Cancherismo, guaranguería y piolada ( Perfil 27/9 )

27 septiembre 2008 at 18:13 25 comentarios

 

El otro día la Presidenta antes de partir para los EE.UU. les decía a los del “ Norte” que dejen de dar recetas cuando ni siquiera saben arreglar sus problemas en casa. Afirmaba estar orgullosa de ser doblemente del Sur, viene del sur del sur, a la vez que encomiaba nuestro modelo de acumulación, ahorro y desarrollo que “ humildemente” construyó día a día con su esposo Néstor.

Finalmente, después de insistir en un recinto casi vacío de las Naciones Unidas, en que los jerarcas del primer mundo no hacen más que comer lo mismo que segregaron y de bautizar la crisis nórdica de “efecto jazz”  ( mal elegida la ironía, es un efecto ketchup), confiesa no desearle mal a nadie. Doble mensaje, doble sentido y no sólo doble sur.

Lejos de querer anotarme en la monótona lista de los que critican al oficialismo, no deja, sin embargo,  de llamarme  la atención el desastre comunicacional en el que se ve hundido este gobierno.

Aníbal Fernández embanderado como comunicador en jefe, luego de denunciar a troskistas pirómanos y asegurar que tiene las fotos que lo prueban, está excitado gritando que Antonini es un mequetrefe a sueldo, esta vez de otros. Al menos su desconcierto es sincero y evidente.

La presidenta tiene un estilo diferente. No consigue adherirse a lo que dice. Su comunicación, además de su origen geográfico, es doble. Nos dice una cosa, y piensa otra, de acuerdo al vaivén de su gesto.

Doble gesto. Le entrega a Bush un voto a favor de la captura de los criminales iraníes; a nosotros nos ofrece derechos humanos y Malvinas.

Todos tenemos una relación con lo que decimos. Podemos decir lo que sentimos o pensamos, o también, usar el lenguaje como instrumento – es usual en la vida social y más aún en la vida política – pero también para escamotear algo. Las palabras como un arte de la simulación ( R. Terragno escribió un libro al respecto )

Decir que la economía no es un “casino” , criticar a la patria financiera internacional – un lugar común practicado desde hace años por los mismos financistas como George Soros –   cuando se ha consolidado un capital con la 1050 de Martinez de Hoz y acumulado dinero gracias a posiciones de poder con los que se compran terrenos a dos pesos y se los revende  cincuenta veces más caro, ya no es sólo un doble mensaje.

De ahí que la comunicación presidencial me hace pensar en un rasgo característico de nuestro lenguaje. Hay una cuestión que atañe a nuestra idiosincracia y a nuestro estilo tradicional de ser y hablar, aquello que Borges llamó el idioma de los argentinos.

El otro día, una amiga que vive en Barcelona, que anda noviando con un catalán, me dijo que la pasaba bien, el problema era que la relación llegaba a un límite debido a una diferencia cultural. Le pedí que fuera más clara: “ no entiende el doble sentido”, me dijo.

Es cierto, a los porteños nos pasa con frecuencia. Todo el mundo parece ingenuo menos nosotros. Hasta los napolitanos, los que más se nos parecen, no nos siguen en las “cachadas”. ¿Por que será que todos los otros pueblos nos parezcan tan “naïf”, hasta infantiles?

Esta duplicidad es porteña. Los cordobeses, son distintos, tienen sus dichos, esos que conforman el muestrario del humor de alguien como Luis Juez. Son imágenes comparativas de alta complejidad.

Diré algunas: está tan flaco como caballo de ajedrez ( come salteado ). Pobre hombre, parece carpintero del oeste ( vive haciendo diligencias ). Este tipo es una cigüeña ( viene cuando quiere y te trae lo que se le da la gana ). Parece papel mojado ( no se entiende lo que dice ). Viene con lápiz de carpintero ( tiene una mina gorda ).  Hay otros cientos en boca del ex intendente.

