vecinos perdidos ( perfil 15/11)

15 noviembre 2008 at 15:50 35 comentarios

 

Se ha celebrado en Buenos Aires un encuentro llamado “Vecinos Perdidos”  organizado por un grupo de ciudadanos del Distrito 8 de Viena que han venido a nuestra ciudad “ en la búsqueda de esa vecindad perdida que implicó un quiebre en nuestra historia colectiva”. Este grupo vecinal trata de ubicar a judíos vieneses residentes en nuestra ciudad luego de la persecución nazi. La fecha elegida es el 9 de noviembre ya que hace setenta años se perpetró el pogrom de la Noche de los Cristales en Berlín y en Viena, por el que se asesinó a judíos y se quemaron sinagogas.

Fui invitado a compartir un panel con el periodista Gustavo Sierra. El evento fue declarado de interés cultural por la legislatura de la ciudad de Buenos Aires y ha sido auspiciado por la Presidencia de la Nación, por los doctores J. Nun y A. Ibarra, autoridades austríacas, la embajadora de dicho país y una larga lista de prestigiosas personalidades.

Luego de relatar mis orígenes rumanos, la llegada a la Argentina con mis padres, mi reencuentro medio siglo después con mi ciudad natal y con sus sinagogas clausuradas, vacías, y la constatación de la masacre de la rama paterna de mi familia, hice una lectura crítica del ejemplar editado por los responsables de la muestra. 

El entrecomillado que sigue corresponde a citas del folleto entregado a los asistentes. Dije que los vecinos que buscaban no estaban perdidos sino reencontrados con la vida.

“… Vecinos judíos que fueron brutalmente expulsados por la ideología nazi, esa ideología que aún hoy a muchos vieneses les cuesta hacerse cargo”.

Desde mi punto de vista creo que no les cuesta casi nada, tienen un pasado calibrado a muy bajo costo. De todos los países de la Europa central, sólo Alemania miró  hacia atrás con algún coraje. “Venimos a pedir perdón…”. Sostuve que no se trata de perdonar lo imperdonable. Lo único que podían hacer los compatriotas de Hitler es crear las condiciones en el presente para un Nunca Más, y que ponderaba las intenciones de los organizadores en este sentido, siempre que se dieran cuenta que los perdidos eran los austríacos y no los judíos vieneses que salvaron su vida en la Argentina.

 Sigue el texto: “ No se puede deshacer lo hecho, para lo sucedido no hay ninguna recompensación. Lo que se puede devolver es el respeto y posiblemente la dignidad”. A esto respondí que la dignidad no se “devuelve” porque los judíos argentinos jamás la hemos perdido y que por mi parte rechazaba esa devolución.

Les recordé que los austríacos podían aprender de los argentinos como se organiza una sociedad de acuerdo a los principios de la Ilustración. En nuestro país la convivencia y la mezcla de orígenes de poblaciones disímiles es una prueba inestimable para los perseguidos en sus lugares de nacimiento.

Ser un ilustrado no es darse el gusto de interpretar una sonata de Mozart en el lujoso piano  del comandante de un campo de exterminio. Bibliografía sobre la vida de los genocidas nos dan pruebas suficientes sobre las delicias de la cultura en tiempos de muerte.

Si querían apreciar la herencia ilustrada pueden recopilar la historia de nuestras calles y su vida vecinal en la que las razas y las lenguas comparten el espacio público. Sin querer hablar en nombre de mis padres, pienso que nuestra venida a la Argentina no era para “hacerse la América” sino para “desrrumanizarnos”, es decir para iniciar una nueva vida sin  persecución, humillaciones y crímenes.

No siento ninguna nostalgia de Timisuara – mi ciudad natal –  aunque reconozco que la palabra Viena tiene otra resonancia para las generaciones de la entreguerra que aún no han  perdido su admiración por las luces imperiales de los Habsburgo. Sin embargo, sugerí que la reflexión sobre el tema no debía dejarse atrapar por un snobismo petulante además de anacrónico.

Sabemos que entre los mismos judíos la palabra Viena no suena igual que Galizia, Cracovia, Fez o Esmirna. Parte del público me confirmó en la discusión posterior estas diferencias.

Me siguió Gustavo Sierra que dijo sentirse algo consternado y ajeno a lo que se exponía ya que él era “argentino” y no tenía esos problemas. Qué lío!, me dije, otro entuerto más, no intervine al respecto, no quería desviar el centro de la discusión y escuché el recorrido del periodista sobre su experiencia de corresponsal por el mundo y la discriminación que observó en España respecto de los africanos.

No sé si Sierra meditó sobre lo que dijo. Argentinos, hasta nuevo aviso,  éramos todos, con distintos orígenes. Es cierto que esta heterogeneidad nos plantea reflexiones distintas, pero si se aludía a que algunos de nosotros, los judíos, tenemos un problema por tener una “pata afuera” de la patria y otros argentinos las dos adentro, es un grave error histórico.

Doscientos mil naturales emigrados desde el 2001 y ciento cincuenta mil millones de dólares depositados en bancos del mundo, hablan de que la pata afuera es una constante en nuestra vida colectiva y con un dinanismo abarcador.

Luego el debate. Un miembro vienés del comité organizador observó que no se podía hablar de ilustración en nuestro país por el racismo de Sarmiento y Roca. Era difícil ponderar racismos y quedarse con la menos racista de las ofertas, pero al menos habría que reconocer que nosotros podemos tener ramales de ferrocarril con el nombre de los imputados mientras que no veía que los vieneses tuvieran una línea de trenes con el nombre de Hitler.

Después me preguntó que hacía ahí si pensaba lo que pensaba, bueno, la respuesta era obvia: me habían invitado.

