendo la del griego Elytis:
    “Tener el sol entre las manos, sin quemarse,
    y pasarlo como una antorcha
    a los que proseguirán la marcha,
    es un acto arduo pero sagrado.
    Lo necesitamos.”

  • 11. Panchito  |  13 diciembre 2011 en 13:54

    El post de Poroto ha resultado ser altamente proteico, y sus fibras entrelazan diversos tópicos de atrapante lectura; debe ser la primera vez que devoro con fruición un texto filosófico tan rico y nutritivo y, a pesar del fastidiosos meteorismo, hubiera degustado con placer un poco más de tan excelso boccato di cardinale.

  • 12. Ma.Cristina  |  13 diciembre 2011 en 18:38

    Panchito, después de ese comentario de Mar, usted perdió la poesía con estos detalles escatológicos, ella no se merecía eso.

  • 13. Ma.Cristina  |  13 diciembre 2011 en 19:21

    David, te recomiendo la Play 3, tiene unas imágenes espectaculares y conexión Wi fi !!!!!!!

  • 14. Panchito  |  13 diciembre 2011 en 19:34

    Ma.Crist. por favor, préstele atención al texto de Poroto Wolff que es realmente excelente y no haga caso de mis desafortunadas metáforas.
    Con respecto a la Mar, la veo cada día más lejana, inalcanzable, envuelta en brumas, mientras mi amor permanece anclado como un barquito en su botella de transparente cristal.

  • 15. mar  |  13 diciembre 2011 en 19:48

    Ma.Cristina,
    no hay problema amiga,
    ya conocemos bien el privilegio que para Panchito tienen las cloacas en su vida
    no me había dado cuenta antes que éstas terminan en el mar
    por suerte la sal es un excelente antiséptico

  • 16. mARCELO  |  13 diciembre 2011 en 21:12

  • 17. David  |  13 diciembre 2011 en 23:38

    Preferiria Mezcalina o tocar el bajo, pero bueno, si pone las pizzas puede ser el comienzo de una gran amistad. Estrellitas de colores.

  • 18. David  |  13 diciembre 2011 en 23:41

    Perdon no puse la palabra Peron en mi discurso, estoy expulsado?

  • 19. mARCELO  |  14 diciembre 2011 en 0:08

    David lo contrarrestamos con un poco de Mandragora para eso hay que irnos muy lejos jejejej

  • 20. David  |  14 diciembre 2011 en 1:28

    Me mantendre investigando el asunto

  • 21. Marcelo Grynberg  |  14 diciembre 2011 en 11:13

    Respecto a la idea de “Jaula de Hierro” (Weber) en que se ha
    introducido la modernidad, y el concepto de intelectual “especifico”,
    (Foucault), todo remite a la gigantezca e inevitable especializacion – ya fuera de toda escala humana – que el mundo actual requiere
    para funcionar. Es el mundo de las cosas que se nos han vuelto ajenas y que no podemos descifrar. Un mundo que se nos presenta como “Segunda Naturaleza” (Lukacs), o pura convencion
    sin que entendamos su sentido.
    No es esto una recaida en el Mito ?

  • 22. Panchito  |  14 diciembre 2011 en 12:14

    Eclosiona una nueva agrupación que reivindica los mitos ancestrales latinoamericanos y recupera la mística de los años 70′: “La Castaneda”
    Juan Matus cumple, mescalito dignifica.

  • 23. magu  |  14 diciembre 2011 en 12:19

    Este artículo me encantó, no se si estoy a la altura para hacer un comentario. Pero me surgieron reflexiones sobre varios puntos.
    Efectivamente, pienso que siempre la investigación y la cultura han estado dirigidas (salvo por algunos independientes que denuncian o hacen la contracultura) por los sistemas gobernantes (el papa, los principados a mecenazgos, los reyes y repúblicas post napoléonicas, Stalin, etc, etc) a todos esos gobiernos les ha interesado que se investigue una cosa y no la otra (desde nuevos continentes hasta nuevos condimentos y remedios o sistemas de encantamiento y entretenimento para el campesinado o las masas) pienso que las cantatas de Bach fueron tan funcionales a la Iglesia como las zarzuelas a los asalariados sevillanos y las comedias de Irvin Berling a los desocupados norteamericanos. Con la ciencia igual. Y desde el punto de vista del poder eso será asi siempre, por eso se les da plata a lo que se interese desarrollar. Entonces lo importante es purificar al poder, no es una utopía, Pienso en que los políticos gobernantes tengan cada vez más desapego, humildad y amor al prójiomo, sin resentimientos, como Gandhi, y asi se apoyará a lo que hace falta curar, desarrollar, disminuir o incrementar, amén de que también otros intelectuales, científicos o artistas produzcan con libertad otros caminos de búsqueda. ¿leyeron el libro del diputado miguel bonasso sobre la barrick gold y este gobierno ?/// agrego que al hablar de poder también hablamos de corporaciones fuertes aunque no sean gobierno, dueños de medios, dueños de fábricas y empresas (otros mecenazgos).

  • 24. David  |  14 diciembre 2011 en 12:41

    revisionismo puro, je

  • 25. mARCELO  |  15 diciembre 2011 en 0:44

    “La Castaneda” jaaaaaa

  • 26. Guillermo  |  15 diciembre 2011 en 12:34

    Muy buen trabajo, ya a primera vista se ve que tiene cantidad de herramientas de pensamiento, de conceptos, que son aplicables inmediatamente a nuestra actualidad.

  • 27. Rodrigo  |  16 diciembre 2011 en 16:14

    Magu, con todo cariño… lo que proponés es un delirio.
    El sistema capitalista hace que incluso una obra anti-capitalista, si se vende bien, sea funcional. La cuestión es mucho más complicada.
    Abrazo de gol!

  • 28. santiago  |  16 diciembre 2011 en 20:53

    Que grande que volvió Marcelo Grunberg, se extrañaba sus sutilezas, su poder sintético!

    Sobre lo que usted dice, me parece que parafraseando a otro historiador que dice que no salimos de la edad media pienso que, aunque hubo un pseudo intento en la modernidad, gran parte de la humanidad nunca intento siquiera salir de la mitología ( y de la mitomanía menos, :-)). La gran mayoría de hombres pensamos a través de mitos, como diría Nietzsche en “la hora mas silenciosa”: “pensamientos con pies de paloma”. O, si se quiere, mitos “inconscientes”.
    Para lo que sucedió desde la modernidad hasta acá existe una frase de Kierkegaard que describe muy bien el fenómeno -esta es la tercera vez que la escribo en el blog a la frase, 1ra entrega de richard rorty fue en el primer post que la comente- :

    “La superstición atribuye a la objetividad el poder de la cabeza de Medusa, el poder de petrificar la subjetividad. Y esta falta de libertad no permite ya a al hombre destruir el hechizo.”

    No todos somos filó-sofos, pero sí casi todos somos filo-mitos. Es así, que se le va a hacer. En algún momento despertaremos.

    Esta muy bueno el post.

    Saludos

  • 29. Marcelo Grynberg  |  16 diciembre 2011 en 21:59

    Gracias Santiago. Es cierto que hace mucho que no escribia
    (ultimamente el trabajo no me da respiro …), pero sigo leyendo
    el blog de tanto en tanto. En relacion al mito, no faltaron
    investigadores (Levy Strauss) que negasen que hubiera una
    diferencia estricta entre el pensamiento mitico y el cientifico
    (prefiero llamarlo ilustrado). Otros en cambio (Levy Bruhl), no
    estan de acuerdo con esa opinion: la mente del salvaje no es
    logica sino “prelogica” o mistica.

    Excelente lo de Kierkegaard ! (su apellido significara’ “Iglesia de
    D’s” ? ) Un tipo admirable.

    Saludos

  • 30. santiago  |  17 diciembre 2011 en 1:35

    Creo que Kierkegaard significa algo así como jardín o tierra de iglesia, lo que antes eran los cementerios importantes, porque en esos jardines generalmente se enterraban a los muertos ilustres. Kierke-gaard como mid-gard del señor de los anillos que es “tierra media”, el señor ese, Tolkien, baso mucho sus escritos en la mitologia nordica. Y Kierkegaard sí, es un grande todavía no tan reconocido como debiera. “Kierkegaard contra la serpiente de midgaard” sería un titulo importante para un libro todavía no escrito.

