El final de Madmen

25 octubre 2010 at 16:37 14 comentarios

Amigos fans de la serie. Ha terminado el último capítulo del cuarto año de la serie. Les diré lo que pienso del final. Sé que nuestra columnista de radio Ana María no duerme de la angustia que le provoca la felicidad de Don. Sin duda que llama la atención que un hombre que nunca fue feliz, que, por el contrario, lleva sobre sus espaldas un tormento de origen, que ha intentado escaparse de un destino tanto padecido como provocado – como en toda tragedia – ese mismo hombre nos muestre una sonrisa de felicidad. Nos pasa lo mismo que a los miembros de la agencia, como Pegy y Red, nos sentimos estafados. Yo no, me siento aliviado de que no se tirara por la ventana. La noche posterior al capítulo final no he dormido bien, pero por otras razones que la intempestiva felicidad de Don. Desde mi punto de vista, la conversión de Don Draper – su metanoia como decían los griegos – nace de una imagen, de una luz, como la que vió Sha´ul de Tarso en su camino a Damasco. Y este brillo maravilloso nace en el almuerzo que tienen en el comedero de Dysney los tres hijos de Don con su secretaria. En el momento en que su hija se pelea con su hermano y vuelca la leche malteada sobre la mesa, hay un instante de zozobra. Todos se miran mientras Don llama con voz de náufrago al mozo. Pero cuando vuelve el rostro, ve que la bella Megam le pasa el trapo con calma de hada madrina a la mancha transitoria, y ve además que los hermanos sonrién aliviados, y descubre una nueva vida. No está Betsy que con su histeria agresiva castiga a su hija, ni existe el clima de frustración y rabia contenida que se había hecho costumbre en la mesa familiar. Los cinco se miran, y comen en paz. Don que toda su vida había escapado de su infancia con el peso agregado de una impostura y una máscara extraña, que no halló una identidad ni un hogar, en los momentos en que parece no encontrarle sentido alguno a nada, ve eso, es eso, esa luz con una mujer hermosa y una familia en paz. Se enamora como Sha´ul de Joshua ben Josef. La ama y quiere casarse con ella. Ha llegado la felicidad, que puede ser la antesala de la desdicha, hasta de la desgracia. ¿Qué pasará? ¿Cuáles son los temores de los seguidores de Don Draper? Esta mujer, esta intrusa, Megam de veinticinco años, se enamora de su jefe, y una vez que sea ella jefa, es decir, con poder matricial y matriarcal, lo traicionará. Será Yocasta y Clitemnestra. Tememos que Don llegue a un estado de desesperación sin salida. Betsy era ciclotímica pero no jodida. No era cruel en su maldad. Se sintió dejada a un lado por Don. No sabía pedir. Esta bella asistente que habla un dulce francés, no nos convence. Dentro de un año sabremos la verdad. Ojalá nos equivoquemos. Estamos hartos de historias tristes. Amigos fans de la serie. Ha terminado el último capítulo del cuarto año de la serie. Les diré lo que pienso del final. Sé que nuestra columnista de radio Ana María no duerme de la angustia que le provoca la felicidad de Don. Sin duda que llama la atención que un hombre que nunca fue feliz, que, por el contrario, lleva sobre sus espaldas un tormento de origen, que ha intentado escaparse de un destino tanto padecido como provocado – como en toda tragedia – ese mismo hombre nos muestre una sonrisa de felicidad. Nos pasa lo mismo que a los miembros de la agencia, como Pegy y Red, nos sentimos estafados. Yo no, me siento aliviado de que no se tirara por la ventana. La noche posterior al capítulo final no he dormido bien, pero por otras razones que la intempestiva felicidad de Don. Desde mi punto de vista, la conversión de Don Draper – su metanoia como decían los griegos – nace de una imagen, de una luz, como la que vió Sha´ul de Tarso en su camino a Damasco. Y este brillo maravilloso nace en el almuerzo que tienen en el comedero de Dysney los tres hijos de Don con su secretaria. En el momento en que su hija se pelea con su hermano y vuelca la leche malteada sobre la mesa, hay un instante de zozobra. Todos se miran mientras Don llama con voz de náufrago al mozo. Pero cuando vuelve el rostro, ve que la bella Megam le pasa el trapo con calma de hada madrina a la mancha transitoria, y ve además que los hermanos sonrién aliviados, y descubre una nueva vida. No está Betsy que con su histeria agresiva castiga a su hija, ni existe el clima de frustración y rabia contenida que se había hecho costumbre en la mesa familiar. Los cinco se miran, y comen en paz. Don que toda su vida había escapado de su infancia con el peso agregado de una impostura y una máscara extraña, que no halló una identidad ni un hogar, en los momentos en que parece no encontrarle sentido alguno a nada, ve eso, es eso, esa luz con una mujer hermosa y una familia en paz. Se enamora como Sha´ul de Joshua ben Josef. La ama y quiere casarse con ella. Ha llegado la felicidad, que puede ser la antesala de la desdicha, hasta de la desgracia. ¿Qué pasará? ¿Cuáles son los temores de los seguidores de Don Draper? Esta mujer, esta intrusa, Megam de veinticinco años, se enamora de su jefe, y una vez que sea ella jefa, es decir, con poder matricial y matriarcal, lo traicionará. Será Yocasta y Clitemnestra. Tememos que Don llegue a un estado de desesperación sin salida. Betsy era ciclotímica pero no jodida. No era cruel en su maldad. Se sintió dejada a un lado por Don. No sabía pedir. Esta bella asistente que habla un dulce francés, no nos convence. Dentro de un año sabremos la verdad. Ojalá nos equivoquemos. Estamos hartos de historias tristes.

