Segunda breve historia de la filosofía 32: La prosa del mundo

9 septiembre 2008 at 15:59 21 comentarios

 

 

Las palabras y las cosas, no me cansaré de repetirlo, el libro de Michel Foucault, es uno de los textos filosóficos más importantes del siglo XX. Es una historia problemática de la filosofía. Recorre un trayecto que parte del siglo XVI hasta el momento en que el autor escribe, mediados de la década del sesenta.

No es un manual en el que se suceden autores, escuelas y doctrinas. La cronología depende de otro tipo de series. La historia gira alrededor de un  problema: el lenguaje. Pero lo hace desde una posición distinta de las ciencias del lenguaje. Se refiere a lo que llama “enunciados”, que junto a las positividades y las epistemes, le dan a Foucault el marco teórico para pensar la historia del pensamiento.

Recuerdo una clase de Foucault en la Universidad de Vincennes. Iba a hablar de Descartes. Ya en el comienzo le dió su impronta teórica. No hablaría del filósofo Descartes sino de las condiciones de posibilidad del discurso cartesiano. Lo que denominaba el a priori histórico. Estas condiciones no requerían la presentación de contextos sociales, económicos o políticos, es decir lo que se define como extra-discursivo, sino que se limitaban a trazar un horizonte de enunciados transdisciplinarios que mostraban un modo de pensar, de fabricar enunciados, construir objetos de conocimiento, elaborar reglas de demostración, integrar determinado sistema de justificaciones, que desplegaban una nueva estrategia epistémica y marcaban una discontinuidad en la historia del saber. 

El autor, en este caso Descartes, se abría a un mundo, a un murmullo del lenguaje, a un orden enunciativo que así como ofrecía un horizonte de pensamiento, marcaba los límites de lo decible y pensable.

Al pensamiento adscribible al Renacimiento, Foucault lo llama “prosa del mundo”. Es una particular relación entre las palabras y las cosas, entre pensamiento y lenguaje. Su matriz es la semejanza. Dice Foucault: “ el mundo se enrosca sobre sí mismo; la tierra repite el cielo, los rostros se miran en los astros…la representación es repetición”. Esta repetición se expresa en formas retóricas y semánticas como la consonancia, la paridad, la similitud, la proporción, la conjunción, la cópula.

Estas figuras se resumen en tres que son la conveniencia: semejanzas en un lugar común llamado Mundo; la emulación: acción a distancia y juego especular antagónico o fusional; la analogía: la semejanza ya no entre las cosas mismas  sino de sus relaciones.

Este sistema de correspondencias está atravesado a su vez por dos movimientos  englobantes: la simpatía, es decir la semejanza al nivel de las profundidades, un poder atractivo y mezclador, disolvente de individualidades; y la antipatía: un gemelo negativo que mantiene las cosas en su aislamiento y diferencia.

Todo tiene que ver con todo, aseveración recurrente en la historia de la filosofía, pero esta vez de acuerdo a las figuras de la semejanza como en otro momento lo será de la dialéctica o de las filosofías cíclicas.

El lenguaje en el Renacimiento es parte del mundo y ambos están atravesados por las mismas leyes de asociación y afinidad. Poseer el secreto de la naturaleza es un mismo y único gesto que develar el secreto del lenguaje. Entre las formas visibles del mundo y el alfabeto de los lenguajes esotéricos existe una relación de semejanza que una vez declinada por un saber único, se tiene la llave que nos abre la cifra de la creación.

La escritura es el sedimento opacado por la confusión de lenguas que se purificará al construir un sistema de semejanzas entre las cosas y al redactar un texto que indique dicho sistema, que a su vez sea otro sistema de semejanzas superpuesto al anterior.

La prosa renacentista es global. Un tema se vincula a otro y la composición se vuelve interminable y circular al reunir descripciones científicas, leyendas, mitos, crónicas, todas la etapas de un viaje literario que refleja la identidad del universo en cada pliegue del microcosmos. 

 

 

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Entrevista publicada en ‘La tecla ñ’ la parte que falta de la entrevista

21 comentarios

  • 1. lucio  |  9 septiembre 2008 en 19:36

    Gracias profe. Estoy pasando un momento complicado de salud y sus clases cierran un poquito las heridas, por lo menos las que todavía pueden cerrar.

