Emilio (Perfil 29/5/2011)

29 mayo 2011 at 8:18 14 comentarios

Salió finalmente editado el libro póstumo de Emilio Rodrigué “Mi prontuario”. Con el cuidado de Daniel Divinsky de Ediciones La Flor, y una portada con un dibujo de Sábat, los seguidores de las aventuras de Emilio tenemos la suerte de conocer aquello que escribía en los últimos años de su vida. Con él se despide un fragmento de la cultura argentina difícilmente reemplazable. La generación del grupo Plataforma pierde a su poeta. Hernán Kesselman y Tato Pavlovsky escriben un prólogo de pocas líneas. Simplemente lo saludan. Se les fue y acompaña a los otros mosqueteros que ya están en el firmamento: Fernando Ulloa y Armando Bauleo. El psicoanálisis ha sido una de las expresiones más creativas de la cultura nacional del siglo XX. Es una pena que a ningún candidato a jefe de gobierno de la ciudad se le haya ocurrido eregir un gran diván de bronce en plaza Salguero en honor de villa Freud para conmemorar el sitio de la asociación libre porteña. Para eso hace falta un poco de buen humor. Y ese humor no sólo es escaso en general sino en la corporación analítica en particular. Es lo que le sobraba a Emilio. Una plaza con el nombre de Mimi Langer, por ejemplo, a quien junto con Enrique Pichón Rivière, consideraba sus maestros y genios. Rodrigué en la compañía de Oscar Masotta, son los dos faros de la reflexión psicoanalítica argentina. No de su práctica ni de sus arcanos teóricos, sino de lo que pudo lograr el pensamiento en nuestras tierras a partir del descubrimiento freudiano. Los dos estaban en las antípodas de la tradición analítica. A nadie se le ocurre mezclarlos. Se pierden así un cocktail delicioso. Masotta introduce a Jacques Lacan en los comienzos de la década del sesenta, y Emilio hizo con Lacan lo mismo que hizo con tantas otras cosas en su vida: se acostó con él. En su libro nos cuenta como se lleva el ejemplar de los “Escritos” a un laboratorio terapeútico en Salvador, Bahía, y lo usa de almohada en la primera noche a la intemperie. Muchos libros de Emilio nos cuentan su vida. Es un chismoso. Un analista debe serlo. Se sabe feo, como lo sabía Henry Miller, su primo segundo en el universo del Eros literario. Considera que en su genoma está escrito que las mujeres están para ser c… Es un animal polígamo. Algunas de sus mejores páginas son las que dedica a sus amores femeninos. Todo gira a su alrededor. Bien puede ser visto como un Narciso irremediable. Pero desde mi punto de vista es un error. No se trata de Emilio amigo, esposo, padre, ni colega, roles en los que debe dejado alguna cuenta impaga, sino de Emilio Rodrigué escritor errante. Y lo que leemos en sus historias no es la vida de un señor que no sale de sí mismo sino a un ser que siempre está afuera de sí. Conocemos un mundo, su mundo, y lo hacemos de la mano y con la mirada de un hombre inteligente, a veces sabio, cínico y necio, alguien que descendió al infierno y sabe de las sombras que se mueven en la caverna. Pero no se lo tragaron ni nos ahogó con las minucias de lo que Gilles Deleuze llamaba “la petite vie priveé”. La suya es una épica de la intimidad. Su prosa es elegante, sus frases breves, es vivaz en sus descripciones, su rostro se disuelve en la escritura. Emilio, como los grandes creadores, es una ventana al mundo. No perdió su infancia, por eso hay capricho, crueldad, voracidad, vanidad, envidia, en su relato de sí. Es insaciable. Pero no es hipócrita, o careta, para emplear un lusitanismo. Gana y pierde, y lo sabe contar. Emilio Rodrigué es un analista autodidacta. Se hizo a sí mismo. Pero tuvo su buena época de aprendizaje. Su formación fue de las más sólidas. Melanie Klein fue su mentora. Presenció los debates de una era en la que el psicoanálisis aún era joven. Luego su vocación fue atravesada por