Tenía un amigo francés que cada vez que me contaba un chiste me dejaba perplejo. Yo no entendía de qué se reía y qué le veía de gracioso a su propia ocurrencia. Eran chistes de sentido único.

¿En qué consiste este arte tan nuestro del sentido doble?

Acudamos a la palabras de los expertos de una disciplina especializada. Se ocupa de estos temas la sociología de las costumbres. Pero es una disciplina peligrosa. Estos cientistas sociales retuercen su cerebro y vuelcan un léxico insoportable para llegar a decir lo que cualquiera ya sabe. Un estofado con mucha salsa y poca carne.

Ezequiel Martinez Estrada que no era un sociólogo, se salvó de este karma universitario, fue un pensador y un fino observador, habla en uno de sus libros del guarango.

La guarenguería es un derivado del doble sentido. Son formas de gozarlo al prójimo ostentando un poder. Un sociólogo, Julio Mafud, escribió hace años un libro sobre la viveza criolla. La justificaba como un mecanismo de defensa del criollo frente al inmigrante. La superioridad del europeo en materia de laboriosidad, disciplina y adaptación al mundo moderno, además del desprecio del nativo por no estar a su altura, era combatida con un  arma llamada viveza que “ desde abajo” lo cachaba, lo daba vuelta, lo ponía en ridículo.

La segunda generación, los hijos de los inmigrantes, se adaptaron y pasaron por la faz de “apiolamiento”, palabra introducida, según Mafud,  por Scalabrini Ortiz.

Los discursos de la presidenta fueron una piolada. El piola sabe que hace trampa, que lo que dice es para engañar a la gilada y hacerle un guiño a los muchachos. Cuando dice “humilde” cancherea, cuando dice que dejen de lamentarse los verdugos financieros y los receteadores neoliberales, chicanea.

El doble sentido permite agarrarlo a otro por detrás. Sabemos que el porteño desde los tiempos coloniales, es muy sensible a este tipo de sorpresa. Es una pirueta verbal que nos consuela. Una traspié tras otro sólo nos permite hacer bromas de perdedor. Porque la verdad es que si hacemos una agenda con los últimos resultados, no le hemos ganado a nadie, perdimos con casi todos. Perdimos con los militares, con los radicales, con los peronistas, con los de afuera y con los de adentro. Nadie nos presta un peso, nos comimos nuestras riquezas, creamos miseria, nos matamos entre nosotros, vivimos de dos ilusiones hace rato enterradas y bien distribuídas entre Perón y Roca, todavía le echamos la culpa de nuestros malestares a los ingleses, ahora demonizamos el mundo por su biopolítica y la especulación inmobiliaria,  queremos que se vayan todos los que nosotros mismos votamos más de una vez, debemos doscientos mil millones de dólares disponibles gracias a esa “timba” que hoy denostamos, los gastamos y no los devolvimos, nos gusta insultar a nuestros prestamistas mientras buscamos más dinero de nuevos financistas.

Por supuesto a los yankees, históricamente, según la presidenta, no les fue mejor. Ellos especulan, nosotros producimos. Viveza criolla disfrazada de falsa autoestima. 

A pesar de haberme educado en el mundo de la gambeta, de la quebrada y del truco, creo que la picardía porteña también necesita revitalizarse. La chicana de la década del cincuenta ya no hace reir. La compadreada del cuarenta menos. La bravuconada del setenta está pinchada. La travesura del “testa rosa” ni hablar. Nos quedan el patoterismo, se lo ve con frecuencia, – el otro día desplegó sus recursos con Felipe Solá –  y la ciclotimia pingüina con novecientos puntos de riesgo país. Podemos mejorar.

