Otro frente para Victoria ( Perfil 26/3/2011)

26 marzo 2011 at 7:26 35 comentarios

El azar y la distracción que por suerte perviven aún, me han permitido no sólo otorgarme un momento de respiro del sótano – por no decir calabozo – político local, sino descubrir otra melodía. Se trata de un breve ensayo de Amartya Sen publicado por la New York Review of Books el 26 de junio de 1997. Se llama “ Tagore and his India”. La prosa del premio Nóbel de economía es deslumbrante por su sencillez y elegancia. La presentación del poeta hindú es generosa en datos. No sólo nos ofrece una estampa del escritor sino que lleva a cabo la demistificación de la representación turística que de él como de la cultura de la India se tiene en Occidente. Rabindranath Tagore aparecía como una especie de santo bendecido por la naturaleza y los dioses. Bello, alto, una larga barba blanca, sus togas, lo convertían en un ser majestuoso portador de una sabiduría milenaria. Su nombre me evoca recuerdos personales ya que sus textos inspiraron mis primeros esfuerzos por escribir. Fui un lector adolescente de un pequeño libro que pude volver a conseguir en su edición original de Guillermo Kraft, “Aves errantes”, un texto de aforismos que siendo joven quise imitar. La edición de Aguilar de sus obras selectas lo llaman “Pájaros perdidos”, en inglés es “Stray birds”, desconozco el nombre bengalí. Es interesante comparar traducciones. Nos muestra las riquezas de la lengua. En aquella época no tenía dudas de que “Aves errantes” era un modo poético y acertado de entregar el verso bengalí. “Pájaros perdidos” pertenecía a un vocabulario propio de una prosa plebeya, vulgar. Hoy mis preferencias estéticas están invertidas. La belleza se convirtió en cursilería, y lo ordinario en fuerza viva y bruta característico de un modo directo de describir. De todos modos si cotejamos uno de los primeros aforismos, el lector juzgará si lo que denomino bruto y viril no es sencillamente horrible, y lo cursi aceptablemente bello. “Aves errantes” dice así: “ El mundo quita su máscara de vastedad para su amante. Se hace tan pequeño como un canto, como un beso de lo eterno.” La otra traducción dice: “ Para quien lo sabe amar, el mundo se quita su careta de infinito. Se hace tan pequeño como una canción, como un beso de lo eterno.” Entre `máscara de vastedad´ y `careta de infinito´, cada uno puede elegir el sabor que prefiera. El texto de Sen incursiona en el pensamiento político de Tagore. Lo confronta con el de Ghandi. Eran dos seres excepcionales que diferían en su concepción de la India, de su historia, de su presente, y de su visión del futuro. Tagore defendía la cultura hindú como un baluarte, pero necesitaba del mundo, de occidente, de la diversidad multicolor que identificaba a un continente en el que religiones e idiomas convivían hacía siglos. Además, consideraba que la tecnología y el progreso científico, eran un bien necesario para que su país eliminara las lacras de la miseria y el analfabetismo. Criticaba el arcaísmo de Ghandi, rechazaba su idea de que cada uno de los habitantes de la India debía dedicar aunque fuere un momento del día a hilar. La rueca con su hilado, el movimiento lento, repetitivo y giratorio de esa tejeduría elemental eran para el libertador todo un símbolo, una bandera de su pueblo al que convocaba no sólo a defender su artesanía y fuentes de trabajo, sino para proteger su identidad cultural. Para Tagore representaba un arcaísmo y una sacralización del atraso. También los enfrentaba la cuestión nacional. Para Ghandi el nacionalismo era una fase ineludible de cohesión y para Tagore un factor de aislamiento. El otro punto llamativo del escrito está dedicado al tema del celibato y la vida personal del poeta. Tagore enviudó a los veinte años de matrimonio y nunca se volvió a casar. Misteriosamente su cuñada con la que mantenía un amor platónico, se suicidaría a los veinticinco años, cuatro meses después de que Rabindranath llevara a cabo aquella primera y única boda. Amartya Sen nos recuerda que el poeta viaja a Buenos Aires en el año 1924, invitado por Victoria Ocampo. Señala que la posibilidad de que se diera entre ellos una relación pasional, era desestimada por Tagore sólo afecto a vínculos sublimados. Cita a al amigo del poeta Leonard Elmhirst que lo acompañó en el periplo: “ además de haber adquirido una aguda comprensión de sus libros, (Victoria) estaba enamorada de él – pero en lugar de contentarse con tener una amistad basada en el intelecto, estaba urgida por establecer una especie de derecho de propiedad que él sencillamente no soportaba”. Sin embargo…Sen dice que Tagore se sentía muy atraído por su antigua anfitriona. La invitó a la India, a su renombrada escuela de Santiniketan, y ella no fue. Se encontraron en Francia en el año 1930, y la avanzada de Victoria siguió junto a la reticencia del poeta. En su libro “Tagore en las Barrancas de San Isidro”, Victoria recela de algunos comentarios que hizo el poeta en una carta a Romain Rolland. Escribía Tagore: “ Mi ojeada a América del Sur no es reconfortante. La gente se ha enriquecido de repente, y no ha tenido tiempo de descubrir su alma. Es lastimoso ver su absoluta dependencia de Europa para sus pensamientos, que deben llegarles totalmente hechos. No les avergüenza enorgullecerse de cualquier moda que copian, o de la cultura que compran a aquel Continente…”. Responde su enamorada: “¿Pero dónde íbamos a `comprar´ nuestra cultura, si no en los países de donde venimos, de que somos hijos y herederos forzosos? ¿Acaso la cultura europea no es también nuestra? ¿Podemos limitarnos a la cultura quichua, o guaraní, o de los indios comechingones?” Ya no recuerdo qué era lo que tanto me atraía de los aforismos de Tagore. Decir misticismo es dar en el blanco sin saber cuál es. El querer ir más allá no indica dirección alguna. Victoria nos dice que cuando leyó “Gitangali” atravesaba una de esas crisis de las que la juventud imagina que nunca podrá salir con vida. Agrega: “el Dios de Tagore, pensaba yo, quien ignora, sin saber a veces nombrarla, la angustia de la separación! ¡Y ese apetito de unidad que tanto en Occidente como en Oriente es amor!” Este apetito de unidad no da respiro. Puede llegar a asfixiarnos. Subyace una melancolía en esa búsqueda de la unidad. Algo parece haberse perdido. Hacer de la separación una herramienta fecunda y una afirmación de vida, fue la lección nietzcheana. A pesar de las apariencias también es la consecuencia de la filosofía de Platón, aquel que remite a esta unidad trascendente mediante Eros, el hijo de Afrodita. Pero para hacerlo el filósofo ateniense debió escribir, salir de sí, expresarse en una forma, situar las ideas en un drama, convertir a Sócrates en un comediante. Decidió ser un habitante de una materialidad limitada, perecedera, como la Caverna, y fundar la Academia. Convirtió así la separación en una relación con el mundo y con los hombres. Acopló así la fracción al infinito. Platón desconfiaba de la escritura, lo alejaba de lo Bello inmaterial. Tagore desconfiaba de la escritora, lo acercaba demasiado.

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ALICIA LELOUTRE PREMIADA Disparen sobre el gorila ( perfil 27/3/2011)

35 comentarios

  • 1. Ma.Cristina  |  26 marzo 2011 en 8:30

    Me inclino siempre por ir hacia el centro, los extremos son enceguecedores, no ofrecen claridad, Ghandi y Tagore podrían haberse encontrado a mitad de camino. Coincido con Victoria al responderle a Tagore, y me causó mucha gracia la comparación final, asusta mucho una mujer apasionada.

  • 2. Rydan  |  26 marzo 2011 en 8:43

    Que bella Nota!.. Cada trazo cuestiones distintas y convergentes.. ¿La bella unión platónica o la separación nietzscheana?.. ¿Edipo o Deleuze?.. ¿La trama Gandhi o la Rueda de la Vida?.. ¿Cultura indígena o granero del mundo?.. ¿Eros o el vuelo de los pájaros?.. ¿Fue Jantipa quien en realidad se habría opuesto a que Sócrates publicara?.. Platón desconfiaba más de los poetas que de la escritura, sabía que podían decir decir ya cualquier cosa sobre sus dioses.. ¿Sócrates decadente o irónico?.. ¿No habrá sido Aristófanes argentino?.. ¿Por qué desconfiar tanto de eso que inevitablemente nos acerca?..
    Hermosas “plumas”..

  • 3. Mar  |  26 marzo 2011 en 10:53

    Sí! muy bella nota. Oxígeno, oxígeno.
    Me atrapa con el recuerdo de la adolescencia y Tagore, con esa tensión entre la necesidad de unión y de separación. Ese deseo… “acaracolado” solía escribir por entonces. Tan acertado mencionar la melancolía subyacente! La misma que vibraba con esos versos del “Amor navegante”: “Oh! amor sin remo en la unidad gozosa, Oh! círculo apretado de la rosa. Con el número dos, nace la pena.” Y Nietzsche que llegaba para rescatarme de la cursilería.
    Retomo la pregunta de Rydan. Porqué esa vaga sensación de temor hacia eso que inevitablemente nos acerca?

  • 4. campanita  |  26 marzo 2011 en 11:03

    DON ABRAHAM
    Me quedo con la primera versión del fragmento traducido, es más poética y por lo tanto, seguramente más fidenigna.
    Hay demasiada restricción en nuestra cultura occidental (al menos en Argentina) con respecto al gusto. Todo lo que derribe un poco a nuestra sobriedad, sensatez, decoro ya se lo tilda de cursi, demasiado pronto. Se burlan de Rubén Darío y de algunas poesías de Lugones que aunque sean sobrecargadas, me parecen sublimes. Los dioses hindues multicolores me parecen adorables (acá dirían que se visten cursis, si hasta la misma Virgen María es sobria).
    Me gusta mucho Victoria, leí parte de su autobiografía, la conocí cuando tenía seis años, jugué con su gran perro blanco en una pérgola donde nos convidó un té a mi y a mi famila. Mi padrastro y mi madre trabajaron con ella en los años sesenta.
    Leí un librito de Tagore y siempre leo sus frases sueltas (de un blog hecho para él). Juntos, ……amigos heterogeneos. VICTORIA es admirable, una apasionada luchadora, una infatigable hacedora. Y una mujer sencilla, pero el real amor de su vida dicen que fue Eduardo Mallea nomás.

  • 5. campanita  |  26 marzo 2011 en 11:08

    ¿ Puedo responder a MAR y a RYDAN?

    Desde la astrología, quizás Carutti diría que nos asusta la sensación de unidad, porque atenta contra las defensas del propio ego, de la propia individualidad. Cosa que en la India, quizás no asuste tanto, aunque por algo siguen vigentes los sistemas de separación social en castas

  • 6. rib  |  26 marzo 2011 en 11:25

    Estimado Abraham:
    Si su preferencia estética es lo sublime – lo cursi, lo ordinario y lo bruto – como es que no le gusta el peronismo?
    Hermes Binner no es nada de eso.

  • 7. Rydan  |  26 marzo 2011 en 13:00

    Tampoco idealicemos tanto a la India, dicho con respeto; suele uno perderse entre Eliade, Dumezil, Amayta “Zen” y el estilo Chopra de un cielo multicolor solo para richachones (tan poco “deep”ak), la violencia secular, el hambre milenario, etc.. Con sólo imaginar a un Ganges viral donde se siguen “sumergiendo” los antiguas sagas orientales,
    me entristece y me recuerda que sus trenes se asemejan cada vez más a los vagones repletos del San Martín a las seis de la tarde..
    Otros eran los tiempos de RT, que decía cosas como: “En el relámpago de un instante, he visto en mi vida la inmensidad de tu creación; de tu creación entre mil ruinas, de mundo a mundo”..
    snif..

  • 8. campanita  |  26 marzo 2011 en 13:13

    perdón, borre esto

    jaja, pero me ha causado gracia lo del cielo multicolor para ricachones de Chopra,
    Victoria no hubiera sido amiga nunca de Sai Baba, porque no es escritor ¿pero de Osho ?

  • 9. Rydan  |  26 marzo 2011 en 13:22

    Miss Campanita:
    Osho es la versión “naba” de Sócrates, un invento editorial.. Yo creo que Victoria, con sabia prudencia, le hubiera pateado convenientemente el trasero!..

  • 10. Mar  |  26 marzo 2011 en 15:34

    Jingle bells (ji ji)
    Osho directamente ni hubiera existido para Victoria. Todavía sigo sin entender cómo es que ha despertado tanta admiración ese vivillo.
    Sobre tu respuesta: no lo veo así. Me parece que lo que asusta es volver a enfrentarse con el dolor de lo imposible.