Rogué que se abreviaran las intervenciones de un público ávido de contar anécdotas y de plantear el tema del antisemitismo. Cuando un señor dijo que había quienes pensaban que los judíos tenían cuernos verdes y que había que luchar contra la ignorancia, respondí que ésa era una fantasía candorosa. El antisemita no tiene razones, tiene odio disfrazado con doctrina. Además no es por cuernos verdes que se nos acusa sino por haber matado a Dios,  nada menos, tener plata usuraria y complejo de victimización.

Sugerí renunciar a toda campaña de alfabetización contra el racismo y dedicarse de lleno a combatirlo y denunciarlo. Existe el odio y, además, una estupidez crónica, con cero posibilidad de reconversión.

Es muy posible que las nuevas generaciones de austríacos no se hagan cargo de ese pasado del que no se sienten responsables; un joven miembro del comité organizador afirmó que él no se sentía en nada culpable por lo que hicieron sus antepasados.

No se trata de culpa, es cierto, le recordé que por eso el pedido de perdón estaba de más. Más importante era que los jóvenes no sustituyeran el odio al judío por el odio al inmigrante serbio, al turco o albano. 

Finalmente, pensé en la bomba puesta en la AMIA, en las complicidades ocultas, los comentarios infames que escuché hace catorce años, el tradicional antisemitismo de una pequeña burguesía frustrada y resentida y de quienes ostentan un linaje de cogotudos criollos, a pesar de eso y con todo eso, los vecinos de aquí pueden guiar por su experiencia argentina a los perdidos de allí.

“Venimos para debatir, para charlar y para conmemorar el triste aniversario de la Noche del Pogrom del 9 de noviembre de 1938”. Esperamos haber contribuído a tal propósito.

 

 

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35 comentarios

  • 1. Nelda Kömkle  |  15 noviembre 2008 a las 16:22

    Estimado Tomás:
    Estoy mirando tu página, la seguiré leyendo con mucho interés.
    Muy bueno el artículo Vecinos perdidos.
    Y la palabra vecinos me trae el recuerdo de mi infancia en los ’60 en Entre Ríos, en un barrio que cobijaba a inmigrantes y su descendencia (italianos, españoles, judíos, libaneses, etc.), la mutua solidaridad y respetuosa convivencia, tanto en el barrio como en la escuela pública donde me eduqué.
    Viví muchos años en Villa Crespo, barrio de las mismas diversas nacionalidades de mi infancia; y ahora soy tu vecina en Palermo Viejo !
    Cordialmente.
    Nelda Kömkle

  • 2. carlos gatabria  |  16 noviembre 2008 a las 13:00

    Excelente el artículo y tu intervención en el encuentro; tenés la envidiable capacidad de presentar nuevos puntos de vista sobre viejos temas (que no son viejos sin permanentemente actuales), lo cual nos obliga, afortunadamente, a repensar y replantear los nuestros.
    A fuerza de repetir los mismos discursos los temas de la importancia de los que describís en esta nota, pierden esencia, parecen viejos, rancios, de otros tiempos, de otras personas.
    En el documental Noche y niebla (Alain Resnais-1945) se planteaba que suponer que todo el horror de las persecuciones y los campos de exterminio nazis era un problema de la sociedad alemana, era equivocar el camino; era un problema de la sociedad humana y en ella se debía trabajar para evitar la repetición de aquellas monstruosidades.
    Siempre me admiró que algunos pudieran ver tan claro estando tan cerca de los hechos, tan faltos de perspectiva histórica
    También acuerdo con tu comentario respecto de lo dicho por Sierra “el argentino”; ese es otro bolonqui sobre el que, me parece, hay una gran confusión.

  • 3. Mishíguene kop  |  16 noviembre 2008 a las 23:54

    Yo creo que el racismo en Argentina no es nada menor y que justamente el hecho de que varias de nuestras instituciones lleven el apellido de genocidas lo explicita, como sacándose el problema de encima. Si todavía no surgió un Hitler es porque las condiciones socio-económicas no lo han fomentado, pero que el caldo de cultivo está, está. Y los judíos en general siguen siendo tan necios como los judíos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, por más que crean que con una fundación para crear empleos se limpian un poco la cara. Está bien la fundación, pero sería mejor que los judíos dejaran de ostentar y cambiaran su manera de comportarse ante los demás. Esto lo dice un judío al que no le agradan varias prácticas del judaísmo institucional, prácticas similares a las que la burguesía judía ilustrada asumía como propias, cuando no dejan de ser prácticas impuestas por los europeos que después nos masacraron. ¿Cuando van a abrir los ojos los judíos y dejar de victimizarse todo el tiempo, como si lo que ven los demás en ellos no tuviera algo de cierto? Obviamente no matamos a Dios, algo totalmente absurdo. Y en caso de que fuera verdad, como los descendientes de los acólitos de Hitler, ya deberíamos haber sido exculpados. Pero seguimos mezclándonos con avidez en los asuntos de la usura. Obviamente no la mayoría de entre nosotros, pero sí una buena parte. Es curiosa esa inclinación a las finanzas y una economía que se impone por sobre las necesidades de las mayorías. No deja de llamarme la atención.

  • 4. David (idu)  |  17 noviembre 2008 a las 2:37

    Mishiguene Kop:
    “Seguimos mezaclándonos con avidez en los asuntos de la usura”.
    A ver, por más que recorro mi lista de familiares y amigos (mayoría judíos como yo), no puedo encontrar “esa inclinación a las finanzas…”
    Tal vez mi núcleo cercano no sea representativo del judío promedio, puede ser. Lo que me gustaría saber a partir de tu análisis “… no la mayoría de nosotros, pero sí una buena parte”, es que pregunto: ¿Cuánto es una buena parte? ¿El 70%?, el 50%, el 20%? ¿Cuál sería una parte “normal” digamos “no específicamente judía”? ¿Qué “parte” ya no te “llamaría la atención”?
    Pregunto nomás, por si me aparece algún amigo o pariente banquero… verificar sus genes usureros.
    Salutes.

