El partido de la prensa (La Nación 16/9/2011)

16 septiembre 2011 at 8:52 20 comentarios

La prensa hostil al gobierno comete un grave error al denigrar como lo hace a los políticos de la oposición. Es la misma falla de cálculo de muchos periodistas cuando en el año 2009 decretaban el acta de defunción del kirchnerismo luego de unas elecciones en las que nuevamente los malentendidos incidieron en el resultado más que el anhelado voto racional y programático. Por un lado nadie puede desconocer que muchos de los que hoy califican al arco opositor con todos los epítetos degradantes que encuentran a mano, optaron por medio de distintos canales de expresión favorecer a algunos de sus representantes y, a veces, hasta lo hicieron con entusiasmo. En la prensa gráfica, o en la televisión, en los medios en general, un periodista se solazaba en entrevistas con sus elogios a Duhalde y le servía la mesa bien tendida para que eligiera los manjares de su predilección, mientras otros, con más discreción pero no menos decisión apoyaban la alianza Alfonsín- González Fraga- de Narváez como la mejor alternativa al gobierno actual. No faltaron quienes se apenaron de la postura de Mauricio Macri por no haberse arriesgado a ser candidato presidencial de un modo en excesivo cauteloso sin percatarse que la república lo necesitaba. No hace falta practicar el periodismo militante, para emitir opiniones y llevar a cabo minuciosos análisis de la realidad con inclinaciones políticas manifiestas o tácitas. La calidad periodística tiene que ver con el lenguaje oral o escrito del que se dispone, la profundidad de mira, la cantidad y la selección de la información que se ofrece, la riqueza de las contradicciones y de los dilemas puestos en juego. Lo deshonesto no es tener simpatías políticas, adhesiones ideológicas u opciones morales, sino la de untarlas con criterios de objetividad para justificar tomas de posición solapadas. Por eso es algo injusto que en cierta prensa, luego de los resultados de las primarias, después de que la decepción diluyera sus anteriores ilusiones, la reacción se desencadenara casi en forma unánime con furia y desprecio, y que culparan a los presidenciables de actos y pensamientos pecaminosos, con los que un cierto periodismo olvidado de sus preferencias, se había identificado. Son muchos los que se lamentan de que se haya perdido una oportunidad de al menos equilibrar el poder, si no de sustituirlo, y miran para atrás con melancolía por el fracaso electoral. Nos dicen que si Cobos, si Sanz, si Binner, si Macri, si Duhalde y Rodríguez Sáa, etc, hubieran tomado otro rumbo que el transitado, hoy viviríamos una realidad diferente con un horizonte más promisorio. Supongamos que con Zonda y con Pampero a favor, Ricardo Alfonsín o Eduardo Duhalde, cualquier de ellos, hubieran sacado 34% de los votos, y Cristina un 46%, nos cabe imaginar ante este regalo de la providencia que para la prensa opositora, los mismos personajes con la misma falta de ideas, ya no serian enanos y mediocres sino promesas bienaventuradas. Vaya uno a saber cuál es la razón por la que Cobos, Alfonsín, Sanz, Duhalde, Rodríguez Sáa, Binner, Macri, tildados en forma escalonada y de acuerdo al paladar de los comunicadores de pusilánimes, improvisados, teloneros, sospechados, folklóricos, ambiguos, y oportunistas, de haber estado mejor posicionados en las primarias, se hubieran hecho merecedores de la confianza de los formadores de opinión . Pero, finalmente, ¿cuáles son los puntos de intersección que unen al periodismo contra la grave falencia que define a sus parientes políticos de la misma familia opositora? Es el argumento acusatorio de que no se juntaron – como parece juntarse el periodismo opositor – para ganarle al gobierno. Claro, no por el mero hecho de juntarse, sino el no haber sabido encontrar los puntos de coincidencia para construir una opción congregante, y dejarse llevar por narcisismos de parroquia y mezquindades de comité. De acuerdo a este irrefrenable ímpetu de oponerse, se denuncia que el sistema republicano en nuestro país está en peligro, que una nueva dictadura se avecina, se advierte que la prensa libre será silenciada, y que por motivos sombríos y de interés sectorial, ya sea por el voto-empleo, el voto-cuota, el voto plasma y el voto-apatía, nuestra ciudadanía ingresa inconscientemente en el corral cual rebaño entregado al sacrificio bíblico. Un nuevo holocausto. Vaya uno a saber si esta temida presunción es verosimil o no, todo puede pasar en este mundo imprevisible. Los agoreros puede vaticinar una cosa y/o, cualquier otra. Las disyunciones no siempre son excluyentes. En todo caso, la crítica opositora de la prensa, reflexión mediante, se concentra en el peligro que amenaza a las instituciones de la república, y en el temor ante la posible y temida crisis económica a la que un gobierno clientelista nos puede irresponsablemente conducir. Un nuevo rodrigazo, acompañado por el caos político, es una situación límite que hay que neutralizar antes de que sea tarde. Por eso la prensa antiK, llama a una coalición para la salvación nacional, que nuestros políticos mediocres han desoído, dejando a la ciudadanía a merced de un poder inescrupuloso. Sabemos que no somos un pueblo caracterizado por la moderación, sino más bien una comunidad de exagerados volátiles, con tendencia al hiperbolismo, lo que nos conduce por sentimientos de necesidad y urgencia, a tomar decisiones erradas y apresuradas. Rápido un plan económico para que lluevan inversiones. Rápido un acuerdo con el Club de París para que lluevan créditos a tasas bajas. Rápido reinstalar el verdadero Indec para que mida el 25% de inflación. Todo rápido y posible como si en nuestro país las decisiones económicas estuvieran a merced de la genialidad de un par de hombres y no del estrecho abanico de opciones que nos deja el mercado mundial. A Menem no le quedaba otra medida posible que las privatizaciones, la Convertibilidad, y aceptar el plan Brady. Los que no lo creen, pueden preguntarle a los sabios del noventa que otras medidas ignotas tenían en cartera. De la Rua con déficit estructural, sin financiación externa, una deuda impagable, y monedas espúreas en varias provincias, poco podía hacer si no bajaba el gasto. Y los Kirchner con el regalo de la devaluación y el default declarado, más la eclosión de precios de los commodities, no hicieron más que aprovechar la ocasión que la globalización ponía en nuestras puertas. Del mismo modo en que lo hizo con mayor o menor éxito todo el tercer mundo, hoy, países emergentes. No hacemos lo que queremos sino lo que podemos, por más que se hiera nuestra vanidad y sentimiento de grandeza. La mentada autoestima no consiste en el maquillaje tecnopolítico y un desfile bicentenario, como tampoco lo era con la Argentina Potencia ni el Mundial 78. La autoestima por lo general, no se proclama a los gritos sobre un taburete, no es un síndrome maníaco-depresivo, sino un accesorio lateral que reporta un poco de serenidad. No se trata de juntarse contra el gobierno y poner en marcha el famoso plan con sus increíbles medidas si queremos evitar una crisis terminal que destruya la república. Por mi parte no creo en este tipo de fatalidades. Un país dependiente como el nuestro, necesita hilar fino y por un buen tiempo. En un momento político como el ahora vigente, lo que hay que hacer en estos días no es lo que la prensa furiosa sugiere y recomienda. No hay que juntarse, sino, por el contrario, lo que hay que hacer es diferenciarse. Lo que no quiere decir arrogarse la primacía política sobre la base de una pureza doctrinaria, e ir al frente ciudadano con espíritu de secta, sino la de profundizar aún más el pensamiento propio y encarar cada uno de los problemas del país para ofrecer una alternativa posible a la conducción actual. Si de establecer acuerdos se trata, hacerlo con sectores políticos con los que hay coincidencia en valores, propuestas estratégicas comunes, prioridades políticas consensuadas, y que la heterogeneidad de tradiciones, la variedad de héroes epónimos, y la historia singular que se evoca, no sean un obstáculo para construir en el tiempo una opción consolidada por una larga marcha juntos. No hay como la convivencia y la tarea diaria- ya sea en el Congreso y respecto de temas puntuales de la coyuntura nacional – para probar la consistencia de una unión. Cuando los interesados sólo se juntan porque no soportan la soledad y los une la desesperación, lo más probable es que el vínculo estalle por falta de triunfos inmediatos o que la inercia prolongue una asociación abúlica sin protagonismo alguno. Este gobierno tiene la peligrosidad de la que ha hecho gala en estos ocho años de manipulación administrativa y narrativa. La conocemos. Le importa un rábano la Constitución que considera materia de leguleyos. Elaborará una nueva Ley Fundamental cuando así le convenga. Prensa oficialista no le falta para crear el ambiente plebiscitario si la soja acompaña. El relato que el poder político hace de sí mismo y que bautiza con el nombre de “pensamiento nacional” es rancio, aldeano, nostálgico de la siesta colonial y de las guerras gauchas. Le agrega la épica del setenta con impudicia politiquera. Capturará sin pagar derechos de autor ideas de adversarios como lo hizo con la mediación de Botnia, la asignación universal, el matrimonio igualitario, o ahora con altisonantes planes estratégicos. Pero, además, por si esto fuera poco, se le suma por la obsesión de enfrentarlo, de no perder un poco de protagonismo, la peligrosidad de quienes se ungen a sí mismos como profetas de paraísos artificiales, o heraldos de salvadores de la patria, sin ideas ni experiencia, y por más que se junten no ofrecen otro recetario que el de remedios domésticos para agravar más que curar las dolencias de las que se habla tanto.

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El malentendido (Perfil 11/9/2011) Transgredir (Perfil 18/9/2011)

20 comentarios

  • 1. magu  |  16 septiembre 2011 en 13:07

    Pero lo importante es lo que dice la prensa que no es ni opositora, ni oficialista, pero investiga, hace analogía y medita reflexivamente sobre los hechos de este gobierno y su contra. Me parece muy bueno el artículo o nota que hizo Jorge Lanata en el diario Perfil, de este domingo, de dos hojas, describe el fenómeno de este gobierno (la evocación a los setenta, la nueva casta privilegiada que fue víctima, el justificar todo con los crímenes de la dictadura), y transcribe lo que un filósofo había visto con respecto al oficialismo post guerra y el nazismo. Habla de los conversos furiosos (que trabajaban en Clarín y ahora son oficialistas a muerte). etc. No responde a intereses, no es solapado, es directo.
    Todavía hay mucha prensa con libertad de pensamiento profundo e inteligiencia. Lo que se nota (con pena) es la gente cree que criticar algo es blasfemar y luego dicen : no se puede decir ta ta ta de los actuales gobernantes, y eso que yo no soy k (se justifican por miedo).

  • 2. Juan Demarco  |  16 septiembre 2011 en 14:47

    Haciendo una abstracción de Binner, quien es el que corre con más posibilidades de una buena elección, parece ser que ahora el jefe de la oposición es Schoklender.

  • 3. papiro cerrado  |  16 septiembre 2011 en 18:34

    Hola Tomas, coincido con tu analísis y tambien te dejo la máxima politica fundamental de cambio protomarxista: “Es la economía, estupidos”.Espera a la proxima crisis, fenomeno recurrente en el capitalismo, y tendremos de nuevo una oposicion de primera.
    Saludos
    papiro cerrado.

  • 4. Ma.Cristina  |  16 septiembre 2011 en 20:20

    Y sí, habrá que esperar, esperar a que el Congreso funcione, a que los distintos bloques lleguen a acuerdos con leyes necesarias para todos, a que pasen de Diputados a Senadores y ahí, con suerte algo se acepte y se devuelva para nuevas lecturas, y si por distracción de algunos queda aprobada alguna ley, se vetará primero, para luego, en un tiempo no lejano, aparezca una idea propia, que casualmente era lo votado en primer término, con acotaciones al margen, no sea cosa que encima se perjudiquen haciéndose los grandes. Habrá que tener paciencia y también habrá que aprender. Tomás, sigo su consejo, hago meditación, y miro a Tinelli, por decisión propia.

  • 5. David  |  16 septiembre 2011 en 22:00

    anda su santidad cerca… por favor

  • 6. Lector  |  16 septiembre 2011 en 22:26

    Al leer rápido la primera frase, pensé que ¡al fín!…¡alguien se dió cuenta!, basta de denigrar a un gobierno que cuenta con el 50 % de aprobación popular; pero no, no era lo que yo pensaba, en sucesivas lecturas comprendí qué era lo que preocupaba al columnista: la denigración de la oposición. En mi caso particular desconozco infinidad de temas y no me extrañaría que algunos filósofos desconozcan la selección natural darwiniana: seguir dándole prensa a Lilita, Alfonsín-De Narvaéz, Duahalde y siguen las firmas constituye no ya la extinción de los dinosaurios sino la propia extinción de los periodistas-columnistas, que han fracasado estruendosamente en la elección y presentación de un/una opositora de fuste. Recomiendo a los escritores y pensadores el método utilizado por Jack Kerouac: irse a vivir solo, un par de semanas a las montañas, para aclarar las ideas. De lo contrario, los lectores de a pie, observaremos impávidos no ya el vaciamiento de la política sino algo infinitamente peor: el vaciamiento de las ideas, del pensamiento.

  • 7. Mar  |  17 septiembre 2011 en 0:21

    Lector
    Cómo veías la aprobación popular a Menem? No todos fueron votos-cuotas.Varios me explicaron cuán mal lo habían pasado los últimos años de Alfonsín -comiendo en ollas populares, sin remedios para curar a familiares enfermos- y lo tenían fresco.
    Aprobaban el cambio que los sacó de aquella miseria.
    La oposición se mostraba inconsistente, pero no por falta de ideas. No podían contra “el halo” de Menem. No daba espacio para que se mostrara un camino diferente. Sin embargo, de haber comenzado a minidevaluar, y haber bajado el gasto público, no se hubiera arribado a un gobierno como el de De la Rua, tan atado de manos. Y luego todo lo que siguió.
    Cómo veías la aprobación popular a Menem en 1995? Estabas de acuerdo seguramente.

  • 8. Mar  |  17 septiembre 2011 en 0:56

    “No hacemos lo que queremos sino lo que podemos, por más que se hiera nuestra vanidad y sentimiento de grandeza”.
    De acuerdo, somos dependientes.
    Acepto un poco de dolor, pero no por un sentimiento de grandeza herido.
    Se me ocurre que hasta los países más supuestamente independientes, tampoco hacen todo lo que quieren ya. Mejor así, más real y equilibrado.
    De todas formas pienso que “lo que podemos” se ve influenciado por “lo que queremos”, y deja aunque reducido, un mínimo margen al menos para ir afianzando ciertas pautas políticas y de construcción de líneas de desarrollo.
    El “lo que queremos” del kirchnerismo me agobia, me expulsa, y me excluye de participar o apoyar a este gobierno.

    No estoy de acuerdo con lo mencionado sobre lo que hay que hacer: …”No hay que juntarse, sino, por el contrario, lo que hay que hacer es diferenciarse”…
    No significa que no esté a favor de “hilar fino”o de “profundizar”, ni que tampoco crea en salidas a lo “alianza” o bolsa de gatos.

    Pienso en el efecto benéfico per se que tienen los consensos políticos, que aseguran una continuidad independientemente de los gobiernos de turno. Indican una superación de culturas políticas algo “tribales” pugnando por la primacía. Pienso en las peleas por los cargos, porque en este país “los cargos”, no se vinculan con la idoneidad en el área.
    No hay todavía una madurez cívica necesaria para un “acuerdo”. Todos los candidatos de la oposición luchan por “diferenciarse entre sí” asemejándose al comportamiento del gobierno, que insistió siempre en la “diferenciación”.

    No hay nada “bueno” como perspectiva, ni Binner ( y eso que lo voté).

  • 9. Rodrigo  |  17 septiembre 2011 en 5:20

    La letanía de siempre: lo que funciona bien es generalmente mérito del viento de o.jete. Lo que está mal es fruto de la prepotencia, el patoterismo y la falta de espíritu republicano de los K.
    Yo creo que en política es más importante el efecto de las medidas que las intenciones.
    Si uno está en desacuerdo con tal medida económica, me parece más interesante refutarla en términos “tecno-científicos”: esta medida tiene tal consecuencia nociva y tal consecuencia positiva.
    Preocuparse del pensamiento nacional “rancio y aldeano” es algo menor. El ministro de economía de este gobierno no basa sus análisis y medidas en Jauretche ni en Hernández Arregui. Que se construya un relato a partir de intelectuales filo peronistas es menor.
    Es la tradición heredada a la que pertenecen los miembros del gobierno… ni siquiera importa si leyeron alguna vez medio libro de Cooke o Jauretche.

    Mezclar los planos es hacer un guiso donde a mí se me dificulta mucho encontrar la referencia del artículo.
    La prensa antiK bardea a la oposición porque sangra por la herida. Es cierto que debería tratar de ser intelectualmente honesta y hacer periodismo.
    En el mundo ideal de ideas platónicas deberíamos tener una población honesta y trabajadora, y periodistas capacitados y un larguísimo etcétera. Este gobierno pelea contra corporaciones jodidas con armas jodidas. El peronismo es “bilardista”, siempre lo fue.
    Repito: no me interesa si al gobierno “no le interesa un carajo la Constitución” o si alguno puntualmente cree que a los putos hay que matarlos a todos: estoy a favor del matrimonio igualitario. Si el proyecto era de Binner, del verdulero de la esquina o de Montoto, me importa mucho menos que el hecho de que se haya llevado a la práctica.
    Tampoco me importa si se abrazaron con Menem y la presidenta le dio un pico a María Julia, sino que sus medidas de gobierno no son iguales, y para mí han sido mejores.
    Me gustaría que reconozcan que “la asignación universal por hijo” fue impulsada por el ARI, pero me importa menos que el hecho de que la hayan implementado.
    El “intencionalismo”, el “momentismo” (no era el momento) y el “honestismo” tienen su importancia, pero no son centrales.

    El tema con los post de Tomás es que mezcla muchos planos distintos: el orden tecno-científico, el orden jurídico-político, el orden de la moral y el orden ético. Se termina en que si estás de acuerdo con él creés que es un análisis brillante, y si sos maomenos K creés que dice giladas. Estoy exagerando bastante, pero algo de eso hay.

    Creo que tendemos a creer que un análisis es inteligente si dice más o menos lo que pensamos pero con palabras más lindas. En otras palabras: la mayoría de nosotros creemos estar pensando cuando no hacemos más que reordenar nuestros prejuicios.

    Abrazo de Gaulle!!

  • 10. Lector  |  17 septiembre 2011 en 9:08

    Mar
    La idea central que intenté expresar, imperfectamente, en unos pocos renglones, es, la falta de credibilidad que tienen la mayoría de los comunicadores sociales y los políticos/as de la oposición. Seamos sinceros: ¿alguien puede creer algo de lo que dicen Lilita, Alfonsin,De Narváez o Duhalde? ¿tenemos en nuestro país algún periodista creíble? Hacen uso y abuso de las etimologías en griego y latín para enmascarar su evidente cualidad de chantas. Estamos viendo y viviendo la batalla final entre los chantócratas y los periodistas, que hasta hace poco eran apologistas de esos mismos chatócratas. Por eso en el comentario anterior mencioné la seleccion natural de Darwin. En este campo de la virtualidad absoluta, sobrevivirán las especies que mejor se adapten a los medios de comunicación. La realidad, evidentemente, pasa por otros caminos.

  • 11. Sergio R  |  17 septiembre 2011 en 10:47

    Mi postura hacia el Gobiernos es muy parecida a la de Sietecase, dice que el Gobierno no le parece tan malo como la oposición dice, ni tan bueno como se proclama a sí mismo. Pero mi aguja esta más a favor que en contra, eso es por tres cosas:
    1. Mi jucio compara, con los Gobiernos que tuvimos anteriormente que, a mi entender, la gran mayoría fueron peores que éste.
    2. El análisis de un Gobierno en funciones tiene que tener en cuenta la gran cantidad de actores con poder que tiene la Argentina (sindicatos, movimientos sociales, campo, empresarios industriales, city financiera, etc) gobernar con esa heterogeneidad implica una negociación permanente, a la que no se enfrentan los críticos basados en purezas ideológicas.
    3. Muchas de las cuestiones que se critican, tienen larga data en nuestro país y su origen no esta en este Gobierno (desempleo, desigualdad social, narcotrafico, inseguridad, etc)
    El primer aspecto, me permite ver una tendencia positiva, aunque identifique falencias graves y este lejos de mi “ideal” de Gobierno.
    El segundo aspecto, me hace reconocer la compeljidad de gobernar un país como la Argentina, en donde todos somos presidentes y todos somos economistas, pero estacionamos en doble fila para no caminar media cuadra.
    Me hace ver lo dificil que es Gobernar la Argentina “para cualquiera” aunque sea Ghandi.
    El tercero, hace que me fije más en si este Gobierno toma acciones para minimizar esos problemas, que en atribuir diréctamente al Gobierno, problemas que estan enquistados en la sociedad hace muchos años.
    El resultado final de eso es la aguja tendiendo a lo positivo, y más que creer que este Gobierno es bueno, creo que las alternativas son peores. Ahora surgió Binner, vamos a ver, ese viejo con cara de amargo me gusta más que lo que hay. http://sergiorossiapuntes.blogspot.com/

  • 12. narigón  |  17 septiembre 2011 en 11:58

  • 13. Mar  |  17 septiembre 2011 en 13:24

    Te entiendo Lector,
    sólo me refería a que lo fundamentás con “el 50% de aceptación popular”. También durante 1995 ningún candidato opositor era “creíble”. Massaccesi pocos meses después fue procesado, Bordón renunció al Senado de una forma turbia. Y Menem? con toda su aprobación popular siguió deshauciando al país.
    (ahora lo seguís viendo en las fotos de los diarios riéndose, absuelto en la causa por el contrabando de armas. Risa que me es muy familiar. la misma que tenía su candidato a vice Ruckauf, la misma que detenta Boudou ahora que también es candidato a vice)
    Preferís que hablemos de periodistas chantas que hablan y dan citas en latín.
    Francamente esos periodistas me importan un bledo. Lo único que me importa es que seguimos arrastrando votos populares a mentirosos y chorros.

  • 14. Mar  |  17 septiembre 2011 en 13:26

    Lector
    lo mandé y automáticamente me dí cuenta de mi calentura. No es con vos, disculpá.

  • 15. VivianaInes  |  17 septiembre 2011 en 14:03

    Profesor, lo felicito por esta nota, nos hizo un gran bien! Se agradece! Sobre todo entre rattus & ophidius.
    http://www.lanacion.com.ar/1406467-el-error-de-denigrar-a-la-oposicion

  • 16. martita.  |  17 septiembre 2011 en 15:20

    Què tristeza que a los ciudadanos de este paìs la
    corrupciòn no les afecta!! Entonces què se les puede
    exigir a los jòvenes adolescentes ?? ……….
    Un paìs en el cual los tres poderes no funcionan con
    normalidad , coeherencia ,transparencia , no es un Paìs
    Democràtico . La constituciòn lo dice.
    El mal momento que vivimos de desesperanza ,
    descepciòn , al ver que lo ùnico que les importa a los que
    gobiernan y a muchos polìticos es lograr la mejor tajada
    econòmica , y cargo que los proteja de ir presos .
    Puede ser el de Senador , Diputado , todo va bien . Total
    el pacto de silencio es como la muralla china ,imposible
    de derrumbar .Pese a este espanto que nos rodea ,todavìa
    se puede creer en algunos periodistas que nunca perdieron
    su lìnea de conducta ,y espero que la ùnica esperanza
    que yo veo para este futuro Paìs es :BINNER.,espero,
    deseo ,confio ,que no cambie su actitud .

  • 17. Mar  |  17 septiembre 2011 en 20:07

    Igualito a lo que dijo Bonafini: …”están juntas las ratas y las víboras”…
    Y ella se excluye de esta categoría animal (menos mal, porque las basuras humanas no deberían despertar asociaciones con los animales).

  • 18. Ma.Cristina  |  17 septiembre 2011 en 21:05

    Por lo visto, a algunas personas no les molesta para nada los medios o los modos por los que el gobierno llega a algunas decisiones que a menudo solo quedan en discursos grandilocuentes, les parece bien que en lugar de reglamentar las importaciones, Moreno vaya y diga, acá no pasa más de esto ni de aquello hasta que yo lo diga. Parecemos barrasbravas. Creo que esto se debe al fervor que despierta en la gente joven el atropello a los otros, como si fuera un deporte, te gano o te gano.

  • 19. VivianaInes  |  18 septiembre 2011 en 2:36

    La acentuada y continua incontinencia verbal de esta señora de pañuelo blanco con el que cubre su cabeza que a su vez contiene su cerebro en el que palpitan tantas ideas, no tuvo en cuenta que las personas a las que refiere han sido elegidas por el voto del pueblo para que lo representen, por ende nos incluye a todos.
    En fin, es lo que hay.
    “Algo es moral cuando puede convertirse en válido para todos o universal”

  • 20. Miriam Azerrad  |  14 octubre 2011 en 18:27

    Hola, a todos, especialmente a Mar, dijiste todo, lo que iba pensando, mientras leia a Lector, no lo voy a repetir, y como no me dedico a la política, puedo decir, lo que siento, en este momento : “una profunda tristeza, por mi pueblo, por nuestro pueblo”, se ha confundido tanto, todo, que cerraron ojos y oídos o peor aun el sentido comun. Todo se compra y todo se vende.con una partecita de poema :”Cuantas veces al reir se llora, nadie en lo alegre de la risa fie, porque en los seres que el dolor devora, el alma llora cuando el rostro ríe. Esta es la fiesta K, aun, para los que repiten “EL MODELO” y no entienden nada, solo saben, que la corrupción como jamas se vio (droga, mafias, niños muertos, algunos de hambre y otros asesinados, etc etc) les dio resultado, y lector dice, que nos atrevemos a criticar a alguien que tiene el 50%, que el pueblo jamas se equivoca?, lean a Ernesto Laclau, fue un plan, guiado por el, para paralizar a la mitad de la Argentina, y con símbolos, no sensibles, sino sensibleros, grabar en los cerebros inocentes, y otros mal intencionados, “fuimos y seremos la salvaciòn de la argentina”. Se manipulò, se mintió, con un plan perverso. Alfonsina Storni, dice en un poema, “Mas, no lo mate con armas, busqué una muerte peor, lo besé tan dulcemente, que le partí el corazòn”. Alguna vez,…..alguien pedirà perdón?Son tres generaciones que no pudieron, o no las dejaron pensar.


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