María Elena Walsh… (perfil 16/1/2011)

16 enero 2011 at 9:36 48 comentarios

Hace unos días le escribí un correo electrónico a Sara Facio enviándole saludos, preguntando cómo estaba María Elena, y en qué etapa estaba de la edición de un libro que preparaba sobre su obra fotográfica. No tuve respuesta. Murió María Elena Walsh. Caminaba por la rambla de la ciudad de Colonia como lo hago todas las mañanas con el auricular de mi radio sintonizado en AM. Creo que era la Red en su edición deportiva del mediodía. El informativo anuncia el fallecimiento de la música, cantante, escritora,- así la llamaban – María Elena Walsh. No dejé de caminar pero cerré un segundo los ojos. Es todo lo que hice. Cerré los ojos. No quería saber. No quería escuchar. Pero ya fue. Pensé en Sara. Y mi mente comenzó a escribir una nota al viento. Cuando se adquiere el hábito de escribir, la conciencia se hace epistolar. Habla respetando las formas gramaticales. Se piensa escribiendo. La costumbre de dar clases también hace que la conciencia asimile reglas de oratoria. En síntesis, una conciencia discursiva que para descansar debe volcar sus palabras afuera. En lo posible en una agenda, carnet, o cuaderno que pueda transportarse con facilidad. Que se acomode en el bolsillo. No lo llevaba conmigo. Pero recuerdo lo que decía mi conciencia, era muy simple. Estaba conmovido. Se había muerto una gran mujer, una gran persona, una de las más grandes artistas que dio la Argentina al mundo, una voz de tal calidad que debía inmortalizarse en el panteón de los insignes cantantes nacionales. Pensaba que a pesar de reproducirse su cancionero mal llamado “infantil” en innumerables versiones y por grupos musicales infinitos, no se la había reconocido por lo que efectivamente era. Estaba por su voz al lado de Gardel. En lo más alto. Al lado de Mercedes Sosa. Para mí más alto aún. Al lado de Yupanqui. Su poesía, su forma de escribir, era de una de calidad que Borges hubiera apreciado mucho, si es que no lo hizo. Tenía una sensibilidad de artista. Sutil, irónica, sabía ser malvada, no era tiernita. Su relación con los chicos y chicas no era la de una maestra normal. Su relación con los grandes era inclemente. Era un ser moral. Le importaba la Argentina. Tuvo intervenciones de gran coraje. Tanto frente a las dictaduras militares como frente a los populismos baratos. Fue una mujer del espectáculo. No tenía los prejuicios propios de la pacatería cultural. Le había gustado la producción de Gerardo Sofóvich sobre su obra. Decía que Bernardo Neustadt era su amigo para escándalo de carmelitos y carmelitas. Conozco sus canciones. Se las he cantado a mis hijas, desde hace décadas. Hasta el hartazgo, de ellas. Las canciones del tiempo de Maricastaña que María Elena canta con Leda Valladares son belleza pura. “ya se van los pastores a la Extremadura…ya se queda la tierra triste y oscura”. Lloramos por María Elena. Sufrió mucho. Su enfermedad era terrible. Pero era una leona. En silla de ruedas salía al parque Las Heras y escribió un libro hermoso sobre lo que veía en él. Lo comenté en este diario. No habla de la plaza, habla de los argentinos. La tenían podrida. Su malhumor era muy inteligente. Una vez dijo Fresapo como si