Historia de una Biblioteca – Comentario – por Gustavo A. Romero

18 junio 2010 at 14:45 25 comentarios

Quiero expresar, en primer lugar, mi agradecimiento al autor por su generosa invitación.

En segundo lugar, agradezco al público su presencia en esta cálida librería.

Y en tercer lugar (pero antes que nada) deseo confesar mi profunda admiración hacia el autor, y mi plena alegría por la aparición de este libro. Vale la pena celebrar este acontecimiento.

1. El libro dentro de las producciones del autor.

En estas últimas semanas, algunas reseñas sobre el libro declararon que, con su publicación, Tomas Abraham había regresado al ámbito de la filosofía.  Si pensamos que los últimos libros de Tomás fueron sobre economía, política y literatura, entonces podría decirse que sí, que el filósofo regresa a su ámbito o sitio territorial del saber. Pero en otro sentido, es una obligación decir que ésto no es así, que no se trata de un regreso como si antes hubiera tenido lugar un exilio o, para decirlo con otros términos de menor carga política y con menos implicaciones dolorosas, un viaje o paseo por los reinos de otras disciplinas sin contacto con el suelo filosófico. La empresa de vivir (2000), Pensamiento rápido (2001), Fricciones (2004) y El presente absoluto (2007), por citar algunos de los libros que Tomás publicó en los últimos diez años, no son textos alejados de la filosofía, Son libros de un filósofo que pone en contacto el pensamiento filosófico con su afuera, con lo otro de sí. Se trata de un ejercicio del pensar que fricciona disciplinas, desordena, altera, vuelve confusos ciertos límites que los geógrafos del poder/saber se desesperan por determinar con claridad. Es un ejercicio del pensar que habita, transita y estimula la potencia de las fricciones. ¡Qué otra cosa es la existencia sino una constante fricción!   [ Ver la nota completa ]

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Entry filed under: Filosofia, General.

telegrama-sudáfrica Basura en la pantalla (Perfil 19/6/2010)

25 comentarios

  • 1. magu  |  18 junio 2010 en 15:05

    Gustavo
    Menos mal que publicaste tu presentación. es bueno. Asi queda lo de Martinez Estrada y demás autores. Para calmar la angustia de todos los que quedaron encallados en INVITACIÓN sobre si hay variaciones filosóficas de una OPERA PRIMA a otras (de otros autores), tiranos un hueso. Otro día
    saludos a tutti amici

  • 2. ernesto  |  18 junio 2010 en 17:12

    Puff, que tipo aburrido…

  • 3. Gustavo Romero  |  19 junio 2010 en 3:23

    Gracias, Ernesto, no esperaba otra cosa de vos.

  • 4. magu  |  19 junio 2010 en 11:27

    GUSTAVO
    El sentido humor Ernestiano es difícil de comprender. Pero a mi esta presentación me aclaró mucho.
    MAR, ELIAS, TVMAN: esto venía de INVITACIÓN o de HISTORIA DE UNA BIBLIOTECA: MAR, ya no me hagas caso con lo de las variaciones, (da para la parranda), y en cuanto STOLEN MOMENTS, ELIAS, gracias a tu información y a youtube conocí tan linda pieza. El youtube ayuda a oir rapidamente música que a veces no está en venta, ni en bibliotecas públicas.
    Leí en el propio diario PERFIL: el post de BASURA EN LA TELE: y sobre lo referenta a Wikipedia. Solo digo que, algunas veces recurro para saber datos sobre actores, músicos o filósofos extranjeros, y los datos (al menos los biográficos) son bastante fidenignos, generalmetne es sobre gente del pasado. Claro que esta fuente debería usarse para por ejemplo, trabajos de investigación escolar porque como Abraham dice, no se sabe de quien es la autoría, y tampoco se sabe si todo es veraz.
    TANTI AUGURI AMICI

  • 5. magu  |  19 junio 2010 en 11:30

    CORRIJO
    Claro que esta fuente NOOOOOOOOOO debería usarse para por ejemplo, trabajos de investigación escolar porque como Abraham dice, no se sabe de quien es la autoría, y tampoco se sabe si todo es veraz. (en referencia a WIKIPEDIA)