    Sobre lo que escribí yo me refiero a algo asi: como que en cantidad de conocimiento si aumentamos y mucho, además de por la cantidad de tiempo que trascurrió en la humanidad sin destruyamos lo anterior, también se aumento la cantidad de conocimiento porque algunos relacionaron ciertos saberes con otros ciertos saberes y eso siempre hace avanzar mas rápido. Pero lo que sucede es que este avanzar mas rapido es no para todos, o mejor dicho para algunos nomás, que son los que se deciden por buscar avanzar de verdad, los que aplican el conocimiento en las decisiones sobre uno mismo y ya no se basan el viejos prejuicios sociales o supersticiones míticas. Aunque parezca extraño este tipo de decisiones, libres de prejuicios o supersticiones, es lo que se llama tener Fe. Porque aunque el conocimiento sobre el mundo haya avanzado lo que no avanzo es un conocimiento del hombre sobre el hombre mismo, es decir: que es ser hombre, quien es uno mismo, que es lo que buscamos. Y esto pasa porque averiguar eso implica un riesgo, ponernos en riesgo. Porque tenemos conocimiento pero para vivir tomamos decisiones y estas decisiones muchas veces carecen de tiempo para ser cotejadas y pocas veces se resuelven en base a un conocimiento oficial –sobre todo hoy día- sino en base a prejuicios, supersticiones o modas del momento nos dicen es lo correcto. Justo recién acabo de volver del cine y vi una película que es un caso real y habla sobre como se entiende “miticamente” un deporte, el béisbol en este caso, y como un tipo intenta cambiar esa comprensión sobre el juego. En el futbol Guardiola esta intentando algo parecido. La película que recién vi se llama “el juego de la fortuna”. Mi novia me quiso matar, pobre se embolo un poco, pero se la recomiendo para ver eso de lo que significa pensar míticamente. al principio de la pelicula se muestra eso muy bien.

    Un saludo grande Marcelo Grynberg, ( lo de la u por la y en su apellido fue un error de tipeo y le pido disculpas. aunque hayamos discutido las ultimas veces que apareció por el blog usted, aprecio mucho sus conocimientos y buena fe, me parece una buena persona y quizás yo estaab medio susceptible en aquellos momentos y lo malinterprete, tambien le pido disculpas si lo ofendi en aquel momento).

  • 31. paula  |  17 diciembre 2011 en 9:53

    Me considero una intelectual específica, qué interesante el artículo! leyendo a Abraham dejo de sentirme “siempre” un bicho raro que anda con sus herramientas ayudando en grupos minoritarios intentando que los demás inventen y creen y puedan parir ideas.Ideas que armadas en proyectos indican que siempre estará la idea de futuro en ellos, la acción.Totalmente anticapitalista lo mío, raro. Y además siento que siempre al coordinar voy a la guerra, a encauzar luchas concretas que tienen que ver con afianzar valores colectivos, dónde la producción es caótica y maravillosa y donde la materialidad es escasa pero la potencia encauza!!!!!! Saludos.

  • 32. Marcelo Grynberg  |  17 diciembre 2011 en 11:03

    Segundo intento, va otra vez (o no salio, o hay un gran delay hasta que aparece).

    Pero Santiago ! por que voy a estar ofendido ?
    Al contrario, me parece que me sobre estimas.
    Muy interesantes tus comentarios, en particular
    el de: “Aunque parezca extraño este tipo de decisiones,
    libres de prejuicios o supersticiones, es lo que se llama
    tener Fe. ” Nunca lo habia pensado asi,
    Un abrazo

  • 33. Gustavo Romero  |  17 diciembre 2011 en 11:39

    “¿Qué se le exige a un filósofo, en primera y última instancia? Superar en sí mismo su propio tiempo y volverse intempestivo. ¿Con qué ha de sostener su más dura batalla? Con aquello por lo cual, justamente, es hijo de su tiempo”.

    F. Nietzsche, “El caso Wagner” (1888), Prólogo.

  • 34. Rodrigo  |  17 diciembre 2011 en 14:13

    Esa frase sirve si sos Nietzsche… Es medio difícil pretender ser un héroe-filósofo que escribe más allá de su época para que no lo escuche nadie y lo lleguen a valorar a poco de morir, como pasó con Schopenhauer, Nietzsche y tantos otros.
    Igualmente, esta época es distinta, porque hasta mi sobrinito puede publicar su obra, o ponerse un blog.
    Es muy difícil conjugar la obra de Nietzsche con cierta idea de democracia.

  • 35. Ma.Cristina  |  17 diciembre 2011 en 18:23

    Por esto me encanta cuando Tomás pierde los estribos y se apasiona y levanta la voz, Romero.