estuviera confundida sobre la composición de lo que se llamaba La Alianza en tiempos de de la Rúa. Era política. Le hartaba el progresismo y las compañías políticas blandengues. No le tenía miedo a la derecha, más miedo le tenía a los espíritus mediocres. No le tenía miedo al comunismo. En su album estaban uno al lado de otro Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez. Se habla de Manuelita, creo que le hicieron una tortuga de material en Pehuajó, no sé qué se puede fabricar para recordarla en Buenos Aires. Mejor no preguntárselo ahora que está en el cielo. Vaya uno a saber que nos respondería, una guarangada. Todas las mañanas en el programa Magdalena Tempranísimo, pasan fragmentos de sus canciones. Supongo que tiene que ver con el despertar de los chicos. Creo que María Elena es para grandes, bien grandes, adultos, amantes de la ópera, del tango, del jazz, de la zamba y el folklore. Su prosa es para escritores, para quienes saben literatura. Los que aprecian la belleza escrita. Sus opiniones políticas sus notas en los diarios, sus intervenciones, deben formar parte de tantas antologías que se hacen sobre el pensamiento nacional. No porque sea una “pensadora”, no merece ser embalsamada, sino por su agudeza, su profundidad, su intransigencia. La admiro. La admiración es una de las formas del amor. La extraño. Aún enferma estaba viva. La vi una sola vez, en su cumpleaños, no sé si fue el último o el anteúltimo, me invitó Sara ( finalmente el cumpleaños creo que fue el suyo) sabiendo el lugar que ocupaba en mi espíritu. La primera vez que encontré a alguien que la había conocido fue a los diecisiete años en un barco que iba a Europa. Era un profesor del Colegio San Andrés que la quería mucho. Contaba sus correrías de joven cantante en París, con un bombo al lado de Leda, para hacerse de unos mangos, hay fotos de esas escenas. Leda y María, dúo inmortal. Saben saben lo que hizo el valiente mono liso. La mona Jacinta se ha puesto una cinta. El último tranvía que rueda todavía. Pez de platino fino fino. Duermo en el aljibe con mi camisón apolillado. Había una vez una vaca en la quebrada de Humahuaca, como era muy vieja muy vieja estaba sorda de una oreja. Lo ves o no lo ves, al gato que pes…ca allí, sentado en la ventani…ta rarirara. Ya se murio el burro que llevaba la vinagre, ya lo llevó Dios de esta vida miserable. A la mar fui por naranjas cosa que la mar no tiene, vienen mojaditas las olas que van y vienen. Un sueño soñaba anoche, soñito del alma mia, soñaba con mis amores, soñaba que te quería.
No puede estar en el velorio para abrazarme con sus amigos que no conozco, abrazarla a Sara, mi familia sabe lo que ella significaba para mí. Mi alma lo sabe. Hace tantos años que la canto. Y ahora ya no sé si lo seguiré haciendo, por ahora no. No quiero. Me duele su muerte. Escribo esto en reemplazo de otra nota que ya tenía preparada. Mi mujer me dijo por qué no escribía algo sobre María Elena. Le respondí que no. Que ya lo había hecho cuando estaba viva. Fue la repetición del gesto de cerrar los ojos. No quería saber, ni escribir sobre su muerte. Por eso escribo esto. Porque el No es un sí. Y su muerte es eternidad de los que la homenajearemos de ahora en más.