  • 6. Mar  |  20 junio 2010 en 15:22

    Gustavo,
    Recién ayer logré acceder al texto completo de tu presentación, tardaba mucho en abrir y cargarse la página y se “colgaba”. Lo copié para verlo después. Me sentía en deuda para escribirte, por tu disposición en todas las aclaraciones y poner el texto en el blog. Te felicito, porque me pareció muy buena, muy adecuada para semejante ocasión, y me gustó el enfoque que le diste (ya te dije qué responsabilidad presentar el libro! y qué satisfacción también).
    Retomando tu mención sobre la clasificación de Burucúa, soy “corderita” yo, pero igual me gustaría compartir mi visión. Retomo también lo del “ensayo” (que ya dio lugar a algunas aclaraciones de ambos). Ahora que leo tu presentación, entiendo el sentido que vos le diste (por eso te aclaro, en lo que escribo no confronto con lo que dijiste porque ya entendí porqué, transmito lo que pienso).
    Coincido con que no puedo calificar este libro de TA como una historia de la filosofía o manual en el sentido tradicional, pero tampoco lo haría como un ensayo (al menos, también en el sentido tradicional).
    Es el primer libro de filosofía que “bebí de un trago” como algunos textos de Sartre, por su carácter discursivo, entretenido, ameno, (vos dijiste muy bien: hospitalario!), que no te “deja solo” a través de las páginas, y que estimula o despierta escenas en imágenes (se me ocurre que a TA debe gustarle el cine).
    No es parecido a ningún otro libro de Filosofía que haya leído, y me parece muy original su estilo. Lo veo ideal para quien quiera empezar a estudiar, y a la vez muy didáctico para el que ya está inmerso en su estudio. Vos algo dijiste sobre un carácter “epistolar” que tuvo que ver con las entregas en el blog (período en el que lamentablemente no estuve). Y también que … “Tomás recorre la historia de la filosofía desde una voluntad de conversación…” Es fundamentalmente eso lo que me parece que tiene relación con la originalidad que le veo. En otro comentario escribí con temor “dialéctica”, pero ahora a partir de leer tu presentación y ver a su lado los rostros de filósofos, avanzo sobre ese temor (hay uno sin el nombre abajo, creo que nunca lo ví así, de perfil, pero me parece reconocer en esa frente bombé a Sócrates).
    Hay un método en la composición del libro, hay una dialéctica “socratiana” (se dirá así?), con el lector, y una narración autobiográfica en interacción con el pensamiento de los filósofos, en una secuencia histórica.
    En un ensayo (como yo lo entiendo) prima la lógica de la composición, la fundamentación tiene un valor central, y tiene citas y referencias bibliográficas, y no me parece que sea lo que se propuso TA.
    En “Historia de una biblioteca” prima la generación de un espacio de diálogo -y si se me permite, al mejor modo de una “escena ateniense”-, en el cual la historia y relación del “adentro y el afuera” tienen un valor central. TA dice sobre los filósofos, y sus libros y bibliotecas: “Hay dos mundos para el filósofo (…) el de adentro y el de afuera de sus anaqueles.” Es el de su vida y vocación por la Filosofía, sus años de estudio y elecciones de lecturas, pero también lo que luego fue su experiencia como Profesor y creador del “seminario de los jueves” y el blog. “La biblioteca (…) es el reaseguro de una identidad” .
    El carácter narrativo autobiográfico se enfatiza en el pasaje al uso de la 1ra. persona que se produce desde “Hablar para afuera” a “Un estante al azar”, habiendo dejado abierta una autointerrogación (“conócete a ti mismo”) ”Qué sucede para que un joven de 15 años que recorta imágenes de revistas deportivas (…) un día se quede estupefacto con un diálogo de Platón?” Resalta ahí el pensamiento y el diálogo (el adentro y el afuera). Y en el final va a decir ”Una vocación se define por la permanencia de un sueño infantil o juvenil”. (excelente! plenamente de acuerdo)
    El segundo punto que retomo, es el de sus “maestros guías”, con respecto a Sartre de quien TA dice: “fue el protagonista de mi sueño filosófico”. Si fuera cierto que quienes ya no están en este mundo, de alguna manera “nos pueden ver” desde donde “descansan”, seguro que Sartre pensaría que TA es un buen representante de lo que fue su sueño. En su presentación, Mónica Cabrera lo relacionó con la valentía y “poner toda la carne en el asador”, y yo coincidí porque lo notaba en otros escritos. Cuando leí el libro lo reafirmé, ya con otra observación. Veo el valor de ir “más allá de sus maestros” (algo que es bien difícil de hallar, hoy por hoy, porque todos repiten). TA no hubiera “redescubierto” a Kant, sino hubiera podido traspasar internamente a sus maestros franceses. Esto no quita que sea cierto que Deleuze haya cambiado su …” imagen del pensamiento filosófico”… y Foucault lo “acompañe” en …”todo este trayecto”… Sin embargo, los que he conocido que siguen a estos autores, no se animaron a abrir la “Crítica de la razón pura”. En TA esto es amplitud de pensamiento, porque no aparece como una “rebeldía” o contrapunto con sus maestros por necesitar crecer. Expone o muestra haberse soltado hace rato de su mano, y aceptar que camina solo.

