Eugenia Gurfein de Rozait

10 enero 2010 at 16:04 9 comentarios

  • La poeta Eugenia Gurfein de Rozait me envía sus escritos de tanto en tanto. Me impactaron por su intensidad. Por su necesidad de decir, por su desesperación, y claro – para tranquilidad de críticos y escribas – por la calidad de su palabra. Mujer de más de ochenta años, fuera de todo circuito literario, escribe para todos, y tiró su botella al mar. Así me llegó y así se las entrego.

 

  • La libertad del alma
  • EL BAUL DE LA ABUELA
  • Alguien me esta pensando

[ Ver trabajos completos ]

Anuncios

Entry filed under: General.

El presente absoluto (anuncio) El Papa condenó el matrimonio gay y el “cambio climático”

9 comentarios

  • 1. septiembre  |  10 enero 2010 en 19:09

    Cuán joven es esta mujer de ocho décadas como diría el poeta Arjona! .. Cuanta vida transmiten sus palabras !… La invitaría a tomar un cafecito…” Empezar a escribir es como nacer de nuevo.. “.. lo dijo Sastre.. pero cuánta verdad hay en esa frase…

    Si quiere escribir y ser leída, por favor invítela a su blog Dr Abraham, departe mía.

    Mis Más saludos Cordiales, y Mis Más Sinceras Felicitaciones por su bella prosa

  • 2. José  |  10 enero 2010 en 20:22

    me hizo acordar a Jim Morrison:

    Cuando el silencioso mar conspira una armadura
    Y sus tristes y malogradas corrientes
    Engendran pequeños mounstruos,
    La auténtica navegación a muerto.

    Violento instante
    Y el primer animal es arrojado por la borda,
    Agitando violentamente sus patas
    Rígido su fresco galope,
    Y las cabezas se levantan
    Equilibrio
    Frágil
    Silencio
    Consentimiento
    En muda agonía nasal
    Cuidadosamente purificada
    Y sellada.

    Curar la ceguera
    con la menstruación de un prostituta

    Mientras corremos desde el día,
    Hacia una extraña noche de piedra.

  • 3. campanita  |  10 enero 2010 en 21:55

    me gustó mucho el Baúl de la abuela

  • 4. alicia s.  |  11 enero 2010 en 12:54

    y a mí me hizo acordar a María Elena walsh
    DE MIS TIEMPOS
    En mis tiempos había tiempo.
    Recuerdo bien que por ejemplo
    la higuera derramaba esparcimiento
    y una rosa nos duraba
    mucho más que cualquier empleo.
    Por otra parte las siestas
    se pedían prestadas a la muerte.

    Quizás el tiempo era como las frutas,
    se regalaba a los vecinos
    después de verlo madurar.
    Se compartía en las veredas,
    entre abanicos y señores
    de sosegada camiseta,
    mientras parsimoniosamente
    iban escobas y venían
    amontonándolo como importante.
    Y la eternidad, sentadita
    en su silla de paja, porque sí.

    Es que era siempre tan temprano
    y tan segura la abundancia,
    la inundación de treguas oportunas,
    que se guardaba el tiempo en los sombreros
    y un día se lo derrochaba todo
    en un solo saludo, saludando.

    Uno viajaba en libro a todas partes
    y visitaba diferentes ocios:
    el de al lado, el de enfrente, el de las tías.
    No se había inventado
    el maleficio de la prisa, no.
    De ninguna manera. Los espejos
    esperaban de sobra
    que uno peinara su pausado pelo,
    que uno se terminara de encontrar.

    El tiempo era un perfume y no venía
    nadie a medirlo ni guardarlo en cajas.
    Los trenes todo lo que hacían
    era aludirlo en los horarios.

    Se podía llorar a gusto
    porque eran lentos los rincones,
    o quizás porque había aún macetas
    donde depositar una lágrima
    sin que las flores se opusieran.
    O porque la llovizna hablaba
    en un idioma sin resentimiento.

    Todos usaban tiempo y lo perdíamos,
    cómplices de su lujosa concurrencia,
    y hasta el hastío
    era un modo de ser de los balcones
    que enternecía delicadamente.

    Creo que todavía queda un poco
    de tiempo verdadero, pero lejos.
    Pero muy lejos, en algunos patios,
    refugiado en aljibes.
    Se queda todavía en niños solos
    que reinan sobre umbrales
    y en la lustrada majestad del gato.
    Supongo, ya no sé, nada sabemos.

    Tiempo sin ser castigo.
    Yo llegué a conocerlo: está enterrado
    en lo más vivo de mi corazón.

    Después vinieron los Relojes

  • 5. magu  |  11 enero 2010 en 13:55

    son los tres muy hermosos

  • 6. David  |  14 enero 2010 en 20:50

    Me gustaron mucho sus poemas, me gustaria poder escribir asi si tuviera algo que decir, claro.

  • 7. Eugenia Gurfein de Rotzait  |  30 enero 2010 en 18:40

    Agradezco los mensajes. Me emociona mucho recibir comentarios tan queribles.

  • 8. maria susana folgar  |  16 febrero 2010 en 17:15

    Querida Eugenia ,por que nos morimos?….

  • 9. calixto  |  19 febrero 2010 en 19:28

    llegué tarde para conocer a esta señora de la poesía. unos besos ya abrazos a sus seres queridos


Categorías

Calendario

enero 2010
L M X J V S D
« Dic   Feb »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

A %d blogueros les gusta esto: