Segunda breve historia de la filosofía 37 a 39

10 Octubre 2008

El genio maligno
Ha sido el invento humorístico de Descartes. Suponer que el mundo que nos rodea es una trampa….
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17 Comments Add your own

  • 1. estrella  |  10 Octubre 2008 at 18:25

    Muy bueno, Tomás. Y espero a Spinoza.

    Responder
  • 2. Tomás Abraham  |  10 Octubre 2008 at 18:48

    hola estrella!
    tanto tiempo!
    spinoza ya está en la sala de espera y en cualquier momento pasa al consultorio.

    Responder
  • 3. ricardo carrizo  |  10 Octubre 2008 at 20:46

    pero no le des nada de fumar a baruch que nació por ahi (en donde cartesius se fumó un churro)

    Responder
  • 4. Agustín  |  10 Octubre 2008 at 21:09

    Eso fue entretenido y didáctico aunque noto cierta apología del uso de estupefacientes.

    Responder
  • 5. Mario Caimi  |  11 Octubre 2008 at 18:24

    Sr. Abraham:
    no coincido en absoluto con su interpretación. Creo que hay otras líneas interpretativas más fructíferas, por ejemplo la de M. Wilson.

    Saludos cordiales

    Mario

    Responder
  • 6. Tomás Abraham  |  11 Octubre 2008 at 22:01

    sr caimi
    antonini wilson?

    Responder
  • 7. Mario Caimi  |  12 Octubre 2008 at 0:41

    Margaret Wilson

    Responder
  • 8. Esteban S.  |  13 Octubre 2008 at 1:27

    Sr. Abraham. Leo su blog a menudo y he estado leyendo su debate con J. Asís en el blog “Hablando del asunto”. Suelen quedarme preguntas cada vez que lo leo… ahora quisiera hacerle una consulta sobre su trabajo de Descartes.

    Me llama la atención que no mencione lo que dice Descartes, al hablar del Genio Maligno: dice que el Genio puede engañarme sobre lo que vemos, sobre lo que nos rodea y puede, incluso, engañarnos sobre el contenido de los pensamientos que estoy teniendo en este mismo momento, mientras pienso. Sin embargo, sí puedo decir con certeza que estoy pensando (aunque falsamente) mientras estoy pensando. Pienso -lo que sea- mientras pienso. Corríjame si me equivoco, pero, ¿no desprende de aquí Descartes su definición del pensar que, si no erro de nuevo, se fundamenta en el pensamiento concebido como una “acción”, como expresable gramaticalmente a través del verbo?

    Saludos cordiales

    Responder
  • 9. ernesto  |  13 Octubre 2008 at 2:34

    Ya que leeremos sobre el gran Spinoza quiero recordar el poemita de Borges:

    Las traslúcidas manos del judío
    labran en la penumbra los cristales
    y la tarde que muere es miedo y frío
    (las tardes a las tardes son iguales)

    Las manos y el espacio de jacinto
    que palidece en el confín del Getto
    casi no existen para el hombre quieto
    que está soñando un claro laberinto.

    No lo turba la fama, ese reflejo
    de sueños en el sueño de otro espejo,
    ni el temeroso amor de las doncellas.

    Libre de la metáfora y el mito
    labra un arduo cristal: el infinito
    mapa de Aquel que es todas sus estrellas.

    Responder
  • 10. Tomás Abraham  |  13 Octubre 2008 at 21:02

    esteban
    puede ser, sí, pero la acción verbal necesita del pronombre, para evitar el ser pensado por el pensamniento. hay necesidad de conciencia y control, eso lo da el pronombre. sin embargo, es cierto que lo que importa es el hecho o la acción de pensar.

    Responder
  • 11. Esteban S.  |  14 Octubre 2008 at 1:09

    Tomás Abraham, muchas gracias por la respuesta.
    Mi pregunta apuntaba a cerrar ese punto, porque en la exposición del razonamiento cierra más cuando se ve el recorrido que arriba en “pienso mientras pienso”; yo lo entendía más claramente así porque lo leí desde la intención de Descartes de cimentar una certeza.
    Está claro que a ese “pensar” le faltaría un sujeto de la acción que controle -pronombre- y ahí nacería el problema del sujeto. Descartes diferencia el cogito del yo, si no me equivoco, en su Segunda objeción hecha a Hobbes. ¿Es esto así? esa es otra de mis grandes dudas y otro de los malentendidos que he visto circular: el ego del “cogito ergo sum” como sujeto. Una cosa es sustancia, otra es el yo, y otra es el cogito. Si no le parece que me estoy extendiendo demasiado le agradecería la respuesta. Gracias.

    Saludos

    Responder
  • 12. Mario Caimi  |  14 Octubre 2008 at 1:41

    Sr. Esteban, Sr. Abraham

    el parágrafo 16 de Más allá del bien y del mal de Nietzsche, dirige la crítica en ese sentido: el supuesto de que para pensar (en tanto acción) se necesita un sujeto de la acción (un sujeto o cosa pensante). Nietzsche lo llama “fetichismo del lenguaje”, sostener una verdad esencial y fundante de la subjetividad, cuando en realidad lo que hay es una trampa del lenguaje.

    Saludos cordiales

    Mario

    Responder
  • 13. Esteban S.  |  14 Octubre 2008 at 2:14

    Mario, gracias por el aporte. El tema es casi infinito, concuerdo. Sin embargo mi duda se reduce a la conformación que hace Descartes de su planteo, me interesa saber cómo llegó a lo que llegó y cómo se diferencian esos conceptos que arriba enuncié.

    Sobre lo que usted dice siempre me inquietó un ensayo de Borges (“El tiempo y J.W. Dunne”) que deduce la existencia de infinitos yo: si yo sé que yo pienso, debo desdoblar ese “yo”, pues la relación de conocimiento implica observación, distancia. Dicho en otras palabras (y Borges cita textos hindúes y a Schopenhauer, entre otros) el yo no puede ser objeto inmediato de conocimiento (Nietzsche critica a quienes creen que existen “certezas inmediatas”, como usted bien dijo) pues el yo A para conocerse necesita de un yo B que, a su vez, necesita de un yo C, y así hasta el infinito.

    Saludos cordiales.

    Responder
  • 14. Desierto  |  14 Octubre 2008 at 16:48

    Hola Esteban, es muy ingenioso el argumento que exponés de Borges, ahora, ¿realmente, considerás que tener conciencia de algo implica una multiplicación de yoes? Es decir, si se que tomo mate, ¿habria algo así como un yo que toma mate y, otro, que sabe que mate?

    Si bien conicido con tu critica al aporte gnoseologico del yo, tengo la sospecha a que se debe por otras razones, tiro una al boleo: el yo no es transparente, sino opaco, entre otras cosas, por que el yo no es una cosa maciza, redonda y hecha de una vez para siempre, etc.

    Un cordial saludo,

    Responder
  • 15. Esteban S.  |  14 Octubre 2008 at 22:25

    Qué tal Desierto. Mirá, empiezo con lo siguiente: estoy queriendo entender aún el concepto de yo en Descartes. Soy consciente de que existen otras hipótesis y la que vos exponés es, me parece y lo digo a riesgo de equivocarme, la que presentan quienes niegan la transparencia del yo. Descartes la afirma, Schopenhauer, y claramente Nietzsche, niegan esa transparencia; de ahí la imposibilidad de certeza inmediata: Nietzsche habla de la “candidez” de quienes la afirman. Ahora bien, ¿qué sería esa opacidad? sigue siendo una pregunta abierta. Filósofos contemporáneos (Deleuze, Foucault) han hablado de la “Muerte del sujeto” pues lo consideran una categoría no “esencializable” por así decir. De todos modos, estoy en la ignorancia de eso.

    Vuelvo a Borges. La infinita multiplicación se debería sencillamente a que la relación de conocimiento implica dos entes, el que conoce y el que está siendo conocido.
    No entiendo tu ejemplo del mate, pero la idea de infinitos yo implica solamente que no puedo conocerme a mí mismo. La acción de tomar mate no requeriría un autoconocimiento.

    Saludos.

    Responder
  • 16. Desierto  |  16 Octubre 2008 at 7:23

    Hola Sebastian, el ejemplo del mate es sencillo solo que no fuí claro, digo lo siguiente: si tomo mate y tengo conocimiento que estoy tomando mate, por más que lo piense, no veo a través de que operación puedo decir que existe algo así como un ente que toma mate y otro que sabe que matea.

    En cuanto a la idea de infinito yoes, se me ocurre que hay operando cierta idea moderna en el sentido que la relacion de conocimiento se da entre un sujeto y un objeto -el movimiento que haceel sujeto es desdoblarse para pensarse como cosa, como objeto-. Pero ahora, decir que eso implica dos entes me resulta extremo (me parece que hay salto del plano gnoseologico al ontologico que no me resulta nada evidente, aunque porque debería serlo).

    Y la opacidad se debe a la complejidad de aquello que esta en estudio, el ente, el sujeto o lo que sea.

    Perdon por toda la extensa pelorata.

    un saludo,

    Responder
  • 17. Tomás Abraham  |  16 Octubre 2008 at 18:21

    amigos
    la regresión al infinito es infinita. ” YO” daría vuelta la página. o quizás no.
    me gusta más el tema de “nosotros”, es más político y debatible.

    Responder

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