Herzog y los niños
28 Mayo 2008
He visto tres documentales de Werner Herzog sin terminar de ver el final del último. Es posible que lo haga en los próximos días, por ahora tengo bastante.
El primero se llama La balada del pequeño soldado, filmado en Nicaragua en 1984. Guerra, zona de combate entre sandinistas, somozistas y otras tropas. Los indios miskitos hace tiempo luchan por su autonomía. La CIA los nutre de armas para que hagan frente a los sandinistas que los combaten. Los miskitos tiene tanto pertenencia ideológica con el imperialismo yanqui como los matacos. Los sandinistas arrasaron con sus poblados. Matan, degüellan, decapitan a hombres, mujeres y niños. Algunos se salvan. Son los que forman pelotones de niños entre nueve y doce años. Herzog los entrevista. No pueden mirar a las cámaras, no contestan, se rién como niños, agachan la cabeza como niños tímidos mientras sostienen en los brazos fusiles tam grandes como sus cuerpos. El instructor que los entrena a los gritos y mide el doble de ellos, le dice al director de cine que los chicos luchan contra el comunismo. Herzog responde que no cree que tengan la menor idea de qué es el comunismo. El sargento les dice que bien saben lo que es. Algunos chicos cuentan en cámara que los sandinistas mataron a su hermano de dos años, otros que vieron desangrar a su madre, y que van a la guerra por eso.
Comentan en la película que del lado sandinista también hay soldados niños. Hace poco me decía Moreno Ocampo que en África, creo que en la guerra de Sudán, hay cientos de miles de niños en combate.
Los médicos voladores en África Oriental trata de la labor de cirujanos plásticos que operan niños, entre otros pacientes, atravesados por lanzas, lastimados y mordidos por hienas en la cara, hay un bebé malherido recostado en una camilla…
Futuro limitado es una película de Herzog con otros dos directores sobre chicos alemanes mutilados y minusválidos. Niños sin piernas ni manos. Entrevistan a una niña de unos diez años sin manos y creo que sin piés, rubia de inmensos ojos que cuenta con una expresión terriblemente dolida a la vez que vivaz, como lo es la mirada de todo niño, que pasa las tardes en su casa porque en la escuela hay deportes, y queda en su silla pensando o soñando. Le preguntan qué: “ que subo por una escalera ”.
No sé que más decir, no hay crueldad mayor que el sufrimiento de los niños.
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1.
Cristian Massera | 30 Mayo 2008 at 3:25
Acabo de llegar de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL, luego de escuchar su deliciosa exposición. Me parece este un medio propicio para felicitarlo por ella. Saludos
2.
leandro | 30 Mayo 2008 at 4:55
tomas no vengas a revolver el pasado, hay que dejarse de llorar
la unica manera de salir adelante es laburando! je
es un comentario que vengo escuchando mucho y me hace pensar bastante
3.
Catalina Trujillo de la U | 30 Mayo 2008 at 6:12
Tienes razón, no hay crueldad mayor.
No sé si es casualidad o un llamado directo de la vida, pero justo ayer encontré este post que me dejó arrugado el corazón: http://catalinatrujillo.wordpress.com/2008/05/29/los-ninos/
Y más tarde, escribí también sobre los niños: http://catalinatrujillo.wordpress.com/2008/05/29/los-ninos/
No sé, algo está sucediendo.
4.
Catalina Trujillo de la U | 30 Mayo 2008 at 6:13
Cometí un error y puse dos veces el mismo enlace, el primero era este: http://elmonoloco.wordpress.com/2008/05/26/la-huella-del-maltrato-infantil/
Si lo puedes corregir, bien, o si no déjalo así.