    En definitiva, pienso que el libro es un texto que navega entre lo literario y un enfoque histórico-filosófico, por la narración autobiográfica de una vocación (como Sartre en “Las palabras”) y la secuencia histórica de los autores, pero con una didáctica romántica (en sentido wagneriano) de un Profesor de Filosofía (y por eso Burucúa lo vinculó bien con García Morente y Carpio), que transmite a los alumnos que la pasión, la voluntad y la disciplina son indispensables.
    (Y la foto con la camiseta de fútbol arriba de las fotos de los filósofos, lo aleja de cualquier fatal profesor academicista).
    >>perdón Tomás por la extensión

  • 7. Gustavo Romero  |  21 junio 2010 en 6:04

    Mar, te agradezco tu comentario. Lo voy a pensar.
    Mientras comento que en el texto escribí “simpleza”, y creo que en realidad tendría que haber escrito “simplicidad”, ya que no significan lo mismo, me vengo a enterar hace un rato.
    Saludos.

  • 8. Gustavo Romero  |  21 junio 2010 en 6:32

    Aunque algunos diccionarios dan una acepción compartida entre ambas palabras: “cualidad de ser simple”, que es lo que puse en el texto. Esto no sirve para redimirme, pero sí para dormir más tranquilo.

  • 9. magu  |  21 junio 2010 en 8:48

    AMICI
    El capítulo de SANTO TOMÁS, para mi va con la quinta de Beethoven. pero con el arreglo de Lake and Palmer (creo que es de la Banda Musical de Fiebre de Sábado por la Noche, en el concurso de baile de los portorriqueños ganadores del premio).

    Elias, Mar, si, es bueno Hancock (vendedor de melones)

    GUSTAVO: ¿Por qué Beethoven?, no es uno de mis favoritos, pero tiene la grandeza de hacer de UNA SIMPLE FRASE, todo un movimiento. Desarrolla una idea hasta hacerla casi un libro. Pregunta y responde con una claridad diáfana. Bue, saludos a todos

  • 10. Mar  |  21 junio 2010 en 11:04

    Es cierto que no es igual, pero quedate tranquilo porque en casos así, el significado que prima (y quiero decir con esto, el que se nos activa al leerlo) es el que da el contexto. Las palabras no operan en el lector con una precisión matemática. El contexto en el que la empleaste, en mi caso hizo que la leyera entendiéndola asi, como opuesta a “complicado”.

  • 11. Mar  |  21 junio 2010 en 11:09

    Magu,
    para mí no podría ser Beethoven, tiene un “espíritu muy medioeval” Santo Tomás.
    Aprovecho para preguntarte, y si no te lo recomiendo: leíste su “Tratado de las pasiones” de la Suma Teológica?

  • 12. magu  |  21 junio 2010 en 14:03

    MAR
    Mi tío tenía las Sumas Teológicas completas, eran ocho tomos en libros de 30 por 15 cm, tapa dura, y 150 hojas cada uno, de letra pequeña, Leí la popular descripción sobre la sexualidad de los ángeles, su tamaño, etc. Todo lo que también le interesó a Borges, más que nada por lo fantástico que tiene lo medieval en cuanto a sus contenidos. Este juego de iconografía musical con filósofo (compositor y filósofo) para mi no tiene que ver con la cohetaneidad entre ellos, sino con los sentidos. S Tomás tiene una idea clara de DIOS que quiere demostrar con planteos aristótélicos. Y BEETHOVEN para mi, sobresale por las ideas claras que también quiere comunicar sin distracción. Pero no sé como explicarlo, otro embrollo. Te regalo a vos y a ELIAS mi ya viejo blog RIMAS DE RADIO donde hay muchos compositores citados, pidiendo justicia. Un abrazo nena y
    gracias

    http://rimitasyalgoms.blogspot.com/2009/10/la-400-y-la-399-termina-en-la-350-que.html

    el capitulo sobre SANTO TOMÁS se llamaLA SUMA CRISTALINA DE SANTO TOMÁS en la pág 217

  • 13. Pablo c  |  22 junio 2010 en 20:11

    Filosofía es lo que se nos presenta.
    Saludos Gustavo.
    Lecturas de lecturas,
    Interpretar después de interpretar,
    dando con el vicio de origen
    -virtuosamente-.