  • 2. Tomás Abraham  |  9 septiembre 2008 en 21:13

    lucio
    todos mis deseos para que te mejores pronto, abrazo

  • 3. Ceci  |  10 septiembre 2008 en 2:55

    Si, yo lo estoy leyendo desde hace un tiempo, despacio, releo algunas partes, el prólogo lo tuve que leer más de una vez (quién tuviera su intelecto para comprender). A veces tengo que distanciarme un tiempo pero después vuelvo a sus páginas. Me encantó la referencia a Borges con que empieza, luego el análisis de Las Meninas me pareció estupendo, lo que más me impacta es que me saca del eje de análisis que tengo incorporado, por una parte, le pone palabras a mis propias reflexiones, pero por otra me hace mirar lo que muchas veces he tenido ante mí, pero desde otro punto. Es totalmente movilizador.

  • 4. La Herida de paris  |  10 septiembre 2008 en 17:19

    ¿Se podría introducir en este discurso el tema de la perspectiva, como semejanza, representación y repetición?. Después de todo también eso es lenguaje. Te lo pregunto para ver si puedo ligar todo esto a al arquitectura, que me interesa por razones disciplinarias (es mi profesión).
    En cuanto a “Las palabras y las cosas” con las que me atreví recuerdo -como Ceci- la introducción “borgiana” y el análisis de Las meninas y del Quijote. Francamente inolvidables. Confieso que el resto se perdió en la niebla, deberé volver.
    Saludos y como siempre agradecido.

  • 5. Tomás Abraham  |  10 septiembre 2008 en 17:24

    herida
    sugiero para las relaciones entre el campo de visibilidad y el lenguaje el libro de deleuze: Foucault, y el primer capítulo de los senderos de foucault. aplicar la semiótica a la arquitectura desde mi punto de vista no da nada, siquiera amplía la imaginación.
    es un snobismo de arquitecto que cree pasearse por la glosolalia filosófica entre baudrillard y derrida.
    podemos ver el libro de sennet, la carne y la piedra, sobre las ciudades y el cuerpo, digo podemos porque yo también le voy a echar una hojeada.

  • 6. La Herida de paris  |  10 septiembre 2008 en 18:15

    Gracias: Volveré a releer ” Los senderos” y a tus otras recomendaciones. Sobre a la aplicación de la semiótica a la arquitectura no tengo opinión por que es una ciencia que deconozco completamente. Acá en la argentina se que hay gente que ha intentado ese camino, pero no se adonde fueron a parar.
    Lo mio en cuanto a la profesión es mas básico.
    Ah!, no tiene nada que ver, pero el otro día me enteré que una hija mia esta cursando en tu cátedra del CBC.
    Saludos.

  • 7. carlos gatabria  |  10 septiembre 2008 en 20:48

    Tomás, pregunto vinculado a la pregunta de La Herida, ¿no existe el carácter de símbolo en algunos edificios o tipologías de edificios?
    La representatividad que adquieren algunas expresiones arquitectónicas, a veces independientemente de la voluntad del arquitecto, ¿no tiene algún contacto con la semiología?
    Sólo por poner un ejemplo pienso en la expresión de cierto tipo de casas del conurbano que refieren a otras casas en otros barrios y remiten a determinada “categoría de usuario”, clase social, etc.
    ¿No se establecen de esta forma ciertos códigos de representación (materiales, formas, proporciones, etc) que pueden ser interpretados en un sentido por el observador?

  • 8. Tomás Abraham  |  10 septiembre 2008 en 21:33

    carlos
    por supuesto que pueden interpretarse formas arquitectónicas al ser significativas de fenómenos sociales de presitgio, imitación,etc. pero para eso basta el sentido común, y algún conocimiento de sociología básica. el empleo de tecnicismos semióticos y jerga neoestructural no tiene sentido para tal fin.

