Foreign policy III

23 Enero 2008

Seguimos con la revista Archivos del presente, que además ha incorporado notas de la publicación norteamericana “Foreign policy”.

“El viaje a la inseguridad” es un trabajo de J.P. Lehmann que nos ofrece no sólo datos interesantes, sino una visión prometeica de la realidad actual que dista de los gritos de espanto ante el devenir de los tiempos modernos.

De las 500 corporaciones más ricas de los EE.UU en 1957, 400 ya no existen. En 1980 había 8 000 multinacionales, hoy hay un millón, Hay 4000 millones trabajadores y consumidores potenciales que pueden incorporarse al mercado mundial.

Una doble revolución está en curso: la revolución del mercado global, y la revolución de la tecnología de la Información. Estamos en presencia de la emergencia de nuevas multinacionales, explosión de miles de nuevas empresas, de un crecimiento sostenido de la economía planetaria – hay sólo dos países en el mundo que no registran crecimimiento en nuestros días - , baja inflación y gran liquidez.

Esto se debe al ingreso de China que no sólo agregó demanda a la ya existente, sino que contribuyó a bajar los precios de importaciones y exportaciones. En diez años, China y Vietnam quintuplicaron su comercio exterior, México lo triplicó, Brasil lo duplicó, Chile también lo ha quintuplicado.

Los vietnamitas invaden a su gran vecino con ropas y software. Existe un nuevo país: Chimérica, compuesto por dos territorios. la Chimérica occidental, con una población de consumidores de 50.000 dólares de ingreso per cápita, y otra de chimericanos orientales productores con 5. 000 dólares de ingreso por habitante.

El autor sostiene que la Argentina ha ingresado en parte a esta aceleración productiva y consumidora, pero que en lo que se refiere al aspecto institucional y a lo que llama ” mentalidad” se ha estancado. No ha avanzado en nada.

Agrega que lo que falta en nuestro país – el especialista   aparentemente es argentino – es solidaridad social y patriotismo.

Otra nota es la de Robert Reich, el ex Secretario de Trabajo de la administración Clinton, corresponde a su último libro sobre el  “supercapitalismo” que está siendo comentado con profusión (Supercapitalism: The transformation of Business, Democracy, and everyday life).

Es interesante la trayectoria de Reich. Comenté en varias páginas de mi libro la empresa de vivir, su prestigioso trabajo The Work of Nations de 1991. Pareciera que en los escritos posteriores se arrepiente de lo pensado en su obra más difundida. Hay quienes dicen que dejó su función política entre 1993 y 1997 porque ya ni tenía tiempo de estar con su familia.

Sin embargo, en aquel libro su desprecio por lo que denominó trabajadores rutinarios es evidente. Son los que cumplen tareas monótonas en la administración pública  – cuna de parásitos – , los que se refugian en los sillones académicos y en las redacciones periodísticas – cuna de resentimientos – , y los que por no haber accedido a la nueva educación – por pereza o desidia -  estarán condenados de por vida a los “servicios personales”, es decir a las variantes del `delivery´, para hacerle la vida más agradable a los verdaderos protagonistas de la economía informatizada: los analistas simbólicos.

Hoy está preocupado por las consecuencias del capitalismo global, por el poder corporativo, la desigualdad social y el calentamiento del planeta. Hay un deterioro de la democracia que redunda negativamete en cada de nosotros que somos dos: tenemos un consumidor dentro nuestro, y a un ciudadano que también llevamos dentro.

Vocabulario gestáltico entre Fritz Perls y su esposa Laura, con el acompañamiento de Bernardo Neustadt, también aplicable a los ciudadanos manifiestos con el consumidor reprimido.

 No es para menos, hasta el empleo vitalicio ha desaparecido de Japón. La empresa Sony ha despedido miles de empleados, claro, para eso contrató por primera vez a un gerente general, un CEO, yanqui, el señor Howard Stringer.

Hubo un incremento del 12 al 24% de las familias sin ahorro alguno en el Japón. Los chinos viven mal a pesar de sus ganancias corporativas en las que se denominan `Mcmansiones´. En el congreso de los EE.UU los legisladores reducen sus disputas a defender los intereses de compañías e industrias rivales. El lobbysmo y los sobornos empañan el funcionamiento democrático.

Países como Rusia y México, entre tantos, no son más que democracias nominales, que hacen compañía a las 2/3 partes de los regímenes eleccionarios del globo con votantes consumidores e inversores con el ciudadano interior reprimido.

En fin, el mundo se le ha complicado, no sólo a él, sino para los analistas simbólicos, y a la federación de la psicología del aquí y ahora  que entona el poema de su fundador y que dice así

yo soy yo tú eres tú

tú haces lo tuyo   yo hago lo mío

yo hago mi vida   tú haces la tuya

si coincidimos    será maravilloso

Bueno, no, no coincidimos, igual es maravilloso .

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11 Comments Add your own

  • 1. alicia  |  24 Enero 2008 at 0:20

    no entiendo lo de “analista simbólico” (¿?)

    Responder
  • 2. Tomas Abraham  |  24 Enero 2008 at 0:55

    alicia
    el analista simbólico es un agente laboral de la sociedad de conocimiento y del management que se maneja con símbolos y abstracciones en redes articuladas móviles devoto de su cliente.
    en suma, un wall street terminator ágil como una gacela con un celular en el alma y un dormisuite en un aeropuerto. bah, tu tipo de hombre.