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En los camarines (perfil 15/1/2011) Febo asoma (Perfil 22/1/2011)

48 comentarios

  • 1. Ma.Cristina  |  16 enero 2011 en 11:08

    Acabo de leer la nota en Perfil, abro ahora y veo que ya la incluyó en el blog. Finalmente, escribió sobre María Elena, Tomás.

  • 2. Dester  |  16 enero 2011 en 11:12

    maría elena walsh, para mí: la libertad.

  • 3. cuntamuse  |  16 enero 2011 en 11:51

    Coincido en todo, y musicalmente para mi, constituye un género propio. Tiempos de Mari Castaña es un tesoro. Lo de ella sola, también. También la conocí, y SARA hizo mucho por cine nacional en EL FESTIVAL DE LA MUJER Y EL CINE con todas sus integrantes. Acá la lloramos todos. muchísimo. A veces la comparo con cantautores franceses, anarquistas, pero ella los superó. PIPO PESCADOR (también me parece un capo, pero en otro estilo) que la quería mucho, ayer dijo en la tele: MARIA ELENA jamás se copió a si misma en ninguna canción, EL MONO LISO no tiene nada que ver con LA VACA DE HUMAHUACA ni con ESTAMOS INVITADOS A……..

    Sobre EN LOS CAMARINES, le comenté esa nota en PALABRAS SE MESSI.

    saludos a todos

  • 4. Viviana  |  16 enero 2011 en 12:44

    Sentido y certero homenaje Don Tomás, conmueve realmente todo el sentimiento que ha volcado en cada una de sus palabras.
    Más le hubiese valido a MEW haberla consagrado en vida, para llenarla de gozo y reconocimiento por su obra. Supongo que eso pasa siempre con los seres verdaderamente inteligentes y nada pacatos. Su obra literaria va más allá del cancionero popular para infantes de … jardín 🙂
    …”Tantas veces me mataron tantas veces me morí a mi propio entierro fui, sola y llorando, hice un nudo en el pañuelo pero me ovidé después que no era la única vez…y siguió cantando”

  • 5. Sara Dora Glombosky  |  16 enero 2011 en 18:52

    Olvidaste: La ratita Ofelia/ con su cola fina/ amaneció muerta/ en la piscina. Qué triste y qué sola/ flotaba y se iba/ con la barriguita / para arriba. Barriguita gris/ cola que dormía/ en el agua/ fría, fría, fría. A su alrededor/ ramas y ramitas/ coloradas, verdes/ y marchitas. La ratita Ofelia/ que se moja, moja/ ¿quiso navegar/ en una hoja?. ¿O quiso mirarse/ la trompa rosada/ porque estaba/ muy enamorada?. ¿Se cayó en el agua/ huyendo de unos/ ojos amarillos/ y gatunos?. Allá se va envuelta/ con su gran pollera/ hecha con hojas/ de la primavera. Juan Ramón Jiménez la adoraría.

  • 6. Damian  |  16 enero 2011 en 19:34

    Los grandes artistas se dedican a interrumpir, se entrometen y el mundo ya no es igual sin ellos, la fuerza de la obra de M.E.W està en sus versos disparates de la lògica, del mundo pequeño, del reconocimiento, del desbarajuste, nos esperaràn siempre para cantarlos.
    Por invitaciòn de una entrañable amiga de Marìa Elena y Sara, asistimos por primera vez al Seminario de Tensiones Filosòficas ( P. de Glace) y conocì el trabajo de Uds. Ella a travès de los años, desde su amor y admiraciòn me relatò algunos rasgos demostrativos del carácter e inteligencia de Marìa Elena y de su padecimiento, de esto y lo leìdo y escuchado estos dìas deduzco, quien se acercaba a su persona màs de lo conveniente quedaba atrapado y quien no se emociona con su obra està atrapado tambièn.
    Habìa leìdo alguna nota suya, no conocìa la dimensiòn de su amor por ella, no deje de cantarla

  • 7. Panchito  |  16 enero 2011 en 20:15

    Navegando en la web me he enterado que una jovencísima María Elena Walsh llegó a publicar sus poesías en una revista fundada y dirigida por Borges.La revista se llamaba Anales de Buenos Aires (1946-1948) y sus números se pueden conseguir en las librerías anticuarias.

  • 8. Gustavo  |  16 enero 2011 en 22:27

    A mi me hacia acordar a las canciones que cantaba en el jardin. Parece mentira como va pasando todo

  • 9. Sebastian  |  16 enero 2011 en 22:38

    Una definicion de Lanata sobre la muerte: es injusta; yo agrego: es imposible sortearla.
    No imagino morirme, imagino lo que viene. ¿Por que morimos? ¿Por que murio ella? ¿De que se trata vivir? Y al final morimos. No nos da tregua, nos espera en el momento mas o menos oportuno. Y sin embargo nos lleva por delante a sabiendas del tiempo prestado. Ese que no recuperamos jamas. Maria Elena vivio el
    de ella y ahora todo parece absurdo, hasta un homenaje futuro o inmediato, porque no esta y no podra volver. Solo queda el dolor y su legado que ahora es historia.