  • 9. carlos gatabria  |  10 septiembre 2008 en 22:14

    Me quedó claro.
    Gracias

  • 10. alberto  |  12 septiembre 2008 en 2:20

    tomas: ¿no siente gravitar, ante materias tan porosas como estas, la paradoja de que el objeto mismo que se intenta aprehender (el contenido que uno sumariamente glosa) es, si me permite, inglosable por excelencia? lo digo porque el mismo Foucuault se ha ocupado largamente de ciertos modos discursivos, y a veces uno ejerce cierto tipo de recuperacion que no esta exenta de arbitrariedades. recuerdo a Sartre cuando hablaba de, cuando el individuo muere, lo que “es” (lo que “era) pasa a ser recogido por la memoria construida por los que le rodean (especie de falsacion a la que todos estamos condenados); solo que a los pobres diablos nos recordaran apenas unos pocos, por lo cual la posibilidad de que se de con rasgos verdaderamente nuestros ha de ser dificil. ¿Como se lucha contra ese peligro?¿Vigilandose, tal vez?

  • 11. Tomás Abraham  |  12 septiembre 2008 en 19:18

    alberto
    es muy sencillo: pensando en otra cosa ya que es posible que no lo recuerde nadie.
    nada se recupera. a foucault le importaba un bledo la gloria. y a sartre le importaba bastante poco su fama, era muy humilde.
    si quiere que se lo recuerde, haga algo grande, de muchos megatones, algo grosso.

  • 12. ricardo carrizo  |  12 septiembre 2008 en 21:52

    Tomás, además de las Meninas en las Palabras y las Cosas ¿ trabajó también en un ensayo sobre el cuadro de Magritte: “Esto no es una pipa”? ¿no?

  • 13. Tomás Abraham  |  12 septiembre 2008 en 21:57

    ricky
    sí, lo de magritte, y dió una conferencia en tunez sobre manet.

  • 14. ricardo carrizo  |  12 septiembre 2008 en 22:09

    gracias!!!

  • 15. alberto  |  13 septiembre 2008 en 1:20

    tomas, yo me referia, no se si me exprese claramente, al peligro de esbozar interpretaciones sobre cuya exactitud nada se pueda certificar (o, lo que seria peor, el peligro de malinterpretar creyendo bien interpretar, cayendo asi en un idealismo que nos libraria de la culpa intelectual de la idiotez pero no nos libraria de los efectos contundes que puede tener una mala interpretacion). ya lo dijeron chesterton y dolina (si me permite la dispar adicion): librenos dios de los que viven convencidos de su bondad, el error moderno es peligroso porque engendra crimenes que se proponen como ejemplo. a eso apuntaba, pero no se si fue eso lo que se entendio. igual su respuesta se me antoja perfecta: claro! el mismo inexorable olvido que falsea una materia porosa haciendo que yo la malinterprete, ese mismo olvido , ha de caer sobre quienes pretendan corregirme… por lo tanto todos somos libres de hacer cuanto queramos pues tal vez “nadie lo recuerde”… si es eso lo que quiso decir, entonces le agradezco la claridad. y si no, disculpeme y reexpliquese. abrazo de gol
    pd: tan luego de velez?

  • 16. alberto  |  13 septiembre 2008 en 3:18

    quise decir: podemos decir lo que queramos porque tal vez nadie recuerde las fuentes “originales” de eso que estamos glosando. si quien me oye comparte mis lagunas respecto de lo que estoy glosando, estonces no hay peligro de que me descalifiquen… era eso?
    a mi me alarman los efectos de las equivocaciones y la imposibilidad de certificar la objetividad de lo que se sostiene… imagine un mundo (que aunque modesto, lo confieso, no diferiria demasiado del mundo actual) compuesto de 10 personas, 9 de las cuales consideran “logico y justo” apartar, despreciar y perseguir a quienes tienen la remera agujereada (burda metonimina que intenta representar metodos de pensamiento mas complejos y atroces); digamos, ademas, que el que tiene la remera agujereada es el 10mo integrante de ese modesto mundo. mi pregunta es: ¿a quE demostraciones deberA recurrir nuestro decimo infeliz para salvaguardarse?¿podra escapar de las injusticias desencadenadas por esas malas interpretaciones cuya mala punteria repercute sobre una vida perseguida y fusilada? de quE valores objetivos puede asirse ese muchacho para justificar su existencia? por eso me preocupa que no haya mas que interpretaciones… veo los noticieros, las revistas, la gente en la calle, y no veo mas que la propagacion (de la que me considero al margen, bueno seria creerme libre de los defectos de que hablo, seria hacerles el juego) de esas interpretaciones que en nombre de cierta libertad engendran crimenes espantosos…… perdon, me excedi.

  • 17. alberto  |  13 septiembre 2008 en 3:22

    fe de errata: en la linea 18 quise decir “de la que NO me considero al margen”.

  • 18. LEON  |  13 septiembre 2008 en 19:31

    Las 32 y 33 de las 2daBHF le han rascado una cascarita a mi intelecto. Voy a volver a golpearle la puerta a Fucó, a ver si me deja entrar y sentirme mas comodo en su mundo.
    Me acordé de un profesor en Rosario que hace unos seis años me dijo practicamente lo mismo.
    Yo lo atosigaba con preguntas cortas, mal hechas, preguntas que para enunciarlas requerían larguísimos preludios, y me respondió: Ah!, pero a vos te falta leer un libro que se llama Las Palabras y las Cosas!
    Le entré 3 veces a este texto, reboté las tres veces en el cap. 3, donde resignado, lo cerraba y lo volvía a guardar. La cuarta fue la vencida. Lo terminé completo y quedé tildado. Mi memoria rescata cosas sueltas, incongruentes. Seguramente sacadas de contexto. Es una tarea de enorme sacrificio leer a MF, no es pa lectores espásticos, inquietos como el leon.
    Gracias TA!

    Salud a todos, buen FDS!

  • 19. santiago  |  25 noviembre 2010 en 16:13

    Está bueno. “Never ending story”: eso es lo que es el mundo. Un abismo, depende para el lado que vayas. El eterno retorno nietzscheano. Las personas del renacimiento eran más enteras que las de ahora respecto de los sistemas de conocimiento pues estos recién estaban emergiendo, los saberes todavía no habían dividido, especializado y limitado –reducido- los campos. Y gracias a esto, algunos podían relacionar más fácilmente, podían ver llegar a ver más allá. Hoy la burocracia del sistema del saber lo congela a este en protocolos funcionales a que? o mejor dicho: a quien? a aumentar el conocimiento para el hombre? No lo creo. Lo peor es que el mundo hoy sigue siendo “never ending story”, pasa que creyendo des-embarrase se analizan-divididen los campos del conocimiento y los pasitos hoy se hacen tan pequeños que la lentitud hace parecer que por fin nos hubiéramos detenido en “algo” –estabilizado. Pero no es así. El tiempo mueve todo y se traga en vida a quien pretende frenarlo. En este miedo a embarrarse lo principal que ha conseguido es esterilizar gradualmente la experiencia humana. Como que por miedo a hundirse en el barro se hacen como moscas, se sigue caminos de moscas. Pero no nos damos cuenta que el único mundo de las moscas es el del barro, no les interesa y no pueden ver otra cosa mas que lo que está al alcance de su tamaño.
    El conocimiento al hombre lo debe servir, no dividirlo, y lo debe servir sobre todo para conocerse y dominarse y así dominar el mundo. Un dominio no por el poder en si mismo sino para colocarse por encima de la creación, para poder ver la mayor cantidad de puntos de vista, para dirigirla de manera adecuada. Un dominio espiritual. Si el hombre está divido lo que reina es algo ajeno al hombre, el famoso “divide y reinaras”. En un universo dividido todos tienen razón… y nadie tiene razón. Es la guerra. Pero una guerra siempre se da porque a alguien le conviene, es así, aunque quizas no sepamos a quien. Hoy la sociedad de conocimiento sutilmente nos esclaviza con pequeños imperativos de cómo deben ser las cosas, para optimizar el trabajo, el tiempo, las relaciones interpersonales, etc: se mete en todos lados. Esta bueno de nietzsche-zarathustra sobre esto el discurso “de los doctos”, o al principio del discurso “de la redención” cuando habla de los lisiados a la inversa, habla de una oreja gigante con un tipito envidioso abajo en alusión a wagner. Hoy podríamos hablar de panzas gigantes, de ojos gigantes, de cerebritos gigantes u otros órganos gigantes que van de la cintura para bajo, que no da para andar nombrando en un blog. Aunque nietzsche creo que, aunque la criticó, tampoco pudo contra lo que produce la cientificidad: padeció el subproducto estético de la ciencia que genera el ideal del hombre autosuficiente, esto fue su piedra en el zapato.

  • 20. santiago  |  26 noviembre 2010 en 18:39

    Para mi Foucault hace meta-filosofía o meta-historia, según las partes de lo que de el leí, que solo fueron artículos y recortes, así que puedo llegar a decir una burrada y pido disculpas por anticipado. Pero lo que quiero decir es que como se puede hablar de meta-lenguaje, es decir, se puede hablar sobre el lenguaje desde distintos puntos de vista, también se puede hacer meta-filosofía o meta-historia. El tema de este “meta” es que recortando un fragmento de estudio se aleja de “lo vivo” para especular sobre otro campo que es casi el mismo –pero, recortándolo, este queda quieto o muerto, por eso “casi”- para analizar el suceso. Lo que sucede es que este suceso analizado no está muerto, está vivo porque influye en la realidad hasta el mismo día de hoy, este suceso afecta en el modo en como hoy pensamos las cosas. Por lo tanto la variedad de puntos de vistas que yo obtenga -por un proceso de recorte y abstracción- desde esta posición alejada del lenguaje, historia, o filosofía, por mas real o convincente que parezca la descripción, puede que no lo sea ya que por un lado hay otras visiones con sus recortes y abstracciones y por otro solo existe una visión dominante –aunque quizás no se vea en superficie. Esta visión es la única que “ES” realmente dominante porque es la única que es “viva” pues si “algo” domina, este “algo” no va a corresponder al ámbito de lo quieto, estático o muerto porque por mas que una visión del mundo -copiando e imponiendo estos en apariencia eficaces modos de dominación históricos- parezca prevalecer, la dominación real implica una dinámica libre a traves de las palabras o los silencios –espíritu-, un ritmo. No implica solo una imposición estructural de la cosa descripta y desde ahí generándose un propio lenguaje de adaptación a dicha imposición: el lenguaje viene desde atrás y va para delante, genera y es generado a partir de si mismo, no se puede recortar, es totalmente independiente a las estructuras materiales de dominio. No es una cuestión de dominar el miedo, dominar por el miedo, esto nunca se logra del todo y por ello no se mantiene, es, más bien, una cuestión de dominar la libertad, educarla o deseducarla. Pero esto es individual. La única manera de provocar desde afuera este dominio u opresión a través de la misma libertad consiste en vaciar de creencias personales al hombre haciéndole creer que determinados sistemas de conocimiento o poder lo son todo…y que el hombre de verdad y libremente crea esto. En ese momento, a consciencia o no, la libertad acepta pasiva algo que con el tiempo la va a destruir y que se le impone como marco de la realidad y regla siempre vigente. Esto es campo fértil para que crezca silenciosamente la desesperación y todo tipo de neurosis.
    Pero lo bueno es que no hay manera estructural de ejercer este dominio, pues la libertad es individual, como no se puede imponer grupalmente tampoco se puede quitar. Lo dijo nietzsche-zarathustra en “la hora mas silenciosa”: “pensamientos que con pies de paloma caminan, son los que gobiernan al mundo”… pies de paloma jeje.

  • 21. santiago  |  3 diciembre 2010 en 18:29

    “Pies de paloma jeje” es porque Nietzsche-zarathustra con tanto simbolismo que usa capaz se mareo un poco y quizás no se dio cuenta – o quizás si (y me callo la boca)- que la paloma para los cristianos simboliza la tercera persona de la santísima trinidad, el Espíritu Santo. Y, también, el E.S. hace lo mismo que lo que Nietzsche en ese escrito intenta señalar: el Espíritu Santo es lo que gobierna el movimiento o el lenguaje de la creación (por eso también al E.S se lo simboliza con lenguas de fuego.)


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