  • 5. Mishíguene kop  |  17 noviembre 2008 a las 4:19

    No hay genes usureros; hay prácticas que naturalizan la usura. Hay justificaciones religiosas que estimulan la acumulación desbordada. Hay modos de ostentar que son hirientes. Hay un modo de acercarse a la cultura que valora el tener sobre el ser. Podrías decirme que eso está en todas las culturas y en todos los pueblos y sería verdad, pero curiosamente son los judíos los que aparecen muchas veces representando los intereses de las finanzas usureras a nivel público (aunque sé también de unos cuantos que han hecho su fortuna mediante la práctica de la usura privada; no te hagas el ingenuo por favor). El porcentaje no lo sé, pero podría mencionar unos cuantos banqueros, asesores económicos, periodistas económicos, financistas, ministros de economía, miembros del FMI, todos ellos “buenos” judíos, que incluso (como los “buenos” católicos y los “buenos” protestantes, concurren regularmente a la sinagoga).

  • 6. La Herida de paris  |  17 noviembre 2008 a las 16:07

    Tomás, tengo la sensación que el año próximo no te invitan.
    De todos modos ojo con los austríacos, que a decir de Baremboin,(un judío que no se dedica a la usura) ” son el pueblo mas astuto de la tierra, hicieron creer al mundo que Beethoven era austríaco y Hitler alemán”.
    Saludos.

  • 7. David (Idu)  |  17 noviembre 2008 a las 16:18

    Vamos mejorando, Mishiguene Kop:
    – No hay genes usureros. Conicido.
    – Hay modos de ostentar que son hirientes. Coincido.
    – Sucede en todos los pueblos. Coincido.
    Pero… ¡Oops!
    – Hay “unos cuantos” judíos que han hecho fortuna con la usura. Y, si, puede ser. Habrá otros no judíos en la misma condición, supongo.
    – Si bien el porcentaje de banqueros etc. es indefinido hay “unos cuántos” judíos por allí.
    Entonces pregunto: ¿Si hubiese habido algún otro “ministro de economía” aparte de Grinspun con Alfonsín, cosa que no recuerdo, ¿estaría eso por encima del promedio “deseable” de judíos en las finanzas?” ¿Grinspun era religioso?
    Este asunto me hace recordar (en sentido de prejuicio inverso) la imagen de “ario puro”, bellísimo y rubio, que supo imponer la propaganda nazi de la mano de la excelente cineasta Leni Riefenstahl, a pesar de que todos los jerarcas nazis que recuerdo eran más bien feítos y de aspecto desagradable, empezando por el Führer. Curiosamente esa “belleza aira” sigue implantada en el imaginario colectivo. Igualito que el judío usurero.

  • 8. Mishíguene kop  |  17 noviembre 2008 a las 20:18

    No me refiero sólo a la Argentina en cuanto a los ejemplos de Ministros de economía o Académicos de la economía o Agentes de Bolsa o Financistas o Asesores letrados de los financistas. Igual, por ejemplo, en la Argentina tenés a Remes que fue el ministro fusible de Duhalde, el de la pesificación y el salvataje a los bancos, y cuyo padre era judío. Si nos pusiéramos a indagar un poco nos llevaríamos varias sorpresas. Muchos judíos tienden a descalificar enseguida con el asunto del nazismo para no hablar del tema concreto de las prácticas poco éticas que se dieron y se seguirán dando en el seno y por fuera de la misma comunidad en relación al tema del dinero. No es posible que nos congratulemos con quienes critican la corrupción en otros y no entre nosotros mismos. La corrupción en el seno del judaísmo es de larga data. ¿O tal vez pretendés que me excomulguen como a Spinoza (claro que por un tema mucho menor (ya que yo soy un poroto al lado de Spinoza, del que mucho realmente no sé) y suponiendo que a mí me afectase en algo)?

  • 9. Luis  |  17 noviembre 2008 a las 23:28

    Tomás. Que querés que te diga, no puedo dejar de pensar en el tiempo y el dinero que los austríacos invierten en venir a buscar a los vecinos perdidos. Será el mismo tiempo que le dedican a los vecinos de San Pablo, Mexico DF, Bogotá, etc. Es tan políticamente correcto, que me encanta que les salga al cruce, y los pongas en evidencia, al igual que a los organizadores, que todo ese esfuerzo, seguramente combinado con algun paseíto por Buenos Aires tangou incluido, fe en vano. Porque están empeñados en morigerar la culpa de ser, inexorablemente, parte del pueblo que apañó a los nazis y se ensañó con los judios, el pueblo austriaco. Porqué no siguen sanos impulsos, como los que pudieron fugarse de la masacre, y asumen que no hubiera habido un Hitler en otro pais que en alemania. Para el caso argentino, fuera del pais en la época de la dictadura, debíamos hacernos cargo de las muertes y desapariciones, y no excluirnos de ello por no estar (o no haber para los más jóvenes) tomado parte. Asi en la cosa muchachos, no podemos hacernos cargo de la historia con beneficio de inventario. (que bien lo dice Abraham) Atte.

  • 10. David (idu)  |  17 noviembre 2008 a las 23:29

    Tranqui, Mishiguene Kop, no creo que nadie te excomulgue (seas o no financista). Que yo sepa aquí no hay ningún Sanhedrin que pueda juzgarte, y mucho menos condenarte.
    ¿El padre de Remes era judío? No lo sabía. ¿Remes iba a la sinagoga? ¿Quién era el padre de Cavallo? ¿Y el de Celestino Rodrigo? ¿Krieger Vasena es apellido judío? ¿Roig tal vez?
    Habría que investigar a fondo…
    La pesificación asimétrica ¿está en el Antiguo Testamento?
    Perdón por lo del nazismo. Es cierto que los judíos (algunos) somos bastante sensibles. Aunque yo en este caso estaba expresando algo positivo sobre ese movimiento político, al menos en el aspecto de la propaganda.

  • 11. Fernando  |  18 noviembre 2008 a las 19:24

    Mishíguene kop: creo que la usura y el materialismo no distuinguen razas ni religiones, tu crítica deberías extenderla al género humano. Limitarla a los judíos se parece demasiado a lo que suele hacer el racismo para disfrazar su odio irracional.

  • 12. gracia  |  18 noviembre 2008 a las 22:29

    Soy tan naif como para aceptar que estos foristas pertenecen a un mundo ùnico en donde pernoctamos todos, y nuestros sueños estàn los ideales que sostienen la condiciòn humana.
    Me importa ser humano para aceptar a la humanidad.
    La humanidad es un atributo, que no pertenece al hombre, por eso evoluciona.

  • 13. ricardo carrizo  |  19 noviembre 2008 a las 15:28

    Para entender un poco más la conducta histórica de la usura judía conviene leer Zur Judenfrage, el ensayo de Marx sobre la cuestión judía pero, creo, que Tomás plantea un tema central que es el racismo. Ojo con soliviantar la discriminación en nombre de viejos adjetivos contra un pueblo que siempre fue (no se ahora) el chivo expiatorio de los sistemas.

  • 14. gracia  |  19 noviembre 2008 a las 19:37

    Como lo expresa el Sr. Carrizo, se trata de SOLIVIANTAR, se observa que en el conjunto de la sociedad hay formas de hostigar con cualquier motivo que empuje a la reacciòn no de grupos porque se pierde contundencia y entonces van por la multitud. A
    ella se la presiona por la violencia o por el bolsillo.
    Cuando la globalizaciòn se establece sin distingos, esas multitudes dispersas sufren en paralelo las mismas presiones, entonces se homogeneiza la conciencia de la multitud, tolerando tambièn en paralelo.
    Una reacciòn intempestiva se neutraliza con la experiencia que
    acumula la humanidad.
    Soy catòlica y muchas expresiones en este foro deberìan ser repensadas.

  • 15. Mishíguene kop  |  19 noviembre 2008 a las 21:26

    Y buena parte de mi familia fue exterminada por los nazis. ¿Eso que tiene que ver? S

  • 16. Mishíguene kop  |  19 noviembre 2008 a las 21:30

    Si no puedo ponerme a pensar en torno a algunas conductas de ciertos miembros de mi comunidad de origen, es lo mismo que pedirle a un católico que no meta la llana en los temas espinosos del Vaticano y su relación con la mafia y el lavado de dinero o de los curas pedófilos. Yo me arrogo ese derecho por mi pertenencia a una comunidad en la que nací y crecí. Si me quieren decir nazi o racista pues no tienen idea lo que es un nazi o un racista.

  • 17. Mishíguene kop  |  19 noviembre 2008 a las 21:32

    quise decir, que es lo mismo que pedirle a un católico que no meta el dedo en la llaga de los temas más espinosos en torno al Vaticano y su relación con la mafia y el lavado de dinero.

  • 18. Mishíguene kop  |  19 noviembre 2008 a las 21:39

    El asunto acá es que los que siempre se terminan escudando detrás de la cortina de humo de la víctima eterna son mis correligionarios, por decirlo de alguna manera. Obviamente que no me gusta cuando se acusa al judío de usurero en general, pero que hay prácticas usurarias entre nosotros, y que son apañadas por las más altas esferas de la comunidad, de eso no me cabe duda. Y por lo menos desde que yo tengo conciencia esto fue así. Sólo en la década menemista esta práctica se convirtió en una especie de festín en la que varios bancos de la comunidad terminaron de perderse para siempre. No sé mucho de economía, pero sí entiendo cuando algo está mal y no me gusta que se escuden tras el recuerdo del dolor. Es algo similar a lo que hace este gobierno con el tema de los derechos humanos y me parece un manoseo a la memoria de los caídos.

  • 19. ricardo carrizo  |  19 noviembre 2008 a las 22:11

    mishiguene k. en el post 18 terminé de entenderte. Tiene razón señor.

  • 20. David (idu)  |  19 noviembre 2008 a las 23:37

    A ver si logro entenderte, Mishiguene Kop:
    ¿Sería algo así como que no puedo lamentar la Shoá o el atentado a la AMIA porque Beraja fundió al Banco Mayo?
    ¿Pero acaso vos o yo lo apañamos por ser “correligionarios”?
    ¿Somos peores si además de “correligionarios” somos socios de la AMIA?
    Beraja no fue un usurero, fue un corrupto y un ladrón, porque hizo desaparecer plata de ahorristas “en negro” en la mesa de dinero.
    Y con buena ayuda del gobierno menemista, cuando el Banco Central le daba redescuentos graciosamente.
    ¿Quiénes se están escudando tras el recuerdo del dolor? ¿Los familiares de las víctimas del atentado? ¿Toda la comunidad agredida?
    No alcanza conque “no tengas la menor duda”. Hay que denunciar con nombre y apellido.
    Separemos (en lo posible) la Biblia y el Calefón.

  • 21. Mishíguene kop  |  20 noviembre 2008 a las 2:05

    Los bancos que fueron fundados por gente de la comunidad judía (varios de ellos cooperativos) y que a lo largo de los años desaparecieron, es uno de los tantos ejemplos de la corrupción en el mundo de las finanzas en la que participaron y siguen participando, acá, o en EEUU, algunos representantes de la comunidad judía. El problema es que la comunidad, así como en una época señalaba con el dedo a aquellos miembros que se dedicaban a la Trata de Blancas y a las mismas prostitutas, que en realidad eran explotadas, parece hacer caso omiso a ese otro tipo de corrupción que ensucia a la comunidad toda y le da pasto para mascar a aquellos que denuncian al judío como el usurero o el que se enrriquece a costa del sufrimiento ajeno. Evidentemente no es una práctica extendida, pero sí amparada, o en todo caso minimizada, como quitándole importancia. No voy a ponerme a hacer nombres, pero si indagás un poco, el Banco Mayo, ya que traés un ejemplo, se comió unos cuantos bancos de la comunidad, que anteriormente habían sido vaciados por otro grupo de judíos que no tenían nada que ver con Beraja. Muchos tienden a querer olvidarse de todas estas cosas, porque son molestas y hay que seguirse viendo las caras en los casamientos y en los bar-mitzvás. Lo entiendo. Pero de ahí a negar lo innegable y hacer como que no existe, hay un trecho.

  • 22. Mishíguene kop  |  20 noviembre 2008 a las 2:26

    Yo señalo lo siguiente: que cuando alguien que nos ve de afuera observa que muchos judíos han hecho y siguen haciendo aportes significativos al mundo de la cultura y de la ciencia pero no al del deporte y nos llaman el “pueblo del libro” no solamente por nuestra herencia bíblica sino por está disposición cultural que se suele verificar en alguna medida, tienen razón. Cuando toman otro aspecto positivo, que es el que una buena parte de nosotros somos (bueh, somos es un decir) buenos para el comercio, es una observación que se verifica en la práctica. En cuanto al mundo de las finanzas y sus prácticas malsanas y la inserción de un grupo de judíos, en una cantidad desproporcionada con respecto a la masa total de judíos en el mundo, pues, eso también es verificable. Y que esos judíos tienen relaciones cordiales y muchas veces poder real en el seno de la comunidad, eso también es verificable. Entonces, cuando alguien señala este punto inconveniente en nuestra conducta colectiva, tal vez sería mejor, en lugar de atajarnos con nuestro canto de sirena de la víctima eterna, pensar en que a menos que queramos darle argumentos a los antisemitas, sería preferible hacer a un lado a ciertos personajes que a lo largo de la historia nos dejan mal parados.

  • 23. Fernando  |  20 noviembre 2008 a las 22:54

    Mishíguene kop: ¿Pensás en serio que “haciendo a un lado a ciertos personajes” se quitaría argumentos a los antisemitas, y con ello disminuiría el antisemitismo?
    Yo pienso que no, porque esos argumentos, además de falaces (usura y corrupción hay en todos los pueblos, ya lo dije) son, como escribió Tomás, parte de la doctrina para disfrazar el odio.
    Esta doctrina tiene otros argumentos (“mataron a Dios”, “se victimizan”, “son amarretes”), puede haber más y podrían ser otros. Lo que importa, lo que hay que rechazar y combatir, es que se usen para discriminar, matar, expulsar, exterminar.
    Me gustaría que Tomás diga algo más de todo esto,
    Saludos.

  • 24. David (Idu)  |  20 noviembre 2008 a las 23:41

    Mishiguene kop:
    Precisamente pongo nombres para “animarte” un poco a hablar en concreto, ya que “todo es verificable”, en especial eso de la “conducta colectiva” (¿Qué hice yo para merecer esto?)
    Y deseo que luego de que formules las pertinentes denuncias con nombre y apellido, puedas sentirte sosegado y tranquilo sin recurrir a las generalizaciones y el sonsonete típico de los “Protocolos de los Sabios de Sion”.
    Che, eso está muy viejo. Tiene 2 mil años…
    Salutes.

  • 25. Mishíguene kop  |  21 noviembre 2008 a las 19:39

    Al decir hacerlos a un lado no me refiero a expulsarlos, ni excomulgarlos ni a ninguna práctica autoritaria, pero si a desnudarlos un poco, a que pierdan la chapa de señores honorables que suelen exhibir.
    Ya te dije que no soy muy ducho para la economía, y mucho menos para el periodismo. Sólo me planteo una serie de cuestiones que tienen siglos y que siguen sin resolverse. Es lo mismo que cuando un argentino se defiende de los ataques de quienes lo ven de afuera: claro que no todos somos corruptos, claro que no todos somos arrogantes, claro que no todos somos como nos caracterizó el ex-presidente de Uruguay. Pero que algo de cierto en eso hay, es algo palpable. Y siempre lo peor sale aflote en torno a la dirigencia o los estratos más altos, que son los que nos representan, aun cuando no los votemos. Representan de algún modo nuestra idiosincracia colectiva, aunque no lo quieran. Eso es lo que ven los demás. Eso es lo que ven de los argentinos y lo que ven de los judíos. Lo que ven son lo mejor y lo peor y siempre generalizan.