  • 14. Juan Demarco  |  25 junio 2010 en 20:21

    Estimado Tomás; aunque no lo conozco en persona, no puedo permitirme la oportunidad de felicitarlo por “Historia de una biblioteca”. Normalmente hago “zapping” con mis libros; en cambio, “Historia de una biblioteca”, que me tiene atrapado desde su primer párrafo, ha hecho el pocas veces repetido milagro que lo lea hasta en los colectivos, hecho sólo reservado a esas obras que quedarán en la memoria como las mejores que he leído y que no dudaría en llevar en mi equipaje si tuviera que trasladarme a una isla desierta. Más allá del precio -bastante carito, por cierto- no puedo menos que agradacerle por regalarnos su sabiduría. Otros autores son crípticos, escriben para ellos; Ud. escribe para que lo entiendan. Cordialmente, Juan Demarco

  • 15. Elías  |  25 junio 2010 en 21:47

    ¡ Magú! ¡Te desconozco! : escribiste ” cohetaneidad” . No te copies de tus compañeros/as de blog porque vas a perder la ortografía y el estilo.
    En breve leeré tus rimas y no tardarás en recibir alguna de mis gélidas críticas literarias.

  • 16. magu  |  26 junio 2010 en 11:38

    ELIAS
    hoy estás muy CHESTERTON (lee el capítulo de ” Los huevos son los huevos” , jaaja). Las espero con campera y escabe, jajaja.

  • 17. Natalia Barberis  |  27 junio 2010 en 9:56

    Felicitaciones, profesor Abraham por regalarnos la escritura de su hermoso libro. Cada apartado de su libro lo tomo como una clase, la estudio, busco las referencias en los autores citados, etc. Soy estudiante de Filosofofía de la UBA, y me encantó leer su libro. Es como una gran ventana, donde entra mucho aire, y donde los autores están vivos, autores que a veces en las aulas de la academia están muertos o agonizando.
    Y felicitaciones a Gustavo Romero por su texto sobre el libro. Muy claro y bello. Un gran estudioso de nuestra facultad.
    Saludos cordiales. Natalia

  • 19. Mar  |  29 junio 2010 en 11:28

    Qué bien.La mejor difusión se va haciendo de “boca en boca”, como dicen. Regalé dos a cumpleañeros y ya me dijeron que les encanta.

  • 20. Camila  |  2 julio 2010 en 22:13

    Muy buena presentacion, mis felicitaciones a Gustavo. HUbiera ido pero Tomás avisó a último momento!!! Por suerte ahora pude leerla , saludos