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14 comentarios

  • 1. Tomás Abraham  |  25 octubre 2010 en 16:41

    salió repetido. pueden leerlo y releerlo de corrido

  • 2. Tomás Abraham  |  25 octubre 2010 en 16:42

    ah, les escribo desde San Juan, vine a visitar al padre del aula.

  • 3. Gustavo Romero  |  25 octubre 2010 en 18:13

    Repetido mejor, “la letra con sangre entra”, dijo Don Domingo. Saludos a Doña Paula

  • 4. Ana María  |  25 octubre 2010 en 20:37

    No no y no! Lo que más atraía de la serie era su amoralidad: profesionales exitosos que desayunaban whisky y se bajaban una botella por capitulo, amantes, fiestas, madres con bebes en un brazo y pucho en el otro, la heroína femenina que era buena a pesar de haber abandonado a su hijo. Y con todo eso uno quería ser como ellos.
    Don nunca supo ser felíz, desde que se compró un cuaderno y va a natación me arruinó la serie. Casarse con la chica esta lo acerca a Sterling, ahí vería una pequeña luz de esperanza pero creo que el primer capítulo de la próxima temporada comenzará con Don despertadose.
    Disculpen todos no es mi tema pero me ví obligada a responder.

  • 5. Ana María  |  25 octubre 2010 en 21:09

    Perdón otra vez pero como Tomas Abraham escribió dos veces yo voy a hacer lo propio.
    Estuve reflexionando y creo que si Don Draper no se despierta de su disneyland debemos culpar a Obama, que el presidente sea fan de la serie y lo haga publico debe haber obligado a los guionistas a poner un poco de seriedad en los capitulos.

  • 6. tomás abraham  |  25 octubre 2010 en 21:14

    comento sin avatar.
    ana maría se exede en puritanismo. no son amorales. son pasionales y cínicos, fieles y traidores, pero no amorales. nada que ver con la moral. el sueño de Don no es moral. necesita un lugar en la vida. no lo encontrará. la última escena lo muestra mirando desde la cama el vacío de una ventana, y no a Megam. nuevamente esa nada que es él, y que es ella. Ana maría tiene debilidad por Roger Sterling, un hijo de papá, con hija única mimada, ex esposa satisfecha con la pensión cuantiosa, una nueva mujer joven y decorativa, y un buen humor simpático, ironía y el corazón débil algo vapuleado. con eso la serie duraba cinco minutos.
    la tragedia está en Don, la intensidad, la soledad y el fracaso.
    de todos modos sin contrastes no hay drama ni historia. los personales se necesitan. lamento pero sin razones a mi favor, quiero que Don sea feliz, aunque sé que no es su sino.

  • 7. federiquito  |  25 octubre 2010 en 21:28

    Obvio que Don terminaría con alguna más joven como Megan, en su eterna e infructuosa búsqueda de la felicidad.

  • 8. Martin  |  25 octubre 2010 en 21:52

    Tengo una sensacion amarga con el final. Yo creo que lo que nos gustaba de la serie eran varias cosas. Por un lado ese vaivén que nos mantenía al vilo, el futuro de la agencia y de Don-Dick. Por el otro lado la estética. La estética en todo sentido. De la voluptuosiad de Joan a las faldas de Betsy, al decorado, etc. etc. Pero sobretodo lo que disfrutábamos era como lo políticamente correcto de los 60 que es tan impolíticamente correcto actualmente, Mejor dicho, la virtud de los que hacen la serie de mostranos esto.
    Y ahi se equivocan en el final, si es el final. La secretaria no le importe si el la va a llamar despues de acostarse con ella, despreocupada como si fuera una joven actual. y sobretodo Don no puede ser un padre de los noventa-dos mil: divorciado y sencible. Lo unico que falta es que se compre unas crocks y pasee con sus hijos y desayune por Palermo Hollywood. Yo creo que esto solo se soluciona con una vuelta más hacia adelante, con la gran perjdicada de la trama, Betsy. Ella, que se reprimio sus intintos más basicos por compañerismo, hasta que tuvo que casarse con ese especímen republicano, debería declarar su homosexualidad producto del rechazo a las figuras machistas de su actual marido y de su ex-, devenido en un metro sexual.

  • 9. Tomás Abraham  |  26 octubre 2010 en 8:15

    ya nadie cree en los héroes masculinos, en el príncipe valiente, o sea robert wagner en los cincuenta, en tucho miranda de canillita a campeón de la revista patoruzito, en don draper. en los ee.uu se lo ubica en el primer puesto de la imagen masculina preferida, sin duda de que es una tabla políticamente incorrecta. volvemos atrás. un metrosexual en hollywood, sintetizan ana maría y martín, y piden por una betsy lesbiana. acá en san juan, es inaceptable. vuelve in treatment, todos al diván.

  • 10. ferdus  |  26 octubre 2010 en 16:32

    siempre lo leo x sus pincelazos de lucidez y ahora era lo siento lejos de la realidad, tb debe ser cansador girar entorno del muerto, como un cuevo, pero se está tomando un descanso cuando se necesita palabra valientes.

  • 11. Florencia  |  27 octubre 2010 en 19:30

    Recordemos cuán feliz estaba Don en el flashback cuando le contó a la primera Mrs Draper que había conocido a Betty. Sonriente, feliz, como ahora.

    Para mi la clave la dio la despechada rubia doctora pateada vía telefónica: ¿Que va a pasar cuando ella se dé cuenta de que a vos sólo te gustan los comienzos de las cosas?

    Saludos profe, desde la Feliz

  • 12. german  |  28 octubre 2010 en 13:03

    Don quiere ser mas y menos de lo que es todo el tiempo. Prefiere no sonreir un buen tiempo a escuchar la monserga histérica y el resentimiento de Betts. Pero, es cierto, gozamos de esos últimos minutos de Don porque se distancia del mundo para creer en él. Queremos a Don no porque quiera ser un superhombre sino porque lucha para no ser un hombre.

  • 13. cleo  |  28 octubre 2010 en 15:42

    ..también me resistí al surgimiento de la libretita, a esas ganas de sentirse bien, que humanizaban o deshumanizaban a Don (luego arrancará las hojas), pero me rendí a la sonrisa enamorada. tal vez esperamos de cada uno que muestre siempre lo mismo, pero nadie se define por un rasgo.
    Qué mirar mientras lo extrañamos?

  • 14. Charly  |  29 octubre 2010 en 0:38

    Entré al bolg y vi el titulo “El final de Madmen”, se imaginan que fue lo primero que pensé o en quién mejor dicho.


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