Visita a La Paz (perfil 7/8/2010)

7 agosto 2010 at 8:22 15 comentarios

Me han invitado a dar unas conferencias sobre filosofía y arte en La Paz, Bolivia. Estoy a 3649 metros de altura con mi pastilla de sorochi y un par de mates de coca. Mis anfitriones son el Instituto Goethe, el filósofo y gestor cultural Jorge Luna, con los auspicios de la Universidad Nacional San Andrés. En un par de horas debo ir a un almuerzo en donde conoceré a los dueños de casa, y tendré la tarea, imagino, de presentar a mi país. Soy un pésimo contertulio para las conversaciones culturales, y prefiero la política – otro tema delicado – ya que me enfurece introducirme en esos items en los que hay que hablar de ballet, filosofía y marionetas. Hay algo en los protocolos que me da claustrofobia. Y como en los eventos culturales el noventa por ciento es bombonería de fundación o política de pizzería, me arrebatan una especie de alucinaciones que me hacen perder la medida de la realidad. Miro el reloj todo el tiempo y la puerta de salida. Comeré poco, porque es el mediodía y trato de seguir ligero. Aquí se respira cortito. Es mi primer día y me doy cuenta que parado y sin moverme, tengo la misma pulsación que luego de una corrida de cien metros en la pampa…húmeda, muy húmeda. El hecho de haber pasado de setenta grados de humedad a veinte nos seca por dentro, todo lo nasal y bucal se agrieta. Por lo demás, la felicidad es completa. Estoy frente a un cerro cubierto de ladrillos de distinto nivel, en el que no veo calle alguna, ni sendero, ni transportes, tal es la densidad del conglomerado habitacional. De acuerdo a lo que se presenta, está mejor armado y más sólido que las barriadas de otros lugares de América Latina. Es como un suburbio en altos. No puedo decir mucho ya que llegué anoche, domingo primero de agosto, y hoy lunes ya tengo en mi acerbo unas cuantas horas de televisión boliviana. Mi primera impresión es la de un caos permanente con sus idas y vueltas. Potosí está alzada y las rutas bloqueadas. Los puestistas de Oruro avanzan sobre la ciudad al grito de “Evo ladrón” porque les quieren cobrar impuestos y reglamentarlos por una nueva ley de aduanas. Se dice que no se puede luchar contra la corrupción en la policía porque se quedarían sin policía. La tele nos brinda lo que se llama sincretismo. La pantalla presenta la cultura indígena en los bailes y en este mes de la Pachamama. Hay talk shows en donde las parejas se agarran a las trompadas, publicidades de choco-like y un empate entre Bolivar y los Tigres. Por lo general en los magazines y en el noticioso, los conductores pertenecen a la raza blanca que conforma el 15% de la población. Los quechuas son 30%, mestizos 30%, aymarás 25% – agradezco los datos suministrados por la página de información general sobre Bolivia que me entregaron los responsables culturales del Goethe – con lo que la distribución étnica es más o menos pareja, y una mezcla de modernidad y arcaísmo previsible. Supongo entonces que deberé presentar a mi país en el almuerzo. No sé qué me dirán los directores de la Goethe sobre Evo y la Bolivia de hoy, por si acaso, si veo que no vale la pena abundar con mis preguntas, hablaremos un poco sobre la Argentina. Digamos que me preguntan ¿cómo está la Argentina?, responderé: creciendo al ritmo de las exportaciones de materia prima, en especial la soja. Una expansión del mercado interno con una alta tasa de inflación entre el 20 y el 25%. Estimulo al mercado interno y aumento del gasto social. Una desocupación en el orden del 10% que es la mitad de la