  • 21. Gustavo Romero  |  6 julio 2010 en 14:22

    Muchas gracias, Camila!
    Saludos

  • 22. Carlos Sforza  |  24 julio 2010 en 16:36

    LA FILOSOFÍA NARRADA COMO VIVENCIA

    Escribe Carlos Sforza*
    Tomás Abraham es un filósofo argentino que, aparte de hablar y escribir sobre filosofía, se compromete con notas de actualidad y, a la vez, acaba de editar el libro “Historia de una biblioteca” (Sudamericana, Bs.As., 2010, 544 págs.).
    El autor dice en la nota que abre el volumen: “Todos conocen el best selller mundial “El mundo de Sofía”. Es la historia de una niña que recibe semanalmente en la casilla de correo de su casa un sobre misterioso con un capítulo de la historia de la filosofía. En una estructura de cuento se inscribe una historia no muy diferente de la que podemos ver en los manuales de divulgación. Quisiera en pocas palabras contarles El mundo de Tomás” (p.17).
    Recordemos que el autor de “El mundo de Sofía” era un profesor de filosofía que no encontraba el camino para hacer gustar su materia a los jóvenes estudiantes. Y pensó en escribir una novela donde va estructurando la historia de la filosofía con un éxito editorial no imaginado.
    Tomás Abraham nos cuenta cómo accedió a la filosofía y cómo, desde la primera lectura quedó prendido a la filosofía. Nos relata en esa primera nota cómo era él cuando joven, con un problema de tartamudez, con un profesor que le enseñaba inglés en su casa, con un regalo para un cumpleaños, el libro “Historia de la filosofía” de Wil Durant. Y allí se encontró con la célebre ilustración que todos conocemos donde Sócrates está en una celda con sus discípulos cuando debe tomar el vaso de cicuta para cumplir la condena a muerte decretada por las autoridades.
    Cuenta que leyó algunas páginas del libro y encontró que un hombre debe morir, suicidarse “por tener pensamiento”.
    Encontró que Sócrates peleaba con la palabra. Y narra que “Pelear con la palabra era lo que Tomás conocía bien, pero esta pelea socrática no se decidía en el interior de su boca, sino que se dirigía ante quienes pretendían cercenársela. La dirección de la lucha cambiaba, salía de la caverna bucal y se dirigía hacia fuera, el mundo en el que vivían los seres de palabra terminante y decisiva. Creyó ver en esa historia recién descubierta algo que podía ser importante: un mundo nuevo, un espejo que debía atravesar. Fue por ese motivo que le pidió al profesor de inglés que le recomendara un primer diálogo de Platón” (pp.18/19).
    Esa narración, en tercera persona (que es como si hablara el alter ego) nos sitúa en la etapa en la que Abraham se introduce en el mundo del pensamiento, en los meandros de la filosofía.
    De allí en más, el autor nos introduce en la biblioteca. Saca al azar un libro de Heidegger y la lectura del “Schelling” del pensador alemán lo hizo, expresa, pensar “sobre los puntos salientes de la historia de la filosofía. Y es así como se propone realizar una “serie de recuerdos de mis lecturas filosóficas”. Porque, afirma, “La biblioteca es el cuerpo de un filósofo. Su esqueleto y su carne. Sin ella muere de hambre. Los libros son el mundo que lo lleva al mundo. Hay dos mundos para el filósofo. No el de arriba y el de abajo como en el platonismo, sino el de adentro y el de afuera de los anaqueles. La biblioteca no es un mueble. Es el reaseguro de una identidad. Recorrerla es recordar y confirmar una historia y un presente. Nuestros libros son como la antigua caja de ahorro. Está depositado nuestro saber y nuestro tener” (p.19). Con esa hermosa comparación final, Tomás Abraham nos lleva a sus lecturas y, por ellas, a desandar el camino que comienza en la antigüedad con Platón y llega hasta los tiempos de la modernidad para recalar, en el libro, en Nietzsche que, como bien dice el filósofo, no es el último estante. Lo que hace presumir que tendremos otros aportes de la filosofía a través de la historia de la biblioteca de Abraham.
    LLEGAR AL GRAN PÚBLICO
    La propuesta de Tomás Abraham no es esencialmente académica. Sin perder rigurosidad histórica y fidelidad al exponer el pensamiento de los muchos filósofos abordados, el autor logra su objetivo: llegar al gran público. Es cierto que hay temas de la filosofía que no son de fácil acceso. Pero no es menos cierto que Abraham los presenta con un lenguaje claro, accesible, que puede hacer que el lector no embebido en las lecturas filosóficas, pueda entrar en las páginas de “Historia de una biblioteca” y sentirse cómodo en ellas.
    La metodología que utiliza el filósofo para tratar a quienes desde la Grecia anterior a Cristo han filosofado y han expuesto su pensamiento, no se circunscribe a una exposición histórica de cómo ha evolucionado el pensamiento. Cuando aborda algunos temas, a algunos pensadores, se vale de los comentarios sobre ellos de quienes han sido sus maestros, ya sea en la Sorbona en París o en otras circunstancias. Así le sirven de guías, o son su Virgilio como expresa recordando a Dante, Althusser, Michel Foucault entre otros.
    Tiene incursiones sabrosas al comentar el pensamiento de los filósofos que desfilan por los anaqueles de su biblioteca. Que es decir, por los que él ha leído y conoce. Y los entrega al lector para enseñar la evolución del pensamiento y, creo, para enseñar que se debe pensar ya que al hacerlo el hombre va haciéndose libre.
    De la antigua Grecia, avanza Tomás Abraham hacia el advenimiento del Cristianismo y lo que para su afianzamiento significó el pensamiento de San Pablo. Nos introduce en San Agustín y parte de la anterior patrística y luego llega al medioevo. Allí analiza con buen olfato el pensamiento aristotélico en los comentarios de Avicena y Averroes, y cómo ello da motivo a la incursión de Santo Tomás que toma a Aristóteles y en base a él (aunque tiene también influencia de San Agustín), estructura su filosofía en la “Suma contra los gentiles” y su teología en la voluminosa “Suma Teológica”.
    No ha eludido en páginas anteriores a los esenios ni a Orígenes. Pero lo que me ha parecido de los comentarios y exposiciones de Abraham, es que se puede disentir de él en algunos (o también, por qué no, en muchos) enfoques. Pero que ello no obsta para reconocer la lealtad de un pensador para con el público, porque al tratar temas y autores con los cuales no coincide en el pensamiento, lo hace con una objetividad digna de elogio. Sobre todo en estos tiempos en que estamos acostumbrados al pensamiento único motivado por el fanatismo de estar siempre aferrados a un libro único como ha expresado el escritor nicaragüense Sergio Ramírez.
    LOS ENSAYISTAS
    Hay una parte del libro en la que el autor enfoca la labor de los ensayistas. Por supuesto, toma a quien muchos consideran como el creador del ensayo: Montaigne. Cita a nuestro Ezequiel Martínez Estrada cuando éste afirma: “El ensayo tal como lo concebimos hoy, está en Montaigne acabado en punto de perfección. No crea él ese género, pero lo constituye al fijarle sus condiciones típicas, como la forma más holgada y libre de reglas para la expresión natural del pensamiento y de la emoción” (p.277). Incursiona sobre la situación histórica que llevaron a Lévi-Strauss y Althusser a crear “un clima en el que el saber en las ciencias sociales y la filosofía debían regirse por el rigor demostrativo de las matemáticas y de la lingüística estructural” (p.285). Y analiza lo que al respecto ve y piensa Pierre Clastres a quien Abraham conoció en París que rescató “El discurso sobre la servidumbre voluntaria”, escrito por el amigo del alma de Montaigne, Étienne de la Bóetie, como lo hicieron también Claude Lefort y Gilles Deleuze.
    REGRESO A LOS FILÓSOFOS
    En su libro, después de esa entrada sobre los ensayistas, el autor regresa a los filósofos. Claro, faltaba hablar de Descartes. Faltaba también la anatematizada y a la vez inmensa figura de Baruch Spinoza, de Pascal, de Leibniz, de Hobbes. Y entrar en la segunda parte de los tiempos modernos con el liberalismo, Adam Smith, Voltaire, Rousseau, Kant, Hegel, Schopenhauer, Marx y llegar al último pensador de ese estante.
    Todo ello escrito, como queda dicho, con una prosa sencilla, tratando siempre de exponer, desentrañar y glosar el pensamiento de cada filósofo según la trascendencia que para Tomás Abraham ha tenido. No sólo en lo que la academia ha fijado como una historia de la filosofía, sino en el propio autor, el filósofo Tomás Abraham que, sin dudas, es uno de los serios y seguros pensadores que en estos tiempos habitan nuestro suelo. Y a quien le debemos nuestro agradecimiento por la tarea que a través de su biblioteca, ha realizado para exponer su periplo por la filosofía y, a la vez, darnos hermosas lecciones sobre lo que significa cada pensador que ha abordado.
    *Blog del autor: http://www.hablaelconde.blogspot.com

  • 23. christiansen  |  26 julio 2010 en 9:25

    Me dan ganás de aceptar el desafío de la lectura de esta biblioteca. Me gustó mucho la empresa de vivir, también presente absoluto (aunque no comparto muchas cosas). Espero que esta “vuelta” a la filosofía permita generar herramientas para pensar el hoy.

    saludos, C

  • 24. EDUARDO SANTOS  |  28 julio 2010 en 19:06

    Lo importante de la filosofía parece radicar en su capacidad de hacer preguntas a las que nunca llega a dar repuestas definitivas. Pero que en el deambular con la creencia de que toda buena pregunta debe tener una respuesta, por lo menos, dialoga, busca, se contradice, se entristece, se enorgullece con teorías a las que reemplaza por novedosas que las contienen en un sinfin de búsquedas sin soluciones.

    ¡Viva siempre la filosofía! o el aburrimiento y la dejadez no pueden compar la partida y con ello la destrucción del Ser ( ¿ahí?,¿dónde? ¿para que? y despues….)

    Un abrazo Tomas. Admiro tus pensamientos y valoro tremendamente tus conocimientos.

  • 25. Gustavo Romero  |  25 marzo 2011 en 11:47


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