  • 36. santos kevorkian  |  18 diciembre 2011 en 16:23

    Lei el ultimo parrafo y estuvo bueno

  • 37. Panchito  |  22 diciembre 2011 en 8:40

    Chic@s vamos a cantarle el Feliz Cumpleaños a Gustavito:

    Que lo cumplas Feliz
    Que lo cumplas Feliz
    Que lo cumplas Gustavo
    Que lo cumplas Feliz !!!

    Que en el 2012 ( y en los siguientes años sucesivos) se cumplan todas tus abstracciones y materiales deseos, y que las próximas citas filosóficas que escribas en el blog se aproximen a alguna lejana relación con el post.

  • 38. Gustavo Romero  |  22 diciembre 2011 en 13:48

    Muchas gracias, Panchito! Hoy cuando levante la copa, me acordaré de vos y de todos los amigos de Pan Rayado.
    María Cristina, te agradezco el mensaje que me dejaste en otro post. Muchas gracias por tu recuerdo!

    A todos los amigos de Pan Rayado:
    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Los amo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Quiero dejar mi mensaje navideño:

    Proletarios de todos los países del mundo, ¡uníos! (último aviso).

  • 39. Carlos r.  |  22 diciembre 2011 en 14:54

    Feliz cumpleaños Gustavo!

  • 40. mar  |  22 diciembre 2011 en 14:58

    Feliz Cumple Gustavo!
    que disfrutes tu día y lo pases muy bien!

  • 41. David  |  22 diciembre 2011 en 19:11

    🙂

  • 42. Ian Palmer z  |  24 diciembre 2011 en 20:50

    Todas las concepciones y representaciones espirituales son elaboraciones ideales de relaciones materiales que los hombres mantienen entre sà , son la manifestación de su proceso de vida social.

  • 43. santiago  |  31 diciembre 2011 en 9:58

    Marcelo, perdón por lo errores –horrores- ortográficos, de redacción con ese tema de las comas, o ambos a la vez (como cuando escribí Porque en lugar de Por que).
    Un librito que se arrima a cual es el sentimiento de la fe pero se puede volver muy denso si se lo lee sin esa perspectiva es “temor y temblor” de Kierkegaard. Las construcciones mentales por mas racionales que nos parezcan siempre “corren el riesgo” de quedar anquilosadas con el tiempo y formar mitos supersticiosos o bien, prejuicios modernos. La cuestión es que siempre se corren riesgos (otra traducción de la cuestión hamletiana), el riesgo es la norma, pasa que la soberbia del hombre teme ser tocada, ser descubierta te diría, por eso evita los riesgos cueste lo que cueste, hasta el ver los mismos riesgos niega la soberbia, porque el verlos implicaría que puede ser tocada, que puede ser descubierta su fragilidad.
    El problema es que al perder riesgo se pierde valor. Y justo ahí, en ese sentimiento de falta de valor, empezamos a armar en nuestra cabeza límites – limites para poder armar riesgos- artificiales, ficticios, sociales, es decir: riesgos falsos, en el fondo ficticios, riesgos sin riesgo… es raro pero la gran mayoría del mundo funciona así.
    El principal riesgo es la muerte del cuerpo, a la cual todos los humanos estamosle sometidos, la muerte del cuerpo, particular, solitaria y todas las finitudes y separaciones que de ella se deducen, de ahí nacen todos los riesgos verdaderos. El resto de las construcciones riesgosas –como tirarme de un paracaídas o drogarme con la mejor- es ficción alienada, y al ser ficción genera vicio. La ficción genera vicio pero el riesgo verdadero no, porque verdaderamente ahí estamos, en el riesgo, solo hay que aprender a valorarnos un poco mas sin dejarnos caer en ningún prejuicio ni mito englobante, esos son los peligros inadvertidos en los que caemos de tanto evitar el riesgo, la cabeza de medusa y sus serpientes.
    Igual, ese es otro tema.

    Gracias Marcelo, que bueno que te parezcan interesantes algunos comentarios, a diferencia de varios de los del blog solo para recibirme de cualquier carrera de las que empecé debería hacer tres años mínimo, así que lejos estoy de ser algo letrado como para recibir alguna clase de elogio.
    Un saludo y feliz año nuevo a todos los habitantes del blog. (y ciudadanos también. por si alguno lo es … claro que sí!)

  • 44. Marcelo Grynberg  |  27 febrero 2012 en 19:12

    Esto ya ha sido dicho y re-interpretado muchas veces desde
    L. Feuerbach en adelante. Cual seria la novedad entonces ?


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