  • 11. Rydan  |  26 marzo 2011 en 16:49

    Existe Osho?.. Para mi que es Bin Landen haciendo otra de las suyas!..
    Discutir Tagore desde Osho es casi como creer que Gandhi con su rueca era el retruécano de Penélope!..
    jajajay..

  • 12. julian c.-w.  |  26 marzo 2011 en 16:52

    ¿tan convencidos están respecto de Osho? a mí me sorprendieron los videos; no era un santón de dedito admonitorio sino un polemista pleno de ironía y buen humor. ¿vivillo? se lo ve más vivo que solemne. y los libros tienen tapas feas, eso sí, pero no son suyos, -no son ‘libros’, no fue un escritor-, y si me llegaran desgrabaciones de hace cuarenta años las leería con curiosidad. en fin, quizá soy cándido, o bruto; ya me daré cuenta. saludos

  • 13. martita  |  26 marzo 2011 en 17:09

    Hermoso artìculo . ¿ Quièn no quedò cautivado por Gitanjali ? Supongo que ha muchos nos marcò. Reconforta que en este planeta tierra , haya existido un Ghandi , un Tagore ,Romain Rolland
    admirable Victoria Oampo . Làstima que en cuanto a lo que escribe Tagore , su ojeada sobre Amèrica del Sur , todo sigue tal cual lo describiò en ese momento . De todos modos me quedo con el bàlsamo para el espiritu que contiene la nota de T. Abraham- Gracias.

  • 14. Ma.Cristina  |  26 marzo 2011 en 20:10

    Muy bueno el artículo de Beatriz Sarlo en La Nación, coincido con su opinión, que si la presidente se hubiera apoyado en el pueblo, dejando a un lado a los que ahora la acompañan, tendría más posibilidades de ganar limpiamente. Pero es tan cierto como lamentable que Moyano no se va a dar por vencido. Solo la justicia puede ponerlo en su verdadero lugar, la cárcel. Ni hablemos de las otras “manchas” Luis D’Elía, Gioja, los Saadi, Timerman, etc.etc.

  • 15. campanita  |  26 marzo 2011 en 20:13

    MAR Y RYDAN
    Lo de Osho fue una humorada, aunque no puedo opinar, jamás lo he leído, en cambio a Tagore si. Ella apreciaba la calidad literaria, aunque las traducciones fueran demasiado castizas, creo.

  • 16. Rydan  |  26 marzo 2011 en 21:07

    Bueno, no todo está perdido: te queda todavía Bucay, Coelho, Los Hombres son de Marte y las Mujeres de Venus, Padre Rico Padre Pobre, Tus Zonas Liberadas, las Obras Completas de Jodorowsky, en fin.. una extensa lista de célebres indeseables de los que hay que huir como Forrest Gump creyendo que “la vida es una caja de bombones”..

  • 17. Mar  |  26 marzo 2011 en 22:02

    Ufa!
    había una brisa tan refrescante con Tagore, Ghandi, Nietzsche y Victoria. Era necesario traer acá a estos personajes?

  • 18. Mar  |  26 marzo 2011 en 22:54

    Campanita,
    tout c’est bien, lo mío también fue humorada, pero “corre Forest, corre!”

  • 19. Gustavo Romero  |  27 marzo 2011 en 2:07

    El gesto de amor que pedía Nietzsche a través de Zarathustra es el gesto de la partida (como lo anunció en una de sus cartas de 1889: “Después de haberme descubierto, no significa gran cosa encontrarme: lo difícil, ahora, es perderme”). El amor es “casa” y es derrumbe. Es morada provisoria y es camino. Cuando ya no podemos amar en una morada, hay que retomar la partida. Como indica Nietzsche: “Esta enseñanza te doy a ti, necio, como despedida: donde no se puede continuar amando se debe: ¡pasar de largo!” (Así habló Zarathustra, “Del pasar de largo”).
    Amor de navegantes, que celebran fiestas en sus azarosos encuentros, pero retornan pronto al “peligroso quizás” del mar para alejarse, porque AMAN ALEJARSE (esa es la comunidad de los amantes nietzscheanos). Modo peculiar de ser amigos y amantes en el ser extraños. Amantes que jamás se detienen en una meta final, jamás se reducen a “lo mismo”. No se fagocitan. Por eso el amor nietzscheano es un “dar-se” que no da propiedades ni bienes ni espera nada, ni su voluntad es apropiadora (sino que deja ser al otro). Derridianamente, se trata de la “comunidad anacorética de los que aman alejarse”.
    Porque “TODO GRAN AMOR NO QUIERE AMOR- QUIERE MÁS” (Nietzsche, F. Así habló Zarathustra, “Del hombre superior”).

  • 20. julian c.-w.  |  27 marzo 2011 en 7:40

    Bueno, por las menciones zumbonas a los Coelhos y los Zemeckis, parece que debería haberme explicado mejor, no se vaya a creer que éste no es un foro receptivo a los sobreentendidos gentiles.

    Es evidente cómo se ofrecen esos ‘libros’ de Osho; lo que sugiero es que, a pesar de esos objetos que acá presumimos obtusos e irrelevantes -aunque no los conozcamos-, y a pesar de la adhesión que el culto que lleva su nombre alguna vez provocó entre tilingos del país, fue una voz interesante.

    Pero no sé cuánto, salvo que me sorprendió escucharlo; hablaba con una sencillez divertida y engañosa, sostenía posiciones lúcidas, difíciles, nada complacientes, y citaba con la pertinencia y precisión de quien leyó bien -no sólo a Sartre o a Nietzsche-.

    En todo caso, no me pareció en absoluto la caricatura que se supone. Mi pregunta ingenua, entonces, era si alguien más se había encontrado con esa incongruencia tan notoria.

  • 21. Rydan  |  27 marzo 2011 en 7:55

    Julián, ¿estás seguro que el que se ve en los videos es realmente alguien que alguna vez solía ser llamado Osho?.. Viste cuantas personas lo escuchaban?.. O lo viste fijo tipo esas efigies orientales imperturbables, en las que apenas se pueden descubrir gestos de humanidad?.. Habría que explorar, claro.. Pero cuando digo invento editorial no me refiero sólo al formato gráfico, sino a la producción de una imaginario que suele retrasar décadas de buenas lecturas para quienes buscan todavía instruirse en más sabias estulticias..

  • 22. Rydan  |  27 marzo 2011 en 7:57

    jaajajj: a-d-h-i-e-r-o…

  • 23. Rydan  |  27 marzo 2011 en 8:10

    Julian, arriba te contesté lo de aquí.. vale.. Pero vos lo dijiste: es “entre los tilingos” que el mármol brilla.. E insisto: es un invento como tantos otros, una más de las “mentiras que matan” (wag the dog), aunque al lado de las otras parecen demasiados incocentes.. OJO con esos “inocentes”!.. Nietzsche los conocía a la perfección..

  • 24. Rydan  |  27 marzo 2011 en 8:14

    oui, oui, juste un peu d’humour ..

  • 25. Damian  |  27 marzo 2011 en 8:54

    MG y RT se esforzaron como inteligentes en comprenderse a pesar sus diferencias , el universal cultural promovido por RT no le impidió renunciar al título de Sir en claro enfrentamiento al colonialismo inglès, ni de nombrar a Gandhi como Mahatma, tampoco este desde el poder lo considerò un cipayo o lo censurò por sus ideas, Tagore admiraba a Gandhi, ¿Còmo admirar a quièn no coincide con uno en la forma de ver el mundo? Diferìan en casi todo, el sabìa que el trabajo por liberar y gobernar a la India no era tarea fácil y MG reconocía al amado escritor un embajador de la cultura. “Unidad en la diversidad” era un título recurrente en Tagore, mientras Gandhi decía que para llegar al internacionalismo habìa que pasar antes por el nacionalismo, que como nos demuestran estos dos Indios es posible sin llegar al facismo.

  • 26. Ma.Cristina  |  27 marzo 2011 en 10:29

    Tienen razón, disculpen, fue un lapsus, quise avisar de la nota y me extendí.

  • 27. Rydan  |  27 marzo 2011 en 11:47

    sigue la casa? La arreglaron? Se había quemado.. La verdad es que me dieron reganas de ir..

  • 28. Rydan  |  27 marzo 2011 en 11:50

    la de Mar del Plata (digo).. La reconstruyeron?.. Decían que era casi imposible por lo costoso..