los dos hitos que los nietzscheanos nombran con frecuencia: el cuerpo y la historia. Emilio lidera instituciones que rompen con el aburguesamiento de la internacional psicoanálitica y milita en la izquierda de los años setenta. Debe ir al exilio. Se interesa por las corrientes liberacionistas que hacen del sexo el candado del ser e incorpora a la escena terapéutica local la psicoterapia de grupos. Se frota con aceites, participa de las fiestas clínicas en las que los grupos hacen catársis y combaten su coraza muscular. Además en la página 89 de su prontuario describe el fenómeno “narapoico”, la paranoia invertida que yo creía un neologismo de César Aira. Vive en Bahía, corre todas las mañanas y nos habla de un tema que lo fascina: el diseño, la tecnología y la esencia de las zapatillas. Nos cuenta su mundo tropical. Es un irremediable curioso. Lo cuenta muy bien, vuelvo a repetirlo para que los críticos literarios no se distraigan así no más. No se trata del confesionario de un viejo, sino de las páginas de uno de los mejores escritores de nuestra modernidad. Tiene talento de narrador. Para el que dude que lea este libro maravilloso. Es un viaje por los tiempos y las aventuras de un ser solitario. Su libro “El siglo del psicoanálisis” es una obra de importancia mundial. A la altura de los clásicos de E. Jones y P. Gay, posiblemente con menos defectos que los libros citados. Creo que casi nadie lo leyó aunque algunos lo compraron. La editorial que lo editó ya lo descatalogó. Fue traducida en Francia y presentada por Elizabeth Roudinesco, a quien Emilio llama `divina´, y lo es. Aquí, en nuestro país, no, el libro fue rápidamente saldado e ignorado. El otro día alguien que en el entierro de Sábato, remarcaba que no había escritores que acompañaran el sepelio del novelista maestro de juventudes, decía que nuestro país era ingrato. O idolatra o ignora. Rara vez reconoce y respeta. Debe ser porque la gente de la cultura argentina tiene un alto coeficiente de lo que Rodrigué llama VA (Valor de Arrogancia), una variable universal que en cada país se pondera respecto del PBI. Pero Emilio es báquico. Siempre termina por brindar. Así lo entendieron los que en su sepelio bahiano cantaron, bebieron y lo despidieron con un hasta pronto. Porque Emilio en Bahía era un rey africano. Un hombre notable, galardonado como ciudadano ilustre y varias cosas más que no le interrumpían su ritual de una cerveza tras otra mientras intercambiaba opiniones sobre futbol con los cantineros de la playa. Varias veces estuvo en el podio de la notoriedad durante su vida. Ya en 1967 nos dice que como presidente de la Federación Argentina de Psiquiatría, autor de “Heroína” y discípulo mimado de Melanie Klein, era lo que él mismo denomina en dos idiomas: figurón o medalhao. Es el creador de la Teoría de la Jubilación que desarrolla en las últimas páginas de su .libro. Es simple de entender. En la vejez uno tiene que hacer lo que quiere. Nos queda poco tiempo. Dijo una vez que ser viejo se confirma cuando una mujer entra en el ascensor en que subimos y ni nos mira. No que no nos toman en cuenta, no se trata de eso, sino que no nos miran. Nuestro cuerpo ha sido negado, ya no atrae. Fuimos hijos, padres, abuelos, escribimos libros, plantamos árboles, etc, la deuda está saldada. No del todo, claro, sabemos que es infinita. Pero bajemos la guardia. Nos merecemos una diversión. Tener el coraje del placer. Emilio lo tenía, pero no todos nos adscribimos a este programa de vida. Hay un luteranismo casi biológico que nos vuelve ascetas. Pero él sabía dialogar con sus superyoes, aprendió esgrima para enfrentarlos, esquivaba el bulto de la culpa cuando podía, y a veces lo tumbaba la vida. No todos sus dolores están en este libro. Hay silencios en él, y uno grande que nos dejó al irse.