que heredó este gobierno. No hablaré de mercado precario, porque es un almuerzo, y desde Kant se sabe que las tertulias con comida no deben ser indigestas, por eso prefiero comer solo, como los perros. De Clarín y el precio de las garrafas de gas no diré ni mus. ¿Qué más puedo decir? ¿Me preguntarán por Maradona? Los chinos invirtieron en Bolivia cien millones de dólares en unas minas de oro, pero no sé si es una noticia actual ya que esta información la tengo de unas revistas del avión, las líneas aéreas bolivianas, que según el asiento, pasé por más de uno en busca de comodidad, databan del 2008. Fue extraña la escala en Cochabamba. Por esa especie de inquietud paranoica que tengo por estructura genética, le pregunté a la azafata si Cochabamba estaba a una altura semejante a La Paz. Debía bajar, ir a migraciones, sellar los papelitos, y embocar por otra puerta para volver al avión, todo en veinte minutos y sin buses. Quería saber a qué altura estábamos porque si salía corriendo, como siempre hago, y me quedo sin aire, asfixiado en la pista, desvanecido bajo las turbinas del…bueno, no soy tan dramático, cuando me vienen pensamientos así, recito mi mantra unas diez veces, y me calmo. Pero fue muy curioso ir de un lado para otro por la pista del aeropuerto sin orientación ni guías, entrar por una puerta y equivocarse en la otra, preguntarle a uno miembro de la policía militar de un metro cincuenta y tres centímetros, en donde quedaba migraciones y ser parte de una interminable cola contenida por un señor gordo a los gritos. En una sociedad con gente de baja estatura, estimo que la gordura compensa la falta de autoridad que debe trasmitir un uniformado. Finalmente llegamos al avión preguntando igual que en una parada de colectivo, en medio de la pista, cuál de los planeadores iba a La Paz. Llegamos en perfecto estado y puntualidad. A la noche comí más de lo que debía. Amigos que habían estado me recomendaron llegar livianito y no como ellos que entraron a la Paz como el mariscal Sucre, y se comieron y tomaron todo. Dos días de vómito. Yo nada, sólo coca cola, ingesto de doble uso ya que compensa la falta de alcohol y proteínas. Decía que en la cena, una truchilla del lago Titicaca con verduras y ensalada, me la tragué como una foca. A la noche no dormí casi nada, me palpitaban la cabeza y los ojos, y daba vueltas en la cama sin dormirme. Ni con el sorochi – aclaro que es la pastilla para el apunamiento – me relajaba. Hoy martes he vuelto del almuerzo. La anfitriona y directora del Goethe es alemana, hablamos sólo de Alemania. No tocamos en el parco almuerzo tema alguno relativo a Bolivia o Argentina. Ahora termino la nota este miércoles tras haber caminado como una tortuga por un par de ferias y asistido a dos noches de estas jornadas dedicadas a la filosofía, al arte, y al pensamiento de Gilles Deleuze. He tenido la suerte de escuchar a un hombre lúcido, franco, singular, el cineasta boliviano Marcos Loayza. Valió la pena cruzar el altiplano, tener menos oxígeno y no tomar ni café ni bebidas alcohólicas, para encontrase con un espíritu libre que ahora, además, es el director de la cinemateca de Bolivia. Hoy a la tarde me pasará sus dvd´s con sus películas. Ayer escuchaba por la televisión a Evo Morales en San Juan y veía que el cartel decía Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Me quedan dos días todavía para tratar de comprender si esta pluralidad es agrietada, conflictiva, con permanentes amenazas de escisión, o una posibilidad de crear un Estado vigoroso para una gran nación .

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actividades en la paz Cuestión de fe ( Perfil 14/(/2010)

15 comentarios

  • 1. carmen  |  7 agosto 2010 en 17:14

    Esperaba por el título mas elementos o imágenes mas profundizadas de La Paz, el escrito se va ,a mi opinión personal , demasiado por el problema fisico de la altura , comida,opinión sobre eventos culturales,problemas de aeropuerto digamos autoreferencial. Con las menciones sobre la vida en La Paz ,me quedo con curiosidad, por ejemplo cuando se menciona el cerro como pared de ladrillo, el conflicto con los vendedores, o la composición racial de la tele, solamente frases cortas.En el aeropuerto me queda claro, que todos son bajos, pero de alli a saber con exactitud que alguien mida 1,53m , dudo, si conversara con alguien que me contara un viaje no me diria eso. Bueno, es mi opinión. Un poco digamos, como que no entiendo si es la visión de un turista, un filósofo , yo esperaba la opinión de un filósofo que visita La Paz.

  • 2. Lazaroo  |  8 agosto 2010 en 1:34

    Con todo respeto Carmen, intuyo que no ha leído ningún libro de Abraham o que no está muy familiarizada con su manera.

    Por otro lado, esto es un blog, no una disertación de filosofía altiplana, pero, aunque se tratara de disertación de filosofía paceña, debe usted saber que esta es la manera, estilo o estética de Abraham, motivo por el cual lo sigo, ciertas veces de acuerdo, ciertas veces no, pero su “cómo” es brillante.

    Puede sonar algo chupamedias esto que digo, pero si hay algo contra lo que uno nunca podrá luchar es contra sus fetiches, peor todavía los literarios.

    Pero en esta ocasión lo entiendo mas aún por cuestiones comunes. Vale decir, solo fuí una vez a La Paz (soy músico y tocamos para diplomáticos argentinos y bolivianos) y hay una cosa cierta, uno no se olvida jamás de La Paz. ¿Por qué?.

    Bueno, Abraham lo ha narrado de manera impecable, ya sea por lo que causa en uno el tema físico (yo estuve una semana con los ojos a 10cm de la cara), el tema de los contrastes y el placer de encontrar otras inteligencias, en mi caso fue conocer a Torrijos, director de un teatro (creo que el municipal) y a varios músicos vivos, digo, con inquietudes.

    Personalmente no quiero volver a La Paz por su clima, pero sí recibiré en mi casa a toooodas esas grandes almas que conocí (claro, que vengan de a uno).

    Ok, esto parece mi blog.

    Un gran saludo Abraham, esperemos sobreviva al sorojche.

  • 3. carmen  |  8 agosto 2010 en 10:14

    Conocí la opinión de Tomas Abraham por primera vez , a través de un reportaje en Ñ, me interesó, a la otra semana mandé a mi hijo a comprar el libro”Vidas Filosoficas”, que siempre releo el prólogo sin un renglón de desperdicio, cada uno lo pienso y medito. Estoy leyendo “La Empresa de vivir”, y “Estante de una Biblioteca” dicen en la Libreria que todavia no llegó, ya llegará. La columna de perfil, una sola vez hice un breve comentario de un renglón,destacando sus antecedentes y decidi no ir mas, pues me choca la falta de respeto de los foristas, estilo que no leo en otros diarios a tan extremo.¡Bueno! esos son mis antecedentes digamos Abranianos. Di mi opinión y es mi deseo seguir haciendolo, yo esperaba otro enfoque,y bueno usted dice que es su estilo, sera asi , comentaré cuando alguno me agrade en su totalidad.. Si reconozco que mi comentario resaltó solamente, lo que me frustró y no lo que me agradó,debí haber destacado ambos elementos. Pero en general me dió la impresión como que no se sentía a gusto en ese país. Lo de fetiche lo comprendo, yo adoro a Silvina Ocampo y otros escritores pero vivos.

  • 4. Elías  |  8 agosto 2010 en 12:10

    Un importante catedrático universitario se encontraba últimamente en extraños estados de ánimo: se sentía ansioso, poco feliz y si bien creía ciegamente en la superioridad que su saber le proporcionaba, no estaba en paz consigo mismo ni con los demás.Su infelicidad era tan profunda como su vanidad. En un momento de humildad había sido capaz de escuchar a alguien que le sugería meditar como remedio a su angustia. Ya había oido decir que había conocimientos ancestrales que eran una buena medicina para su espíritu.

    En Bolivia vivía un excelente chamán y el profesor decidió visitarle para pedirle que le aceptara como estudiante.
    Cuando el chamán pudo recibirle y tras las presentaciones de rigor, el primero le dijo: -Permítame invitarle a una taza de té de coca antes de empezar a conversar.
    El catedrático asintió disconforme.En unos minutos el té estaba listo. Sosegadamente, el chamán sacó las tazas y las colocó en la mesa con movimientos rápidos . La taza se llenó rápidamente, pero el chamán sin perder su amable y cortés actitud, siguió vertiendo el té.El liquido rebosó derramándose por la mesa y el profesor, que por entonces ya había sobrepasado el límite de su paciencia, estalló airadamente diciendo:- ¡Necio! ¿acaso no ves que la taza está llena y que no cabe nada más en ella?
    Sin perder su ademán, el chamán así contestó :
    – Por supuesto que lo veo, y de la misma manero veo que no puedo enseñarte las antiguas culturas de Bolivia.Tu mente ya está también llena.

  • 5. Lazaroo  |  8 agosto 2010 en 12:25

    Carmen, es usted encantadora.

    Leer a Abraham hace bien, sobre todo a gente como nosotros, digo, quienes tenemos ciertos amoríos con la filosofía pero que no nos hemos entregado completamente a ella, bueno, por lo menos yo.
    Personalmente disfruté mucho “La empresa de vivir”, le sugiero también “Situaciones Postales”, otra joyita de Abraham.

    Es cierto lo que dice de los foristas, cierta gente tiene rabia contenida y opta por descartarla anonimamente en internet, bah, o vaya a saber por qué, pero solo destilan lo peor.
    Quizás usted, como yo, que nacimos sin esta tecnología, la valoramos un poco más, internet tiene una potencialidad impresionante. De hecho, mire usted en qué situación nos encontramos, comunicandonos, charlando sobre Abraham y su obra dentro de su mismo blog, digo, algo impensable hace no muchos años.

    En fin, un gusto Carmen. Saludos

  • 6. renata medina  |  8 agosto 2010 en 17:13

    medio dificil q encuentre el libro “estante de una biblioteca”

  • 7. renata medina  |  8 agosto 2010 en 23:46

    esta historia, no sé si es real, o que, pero me pareció excelente. justo estaba charlando con mi abuela de eso, le comentaba q estuve leyendo unos apuntes de filosofía q me pasó un amigo, eran de Spinoza, Deleuze, creo q se los dieron en la facu. no es q quiera desmerecer la tarea de los filósofos ni mucho menos, pero a la gente *común* se nos hace muy difícil entenderlos, el lenguaje en general es bastante hermético. de esas páginas q leí con mi mejor buena voluntad logré sacar una idea interesante, y es que algunas relaciones nos resultan buenas, digamos q nos potencian, y otras nos tiran abajo o nos destruyen, pero era tanto palabrerío, es como q me mareó un poco. pienso q se puede decir lo mismo de un modo mas simple. me gusta q los filósofos hablen en lenguaje simple o q interpreten la realidad con todos los conocimientos q ellos tienen pero con un lenguaje simple, me entra más facil q cuando se ponen a desarrollar teorías filosóficas, al menos yo lo veo asi, q no soy experta en el tema, aunq seguramente los q se dediquen a la filo lo verán de otra forma.

    creo q esta interesante historia del chamán habla un poco de eso, de como las personas a veces tienen mucha, o demasiada información, en algún punto es como q están intoxicadas de información, están como rebalsadas, como la taza de té, ya no les entra nada más…me parece q se necesita la razón pero también lo intuitivo para captar ciertas cosas… y el chamán ese era muy sabio y se dio cuenta al toque lo q le pasaba al catedrático. me pregunto como habrá obtenido ese conocimiento, para darse cuenta tan rápido y dar una respuesta tan simple y esclarecedora

    acabo de ver una obra de teatro muy buena q me encantó, se llama Tatuaje de Alfredo Arias, la recomiendo.

  • 8. carmen  |  9 agosto 2010 en 10:50

    Me di cuenta despues de escribirlo de todos modos no es problema el título, pues la libreria donde mando a mi hijo, mas de 30km, simplemente pregunta que libros tienen de Tomas Abraham, y alli le dijeron que todavia no habia llegado, este en especial, de eso hace un mes.

  • 9. renata medina  |  9 agosto 2010 en 15:27

    obvio, un error lo tiene cualquiera, pero yo en tu lugar lo hubiera aclarado, no esta bueno q le cambies el título al último libro de un escritor, más si decís q estás interesada en su obra… 30 km de la librería? q embole, vivis en el campo? podés encargarlo por amazon

  • 10. carmen  |  9 agosto 2010 en 19:06

    No es embole vivir donde vivo es una ciudad turistica de cien mil habitantes, hermosisima y la capital Córdoba queda a treinta km un poco mas.Hay tres librerias , pero determinados libros, sobretodo filosofia, los traen por encargo desde Córdoba.
    ¡ATENCIÓN! ¡AVISO ! ¡ACLARACION! a todo el que lea en el foro , que el titulo del libro de Tomas Abraham es: “Historia de una Biblioteca” y no “Estantes de una Biblioteca”.

  • 11. carmen  |  9 agosto 2010 en 19:50

    Me pregunto , si se le cierran las puertas a aquel cuya mente está llena, ya sea de experiencias o conocimientos. ¿Hay acaso un momento, en que no podemos, por lo menos conocer, otras culturas porque ya estamos estructurados por todo lo adquirido? asi parece haberle pasado a uno de los personajes de la historia. La historia del chaman y el catedrático es interesante da para muchos interrogantes,como la Bolivia actual.

  • 12. María Celia  |  12 agosto 2010 en 18:23

    Qué bueno! Me gustó tanto leer el artículo de Abraham como a Carmen, Lázaro, Renata, Elías.

  • 13. carmen  |  13 agosto 2010 en 15:04

    Anoche me trajeron el libro “Historia de una Biblioteca” envuelto en papel de regalo.Pienso leerlo muy despacio. En el título ” Los maestros”, una idea expuesta, explica a mi juicio, la historia escrita por Elías. El chaman es el “maestro de sabiduría” figura que se da en todas las civilizaciones . El “profesor” surge recien en el S.XIX es moderno. Uno es sabio que tramite el saber de la vida ,otro trasmite conocimientos.

  • 14. renata medina  |  14 agosto 2010 en 14:11

    encontre esto q me gusto

    No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles.

    Esquilo de Eleusis

  • 15. francisco  |  14 agosto 2010 en 19:19

    “Un maestro es quien abre caminos de pensamiento”. Esta bella frase la encontré en un reportaje que le hicieron hace poco al Prof. Tomás Abraham. Me agradó esa definición, me parece apropiada. Dicen las malas lenguas que los nombres de las personas tienen que ver con lo que son. De acuerdo a esta supuesta teoría ( relaciono su apellido con el verbo abrir…Abraham abre…), a su quehacer intelectual, y a su propia definición, se podría decir que Ud. no es solo un profesor que es quien transmite conocimientos, como bien dice la comentarista Carmen, si no una especie de maestro, ya que sus disquisiciones nos hacen pensar, nos abren la cabeza, como dirían los chicos.

    También creo que los maestros no deben ser eternos, no creo que sea conveniente la prolongada “dependencia” de un maestro. Llega un día en que nos separamos de ellos, y seguimos nuestro camino solos, y en ese camino, el camino de la vida, encontraremos seguramente otros maestros que nos acompañarán durante un tiempo, y nos enseñarán otras cosas, y así sucesivamente, hasta llegar a ser nosotros mismos nuestros propios maestros.

    A próposito de esto último, en el maravilloso mundo web encontré otra definición que también me pareció de sumo interés: “Al discípulo no le enseñes: dale los medios para que se adiestre a sí mismo. No lo hagas tu alumno. Enséñale a ser su propio maestro.”

    Algo que me sugiere otra frase, esta vez de mi humilde autoría: al alumno enséñale a pensar por sus propios medios, tambien a sentir, en definitiva, enséñale a ser.

    Hay maestros de todo tipo, estan los que enseñan con palabras, otros con su propia vida, y otros enseñan con el silencio..

    En realidad pienso que estamos rodeados de maestros, si consideramos que son quienes nos enseñan distintas cuestiones. Pueden ser personas, inclusive algunas que consideremos aparentemente muy ignorantes, hasta las malas personas nos pueden enseñar algo. Y no solo personas, también podemos aprender de las plantas, de los animales, la naturaleza misma es La Gran Maestra.

    Siempre estamos aprendiendo, creciendo, creo que cuando dejamos de aprender empezamos a morir.

    Saludos a todos, y disculpas por el divague.


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