    Responder
  • 3. alita  |  24 Enero 2008 at 1:40

    “El autor sostiene que la Argentina ha ingresado en parte a esta aceleración productiva y consumidora, pero que en lo que se refiere al aspecto institucional y a lo que llama ” mentalidad” se ha estancado. No ha avanzado en nada. Agrega que lo que falta en nuestro país – el especialista aparentemente es argentino – es solidaridad social y patriotismo.”

    De acuerdo, descuidar o mejor dicho ignorar el aspecto institucional es lo que suelen hacer los gobiernos autoritarios y populistas.

    ————————————-

    “Hay un deterioro de la democracia que redunda negativamente en cada de nosotros que somos dos: tenemos un consumidor dentro nuestro, y a un ciudadano que también llevamos dentro”.

    Me parece que en nuestro país, el consumidor ha anulado al ciudadano… aunque no sé si alguna vez existió.

    Responder
  • 4. alicia  |  24 Enero 2008 at 2:15

    ah! me imaginaba. iré por él. en que aeropuerto??

    Responder
  • 5. marcela  |  24 Enero 2008 at 4:55

    voy contigo alicia, yo también quiero un analista simbólico.

    Responder
  • 6. POLI  |  24 Enero 2008 at 5:13

    MUY BUENO

    Responder
  • 7. rizla_  |  25 Enero 2008 at 5:05

    si, muy bien esta serie de ‘foreign policy’.

    ayuda.

    Responder
  • 8. JorgePayador  |  26 Enero 2008 at 2:02

    Al respecto, y en contraposición de Reich, Richard Sennett, en su obra “La corrosión del carácter”, pone en tela de juicio la inestabilidad laboral devenida de la tan mentada flexibilidad laboral. Ya nadie puede programar su vida laboral pensando en el trabajo en una compañía, ni siquiera en un mismo lugar, lo que genera, según Sennett, un problema en cuanto a la constitución de la identidad de la persona con todo lo que ello implica.
    En la última página del libro citado, dice Snnett:

    “Sin embargo, tuve una especie de epifanía en Davos escuchando a dirigentes del reino flexible. “Nosotros” es, también para ellos, un pronombre peligroso. Viven cómodamente en el desorden empresarial, pero temen la confrontación organizada. Por supuesto, temen el resurgir de los sindicatos, pero se vuelven marcada y personalmente incómodos, se revuelven en sus asientos o interrumpen el contacto visual, o se refugian tomando notas si se ven forzados a discutir con los que, en su jerga, se quedán atrás. Saben que la gran mayoría de aquellos que avanzan con dificultades en el régimen flexible se quedan atrás y, por supuesto, lo sienten. pero la flexibilidad que celebran no da , ni puede dar, guía alguna para el modo de llevar una vida corriente. Los nuevos amos han rechazado las carreras en el antiguo sentido inglés de la palabra, como caminos a lo largo de los cuales la gente puede viajar; los caminos de acción duraderos y sostenidos son territorios desconocidos.
    Por lo tanto, mientra entraba y salía de las salas de conferencias, entre la maraña de limusinas y de policías en las montañosas calles del pueblo, me pareción que este régimen podría al menos perder su control actual sobre las imaginaciones y los sentimientos de los que están abajo. He aprendido del pasado duro y radical de mi familia; si se produce el cambio, se da sobre el terreno, entre personas que hablan por necesidad interior más que a través de levantamientos de masas. No sé cuáles son los programas políticos que surgen de esas necesidades internas, pero sí sé que un régimen que no proporciona a los seres humanos ninguna razón profunda para cuidarse entre sí no puede preservar por mucho tiempo su legitimidad”.

    Responder
  • 9. Tomás Abraham  |  26 Enero 2008 at 3:10

    Payador:
    ya que me tomé el trabajo: La Caja nro 6 del 2007, dedicada a los tres últimos libros de sennet.

    Responder
  • 10. JorgePayador  |  26 Enero 2008 at 3:21

    Gracias. Serán leidos.

    Responder
  • 11. JorgePayador  |  26 Enero 2008 at 14:27

    Tomás, leidos tus comentarios acerca de los tres trabajos de Sennett uno no puede más que coincidir en las conclusiones a las que se arriba por tu parte.
    Pero también lleva a pensar más allá de lo planteado por Sennett en cuanto al abandono de ciertas prácticas laborales que daban una estabilidad, la posibilidad de construir una vida y una narrativa acerca de la misma. Digo, pensar más allá puesto que Sennett me ha llevado a comenzar a releer a Erich Fromm en su obra “psicoanálisis de la sociedad contemporánea”, y es precisamente en uno de los cap´tulos (capítulo V, “el hombre en la sociedad capitalista”-cambios caracterológicos-enajenación Pág. 104) de esa obra en el que Fromm se refiere, críticamente, al sistema capitalista, a la organización del trabajo industrial y a la conformación de una sociedad en la que el individuo se enajena, siendo esas formas organizativas, esa sociedad, las que van quedando atrás y generando el desasosiego que, y por otra parte y otra visión, tan bien, describe Sennett.
    Fromm alude a la enajenación en tanto el individuo es lo que los demás esperan de él, por lo cual deja de ser él mismo. Las formas de organización del trabajo, el Taylorismo, solo apelan a un mejor rendimiento laboral, la mayor productividad, a lo cual ha prestado su colaboración la psicología industrial. Habla Fromm de las dos formas de reacción que provoca la enajenación del trabajador: una, la idea de la ociosidad total, la otra la hostilidad hacia todo lo que tenga que ver con el trabajo y las cosas o personas relacionadas con él.
    Dos puntas de un mismo aspecto del ser humano y su relación con el sistema nos hablan de la complejidad de las relaciones que debe establecer un ser esencialmente complejo.

    Responder

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