Los encantos de un dilema
20 Febrero 2008
La política plantea dilemas, es decir decisiones con un costo difícil de calcular y resultado incierto. Por eso la política es una de las artes arriesgadas y los políticos personas enjuiciadas. Cualquier decisión que tomen tendrán condena, y aprobación distribuídas inequitativamente. El gobierno tiene el problema de la inflación. Quienes apoyaron el modelo 2003-2007 son los que están alarmados. Los otros, los que siempre lo crticaron, se satisfacen por algunas predicciones o refuerzan la crítica.
Eduardo Curia, Roberto Frenkel, elaboraron argumentos de peso a favor de la estrategia del dólar alto, una economía de demanda incrementada, protección a la industria local, liquidez en el mercado, acumulación de reservas en el Central, doble superávit tanto comercial como fiscal, etc.
Hoy dicen que hay que tomar medidas contra la inflación sin demora porque los logros del proceso económico y la existencia misma del modelo corren peligro. Hasta ahora no he leído cuales. Es posible que no lo sepamos por el asunto ése de los costos de las decisiones y porque su mero enunciado no deja una estela popular en economistas que quieren mantener su prestigio progresista o su adscripción peronista.
Por lo tanto nos obliga a poner en funcionamiento la máquina de simulación y proyectar una serie de medidas hipotéticas de acuerdo al alarmismo reinante. Los sueldos.
Si el arreglo nominal Kirchner-Moyano de no superar el incremento salarial en el 2007 en un 17% aproximadamente no sólo no desaceleró la inflación sino que la lleva a más del 20% como ya casi todo el mundo acuerda, la lucha actual por un más o menos 25%, puede llegar a desencadenar una inflación de más del 30 con horizonte del 40%.
La puja del 2007 fue nominal porque a fin de año se reajustó por sector y empresa el acuerdo global, pero ahora parece que no se quiere seguir con la doble escena.
Las estadísticas que manejan los economistas deben ser leídas no sólo con lupa sino con un detector de mentiras. Por lo general hay que hacerlo con todo el periodismo. Los números se ajustan a posiciones predeterminadas.
Claudio Lozano por ejemplo, que lucha por una mejora en la distribución del ingreso dice que si el PBI creció más de un 30% respecto de fines del 90 y los sueldos aún no han llegado a los niveles del 98, la porción que se comieron los capitalistas es más grande, por lo tanto el susto por el aumento de los salarios es un cuento.
Nada dice sobre la inversión que se calcula en cerca del 25% del PBI realizada con la rentabilidad ya que crédito a la industria no hay, ni del estado económico de pymes y otras empresas en el 2001-2 desde el cual debieron recomponer capital esfumado.
No sabemos si las cifras variarán el cuadro de Lozano pero sí sabemos que no han aparecido en sus declaraciones estas variables indispensables para pensar al menos con más profundidad el problema.
Otro economista ponderaba en la radio la actualización salarial llevada a cabo por este gobierno y decía que los salarios representan el 42% del PBI, lo cual es una cifra agigantada al menos para lo que se sabía hasta ahora. Los números en lugar de aclarar la viscosidad de las palabras empastan aún más la información.
Si los aumentos o ajustes salariales son en parte responsables de una demanda que debe enfriarse, habrá que congelarlos en una cifra cercana del 15% para iniciar un descenso en la curva inflacionaria, al menos detener su espiral ascendente. La autoridades deberán abstenerse de comprar dólares que hace circular más pesos con lo que el peso se sobrevaluará y bajará de los tres por dólar, desmejorando el rendimiento de los productos exportables y colocando en la mesa de las negociaciones el tema de las retenciones.
Las tasas de interés ya no podrán ser negativas, subirán a niveles que atraigan el ahorro y despejen la demanda de bienes hacia los bancos. Por lo tanto las empresas disminuirán su producción con la consiguiente suspensión de personal o despido de planta.