  • 26. David (idu)  |  21 noviembre 2008 a las 20:09

    Entonces desnudémioslos: ¡Nombres, quiero nombres!
    Luego, viviremos felices sin lacras comunitarias, ni antisemitismo…

  • 27. Mishíguene kop  |  21 noviembre 2008 a las 20:27

    Las lacras comunitarias van a estar siempre, porque como dijeron muchos no es algo propiamente judío sino humano. Pero de ahí a negar que algunos de los personajes más relevantes del mundo de las finanzas y de la economía de mercado son judíos es como querer tapar el cielo con las manos. No hace falta que dé los nombres: aparecen cada tanto en los medios de comunicación y son en parte responsables del estado crítico en el que se encuentra el mundo actualmente. Sería bueno que en vez de chillar como lo suelen hacer varios judíos que se sienten tocados, te preguntaras si además del odio irracional no hay otros motivos (fuera de la envidia, que tal vez venga a tu mente) para que nos acusen de manejar el mundo de las finanzas, a pesar de que yo, por ejemplo, a duras penas se endosar un cheque.

  • 28. David (Idu)  |  21 noviembre 2008 a las 22:49

    Sin chillidos y con buena onda te lo digo:
    Espero que tus reflexiones ayuden a que vivamos felices sin lacras comunitarias, ni antisemitismo…
    Ommmmm!

  • 29. SARA  |  24 noviembre 2008 a las 1:59

    por favor, en memoria de mis queridos padres, te pediria un poco mas de cuidado al referirte como lo has manifestado acerca de los judios es un tema para gente como TOMAS, al cual admiro ,que considero tendria la capacidad de no tocar tan livianamente el comentario que tu has hecho

  • 30. Alexander Vincent Litsauer  |  24 noviembre 2008 a las 2:50

    Estimado Tomás Abraham,

    Después de pensar un tiempo decidí de contestar lo que escribió Usted sobre el Proyecto Vecinos Perdidos, porque me parece importante aclarar, agregar y corregir algunas cosas, en el nombre de la Ilustración y en el nombre de un discurso crítico y vivo.
    Soy ese „joven participante“ de la organización del proyecto. Le brindo la información que lamentablemente no le llegó obviamente que soy el iniciador y director del proyecto, así que también el “ideólogo” para decirlo así. Tengo 28 años, vivo en Argentina desde hace 3 años y como Ud., también soy filósofo (escribí mi tesis sobre la genealogía de poder en Argentina entre la Indepenencia y la presidencia de Perón).
    Lamento un poco que Ud. obviamente no tuvo el tiempo para ocuparse o informarse un poco mejor sobre nuestro proyecto, porque sino, no tendría gran parte de su crítica. Muchos de los puntos que Ud. pide, tratamos de cumplir. El proyecto tuvo, por suerte, más contenido que ese prólogo de una página que Ud. leyo.
    Acepto muy claramente su reclamo sobre que no puede haber un “perdón”. Nosotros al venir acá a Argentina no esperamos una suerte de “absolución católica” por el pueblo judío. Fue mala la formulación mía en el prólogo, por razones idiomáticas. (Para aclarar: De parte de Austria nunca hubo un “Lo siento” un gesto que transmite que el estado, la nación y/o la sociedad civil lamenta todo lo que pasó durante la Shoa.)
    Le pido que Ud. haga acá como filosofo una diferencia grande entre “estado”, “nación” y “sociedad civil”. El estado admitió parte de la culpa recién el las noventas, demasiado tarde. La “nación” a la cual pertenecen hasta ahora también muchos de los emigrantes judios de Austria aca en Argentina (a pesar de que Ud. no lo crea, pero un punto muy importane en la historia del antisemitismo en Austria es que los judios austriacos en su mayoria se sentian y sienten primero austriacos y luego judios, pero es un detalle que no importa demasiado) es tan heterógeno que no me animo dar un juicio, como Ud. lo hizo escribiendo que los alemanes fueron los únicos…No estoy de acuerdo con eso y supongo que Ud. llegó a ese juicio por falta de información que le puedo brindar si le interesa. Yo, y también el proyecto, forma parte de la “sociedad civil” de Austria (aunque no la representa). De esa sociedad los judios a los cuales está dedicado nuestro proyecto, y de los cuales muchos se levantaron y dejaron la sala cuando Ud. dio su discurso, porque no estaban para nada de acuerdo con Ud., fueron expulsados o matados. Ahí, para nosotros y para ellos, se perdió un vecindario, físicamente y moralmente. Y nosotros, como vecinos perdidos, estamos buscando a ellos, vecinos perdidos, para conocer justamente esa nueva patria que tienen ahora y acá y para hacer posible (si deseado) alguna comunicación con Viena, su ciudad natal.
    Ud. preguntó en su discurso, para qué venían los Vieneses acá si nadie los necesita y qué buscaban en Buenos Aires? Le contesté lo siguiente, lo cual obviamente Ud. entendió mal porque lo pone mal en su articulo: “Nosotros vinimos justamente para escuchar opiniones (criticas) como la de Ud.. Vinimos para aprender de Ud, y lo conseguimos, así que la pregunta sería mejor: Por qué Ud. aceptó la invitación, si no se informó y si se enoja tanto.” Así fue, no como Ud. lo escribió: “Después me preguntó qué hacía ahí si pensaba lo que pensaba. Bueno, la respuesta era obvia: me habían invitado.”

    En el nombre de la Ilustración agrego también siguientes informaciones:
    Ilustración es la liberación de la dependencia por falta de información y/o mala información. La ilustración es el manejo del saber por la razón en contra de dogmas y creencias (peligrosas).
    Lamentablemente su articulo como también su discurso no fue algo muy ilustrado, porque hay diferencias muy grandes entre Austria, Alemania, Rumania y Rusia… también en el antisemitismo. Es también muy cuestionable juzgar a un pueblo (los austriacos) porque somos “compatriotas” de Hitler. Por su información: no hay ningún tren en Austria que lleva el nombre de Hitler.
    Ud escribe: “Les recordé que los austríacos podían aprender de los argentinos cómo se organiza una sociedad de acuerdo a los principios de la Ilustración. En nuestro país la convivencia y la mezcla de orígenes de poblaciones disímiles es una prueba inestimable para los perseguidos en sus lugares de nacimiento.”