  • 10. campanita  |  17 enero 2011 en 11:01

  • 11. Mar  |  17 enero 2011 en 13:38

    Comparto. Sentí un fuerte impacto y dolor al escuchar la noticia, y todavía me duele su muerte. Supongo que María Elena no era tan popular como para velarla en el Congreso, y comprendo que no tenía la misma figuración en el relato como para tener los 3 días de duelo nacional con la bandera a media asta que tuvo Mercedes Sosa, pero en mí fue así. Tuve mi propia bandera nacional a media asta.
    Se fue María Elena Walsh. Una mujer brillante, creativa, amante y amada, intelectualmente honesta y valiente hasta los tuétanos. “La Ñ también es gente”, una genia!
    Sus canciones? una maravilla! hasta planté un jacarandá en el jardín, para que “llueva al este y al oeste, una flor y otra flor celeste”. Ella adoraba los jacarandás, y yo no podía pasar por Libertador o la 9 de Julio sin disfrutarlos y canturrear.
    Yo también la admiro.

  • 12. Fort Flanagan Juan Pablo  |  17 enero 2011 en 17:17

    Recordemosla, demosle un espacio en el Corazon, danos un minuto de tu libre pensar. Y gracias a cada cigarra que encienda una luz de esperanza en este nuestro “Pais del No me Acuerdo”. Hagan participe a todos quienes la conocieron…. SUS NIÑOS.
    Debajo pongo el link en mi grupo de facebook y contar con comentarios tan maravillosos como este. Saludos y a seguir cantando como la CIGARRA. 🙂

    http://www.facebook.com/?sk=messages&ref=mb#!/home.php?sk=group_118782474859904&notif_t=group_activity

  • 13. Dester  |  17 enero 2011 en 19:10

    El Twist en este caso cantado por alguien más, por otra.

  • 14. ezequiel  |  17 enero 2011 en 21:36

    Me adhiero a todos los comentarios y muy especialmente a lo que transcribe Tomás. La primera vez que la escuché fue en el Hogar Obrero en el jardín que vino a hablar a los chicos. Un recuerdo imborrable.

  • 15. Mar  |  18 enero 2011 en 0:38

    Ambas: es imposible sortearla y es injusta. Me parece que ponen un énfasis diferente a lo mismo, y como decís …” al final morimos”…
    Coincidió que se dieron ya una seguidilla de comentarios tuyos sobre la muerte, que me impactaron. Coincido.

  • 16. ale cosin  |  18 enero 2011 en 1:04

    en uno de mis blogs, el de contingencia no-artística, postié (pucha el verbo), dos veces con recuerdos de canciones favoritas de María Elena… me dio ternura mi hermana, de 24, que compungida me mostró que justo estaba leyendo un libro de M.E, uno de entrevistas…
    así las cosas… lo injusto es que haya sufrido… morir nos morimos todos, pero no se merecía el sufrimiento… (eso supone que otros sí? pues………)

  • 17. campanita  |  18 enero 2011 en 10:07

    Bueno
    sobre la MUERTE: SEBASTIÁN Y MAR
    a veces creo que es justa /cuando uno ya se quiere ir.

    Pero tiene razón TOMÁS
    en los primeros o en el primer disco de MARIA ELENA con LEDA
    está el famoso romance español de la muerte
    en Tiempos de MariCastaña
    el tema no es de ella pero si lo cantaba ella

    EL ENAMORADO Y LA MUERTE
    buena descripción es de como actua la muerte.

    Pero hagamos justicia también con BAMBUCO y DOÑA DISPARATE, dos personajes de MARIA ELENA que merecen nuestro cariño como Hijitus y su chucuchucuchú

  • 18. Mar  |  18 enero 2011 en 12:04

    Tenés razón campanita. No pensé en el deseo de “irse”, y eso que muchas veces pensé en que podría “irme” si la cosa se me pone fea, demasiado sufrimiento o al límite de lo indigno. Tu comentario me alerta. Cuál es el límite?

  • 19. campanita  |  18 enero 2011 en 12:31

    Mar
    cuando el dolor o la tristeza ya no da ganas de vivir más

  • 20. Lector  |  18 enero 2011 en 16:12

    Existe un lugar, que es el cielo
    donde no admiten el camelo.

  • 21. Viviana  |  18 enero 2011 en 17:49

    Obvio…está con exceso de explosiones demográficas, pero celestiales !

  • 22. Viviana  |  18 enero 2011 en 21:11

    Lector sin ánimo de ofender a nadie en este post
    El cielo puede esperar para recibirnos. Aguante, respire profundo y siga para adelante.

  • 23. Mar  |  19 enero 2011 en 2:27

    Existe un lugar, que es el cielo
    donde no admiten el camelo,
    ni el recelo o el flagelo,
    y mucho menos al lelo.

  • 24. campanita  |  19 enero 2011 en 10:56

    cHe amigos
    confunden el camelo con el camello
    tiene que estar Santiago
    la parábola dice
    es más fácil que un camello pase por el agujero de una aguja que un rico entre en el cielo, no sé si era de Mateo. era CAMELLO, no CAMELO
    jajaaaaaaaaaaaaaaaa
    a Ma Elena le hubiera gustado hacer la canción del Camello y la aguja

  • 25. Gustavo Romero  |  21 enero 2011 en 1:58

    “Un acto de hospitalidad no puede ser sino poético”.
    Jacques Derrida.

  • 26. cuntamuse  |  21 enero 2011 en 10:15

    Don Abraham
    Sé que le exigimos demasiado, pero me gustaría que alguna vez refiriese, aunque sea indirectamente, a otros cantautores, quizás ya fallecidos, hace mucho. hay letras que son un manual de convivencia.
    Gustavo Romero
    las cosas de la vida
    soy perezoso para leer desde hace tiempo, sin embargo, un sobrinito me ha pedido que lea EL MERCADER DE VENECIA para ayudarlo en el secundario. Asi que otra más de William para aprender
    saludos

  • 27. Viviana  |  21 enero 2011 en 12:11

    Justo estaba recordando a Khalil Gibrán y a Omar Khyyam.
    ¡Cómo vuela la mente en estos tiempos records de volver al futuro!
    Y Don Thomás que no me permite poner puntos suspensivos!!!

  • 28. Viviana  |  21 enero 2011 en 12:16

    Un acto de hospitalidad:
    “Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.”

    “El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría.” Khalil Gibrán

  • 29. Gustavo Romero  |  21 enero 2011 en 13:13

    Viviana, no podés comparar a Derrida con Khalil Gibrán. Es como comparar a Nietzsche con Alejandro Rozitchner y a Foucault con Chcihe Gelblung. Una falta absoluta de respeto.

  • 30. Viviana  |  21 enero 2011 en 14:36

    Disculpe, no fue esa la intensión. No Comparé, simplemente expresé un pensamiento, un disparador, los personajes que mencioné están llenos de poesía. ¿Las conoce?.
    Alguna bibliografía de Derrida guardada en mi inconsciente habrá disparado esa ganas de comentar lo que estaba meditando. Fuera de lugar y para nada ligado a su expresión, por cierto.
    Nuevamente le pido disculpas. No volverá a ocurrir.
    Gracias.

  • 31. Viviana  |  21 enero 2011 en 14:38

    Gustavo Romero Ud. es el cordinador del blog de Don Tomás Abraham?

  • 32. Mar  |  21 enero 2011 en 15:26

    Bueno, pero todos aportarían lo suyo. Ale.R. haría una transposición a dólares mediante un cálculo bastante ajustado; Ch.G. más creativo, pondría al aire un programa con buen rating que mostraría las mediciones en vivo y en directo de instrumentos de alta tecnología, como pueden ser un intolerantómetro, indulgentómetro, malevolómetro, etc.
    Foucault dejaría al desnudo todo el poder que disfrutó Gibrán, y Nietzsche le haría un guiño cómplice, pensando que es propio de idiotas someterse al verso de una nueva falsa moral.

  • 33. Tomás Abraham  |  21 enero 2011 en 15:34

    quisiera no restarle méritos a chiche gelblung que comprendió a foucault como pocos cuando dijo que quería cerrar escuelas y abriri las cárceles.

  • 34. Viviana  |  21 enero 2011 en 15:34

    jajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaa. Gracias Mar me sacó de un gran y vergonzoso apuro con GR

  • 35. Tomás Abraham  |  21 enero 2011 en 15:48

    otra cosa. en perfil saldrán dos notas esta semana, una mañana y otra el domingo.