Los servicios seguirán su aumento de tarifas porque el problema de las inversiones es crónico. Los subsidios a diferentes ramas de la oferta de bienes y servicios estarán acotados por disminución del superávit,etc.
Esto es lo que no dicen los patrocinadores del modelo, lo dejan a los eternos culpables de siempre: los gobernantes. La batalla por la distribución del producto y el ajuste de cinturones es de lo que no se habla. Dicen que si no se toman estas medidas la crisis será peor.
¿Podrá Cristina aplicar estas medidas con la CTA o con la CGT? ¿Podrá el PJ revitalizado por Kirchner ser un apoyo logístico para paliar futuras turbulencias?
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1.
JorgePayador | 21 Febrero 2008 at 0:23
Nos guste o no el alza de los precios de los comodities en el mercado internacional ha tenido, más allá delas retenciones, su influencia en los niveles de precios internos; si se considera, además, que el sector agropecuario es un sector que tiene su efecto multiplicador tendríamos, por esa parte, un aumento de demanda (En perfil salió un artículo sobre la influencia de la soja en Rosario).
El alza de los salarios, en sí, a tasas de crecimiento como las actuales, partiendo de salarios deprimidos por la devaluación no debería ser un factor inflacionario. La mayor ocupación sí genera más demanda y si la oferta no es elástica repercute en forma casi directa en los precios.
También en economía se analizan las expectativas inflacionarias de los actores económicos, algo que también se conoce por estas tierras, como motor de la inflación. Estoy escuchando desde hace varios meses que esto no se sostiene más y que todo habrá de explotar; el que se quema con leche cuando ve una vaca llora. Muchos se han posicionado sobre costos que, hoy por hoy, no han crecido en magnitud suficiente para subir los precios.
Entonces el ataque a la inflación debe ser analizado en función de sus causas y obrar en consecuencia. Este gobierno cree en los controles de precios poniendo al frente a una caricatura de malo. Es sabido que los controles no sirven más que coyunturalmente, por plazos cortos, hasta que se reestablezca un equilibrio entre oferta y demanda, cuando la inflación obedece a algunas de esas variables. Si la demanda ha aumentado y la oferta no responde es lógica una tendencia a la suba; habría que plantearse de trabajar sobre la oferta con medidas de cotro y mediano plazo. Las primeras buscando productos sustitutos de aquellos que determinan restricción de oferta; las segundas, alentando las inversiones de las empresas en bienes de capital.
2.
Hernan B. | 21 Febrero 2008 at 1:20
No estoy de acuerdo con el punto “Esto es lo que no dicen los patrocinadores del modelo”, por lo menos Roberto Frenkel si no me equivoco hace dos semanas en su columna de La Nacion tuvo propuestas (empezando por restablecer la credibilidad del INDEC, que como anticipo en su blog Olivera es fundamental para coordinar expectativas). Preguntas: ¿es posible atribuir a los salarios la inflacion con casi el 50 % de informalidad? ¿la estructura oligopolica en la oferta de ciertos bienes no influye? ¿la ineficacia de la burocracia estatal en casi toda actividad regulatoria?
3.
Tomás Abraham | 21 Febrero 2008 at 4:09
hernán b
es justamente por esa nota de frenkel que digo que se escapa por la tangente. en nuestro país ha habido hiperinflación con la misma informalidad. no digo que los salarios ” tengan la culpa” sino que no se controla un proceso inflacionario con discusiones sobre 30% de aumento. si se blanquea el indec se viene una ola de juicios por el cer.
payador: la inflación internacional influye poco en nuestro país por retenciones y control de precios. por ejemplo naftas. hay que ver qué pasa en el urrguaycon la gasolina sin subsidios..lo que sí hay es mengua de oferta por razones de política económica no porque los capitalistas sean malos y el personal gubernamental bueno.
. los bienes de capital para importarse necesitan condiciones que no existen porque no hay créditos hasta que arg se reubique con las entidades financieras. no se producen en el´país. capitalismo de oferta es duro, se hizo en la década del 90 con deuda, si no es con ahorro e inversión..
4.
JorgePayador | 21 Febrero 2008 at 5:27
Está claro que si las naftas o el gasoil siguieran el precio del crudo otro gallo cantaría; pero también tienen retenciones. Por otra parte Uruguay no tiene petróleo motivo por el cual la demanda se adecua a la oferta y el precio resultante, No olvidarse que Uruguay tiene su principal fuente de divisas en la producción agropecuaria, comodities con precios relativos nunca vistos ni pensados y su estructura de precios se ha ido ajustando en función de ambas situaciones. Urugual no hubiera podido afrontar, sin una inflación más que preocupante, el incremento de los precios del petróleo si, a la par, no hubieran subido los precios de sus productos exportables en el mercado internacional.
Ahora el productor agropecuario argentino, aún con este nivel de retenciones, gana mucho y genera una mayor demanda agregada porque el nivel de precios, como dije antes, es tan inusitado que ha dado por tierra con la, hasta no hace mucho válida, teoría de los términos del intercambio de Prebisch y la Cepal.
Con relación a los bienes de capital no está mal la propuesta que estaría analizando Lousteau de los beneficios impositivos para las inversones de capital. Esa es sin duda una pol´tica de incentivo a la inversión que, en un mediano plazo, puede mejorar la estrechéz, o inelasticidad, de la oferta. Una política de subsidios indirectos, a mi criterio, bien orientada.
El sector privado industrial, ligado a la exportación, y que tiene su importancia, tiene hoy muchas herramientas de financiamiento de inversión no corriente que antes no tenía, fideicomisos, joint ventures -si el negocio da para asociaciones internacionales- etc. Para él, y para el resto, es más complicado el día a día, es decir el financiamiento del capital de trabajo, para lo cual deber recurrir al mercado financiero secundario con tasas algo más que positivas, lo cual es, también, generador de presión inflacionaria.
5.
orlando2 | 21 Febrero 2008 at 17:21
la inflacion no es por los salarios que nunca se recuperaron de la devaluacion, el tema es la oferta, porque no traen los empresarios la guita que hay afuera e invierten en el pais, Toyota por ejemplo tarda seis meses en entregar una camioneta
6.
juan | 25 Febrero 2008 at 3:02
la puja distributiva lleva inmediatamente a plantearse tres problemas irresueltos en el país: 1) la propiedad de la tierra (la extranjerización de la tierra llega a casi 17 millones de hectareas en poder de monopolios y oligopolios extranjeros) Aqui por el norte argentino se llega a la desertificación de la selva natural para el cultivo de la soja. Cada vez las inundaciones son mas trágicas.2) la distribucion del ingreso conforme a la obtencion de ganancias netas de las catorce empresas mas grandes del país (entre el sector petrolero, pesquero y las alimenticias) 3) la reforma política. El pacto de Olivos (uno y dos) no cierra sino con una participacion de unos pocos. Un tercio avaló el gobierno presente y el voto en blanco, el no voto se acercó a los cinco millones. Este modelo es para unos pocos. El resto aplaude. Así no vamos a ningun lado ¿o es que queremos estar donde estamos? Saludos
7.
cuervo | 25 Febrero 2008 at 3:26
Muy bien, Juan. Ganó el voto nulo. ¡qué gobiernen los nulos!
¿O ponemos a los que quedaron últimos como beneficiarios de los nulos?
Ganó Pitrola, entonces.
8.
juan | 26 Febrero 2008 at 1:14
Cuervo ¿no te parece intrigante que la cosa este planteada para que las mayorias no participen? No se quien es Pitrola (suena a vitrola) y tampoco creo que gobiernen los nulos (el poder no es para los distraidos). Tan solo expresaba una opinion en base a las estadisticas de la propia Junta electoral de la nación. Ergo nuestro gobierno es representativo ¿que pasa cuando la representación se ve diezmada o reducida? Saludos