 

 

 

 

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La filosofía y las ciencias sociales Segunda breve historia de la filosofía 34. Reglas para la dirección del espíritu

25 comentarios

  • 1. Coki  |  27 septiembre 2008 en 18:58

    Interesante entrada.
    Creo que esa “picardía” argentina puede ser un premio consuelo frente al fracaso del país. Es como aquel que alguna vez fue un niño prodigio lleno de futuro y que nunca logró dejar de ser potencial, que luego pasa a ser un viejo irónico y burlón, despreciando a los que pudieron lo que él no supo hacer.

    Coki

  • 2. Juan  |  27 septiembre 2008 en 20:22

    Tomás, pienso este comentario con tu imagen de la “ternura” argentina como uno de nuestras peores cualidades, que si entendí bien aquella vez, encubre un trasfondo bastante oscuro de racismo, falsa conciencia, etc. Es el cancherismo cuando quiere ser bueno en vez de gracioso.

    Gracias Tomás, te leo siempre, desde hace rato, ahora desde Chicago.

  • 3. Agustín  |  27 septiembre 2008 en 23:36

    Estaba hablando con un amigo economista y me decía que la Argentina no iba a sufrir las consecuencias del problema en Estados Unidos. Esto pasa, según el, por que la Argentina tiene desde el 2001 “muros” que impiden la entrada y salida de capitales.
    En los países desarrollados se regula el crecimento de manera tal que no sea muy abrupto, siguió. Esto es así por que”Todo lo que sube fácil, también cae con facilidad.”
    Una amiga agregó que el hecho de que nuestros indicadores oficiales de inflación sean poco confiables aleja las inversiones.
    Nosotros somos del tercer mundo:¿ què polìtica debe aplicar un país como el nuestro para no quedar muy pegado a las crisis internacionales y la vez no irse al extremo de que no haya inversión de afuera? ¿Hay alguien que pueda decirlo en forma objetiva? No lo creo.
    No me parece mal que este gobierno mienta cuando todos los actores económicos lo hacen de acuerdo a sus intereses.

  • 4. Coki  |  27 septiembre 2008 en 23:45

    Agustín, que el gobierno mienta no es nunca algo bueno. La creencia de que sólo afecta a unos bonistas “malos” es errónea, partiendo de que muchos de ellos son argentinos.
    Además, esa mentira del Indec hace que la gente negocie peor su salario, que no sepa qué se va a encontrar en el supermercado, que no pueda ahorrar, sacar una hipoteca, planificar nada.
    El “muro” de Argentina está dado porque a nadie en el mundo le interesa demasiado. No es una virtud estar exento de una crisis (especialmente una que ocurre cada 80 años)., porque esa distancia hace que, apenas el precio de los commodities vuelva a la normalidad, Argentina estará de nuevo en 2001, mientras el resto del mundo estará en 2010/11.

    Coki

  • 5. Agustín  |  27 septiembre 2008 en 23:53

    Coki:Te hago una pregunta por que yo no se nada,
    ¿Lo que pasó en el 2001 no fue por efectos mundiales de bebidas blancas?

  • 6. Agustín  |  28 septiembre 2008 en 0:57

    Volviendo a un párrafo del artículo de Abraham:¿què tiene que ver la Argentina con Antonini? En lo judicial nada, como dijo el embajador. Acá Antonini es considerado prófugo y no se acepta como evidencia una grabación.Ademàs las campañas de los políticos son siempre financiadas por empresarios que tienen intereses creados o peor aún. ¿Què diferencia hay con Yabràn financiando la campaña de Menem? Se trata de una cama màs que algunos sectores económicos poderosos le quiere hacer a este gobierno.

  • 7. Supernova  |  28 septiembre 2008 en 1:15

    Un economista decía hace unos días que en los tiempos que corren, quien quiera dedicarse al comercio debería poner un negocio de cotillón que incluya alquiler de disfraces y caretas. Si es mayorista, mejor.
    Y si…tiene sentido.
    El doble discurso produce hartazgo. Más que doble discurso, se trata de double standard o doble moral. Algunos pensamos que las palabras terminan cayendo al vacío cuando quienes las pronuncian carecen de autoridad moral. Pero, del mismo modo que decías en una entrevista hace un tiempo que la corrupción está aceptada, también se acepta (y se practica) la doble moral. No se debería criticar a la patria financiera internacional cuando se consolidó un capital con la 1050. Lo mismo es válido para quienes se enriquecieron en tiempos de “Testarrosa” y que hoy ocupan espacios con cierto poder (dentro y fuera de la política) y se la pasan denostando las políticas neoliberales.¿ Son caretas? ¿Grandes hipócritas?
    No creo que haya que reciclar ningún estilo de cancherismo ni de viveza criolla. Personalmente me repugna el doble mensaje, lo asocio a la falta de honestidad, a la hipocresía.
    Stiglitz dijo hace unos días que lo que sucedió es “el fruto de la hipocresía”.¿Y lo que pasa acá?. Esta es la “Brazen Age”…la era del descaro y la desfachatez.

  • 8. cerriwden  |  28 septiembre 2008 en 15:52

    Me pareció excelente el artículo.
    Me permito recordar ese verso del Martín Fierro cuando entra una gorda y dice:
    “-Vaa…ca..yendo gente al baile.”
    ¿No es adorable?
    Es re-piola, banana,canchero, porteño, en fín;
    y nuestra presidente las tiene todas.
    Pero, si no se es muy inteligente queda como una boluda.
    Algo así como que entre lo sublime y lo grotesco hay un solo paso.

  • 9. Ernesto  |  28 septiembre 2008 en 18:10

    Agustín: Yabrán no “financió” la campaña de Menem. Es sabido, además, que todos los empresarios aportan porque así está establecido. Coca Cola puso un millón de dólares para Menem y otro millón para Angeloz, en el 94 repitió la ecuación. Por lo demás algún día en este país se deberá reveer el caso Yabrán que fue usado como chivo expiatorio por los políticos a partir de las denuncias falsas de Cavallo (años después la Justicia dictaminó que todas y cada una de la denuncias de Cavallo eran falsas y fue sobreseido post morten). Este país cometió un crimen atroz contra Yabrán y puede ser fácilmente probado: bastaría investigar como fue que el arma asesina de Cabezas apareció en poder de la banda que falsamente armó el Ministerio de Seguridad de Buenos Aires, y aquí te pregunto ¿de que manera uno de los acusados sobreseídos luego pudo tener el arma? te aseguro que hay una sola respuesta y eso establece la verdad sobre quienes asesinaron a Cabezas.

  • 10. Diógenes  |  28 septiembre 2008 en 19:50

    Esos tres adjetivos forman parte de la cultura peronista. Agregaría la del fanfarrón. Ahora si será cambio antes de noviembre y vuelta a lo que criticaba.

  • 11. Daniel  |  28 septiembre 2008 en 22:46

    El vivir con lo nuestro se le hizo carne en la ideología cerrada de los K. Vivir con lo nuestro era para ellos no para los ciudadanos. Desde el 2003 al 2007 sigue pensando que el ahorro interno es la panacea. Nunca habrá ahorro interno de momento que todos los gobiernos no comparten la plusvalía K.
    O no estamos de acuerdo con la plusvalía?. Sino entonces todo lo escrito por sus ideólogos es una mixtura de ortodoxia con distintos gradso de acuerdo a la situación.

  • 12. Neo epistemes  |  29 septiembre 2008 en 1:12

    Las palabras clave del artículo vendrían a ser: ” el desastre comunicacional”. Humildemente y desde mi lugar como ciudadano, no coincido con usted.

    No es un problema comunicacional. El problema es la inmutable falta de honestidad.

    Salud!

  • 13. Antonio  |  29 septiembre 2008 en 19:20

    Este gobierno es torpe e hipocrita,
    Exelente el post Tomas, es un palcer leer y escuchar a un filosofo que, no alardea de tal condición.

  • 14. Diego  |  29 septiembre 2008 en 19:38

    El doble sentido harta por su doblez. Es una mariconeada. Hay que oponerse a los chicaneros del lenguaje con el triple sentido, que vendría a ser la exposición obsena de aquello que ocultan. Hay que restaurar la guaranguería, pero no mandándolos a la concha de su madre, sino dejando bien en claro que lo que están haciendo es mandarnos a la concha de la nuestra. Y no estoy hablando de ser insultante, sino de desarticular al inslulto dándole el único sentido que tiene. En resumen, al doble sentido no hay que oponerle más retórica, sino, (como la pareja de su amiga) cara de catalán.

    Saludos.

  • 15. carlos gatabria  |  29 septiembre 2008 en 20:06

    Siempre relacioné la viveza criolla, no con el doble discurso, si no con la “avivada”, con la “piolada”.
    La viveza criolla mediante la cual se incumple la ley zafando del castigo.
    Es la que permite ir por el camino más corto y más fácil mientras los otros (los giles) van por el camino difícil.
    Viveza criolla rezaba el epígrafe de la foto de un diario (hace mil años) mientras mostraba a un jugador de futbol agarrando de la camiseta a otro sin que el referi lo viera.
    Viveza criolla es, a mi entender, sacar ventaja, ser desleal, engañar, estafar pero por poca monta.
    Y la “travesura de la testa rossa” no fue ninguna travesura, fue la más palmaria muestra de la viveza criolla que le permite a un funcionario mostrarse al margen del cumplimiento de la ley, porque, para envidia de “los giles que miran” él está afuera del alcance de la misma.

  • 16. Jorge Payador  |  30 septiembre 2008 en 17:39

    Alguna vez se empezó en nuestro país con la piolada del fraude, hace mucho ya. La época de la plata dulce, con el proceso militar, y Martínez de Hoz a la cabeza de la economía, generó el inicio de un período fraudulento de la economía, guiado por la famosa escuela de chicago. La Argentina ha sido buena alumna de esa escuela y más allá de las pioladas de algunos afortunadamente no seguimos a pié juntillas su receta.
    Es notable ver como en EEUU se destapa una crísis en la que, a poco de interesarse uno, se ven maniobras fraudulentas inadmisibles, todo sustentado (?) por la idea de la mano invisible del mercado y su capacidad resolver sus propias crísis. Hoy asistimos a un salvataje impresionante, no solo por las magnitudes de las cifras sino por la hipocresía de un partido republicano que ahora dice que lo urgente es acudir a salvar la economía norteamericana y ahí va el se´ptimo de caballería, el estado.
    Las consecuencias aún no pueden ser evaluadas pero lo más probable es que el sistema monetario internacional se replantee una nueva forma de funcionamiento y ahí queda la duda de si el dólar seguirá siendo moneda de resguardo. Atentti!.
    Adjunto un artículo de un economista norteamericano para que tengamos un poco más de idea de qué se trata esto de esta crísis financiera y ver, también, en dónde residen los maestros de la piolada.
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2067

  • 17. franco  |  30 septiembre 2008 en 18:11

    Está bueno el articulo. Voy a ver si me consigo el de Mafud.

  • 18. RCW  |  1 octubre 2008 en 5:38

    Tomás Abraham:
    Leo mucho este blog y es la primera vez que le escribo.
    Sólo dos cosas:
    1. Es bastante sabido que el ‘riesgo país’ es un índice que sólo tiene sentido para el mundo financiero internacional.
    Si un país -hipotéticamente- no necesita pedir guita prestada, el riesgo país es una abstracción. Si necesita, es un problema.
    Los que insisten con que ‘hay que volver al mundo, estamos fuera del mundo’, prácticamente lo que dicen es que ***debemos volver a pedir guita prestada*** (ya que en otros sentidos estamos tan bien o mal conectados como un país cualquiera), y para que nos presten debemos hacer lo que nos digan para tener una economía kosher (sin alusión al paisanaje, del que formo parte; es una expresión que los yanquis adoptaron para decir que algo es correcto, que está bien). Economía kosher es (elijamos): la de Reagan/Tatcher/Partido Republicano, la de la escuela austríaca, la del CEMA, etc. Como dijo el judío del chiste: ¡ya pusimos!
    Esta era mi idea hasta hace una semana. Las novedades de que ‘volvemos al mundo’ a que nos presten, y simultáneamente el despiolpiporrepelote de los Estados Juntos modifican en algo esta visión, pero me parece que sus efectos tienden a anularse entre sí, por lo que vamos a seguir sosteniéndola por ahora.
    A lo que iba es que con el RIESGO PAÍS pasa algo muy irónico y gracioso: por esas cosas esotéricas de las altas finanzas, ante el derrumbe de USA todo el mundo se abalanza a comprar… bonos de USA. Esa alta demanda, que se llama ‘flying to quality’, hace subir su valor y por lo tanto bajar hasta el piso la tasa de retorno.
    Como el riesgo país es la diferencia entre la tasa que deberíamos pagar si nos prestaran, y la tasa de los bonos USA, resulta que en los últimos días nuestro riesgo país subió SÓLO porque la tasa de esos bonos bajó… sin que en nuestro país haya cambiado nada.
    Mientras la realidad no me desmienta, entonces, el riesgo país -que antes sólo servía para criticar al gobierno porque el sólido y monolítico mundo de las finanzas internacionales nos despreciaba un poquito- ahora, encima, tiene una evolución con la que no tenemos nada que ver.
    Si queremos criticar debemos mirar las novedades nacionales, el riesgo país ‘no da’. Y esto me lleva a:
    2. Usted no quiere anotarse en la ‘monótona lista’ de la crítica, pero algo fue más fuerte… y lo hizo, nomás. Algún día me gustaría intercambiar opiniones sobre esto.
    Le aclaro que soy lector de sus libros y más que eso: comprador, prestador, regalador y recomendador de sus libros (me refiero a los de periodismo, porque a mí la filosofía siempre me persiguió pero fui muy rápido y no me pudo alcanzar).
    Hoy las veredas que recorremos no confluyen, pero así como Bergman (el sueco, no el rabino de seguridad x 3) decía que él no quería seguir haciendo películas de Bergman, yo siempre espero que Abraham salga diciendo cosas que uno no espera de Abraham.
    Mis respetos,
    RCW

  • 19. ricardo carrizo  |  1 octubre 2008 en 19:55

    Un poco reduccionista, al modo de Ezequiel Martinez Estrada que se encerró en un sanatorio para escribir “¿Qué es esto?” y no bancarse una argentina que existía aunque el no la quisiese ver.
    El doble discurso, desde César Borgia a Goebbels, es la necesidad que nos muestra Maquiavelo (entre otros) de dominar el sutil equilibrio de mantenerse en el poder. Las “candidatas a verdades” dominan la escena de la política en todo el mundo.
    El otro tema es el doble sentido. Yo pregunto ¿puede haber humor sin doble sentido y sin “blancos” de burla (buena o malintencionada)?
    La viveza criolla (que en realidad es porteña) emerge precisamente del criollo y su parte de sangre que lo “elevaba” sobre el aborigen. Busquen en Purmamarca viveza criolla.
    Y, por último, si quieren ver guarangos en serio vayan en estos años a un aeropuerto de EEUU.

  • 20. Ernesto  |  2 octubre 2008 en 2:07

    Ricardo Carrizo: se nota que no conocés el humor cordobés (el auténtico del serrano y no el de los humoristas que se hacen ricos en Buenos Aires) porque es de doble y triple sentido. Peor aún es el del sanluiseño (mal llamado puntano) y, en general el de todo el interior. Yo diría que la característica principal del humor porteño es lo chabacano, la ordinariez y la grosería referida al sexo.

  • 21. Ernesto  |  2 octubre 2008 en 2:12

    RCW: el problema del riesgo país no es que no nos presten sino que no inviertan. Es sabido que nuestros empresarios, o la mayoría de ellos, no se interesan en las inversiones de riesgo sino que lo hacen sólo si el gobierno, el nuestro, les da todas las garantías habidas y por haber. Por ejemplo ahora están pidiendo como locos que se desvalorice mas el peso porque ni piensan en competir con nadie y mucho menos en calidad y tecnología. La competitividad sólo la aceptan si pueden contar con una fuerza de trabajo con salarios desvalorizados.

  • 22. ricardo carrizo  |  2 octubre 2008 en 17:52

    ¿que tiene que ver que no conozca el humor cordobés? lea mejor señor del post 20.

  • 23. carlos gatabria  |  2 octubre 2008 en 18:54

    Hay una característica, también argentina (o quizás de clase media argentina), que no se menciona en el post y que está relacionada, paralelamente y por oposición, con la avivada, la piolada y el doble discurso.
    Me refiero a algo que no sé si llamar complejo de inferioridad, pero que nos hace aparecer temerosos de la opinión que “en el resto del mundo” se puedan formar por nuestros problemas o nuestra condición.
    Una actitud que nos hace ver que “lo serio” está, siempre, afuera de nuestras fronteras (y de las de sur y centroamérica)
    Una forma de ver que aplica un doble standard para juzgar los mismos hechos o circunstancias según sean de nuestra autoría
    o la de algún país “serio”.

  • 24. ricardito bolazo  |  4 octubre 2008 en 18:43

    creo que los medios de comunicación tienen enorme incidencia en todo esto: es difícil, a la hora de elaborar un noticiero o un programa de “interés general” (cualquiera sea el medio por el que se emita), no disponer de un punto de referencia que nos permita hacer que todo gire a su alrededor. sin eso los noticieros, por ejemplo, serían meros episodios prefabricados sin ilación ninguna. ¿Han visto ustedes cómo cada vez que ocurre “algo” en el país (“algo” que los cajeros de los canales estiman susceptible de trascender nuestras fronteras) lo primero que los medios hacen es ver las repercusiones que el episodio tuvo en España, Francia, Inglaterra… ? a mí generalmente me irrita. creo que allí se nota, como dice el post que me antecede, esa idea de lo “serio” que se tiene, y que en realidad no es más que cierto esnobismo inerte y estúpido.

  • 25. maria  |  23 julio 2009 en 9:43

    Los porteños en general, salvo unas pocas excepciones, no me terminan de cerrar. Tarde o temprano me doy cuenta de que la mayoría me tratan como estúpida, que para ellos soy de la “gilada” como le dicen. Me pasa que quiero conocer a alguien para ver de ser amigos, y me encuentro con que tengo un “acertijo” al frente, que tengo que descodificar sus mensajes con dos, tres y “n” sentidos. Y el boludo cree que él lo sabe todo y que yo no entiendo lo que en realidad me quiere decir. Y todavía me dice insistentemente que es sincero, que la mentira no le gusta. Otro hasta me llegó a decir porqué sonrío tanto … es que ¿es malo sonreír? No sabía que sonreír era malo. Ahora ya sé que tengo que pasar con mi cara de culo por todo lado, “por si acaso”.
    Podré usar el doble sentido pero sólo con los amigos que conozco bien y sólo para bromear (no para lastimar). No es que sea tan malo el doble sentido, pero hay que tener un límite para utilizarlo. Qué lástima, y eso que soy porteña de nacimiento, sólo que me crié en otro país.
    Perdón si ofendo, pero digo la verdad. Posiblemente voy a recibir una tonelada de insultos por esto, pero no me importa ni voy a responder. Me dí el gusto de decir lo que pienso.


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