  • 36. Gustavo Romero  |  21 enero 2011 en 15:53

    Sí, esa tesis la expuso en “Polémica en el bar”, ante la mirada recelosa de Gerardo. También hablaron en su momento de “El banquete”, y pusieron en duda que hayas sido alumno de Foucault.
    Gerardo dijo que Foucault era un irresponsable.

  • 37. Gustavo Romero  |  21 enero 2011 en 15:54

    Todo bien, Viviana, saludos.
    Ah, no, no soy el coordinador.

  • 38. Dester  |  21 enero 2011 en 16:18

    qué pasó? cuál es la fuente de tanta sumisión?

  • 39. Mar  |  21 enero 2011 en 19:03

    Cierto! me hicieron acordar de ese programa. No sólo hablaron de Platón, recuerdo varios “academicismos” más de Gerardo, que la jugaba de Profe de tutti. Gelblung siempre buscando impactar.
    En realidad no era tan mal programa, había humor (insoportable cuando estuvo Oro, para mi gusto)

  • 40. Mar  |  21 enero 2011 en 19:51

    Fue para desdramatizar. Los verdaderos dramas seguramente los vamos a disfrutar cuando empiecen con Shakespeare en el Seminario.
    (pero qué infortunada asociación!)

  • 41. Viviana  |  21 enero 2011 en 21:44

    Bueno después me cuenta, sí, porque no puedo asistir, mientras tanto repasaré la trágica y bochornosa situación actual con “Otelo” y otras infortunadas situaciones personales.
    Gracias nuevamente joven Mar. Saludos!

  • 42. Lector  |  21 enero 2011 en 21:45

    Comentarios con gracia y talento
    se encuentran libres de aspaviento.

  • 43. PABLO  |  21 enero 2011 en 23:52

    CUANDO UN SER COMUN MUERE SU ULTIMO PASO ES AL MAS ALLA . CUANDO MUERE UN SER ILUMINADO COMO MARIA ELENA SU ULTIMO PASO ES A LA INMORTALIDAD. MUY LINDA NOTA DON TOMAS.

  • 44. Viviana  |  22 enero 2011 en 12:14

    … “Esos loritos…”

  • 45. Dester  |  22 enero 2011 en 14:05

    Su voz.

  • 46. Mar  |  22 enero 2011 en 15:30

    Viviana, de joven ya no tengo más que el espíritu (eso decimos los que perdimos la lozanía, pero habría que ver también cómo anda el espíritu… porque también tiene sus achaques).
    No formo parte del Seminario de los Jueves, pero apuesto a ellos y al trabajo que harán, porque sí ya vi lo que han producido (“por los frutos os conoceré”… era así, no?).

  • 47. Marta Albertini  |  23 enero 2011 en 15:59

    Cuànta dulzura en la voz de Ma. Elena Walsh ,y cuànta sabidurìa . En su canciòn del jardinero , ” cuando una flor està triste la pinto con un pincel y le toco el cascabel” . Me quedè pensando si alguien tuviese ese poder con los humanos que habitamos este planeta insoportablemente decadente !!! y màs aùn para los que somos Sudamericanos . Alguien serà capaz de cambiar la tristeza
    por esperanza y realidades positivas ???Y a sè qu eestà en uno ,peor el entorno DUELE .!!! Mar

  • 48. cuntamuse  |  11 febrero 2011 en 17:36

    Me enteré por ESTRELLA,
    que murió EL PADRE ALEJANDRO
    un grande,
    un hombre con mayúscula
    no sabía que se llamaba ALEJANDRO MAYOL
    pero sí sabíamos en casa, que había dejado los hábitos para casarse. Y que era de un corazón enorme, siempre pensando en ayudar a los pobres.
    Está a la altura de MAIRA ELENA y de PIPO PESCADOR
    vale la pena que lo escuchen alguna vez, aunque no sean cristianos, porque su música era para todos
    bue
    saludos


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