    Esa frase extremamente nacionalista (cosa que considero peligroso) tengo que rechazar obviamente. No entiendo como un ser ilustrado como es Ud. puede no ver que a) hubo un genocidio acá en este país, organizado en el nombre de la Ilustracion, del progreso y del futuro, en contra de seres “menores”, hubo (como en casi todos lados del mundo) un antisemitismo muy fuerte entre 1850 y 1950 que en ciertas formas perdura hasta hoy (como en otros lados), hubo persecuciones políticas, sociales y raciales desde la fundación del Estado de Argentina, en Buenos Aires hubo el único pogrom en contra de la populación judia en todo Latinoamérica (durante la Semana Trágica), fue ilegal para judios inmigrar durante la Segunda Guerra Mundial (el famoso Circular 11 sobre lo cual escribió p.ej Uki Goñi) y que el mismo Perón fue un gran antisemita (diciendo “Si Hitler se puede hacer cargo de los judios, nosotros lo podemos también”). Rechazo la imagen romántica que en diferencia con la sociedad austríaca o europea, la sociedad argentina se basa en una buena convivencia social entre razas y mezclas e orígenes. Lo considero muy peligroso decir semejante cosa. Creo que la mayoria de los Bolivianos, Paraguayos, Peruanos, o también los cartoneros, los piqueteros, los montoneros, estarian de acuerdo conmigo. Y todavía no empecé a hablar sobre la actitud de la mayoria de la sociedad civil durante la dictadura militar.
    Pero, aquí paro, porque no vine para criticar a Argentina, es más, lo considero mal gusto hacerlo de una forma tan superficial como lo hice acá.
    Y jamás compararía los crímenes del Nazismo (con participación de muchos, entre ellos grandes partes del pueblo austriaco) con crímenes de acá. Los crímenes Nazi, la Shoa es algo que no tiene comparación, es algo único, sin duda.
    Pero rechazo la imagen de que fue una cosa “excepcional” en la historia. El Holocausto, como también el Stalinismo son una consecuencia posible de la política clasica moderna, no es para nada una excepción. En formas muy chiquitas siguen pasando esas cosas, algunas más visibles y observaos, otros completamente populares o tan abiertas que resultan invisibles. Esas cosas pasan en todos lados del mundo, también en Austria, también en Argentina.
    Y por eso me parece que hay que hablar sobre los compatriotas “comunes y corrientes” y sus actitudes. Y ahí llegamos a un punto en lo cual sí se pueden comparar historias en la historia.
    Algunos de los mismos judios austriacos me dijeron en las entrevistas que hicimos para la Universidad (en el marco del proyecto Vecinos Perdidos) que durante la dictadura acá empezaron a “entender” (no disculpar, sino entender) la actitud tan terriblemente ignorante o atroz de la sociedad civil en Austria (otros no estan de acuerdo con ese argumento). Si le interesa, le puedo dar contactos y material sobre el tema.

    Ud. escribe también: “Es muy posible que las nuevas generaciones de austríacos no se hagan cargo de ese pasado del que no se sienten responsables; un joven miembro del comité organizador afirmó que él no se sentía en nada culpable por lo que hicieron sus antepasados.”
    Me parece que esa frase necesita una aclaración también. Es cierto que no me siento responsable por lo que pasó en el pasado, porque rechazo el concepto católico de la herencia de culpa. Yo me siento responsable por el presente y por las necesidades del presente. Siento que tengo la responsabilidad de mejorar el presente, de luchar en contra de prejuicios y del racismo y del antisemitismo. Yo como persona me siento responsable por eso. Yo como dueño de un pasaporte austriaco también me siento responsable por criticar a mi país y a su sociedad. Estoy en contra de la actitud lamentablemente demasiado popular de siempre criticar a algún lugar muy lejano para no enfrentar las propias problemas (p.ej. los americanos son tontos, los españoles son cuadrados, los alemanes son correctos, los austriacos son antisemitas,…). Por eso me hago cargo del pasado de mi país. Pero de ninguna manera me siento culpable o responsable de los crímenes que cometió el régimen Nazi. Personalmente lamento mucho y cada vez estoy más impresionado por todo lo que pasó, por todos los testimonios que escucho, especialmente por la “cotidianidad” de los crímenes, especialmente por la atroz actitud de grandes partes de la sociedad civil de Austria en el pasado y también en el presente.
    Rechazo la permanente mención que Hitler nació en Austria porque implícitamente sugiere que los austriacos tienen algo nazista en sus genes. Dicho prejuicio me produce tanto rechazo como por ejemplo que “los judios nacen capitalistas o avaros”. Austria también es el país donde nació Freud, donde nació Wittgenstein o Popper o Schlick, donde nació Thomas Bernhard, y partes de la intelectualidad y del arte mas importante (por grandes partes judios) del siglo 19 y 20.
    Según mi punto de vista en los 30s del siglo pasado, Austria sufrió una perdida muy grande por la Shoa. La cultura austriaca y la intelectualidad austriaca hasta hoy sufre la perdida de sus integrantes judios. Es algo imperdonable, para los expulsados, para los asesinados y también para nosotros, vecinos de ahora.
    Y nosotros, esa asociación civil de Austria que vino acá a Argentina, estamos buscando a esos vecinos de antes para conocer su nuevo hogar, para conocer lo que produjeron, pensaron, vivieron en los últimos 70 años. Lamentablemente es muy tarde, pero yo no lo pude hacer antes, por cuestiones de edad.
    Así que como última cosa le quiero aclara de nuevo lo siguiente: Lo que representa “Vecinos Perdidos” no es el estado de Austria. No siquiera hablamos en el nombre del pueblo o de la sociedad civil de Austria. Vecinos Perdidos es/fue un proyecto de vecinos de un barrio de Viena que quieren investigar sobre la historia de su barrio y que quieren construir puentes de comunicación en el presente, sobre pasado y presente y futuro.
    Ud. escribe lo siguiente: “Sugerí renunciar a toda campaña de alfabetización contra el racismo y dedicarse de lleno a combatirlo y denunciarlo. Existe el odio y, además, una estupidez crónica, con cero posibilidad de reconversión.”
    No entiendo como Ud. puede escribir sobre Ilustración y al mismo tiempo hacer ese comentario…
    Bueno, para cerrar tengo que decir que su crítica fue muy bienvenida, gracias por venir a nuestra carpa. Lamento un poco que no fue mejor informado sobre a) nuestro proyecto y b) sobre la historia de Austria, porque crítica fundada siempre cambia y logra más que generalizaciones y prejuicios.
    Alexander Litsauer (filosofo)
    a.litsauer@vecinos-perdidos.com

  • 31. David (idu)  |  26 noviembre 2008 a las 18:19

    Sara:
    Si te referías a mi coment (28), fue en respuesta a Mishiguene Kop (27)
    Saludos.

  • 32. SARA  |  30 noviembre 2008 a las 0:04

    Mis disculpas por omitir a quien iba mi mensaje,completamente de acuerdo con tus mensajes.

  • 33. lorenza  |  7 enero 2009 a las 19:41

    He leído con atención cada uno de los comentarios…perdonen mi ignorancia y mi vocabulario poco académico…¿cómo el artículo del señor Abraham, derivó en tantos comentarios sobre “el judio/ el avaro”? Según lo que leí el cometario empezó a raíz de su artículo sobre la muestra “Vecinos Perdidos”, en la cual también fui de alguna manera a invitada a participar (en algo totalmente ajeno a la opinión y la filosofía), al principio no entendía muy bien de que se trataba, leí el material, entré a su página y me informé respecto a la misma muestra hecha en Viena en 1998, y la verdad es que recién ahí entendí el propósito, será que en mi pensamiento “naif”, no he vinculado al proyecto con algún interés político por parte de Austria ni un interés de “es nuestra culpa y venimos a pedir perdón”, entendí el proyecto como un esfuerzo de un reducido grupo de personas, vecinos de una calle, que como tantos otros han perdido parte de su cultura, si se quiere minimizar aún más, han perdido un icono en su cuadra y ha sido reemplazado por un edifico público. Vecinos como yo o como cualquiera de nosotros, pero con las ganas de decir, de mostrar, de llegar, de no ocultar, de no negar (valga la redundancia). He trabajado, en la parte que me tocaba durante mas de dos meses, junto al “joven del comité organizador” y en una ocasión le pregunté: ¿pero vos no sos judío?, la respuesta fue no y me segunda pregunta fue: ¿y porque vos, tu familia, tus vecinos vienen armando este proyecto desde hace 10 años?, la respuesta era la que esperaba,: “porque desaparecieron judíos, gitanos, católicos…desaparecieron y expulsaron personas…” Creo que muchas veces esperamos la letra chica, el “decime la verdad que buscas de todo esto”, la avivada…pero resulta que nos encontramos como gente como el “joven del comité organizador” que junto a sus vecinos, buscan e intentan unir a aquellos que por la razón que fuera quedaron expulsados.
    Los invito a todos a pedir información o material sobre los testimonios de esos “vecinos”…el que no puede escuchar…mire los ojos de la gente cuando hablan de Viena…ya con eso la muestra valió la pena.

  • 34. Tomás Abraham  |  7 enero 2009 a las 23:49

    LORENZA
    mi intervención y nota es por una crítica ideológica más allá de la insistente inocencia vecinal de los vieneses. ” vecinos perdidos”, sólo para ellos, aquí no se perdieron sino se salvaron.
    la perdición es para los austríacos que jamás llevaron a fondo un revisión de la historia de su racismo criminal estatal y popular.
    que en lugar de perdición podía ser una oportunidad para debatir con los “salvados” el por qué del silencio y de la persistencia racista austríaca.
    un reconocimiento de la generosidad que tuvo nuestro país al darles la posibilidad de sobrevivir a quienes de quedarse allí hubieran sido asesinados.
    el joven organizador que poco entiende de racismos comparó a sarmiento y roca con hitler.
    en fin, mi intervención es un aporte y no un escalón para seguir con el candor vecinal.

  • 35. lorenza  |  8 enero 2009 a las 5:10

    Estimado Abraham, como escribí anteriormente, soy ajena al entendimiento filosofico y hasta histórico si se quiere, solamente traté de opinar desde mi humilde lugar….de manera sencilla.
    coincido…en que es cierto con que aquí se salvaron, no se perdieron, hasta quizá aqui se encontaron ¿no?.
    Pero los Austriacos no son todos iguales como no lo somos los argentinos, cuando usted dice : “la perdición es para los austríacos que jamás llevaron a fondo un revisión de la historia de su racismo criminal estatal y popular.” Si usted me permite, yo diría: que la perdición es para todos aquellos que jamás llevaron a fondo un revisión de la historia de su racismo criminal estatal y popular” sean del país que sean.
    Agradezco su respuesta a mi comentario ya que lo considero un gran profesional aunque en esta oportunidad no coincida demasiado con la crítica hecha a”vecinos perdidos”, mis saludos


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