  • 29. Mar  |  27 marzo 2011 en 12:56

    Villa Ocampo está en San Isidro, donde también funciona la Fundación Sur (que ella impulsó para apoyar la revista). Ahí estuvo Ghandi (entre varios otros).
    Ella dejó sus dos casas a la UNESCO, pero la de Mar del Plata, se ve que a ellos no le interesó demasiado (no es tan lujosa) y la pasó al municipio, que la declaró de interés nacional. Ergo, ya imaginan cuánto contribuyen a su mantención.

  • 30. Rydan  |  27 marzo 2011 en 13:49

    sí, sí; pero la de San Isidro la veo demasiado comercializada.. la cafetería parece la de un mini shopping, y la biblioteca no creo que se haya actualizado mucho.. No veo demasiado interés cultural (en el pleno sentido de la palabra cultura).. y lamentablemete el sello VO está siendo casi utilizado como una suerte de merchandising..
    El SUR también existe..

  • 31. julian c.-w.  |  27 marzo 2011 en 14:27

    Fuiste paciente Rydan. Sé que no parece un asunto serio, ciertamente es menor y lo tenía olvidad desde hacía un año; te agradezco. Sin embargo, como no quedé convencido, busqué y apareció, ¡acá mismo!, esta
    observación atenta del propio Tomás Abraham, que había tenido la oportunidad de responderme por anticipado. Ahora me despido conforme.

    ¡Salud!

  • 32. Miriam Azerrad  |  28 marzo 2011 en 1:26

    Esa constante de Tagore, del amory la finitud, y el alejarse para no deteriorar nada, es como una constante, que curiosamente aparece en algunas obras de Silvina. No dar eternidad a nada, para eternizar lo que da placer, a traves de la escritura, o la musica. Cuando de muy niña, leia, y soñaba, con formar parte de esos grupos intelectuales, que se reunian en casa de Silvina, aprendi, que cada uno, es el nucleo de sus grupos, tambien aprendi, que no siendo pudiente, tambien hay posibilidades de acercarse a los que pueden ser como maestros, pero tambien aprendi, que los maestros no existen, solo los encontramos, cuando formamos al maestro que esta dentro nuestro. Cuando sentimos deseos de leer, a veces con mas apetito, que si nos faltaran los alimentos. Si en la Argentina, hubieramos seguido inculcando a nuestros hijos y nietos, el deseo de descubrir, el mundo a traves de la literatura, otro seria nuestro pais. Todos piensan en nombres, para el nuevo gobierno, yo pienso, en HACER PLANES DE EDUCACION Y SALUD, en forma global. Hay un atraso de tres generaciones. Hoy, las abuelas tienen cuarenta años, las madres veinticinco y las nietas diez, son tres generaciones, sin trabajo y sin estudio. Tienes razon Tomas, Binner, es la unica persona, que podria asumir, sin populismo, un cambio real, porque es muy honesto y muy inteligente. Falta, que la gente lo conozca. Gracias nuevamente a todos

  • 33. Ma.Cristina  |  28 marzo 2011 en 7:08

    Coincido plenamente en el tema de la educación Miriam.

  • 34. Mar  |  28 marzo 2011 en 10:18

    Totalmente de acuerdo, sólo me refería a que la casa en San Isidro es la que denominan “Villa Ocampo”, y la de Mardel, “Villa Victoria”.

  • 35. ale cosin  |  3 abril 2011 en 22:49

    Hay en tu texto -otra vez tarde yo añadiendo mi comentario… en fin-, al menos dos disyuntivas a las que parece que invitas a definir. Una es más explícita, y yo elijo la segunda: la bella-pero-bestial. Y la otra, menos obvia quizá, es si las mujeres argentinas son agobiantes estando enamoradas -eufemismo de ‘calientes’?- o son más sinceras -o menos hipócritas- que las féminas de otras latitudes… Personalmente, creo que somos insoportables.
    Sobre el tema subyacente en la discusión que plantea Ocampo en referencia a las observaciones de Tagore, me temo que ambos tienen parte de la verdad… Lamentablemente, no nos ‘conformamos’ con mirar hacia las culturas indígenas de la región, sino que buscamos nuestros ‘orígenes’ en Europa -con justificaciones varias-. Y no nos conformamos, porque somos dependientes, o no? Es resignación más que conformismo.
    En todo caso, lo que critica Tagore se puede atribuir a sus propias elecciones…
    Saludos


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