Anuncios

Entry filed under: General.

Onda Corta 17: Qué al pedo!, por Ana María El populista fino ( Perfil 5/6/2011)

14 comentarios

  • 1. Ma.Cristina  |  29 mayo 2011 en 9:39

    Confieso que no lo conozco a este señor merecedor de su homenaje, Tomás, pero lo que dice sobre la vejez es real, uno debiera permitirse la diversión y la curiosidad por las cosas que no tuvo en cuenta antes, el tiempo pasa más rápido a partir de los 60.

  • 2. luis  |  29 mayo 2011 en 11:07

    me encanto tu nota, fui paciente alguna vez de él, me gustaría enviarte algún libro mío, tu dirección si te parece
    te felicito por cada cosa que leo tuya
    saludo

    Luis

  • 3. Juan  |  29 mayo 2011 en 11:59

    Bueno, a mi me suena, y lo ví en Canal A, pero lo que dice María Cristina y Emilio, y Tomás, yo también lo tomo en cuenta, y por eso empiezo a disfrutar de mi propia vejez desde ahora, siguiendo además el sabio consejo de SALI BABA (de LES LUTHIERS, youtube)

  • 4. Mar  |  29 mayo 2011 en 16:08

    Psicoanalista de raza. de los buenos. Por enfrentar a Rascovsky, no le quedó otra que irse a Londres, donde la Tavistock era la cumbre, y terminó siendo supervisor.
    De esa circunstancia, en lo personal siempre festejé que hubiera estado con Bion, porque llegó su influencia hasta nosotros potenciada por la elaboración que él hizo junto a Marie Langer, y sigue siendo hasta hoy una lectura obligatoria para la comprensión de la dinámica de grupos.
    Él mismo reconoció que no llegó a tener la misma fuerza de penetración que tuvo Enrique Pichon Rivière. Me hubiera gustado más que sus ideas fueran más reconocidas aquí. Tal vez no hubieran proliferado tantos “psicólogos sociales”.
    Festejo la publicación de este libro.

  • 5. Juan  |  29 mayo 2011 en 19:07

    Lo interesante es que tuvo influencia inglesa pero también la francesa. ¿Amigo de Arminda? ¿y de León?

  • 6. JorgePayador  |  29 mayo 2011 en 20:07

    Aldo pequeñito de Rodrigué, como homenaje:

  • 7. Viviana  |  29 mayo 2011 en 20:49

    “En la vejez uno tiene que hacer lo que quiere. Nos queda poco tiempo.” Jajajaaaaaaaaa. S!…S!!!! ¿por qué dejar de intentarlo?. Todo va con IVA ! (jiji)

  • 8. Panchito  |  29 mayo 2011 en 22:01

    Googleando “Narapoia”, aparece en 1948 un relato de ciencia ficción escrito por Alan Nelson (1911-1966) ” The origin of Narapoia”.
    Para un argentino, nativo, por opción o naturalizado, paranoia alverre sería “ianorapa”

  • 9. gabriel  |  30 mayo 2011 en 8:58

    Si se fue un maestro,en el sentido porteño del término,de la vida,del psicoanálisis desacartonado (virtud de Rodrigué,desacartonar)gran escritor,Heroína que fue llevada al cine,fue una gran novela…festejo tú nota Tomás,brillantemente escrita y capaz de figurar algo de lo que significaba el aludido,tantas veces eludido en la seria consideración de su trabajo psicoanalítico…tal vez por ser un desacartonado.Gracias.

  • 10. Viviana  |  30 mayo 2011 en 16:38

    🙂 Lindo comentario. Gabriel festeje, Ud. tampoco deje de intentarlo pues me parece que Don Tomás se está divirtiendo. Y si el filósofo profesor llama a la diversión. ¡Qué así sea!. Buena semana!

  • 11. martita  |  31 mayo 2011 en 0:52

    Sì ,dudè, pero lo confirmè ,la pelìcula HEROÌNA , excelente
    actuaciòn de Graciela Borges ,basada en la novela del
    famoso Rodriguè ,(aunque confieso no haber leìdo nada
    de èl ) pero si se`quièn es. Algo maravilloso :en el reparto
    de actores aparecen Tato Pavlvosky y el mismo Rodriguè
    ademàs de Lautaro Murua ,fantàstico actor . Quiere decir
    que Rodriguè se permitiò todo , ademàs irse a vivir a Bahìa
    lo màximo , evidentemente era libre de verdad !!!!!!me gustò
    el homenaje que le realiza Abraham.

  • 12. Juan  |  31 mayo 2011 en 10:51

    Martita
    y Sergio Renán hacía del novio loco violinista, al final ella vende un sable del abuelo, ¿o un piano?, para viajar, ya me olvidé.

  • 13. alicia  |  4 junio 2011 en 18:03

    Hace años leí “Antiyo-yo” y otro que creo se llamaba”Ondina”.
    Dos libros excelentemente escritos, de esos que uno comienza a leer y ya no puede abandonar.
    Celebro este nuevo libro y tu homenaje !! un abrazo.

  • 14. Esther  |  18 junio 2011 en 23:12

    Hola !! Leer a Emilio nos aglutina… còmo me hubiera gustado conocerlo!! esta semana leerè su Prontuario lo ùnico que pude conseguir de èl luego del libro de las separaciones. Saludo cordial


Archivos

Categorías

Comentarios recientes

Alejandro A en Bitácora 97
Alejandro A en Bitácora 97
marlaw en Bitácora 99
r .nadaud en Bitácora 95
Marcelo Grynberg en Bitácora 95

Calendario

mayo 2011
L M X J V S D
« Abr   Jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

A %d blogueros les gusta esto: